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    <title>El Debate Pregón</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2023-04-09T11:00:03+00:00</updated>
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            Misa crismal, año vocacional y Pascua
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                <![CDATA[Pbro. Jorge Leiva]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FmnvtzOzk8r5ZgxTc0jKxSemdJY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2023/04/_36.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Allí, hemos recordado, como dice el Evangelio, que Jesús es el Ungido y que nosotros participamos como “pueblo de Dios” en esa Unción por el Bautismo y la Confirmación y por el orden sagrado, quienes somos ministros del altar. Y también, en el año vocacional miramos, una vez más, a JHS ungido y enviado a evangelizar a los pobres. A Aquel, que al entrar en este mundo, le dijo al Padre; “Aquí estoy para hacer tu voluntad”&nbsp;</p><p>La misa crismal nos muestra el aspecto sacramental de la Pascua cristiana, ya que todo lo que creemos se actualiza en los ritos litúrgicos: por eso, resplandecen los 3 óleos que usamos en los sacramentos; también resplandece el sacerdocio ministerial y, por supuesto, el pan y el vino en esa catedral diocesana. Además, la sacramentalidad misma de la Iglesia, ya que todo el Pueblo tiene el llamado a continuar la Obra del Ungido, JHS de Nazaret.&nbsp;</p><p>Por un lado, el óleo de los enfermos nos recuerda a JHS llamado a sanar y que la vocación de todo cristiano es ser sanador con el Señor, en cuyas heridas somos curados. Todos estamos heridos, pero también todos tenemos vocación de ser “sanadores heridos”. Mientras que el óleo de los catecúmenos nos recuerda que nuestra vocación necesita de la fortaleza del Espíritu Santo en el combate contra el demonio y el pecado.&nbsp;</p><p>Por su parte, el óleo llamado santo crisma nos recuerda nuestra dignidad de ungidos (o llamados a ser ungidos); nos trae a la memoria la dignidad de nuestra gente (a veces tan ninguneada por la “sociedad del descarte”, como le dice el papa Francisco): en el corazón del Padre todo hombre que viene a este mundo tiene lugar.&nbsp;</p><p>Esa misa crismal y el año vocacional-en el contexto de un año electoral- nos han recordado, entonces, la necesidad de tener presente la doctrina social de la Iglesia, sin la cual no hay nueva evangelización. Muchos de los políticos que se están preparando para gobernar o legislar han sido ungidos con el crisma. Y este les ha de recordar la necesidad de ser evangelizadores y constructores de la sociedad para que, ungidos en la confirmación, desplieguen su vocación de discípulos misioneros. Nos recuerda también la necesidad que tenemos de vocaciones sacerdotales y de familias, parroquias y colegios que sean escuelas de vocación sacerdotal. El crisma nos recuerda que la familia en una pequeña Iglesia, es una comunidad de ungidos. Las paredes de la catedral, que recibieron el óleo de la dedicación, nos recuerdan nuestra vocación de ser piedras vivas en el Templo de Dios.&nbsp;</p><p>Cuando en este triduo pascual actualicemos ritualmente los misterios del costado abierto de Jesús, profesaremos nuestra vocación de Hijos purificados del pecado y de discípulos del Hijo Abandonado- resucitado enviados por el Espíritu. Esta Semana Santa (sobre todo el triduo pascual) nos ayudará a re descubrir la Eucaristía como fuerza vocacional, como escuela donde aprendemos a descubrir nuestra vocación y llevarla adelante con la fuerza del Espíritu Santo. La Virgen del Rosario y San José, nuestros patronos, se nos muestran hoy especialmente como modelos de fidelidad a nuestra propia vocación y modelo para los niños y jóvenes de la búsqueda de la voluntad del Padre para descubrir y aceptar la vocación personal. ¡Felices Pascuas!</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FmnvtzOzk8r5ZgxTc0jKxSemdJY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2023/04/_36.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En el contexto de la contemplación del Hijo entregado, de su cruz pascual, hemos comenzado el año vocacional en la llamada “Misa crismal” en la Catedral de la ciudad de Gualeguaychú.]]>
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                <updated>2023-04-09T11:00:03+00:00</updated>
                <published>2023-04-09T11:00:00+00:00</published>
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            Diez años del papa Francisco
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                <![CDATA[Pbro. Jorge Leiva]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/P5lkX6dzG06ndw23wq3uWV3XcoM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/531/0000531093.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Como cristianos preguntémonos: ¿Quería Jesús de Nazaret un papa o es esa institución un invento de los obispos de Occidente? En primer lugar, digamos que, según los evangelios, Jesús eligió un apóstol como el “primero” con las llaves del Reino y le concedió el poder de “atar y desatar” (como decían los rabinos al hablar de la excomunión) y que ya desde los tiempos antiguos se reconoció el primado del obispo de Roma como sucesor de Pedro. Digamos también que los cristianos eran unánimes en reconocer a los obispos como sucesores de los apóstoles. Debemos mencionar también que, al comienzo del segundo milenio, los obispos de Oriente se apartaron del primado de Pedro con lo que se llamó el “cisma de Oriente”, que tuvo como grandes sedes episcopales a Constantinopla (Estambul) y luego a Moscú. Sin embargo, entre luces y sombras, los papas fueron centro de unidad de los cristianos desde el comienzo de la Iglesia y la garantía de la permanencia de la verdad que salva en medio de las tormentas de las “doctrinas llamativas y extrañas” que van y vienen por la historia. En el 2013, ocurrió este suceso inesperado para muchos: un hijo de estas tierras argentinas fue nombrado sucesor de Pedro, el primer latinoamericano y el primer jesuita papa de la historia. Para quienes pudimos vivir ese momento el hecho pasó a ser algo paradigmático como la tragedia de las torres gemelas o los penales de la final del mundial de Qatar, salvando las distancias. Personalmente quedé impresionado por aquella doble intuición de sus primeras horas de ministerio petrino: hay que preservarse de la auto referencialidad y hay que salir a las “periferias existenciales” porque (me parece a mí) en el tiempo que nos toca vivir la “lejanía está muy cerca”. Francisco nos sorprendió con su lenguaje sencillo, como lo indican las austeras vecinas de Roma, quienes dicen: “Este papa nos habla a nosotros”; nos sorprendió también por ese esfuerzo por llegar a las comunidades más sufridas (por ejemplo, a Lampedusa, la isla de Italia adonde llegan los emigrantes pobres de África), por su decidida lucha contra la corrupción de algunos miembros de la Iglesia, por renovar su opción por los pobres: “Quisiera una Iglesia pobre y para los pobres”, dijo en los primeros días de su pontificado. Nuestro pueblo vivió la elección del papa Francisco con la alegría de quienes ven a un conciudadano en la cúspide del mundo. Sólo un conocido periódico de nuestras tierras se dedicó inmediatamente a denunciarlo falsamente. (Sabe Dios por qué). Ciertamente a los curas y a gran parte de nuestro pueblo nos queda la pregunta “¿por qué no viene a la Argentina?”, ya que los otros pontífices fueron a su tierra natal. Para los católicos lo más importante es, por supuesto, cumplir con ese sencillo y profundo pedido que el papa Francisco hace continuamente a los católicos: “Por favor, recen por mí”. Recemos, entonces, por el papa Francisco de un modo especial en estos días. Él es “pastor con olor a oveja”. ¿Quién se atreve a seguirlo?</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/P5lkX6dzG06ndw23wq3uWV3XcoM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/531/0000531093.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Este lunes 13 de marzo celebraremos los 10 años del pontificado del papa Francisco. Recordemos que el papa anterior, Benedicto XVI, decidió renunciar dada su avanzada edad y sus problemas de salud y que los señores cardenales-conforme a derecho-eligieron al cardenal arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, como sucesor del Apóstol Pedro.]]>
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                <updated>2026-02-19T13:40:08+00:00</updated>
                <published>2023-03-12T02:30:00+00:00</published>
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            Arrupe: comunión en Hiroshima
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                <![CDATA[Pbro. Jorge Leiva]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1za4dBi6zIGAx4kzGsRZhUyLULw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/351/0000351002.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;Después de la explosión de la bomba atómica de Hiroshima, recorría yo un día las calles destrozadas, entre montones de ruinas de toda clase. Donde estaba antes su casa-recordaba el curita-descubrí como una especie de choza, sostenida por unos palos y cubierta con hojas de lata: me acerqué y quise entrar, pero un hedor insoportable me echó hacia atrás. La joven cristiana -se llamaba Nakamura- estaba tendida sobre una tabla un poco levantada del suelo, con los brazos y piernas extendidas, cubierta con unos harapos chamuscados. Las cuatro extremidades estaban convertidas en una llaga, de la que emanaba pus. La carne requemada apenas dejaba ver más que el hueso y las llagas. Así llevaba 15 días sin que la pudieran atender y limpiar, comiendo sólo un poco de arroz que le traía su padre también mal herido.</p><p>(…) Anonadado ante tan terrible visión no sabía qué decir. Al poco tiempo Nakamura abrió los ojos y, al ver que era yo quien estaba allí sonriéndole, mirándome con dos lágrimas en sus ojos y en un tono que nunca olvidaré, me dijo, tratando de darme la mano: ‘Padre, ¿me ha traído la comunión?’. ¡Qué comunión fue aquella, tan diversa de la que por tantos años le había dado cada día! Olvidando toda pena, todo deseo de alivio corporal, Nakamura me pidió lo que había estado deseando durante dos semanas, desde el día en que explotó la bomba atómica: la Eucaristía, Jesucristo, su gran consolador, al que ya hacía meses se había ofrecido en cuerpo y alma para trabajar por los pobres como religiosa. ¿Qué no hubiera yo dado por obtener una explicación de aquella experiencia de la falta de la Eucaristía y de la alegría de recibirla después de tantos dolores? Nunca había tenido la experiencia directa de una petición semejante ni de una comunión recibida con tanto deseo. Nakamura murió poco después”.</p><p>Cada uno de nosotros puede ser Nakamura, heridos por las miserias humanas de la guerra o de otros fracasos y, como ella, cada uno de nosotros está llamado a tener hambre de la Comunión; pero también cada uno de nosotros puede ser como ese jesuita repartiendo pan en las calles (sin olvidar que necesitamos cada vez más quienes repartan Hostias, Panes de Eternidad). Pero también yo puedo llegar a ser como aquel aviador que sobrevoló la triste ciudad de Japón. Y si fui preservado de ser un sujeto que tira bombas atómicas es por pura gracia y es porque la Providencia puso junto a mí ser buena gente que me enseñó la cultura de la paz.</p><p>Por lo tanto, ahora cultivaré el firme propósito de ser servidor y educador en la paz allí, donde la vida me haya puesto; y a esto lo haré con paciencia, perseverancia y alegría.</p><p>Quienes intentamos seguir a Jesús creemos que “Él es en Persona nuestra Paz (como dice la Escritura) por la sangre de su Cruz”.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1za4dBi6zIGAx4kzGsRZhUyLULw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/351/0000351002.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El jesuita Pedro Arrupe estaba en Nagasaki (Japón) cuando estalló la bomba atómica en aquel fatídico agosto del 1945, cuando la segunda guerra llegaba a su fin: Este sacerdote recordaba “… a una muchacha japonesa de unos 18 años la había bautizado yo tres o cuatro años antes y era cristiana fervorosa: comulgaba diariamente en la misa de 6,30 de la mañana, a la que venía puntualmente todos los días.]]>
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                <updated>2023-01-21T11:30:03+00:00</updated>
                <published>2023-01-21T11:30:00+00:00</published>
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            Vestirse, revestirse y desvestirse
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                <![CDATA[Pbro. Jorge Leiva]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1za4dBi6zIGAx4kzGsRZhUyLULw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/351/0000351002.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Más adelante, en la época de los sumerios (hace unos 7 mil años), las mujeres solían vestir con un chal, el cual se llevaba con adornos de flecos anudados y rizados; esta vestimenta, considerada como la prenda más antigua hecha en lana, se llevaba en trajes reales.Por otro lado, el vestido para los romanos era algo más que llevar ropa encima de la piel. Según el tipo de prenda que llevaran, mostraban su rango o estatus social, esto también se veía en la calidad de las telas utilizadas para su confección. Para ellos el ropaje más conocido era la toga, vestiduras únicamente usadas por hombres que además debían ser ciudadanos romanos, de manera que los esclavos, los extranjeros-por ejemplo-, tenían prohibido vestirla.Notamos entonces que los procesos de transformación social, cultural e histórica se ven reflejados en las prácticas del vestir. Sobre todo, a partir del siglo XX, desde la perspectiva de la economía y las finanzas (tan controvertidos en nuestros tiempos), se habla de “moda” en referencia a la comercialización, representación y uso de ropa. Esta idea surgió en el Occidente moderno y, desde entonces, ha extendido su alcance alrededor del mundo con la expansión global del capitalismo. Tan así es que llama la atención cómo los funcionarios del extremo oriente visten con traje y corbata al estilo occidental. Esto nos lleva a pensar que las ideas de civilización y modernidad se plasmaron en los códigos de vestimenta y vestuario de los imperialistas, que intervinieron en las prácticas locales de vestimenta a través del comercio, las regulaciones suntuarias y la educación.&nbsp;Ahora bien: Desde siempre en la humanidad junto con el acto de “vestirnos” estuvo presente el de “revestirnos”: se revisten, por ejemplo, un docente y un alumno en el ámbito educativo; los médicos en las tareas sanitarias: los sacerdotes en la instancia cultual para una especie de puesta en escena. Por el contrario, el hecho de “desvestirse” se relaciona normalmente con la intimidad de la persona o de la vida conyugal. Sin embargo, a finales del siglo XIX los problemas de hacinamiento y pobreza en las ciudades de Europa eran acuciantes, y la industrialización llevó a que muchos buscaran refugio en la naturaleza, proponiendo así el nudismo al aire libre y, luego, en el siglo XX, la industria del turismo promocionó hasta el extremo el baño en las playas con ropa diminuta.Hoy se habla también del “exhibicionismo” haciendo referencia a un tipo de anomalía por la que algunos adultos, que no han superado nunca esa tendencia propia de la infancia, ¿necesitan? quieren hacer siempre de la mirada ajena un espejo de su autoimagen. Quien expone continuamente su cuerpo es probable que sea un sujeto que no se sabe mirado y que necesita constantemente de manera auto-referencial atraer miradas para auto-valorarse.Prestemos atención, entonces, a la Escritura y la Tradición que nos hablan del vestido como signo de la dignidad, el desvestirse como signo de degradación y el revestirse como señal de la adquisición de nuevos roles y buenas obras. Tanto en el bautismo como en el rito de ordenación sacerdotal los consagrados son públicamente revestidos.Queda para otra oportunidad esa otra forma de vestirse que es disfrazarse, práctica que aparece sobre todo en el carnaval y que, sin embargo, es más frecuente de lo que pensamos si tenemos en cuenta que a veces nuestro atuendo intenta hacer oculto lo que en realidad somos o sentimos.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1za4dBi6zIGAx4kzGsRZhUyLULw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/351/0000351002.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En la Prehistoria prácticamente no hay restos de vestimenta. En un principio los seres humanos se vestían para protegerse del frío y para ello utilizaban pieles de animales, que se cosían con agujas fabricadas con huesos.]]>
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                <updated>2023-01-14T11:00:03+00:00</updated>
                <published>2023-01-14T11:00:00+00:00</published>
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            Los Magos y las idolatrías
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                <![CDATA[Pbro. Jorge Leiva]]>
            </name>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/aqJGNlOXS0ahwaoBavE2ERjdri0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2023/01/_21.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Preguntémonos hoy: ¿Qué puede significar la imagen de los magos adorando a un Niño en Belén para los hombres del siglo XXI?</p><p>Dijo el papa Francisco en 2020 meditando en torno a esta fiesta y al gesto de la adoración de los magos: “La adoración es un gesto de amor que cambia la vida. Es actuar como los Magos: es traer oro al Señor, para decirle que nada es más precioso que Él; es ofrecerle incienso, para decirle que sólo con Él puede elevarse nuestra vida; es presentarle mirra, con la que se ungían los cuerpos heridos y destrozados, para pedirle a Jesús que socorra a nuestro prójimo que está marginado y sufriendo, porque allí está Él”.</p><p>Los magos regalaron su oro, se liberaron de la adicción al dinero porque hallaron un tesoro más importante que el metal precioso. Ellos ofrecieron incienso pues el humo y el aroma que se eleva es un signo de nuestras almas siempre sedientas de lo que está más arriba porque sólo nos saciamos en Dios. Finalmente, nos recuerda el pontífice que los magos pusieron a los pies del Niño la mirra con que se unge la fragilidad de los cadáveres porque tenían la empatía de quienes pueden pensar y amar “al otro en cuanto otro”, sobre todo teniendo en cuenta su fragilidad siempre desafiante para quienes no han petrificado su corazón.</p><p>Por el contrario, Herodes mandó a matar a los niños de Belén, conforme a las profecías y como lo recordamos cada 28 de diciembre, ante la posibilidad de que surgiera una “competencia” a su efímero reinado. “En realidad – precisó el Pontífice al respecto – Herodes sólo se adoraba a sí mismo y, por lo tanto, quería deshacerse del Niño con mentiras”. El Papa se pregunta: “¿Qué nos enseña esto? Que el hombre, cuando no adora a Dios, está orientado a adorar su yo. E incluso la vida cristiana, sin adorar al Señor, puede convertirse en una forma educada de alabarse a uno mismo y el talento que se tiene. Es un riesgo grave: servirnos de Dios en lugar de servir a Dios”.</p><p>Al respecto permítanme citarles una vez más aquellas palabras del escritor ruso Dostoyevsky: «El hombre no puede vivir sin arrodillarse. Si rechaza a Dios, se arrodilla ante un ídolo. No hay ateos sino idólatras”. Ciertamente, nos viene bien recordar las palabras de L. Messi, nuestro futbolista preferido del momento: “No soy Dios, “ya era así de chiquito, no hice nada… Fue Dios quien me hizo jugar así, me dio ese don, obviamente”.</p><p>Si no tengo al verdadero Dios para ofrecerle “arrope y miel” (como decía don Félix Luna, pensando en la humilde gente de nuestro norte argentino) tendré “sexo, drogas y reggaeton” para ofrecerle a los fugaces ídolos de moda: los del poder, el placer y el tener desmedido.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/aqJGNlOXS0ahwaoBavE2ERjdri0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2023/01/_21.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Desde niños hemos sido acompañados por la tierna imagen de los magos adorando al Niño Dios: los hemos llamado Melchor, Gaspar y Baltasar con nombres que nos regaló la Tradición de la Iglesia. Desde hace más de 50 años suena en este tiempo la canción de Ariel Ramírez y Félix Luna que dice: “Llegaron ya los reyes y eran tres/Melchor, Gaspar y el negro Baltazar/Arrope y miel le llevarán/Y un poncho blanco de alpaca real”]]>
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                <updated>2023-01-07T11:00:04+00:00</updated>
                <published>2023-01-07T11:00:00+00:00</published>
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        <title>
            Huesos rotos
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                <![CDATA[Pbro. Jorge Leiva]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/LW86siwjVL3kAzHrg_OlGyh_2To=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/02/.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Seguramente que la joven esperaba que la antropóloga hablara de anzuelos, cuencos de arcilla o piedras para afilar, pero no. Doña Margaret Mead aseveró que el primer signo de civilización en una cultura antigua es la prueba de una persona con un fémur roto y curado.&nbsp;</p><p>La especialista en Antropología explicó que, en el resto del reino animal, si te rompes la pierna, mueres. No puedes huir del peligro, ir al río a beber agua o a cazar para alimentarte.&nbsp;</p><p>De esta manera, te conviertes en carne fresca para los depredadores. Lo cierto es que ningún animal sobrevive a una pierna rota el tiempo suficiente como para que el hueso sane. Indudablemente, un fémur roto que se curó es la prueba de que alguien se tomó el tiempo para quedarse con el que cayó, curó la lesión, puso a la persona a salvo y lo cuidó hasta que se recuperó.&nbsp;</p><p>«Ayudar a alguien a atravesar la dificultad es el punto de partida de la civilización», explicó la célebre profesora. La civilización es una ayuda comunitaria. Margaret Mead se había dado cuenta de que no puede haber verdadera convivencia humana capaz de generar proyecto comunitario a largo plazo si no hay solidaridad con el caído, con el pobre. Como consecuencia, tampoco hay verdadera peregrinación si un pueblo no se detiene a esperar al que se quedó en el camino. Quizá, entonces, nuestra civilización esté en crisis justamente porque si tu fémur está roto y no tenés dinero o vivís en un estado donde todo está privatizado casi nadie se detenga a ayudarte, pues pareciera que están en vía de extinción las Madres Teresas que levantan a los caídos pobres del camino y, pareciera también, que la multitud pasa distraída mirando la pantalla de su celular.</p><p>Cuando un hombre mata, como sucede hoy a menudo, agrede a un ser humano porque sí, una civilización está perdiendo su elemental substancia y su belleza. En el mundo en el que vivimos, tan lleno de pantallas y también tan herido por el narcisismo y la autorreferencialidad, no hay tiempo para constatar los huesos rotos del hermano o para detenerse y ayudar a curarlos. Pareciera que se están perdiendo las benditas lágrimas de la empatía con plegarias, pidiendo al cielo un nuevo soplo para que- como le pasó al profeta Exequiel en el destierro- se haga verdad la profecía y los huesos renazcan. Este es el testimonio del santo profeta: “Entonces el Señor me dijo: «Convoca proféticamente al espíritu, profetiza, hijo de hombre, Tú dirás al espíritu: Así habla el Señor: Ven, espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos para que revivan». (Ez 27, 9).</p><p>Sin embargo, hay que decir también que si querés ser profeta de una nueva civilización, tendrás que empezar por encontrar a los que en tu camino tienen el fémur roto y que cuando lo hayas encontrado- por casualidad o porque los buscabas-, en vez de revolar como buitre tendrás que dedicarte a entablillar huesos y luego esperar, con la ternura que da la paciencia, a que el tiempo ayude a sanar a los caminantes.</p><p>Nota: Otros antropólogos dicen que los vestigios de la existencia de una civilización se notan en la presencia de los cementerios, ya que sólo los seres humanos damos sepultura como muestra de compasión con ese último signo de fragilidad que es la muerte. Pero ese es otro tema.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/LW86siwjVL3kAzHrg_OlGyh_2To=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/02/.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Una estudiante le preguntó una vez a la antropóloga Margaret Mead-estadounidense fallecida en 1978- cuál consideraba que era la primera señal de civilización en una cultura.]]>
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                                <category term="editoriales" label="Editoriales" />
                <updated>2022-02-04T18:28:33+00:00</updated>
                <published>2022-02-04T18:26:59+00:00</published>
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            El padre y el proyecto a largo plazo
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        <link rel="alternate" href="https://www.diariodebatepregon.com/editoriales/el-padre-y-el-proyecto-a-largo-plazo-1" type="text/html" title="El padre y el proyecto a largo plazo" />
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                <![CDATA[Pbro. Jorge Leiva]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.diariodebatepregon.com/editoriales/el-padre-y-el-proyecto-a-largo-plazo-1">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/deKPOW_nJhSSgIdNHJsRQbZ7Twk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/472/0000472136.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El hecho ha sido tan traumático que quizá muchos no quieren ni pensarlo o tienden a reaccionar con recetas prontas y simplistas. Luego sucedió que, durante las dos primeras semanas de enero, por televisión se replicaban los hechos violentos de muchachos agrediéndose entre ellos en “la noche” del verano. Frente a todo esto, tengamos en primer lugar una mirada de compasión, de empatía para quienes lloran la muerte de sus seres queridos en semejantes circunstancias. Por otro lado, dicen los que saben que la violencia entre los adolescentes varones, según las estadísticas, en muchos países, está fuera de control.&nbsp;</p><p>Un pensador italiano llamado Luiggi Zoja afirma que vivimos en una sociedad “Menos patriarcal, pero más machista. Creo que, en todo Occidente, efectivamente, se tiró abajo al patriarcado. Pero al hacerlo se tiró el agua sucia con el niño dentro…” ¿Qué quiere decir esto? Parece ser que la sociedad de nuestro tiempo ha luchado contra el machismo (y con razón porque la violencia contra la mujer en el ámbito íntimo es otro escándalo), pero se ha debilitado la figura paterna. Según este pensador, la presencia del padre es la que más da la conciencia del límite y la percepción del largo plazo. Por supuesto que hay en todos los pueblos sabias mujeres que ponen límites, miran y enseñan a mirar a largo plazo, pero es posible que el varón-padre logre con más naturalidad esa misión. Agrega bellamente don Luiggi Zoja: “El padre era tradicionalmente la metáfora principal de los compromisos a largo plazo”. De esta manera, por ejemplo, el Pueblo de Israel lleva el nombre de uno de sus padres, nieto de Abraham, para que sus miembros no pierdan la conciencia comunitaria que se extiende de generación en generación. Desde niños todos nosotros hemos crecido mirando la figura de San Martín como padre de la patria, no porque estuviéramos señalando la primacía del varón sobre la mujer, sino porque en él nos reuníamos de alguna manera en el proyecto comunitario grande, que es el ideal de la construcción de una patria. Es probable que muchos de nuestros jóvenes violentos (que dejan de ser comunidad para ser una horda, una manada, como se dice hoy en día) no tengan contacto con sus papás. Es probable que les haya faltado el rostro de la ternura y de la firmeza masculina que desde la cabecera de la mesa familiar con solo mirar aprueba o desaprueba los actos, generando así convicciones indelebles de lo que está bien o mal. Dije “nuestros jóvenes” porque son los mismos chicos que no hace mucho pasaron por nuestras familias, nuestras escuelas, nuestras parroquias, nuestros clubes, nuestras calles y plazas. En medio de las invasiones de las hordas, más peligrosas que la del Covid porque no tienen vacuna ni posible fecha de finalización, cada uno tendrá que poner un gesto con la firmeza del roble y la ternura de la rosa para dar a nuestros muchachos algo de la paternidad que los restituya en el proyecto a largo plazo de vivir y amar.&nbsp;</p><p>Para los que creemos en Jesús de Nazaret, su ejemplo nos educa en la confianza en el Padre que ciertamente nos limita, pero que a su vez nos concede el proyecto a largo plazo de amar. El Padre eterno es la metáfora principal de nuestras esperanzas que se prolongan en el tiempo; hasta la eternidad.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/deKPOW_nJhSSgIdNHJsRQbZ7Twk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/472/0000472136.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El año nuevo en Gualeguay comenzó, como siempre, con esperanza, pero también con una angustia profunda: la muerte de un hombre joven en manos de un grupo de muchachos violentos.]]>
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                                <category term="editoriales" label="Editoriales" />
                <updated>2022-01-29T13:00:20+00:00</updated>
                <published>2022-01-29T12:54:01+00:00</published>
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            Calma el corazón
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                <![CDATA[Pbro. Jorge Leiva]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.diariodebatepregon.com/editoriales/calma-el-corazon">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/deKPOW_nJhSSgIdNHJsRQbZ7Twk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/472/0000472136.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;Hace más de cinco mil años los sumerios, cuando idearon la noción de imperio, crearon también el sábado, el descanso semanal que garantiza a las personas en medio de su comunidad la posibilidad de grabar en su memoria las grandes tradiciones, los grandes saberes que daban sentido a toda la existencia personal y comunitaria. Esta civilización llamaba al sábado “sa bot”, que quiere decir –bellamente- “calma el corazón”. Gracias a la estudiosidad, pero también al descanso, las sucesivas generaciones podían ir acumulando la sabiduría que daba origen al vínculo con la Trascendencia, con el pueblo y los pueblos y con toda la creación. Gracias al descanso semanal “calmaban el corazón”, porque la crispación, la indignación y la ira no son fuentes de buenos pensamientos, de sabidurías que garanticen la existencia de un pueblo en el largo plazo.&nbsp;</p><p>De generación en generación, los sabios enseñaban cómo orientarse con las estrellas en el desierto, cómo optimizar el agua, cómo organizar la sociedad, cómo desarrollar los grandes rituales mítico-simbólicos que daban unidad a la cultura de un pueblo. Para eso, los jóvenes necesitaban escuchar mucho todo lo que los mayores enseñaban. Escuchar… y luego descansar para que lo escuchado se grabe en el alma y en la calma del corazón.&nbsp;</p><p>En la actualidad, a los tiranos de turno no les gusta que sus súbditos descansen: no quieren que tengan tiempo para guardar el saber. Porque el saber da un poder que no conviene compartir. Por lo contrario, la tradición israelita tenía la bella costumbre del descaso sabático. En tiempo de Jesús ese descanso era la admiración de los romanos. Dios había descasado el séptimo día, por lo tanto, su pueblo debía descansar. Los ciudadanos habían sido liberados de la esclavitud de Egipto: debían descansar de sus fatigas para no olvidar su condición de pueblo libre y debían hacer descansar a sus servidores, a sus esclavos e incluso a sus animales de trabajo. De la misma manera, Jesús de Nazaret descansaba con la Sagrada familia los sábados e iba a la sinagoga. Pero fue profundamente crítico del modo como se practicaba esa ley, ya que los legalistas de turno se habían olvidado de que la ley está al servicio de la dignidad humana. Algunos lo criticaban porque hacía curaciones el sábado, lo acusaban de trabajar durante el día de reposo. Con cierto sentido del humor, Él respondía: “Hipócritas, ¿no desata cada uno de ustedes su buey o su asno del pesebre en día sábado y lo lleva a beber?” (Lc 13,15).&nbsp;</p><p>En la agitada ciudad pos-moderna (en las megalópolis o en la ciudad-aldea como la de Gualeguay), en este tiempo de pos modernidad, el concepto de día de la “calma el corazón” de los antiguos sumerios, el día de reposo de los israelitas o el día del Resucitado de los cristianos ha devenido en el vago término de “fin de semana”. El rito del fin de semana no tiene “relato” como el relato de la salida de Egipto o el de la resurrección de “Un Hijo de Dios”, ni tiene el viejo anhelo sumerio de la “calma el corazón”. Lo que podía ser calma del corazón lo transforma en breves momentos de sucesivo aturdimiento (como el de la plaza Constitución en el sábado por la noche) y de evasión. Mientras que el sábado judío y el domingo cristiano está “pensado” para el “encuentro”; el fin de semana está “digitado” para el consumo, el que a la larga degenera en aburrimiento: el que en vez de generar “encuentros” produce monólogos alternados…cada vez más agresivos y menos capaces de generar una sabia memoria a largo plazo con “calma del corazón”.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/deKPOW_nJhSSgIdNHJsRQbZ7Twk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/472/0000472136.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Es decir, que el sueño profundo y continuo garantiza la estabilidad de los conocimientos que se necesitan para el tiempo prolongado, para el tiempo en que se pueden gestar -por tanto- las grandes personalidades, las grandes culturas, las grandes civilizaciones.]]>
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                                <category term="editoriales" label="Editoriales" />
                <updated>2022-01-07T19:59:43+00:00</updated>
                <published>2022-01-07T19:48:22+00:00</published>
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