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    <title>El Debate Pregón</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-07-26T17:00:04+00:00</updated>
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            La cantora
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/78Quof_KFMrMQAhiKwQMiNWc1RI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/la_cantora_gari_baldi.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La conoció por la naciente amistad con su hijo, uno de los grandes vínculos de amigos y hermanos que cosechó de su siembra. Después, en pueblo chico donde todo se enreda, fueron compañeros de laburo con ella en la “Muni”. Una mujer inolvidable.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Era creyente, militante de la Acción Católica, de la UCR y hechizaba con los encantos de su bonhomía. En la vieja casona de su marido en una esquina cerca del parque se alzaba una alta palmera como un obelisco, un faro silencioso que conversaba con el viento y hogar de palomas y murciélagos. Allí se abrieron puertas generosas a los primeros intentos del derrotero musical de su pichón –el hijo más chico-, el amigazo quien compartió esta anécdota.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las mateadas de los ensayos sonoros se extendían en el parque con el flaco saxofonista y clarinetista que estaba preparándose para viajar al Viejo Mundo, culminando en el patio de una anciana que les servía unos blancos abocados bien fríos con unos bocaditos de pan casero, ahí, bien cerca del gran patio del pueblo en el barrio del Molino cuando las tardecitas estivales se apagaban.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ella, en las juntadas con su amiga “La Negra” y otras de la cofradía de la Acción, se reunían a compartir la vida y la amistad y más de una vez se iban de “picoteada” en jolgorio interminable hasta que irrumpían la velada cantando a cappella tangos y valsecitos. Entre risas, chusmerías, aplausos y brindis celebraban su fiesta pagana.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Varias veces le preguntó a su amigo que le recordara la anécdota del cumpleaños, un episodio extraordinario que, con su frágil memoria, enredaba la situación. El hijo le dio una nueva oportunidad y le relató los hechos como fueron contados por la cantora, aunque se mezcle la historia real con el imaginario.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fue en el cumpleaños de un conocido y amigo quien quería festejar varias décadas de su existencia. Estaba enfermo y deseaba celebrar su existencia que inexorablemente se apagada. Preparó el encuentro, tiró la casa por la ventana, invitó a sus parientes y al séquito de compañeras para vivir una noche inolvidable. El ágape fue en su casa y todos acudieron. La opípara cena con empanadas, sanguchitos de miga bien regados de bebidas desembocó en una hermosa jarana de los invitados. Un bandoneonista tocaba piezas de la guardia vieja con el “lorerío” y carcajadas de fondo de las damas invitadas. En un momento, el cumpleañero le pidió que cante sabiendo de sus virtudes. Se disculpó amablemente y le respondió:</p><p>“-No traje la guitarra…”</p><p>Ya había comenzado su acting pues ella conocía de vista la guitarra y nunca había tenido una entre sus manos, salvo que atendía la actitud de los guitarreros que desde niña observaba en los boliches de su casa natal por las tierras blancas cuando iba a comprar el pan y algunas vituallas para el almuerzo, donde se reunían para el vermú los viejos musiqueros.</p><p>En principio zafó, pero el insistente convocante en un momento desapareció y luego regresó con la guitarra de un vecino que le había prestado. Sus comadres empezaron en coro:</p><p>“-¡Que caaante, que caaante!!”, aplaudiendo paradas para escuchar el show.</p><p>Lejos de amilanarse, con su actitud incólume y seguramente envalentonada por la sangre de Cristo, alzó una pierna en una silla, abrazó la guitarra y lo encaró al anciano del fuelle:</p><p>“-¡La menor, Maestro!!!”. Y empezó a rascar un vals con su mano derecha: “tún da ta, tún da ta” mientras su siniestra mentía como que acompañaba la armonía con acordes recorriendo el diapasón sin pisar un tono. Y ahí nomás se largó a cantar un viejo valseado de aquellos que escuchaba en la radio a válvulas de su infancia. ¿Habrá sido “Las margaritas”, “Mate amargo” o “Desde el alma”, “Romance de barrio”, “Pedacito de cielo”?</p><p>Cuando el “mandoleón” marcó el final con el chan-chón, la algarabía se desató en la platea del cumpleaños aplaudiendo estruendosamente la perfomance de la cantora, silbidos de aprobación improvisados desde las prótesis, el “chin-chín” entre vasos y copas, besos y felicitaciones a la renacida Libertad o Edith que había resurgido y coronado la fiesta con una digna interpretación criolla que emocionó la breve multitud convocada.</p><p>Después del efímero petit concert y el éxito conquistado de la artista, los invitados se despidieron. Flotaba en el aire de las almas la magia, la liturgia de la música como si Apolo hubiera tañido su lira y hechizado a las bestias como en la mitología.</p><p>El último en saludarla, antes que la estrella de la noche se fuera, fue el anciano del fuelle mientras los dueños de casa levantaban el desbarajuste de platos y copas. La felicitó, emocionado y con tono de admiración le hizo su devolución:</p><p>“-¡Qué hermosa voz y su interpretación, pero no estaba enterado que usté sabía música!!”</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/78Quof_KFMrMQAhiKwQMiNWc1RI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/la_cantora_gari_baldi.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Como siempre, al abrir el arcón de los recuerdos, encontraba papeles escritos de su puño y letra que eran su tesoro. Memorias de situaciones, personajes, anecdotario, cuentos que traían esa antigua historia del pueblo olvidado y lo fascinaban pues como un arquitecto –que alguna vez quiso ser- reconstruía ladrillo a ladrillo, piedra a piedra, adoquín a adoquín las pinturas casi rupestres de la vida transcurrida en su contemporaneidad.]]>
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                <published>2026-07-26T17:00:00+00:00</published>
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            &quot;El caso Julia&quot; llega este viernes a Liebre de Marzo con una destacada propuesta dramática
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/cYTDyMT6OL5CYv7Xz9sSAvzUuNI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/liebre_de_marzo_el_caso_julia.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La propuesta cuenta con la dramaturgia de Paula Tabachnik, quien también comparte la dirección general junto a Gustavo Bendersky. Sobre el escenario, el público se encontrará con un elenco de amplia trayectoria en la escena entrerriana, integrado por Melina Forte, Marta Cot, Valentín Abuaf y Gustavo Bendersky, acompañados por la asistencia de dirección de Yanina Porchetto.</p><p>Detalles del evento e&nbsp;información de entradas</p><p>Para quienes deseen disfrutar de una experiencia completa, el espacio Living-Bar de Liebre de Marzo abrirá sus puertas a las 20:30 hs con opciones de gastronomía y coctelería para la previa de la función.</p><p>Entrada general: $15.000Descuentos especiales: $12.000 (para estudiantes, jubilados/as y alumnos de Liebre de Marzo)</p><p>Las reservas y anticipadas pueden solicitarse a través de las redes sociales oficiales del espacio cultural o por comunicación telefónica/WhatsApp al 11-3934-4022.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/cYTDyMT6OL5CYv7Xz9sSAvzUuNI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/liebre_de_marzo_el_caso_julia.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Este viernes a las 21, el espacio cultural Liebre de Marzo abrirá sus puertas para recibir a El caso Julia, una obra teatral que invita a reflexionar sobre una problemática de profunda vigencia social. La puesta en escena promete mantener al espectador en vilo mediante una cuidada combinación de tensión dramática, emoción y destacadas actuaciones.]]>
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                <published>2026-07-23T13:00:00+00:00</published>
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            Comedia imperdible este viernes en Hache Uno Teatro
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Co85_IG0TNymUfo_lWJQRCwl_CI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/teatro_hache_uno.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La obra cuenta la historia de una actriz delirante que cree ser una princesa rusa perseguida por la mafia. Lo increíble es que solo tres actores interpretan a más de 20 personajes en vivo, lo que garantiza una catarata de enredos, humor físico y risas de principio a fin.</p><p>Las entradas tienen un costo de $15.000 y se pueden reservar por WhatsApp al 3444620089. Las ubicaciones son limitadas, así que no te pierdas esta oportunidad de arrancar el fin de semana riéndote a carcajadas.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Co85_IG0TNymUfo_lWJQRCwl_CI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/teatro_hache_uno.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Este viernes 24 de Julio a las 21, el Grupo Arlequino llega a Hache Uno Teatro (San Antonio S 172) con su exitosa comedia "UNA JOYA DE LOCURA".]]>
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                                <updated>2026-07-21T13:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-07-21T13:00:00+00:00</published>
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            Estreno del nuevo musical de Huellitas en el Club Social Gualeguay
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/pmjIT9hnR257zYALzIMSr4qFAts=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/huellitas_club_social.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La obra, dirigida por Carlos Campodónico, cuenta la historia de un grupo de abuelos que comparten sus historias y recuerdos con los más jóvenes. Con música y baile, el musical nos transporta a una época llena de ternura y alegría.</p><p>Las entradas están a la venta en la secretaría del Club Social o en el Asilo de Ancianos de 09:30 a 12:30. No te pierdas esta oportunidad de disfrutar de un espectáculo lleno de emoción y diversión.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/pmjIT9hnR257zYALzIMSr4qFAts=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/huellitas_club_social.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Este domingo 26 de Julio a las 18:30 hs, el Club Social Gualeguay presentará el nuevo musical de Huellitas, un homenaje a nuestros abuelos.]]>
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                                <updated>2026-07-20T23:29:57+00:00</updated>
                <published>2026-07-20T23:35:48+00:00</published>
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            El comedor
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QyFkVjvhzpWzFbrfIguNhyEc8Us=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/el_comedor.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Recuerdo una charla con doña Geroma Moreyra –quien dirigía y bordaba las comparsas de gauchos de los corsos antiguos- cuando habló de la “Fonda del austriáco” donde ella trabajó en sus mocedades, el famoso Comedor “El Abrojito” sobre la “calle ancha” cerca de lo que fue el mítico “Bar de lo Barneda” -allá lejos y hace tiempo- y contemporáneamente el “Irun”, “El aeroplano” sobre ruta 11, el “Ferreccio” y los restaurantes del Jockey y el Social. Seguramente me olvido de muchos otros que tal vez no conocí pero quiero referirme a uno en particular a donde asistí cuando fui adolescente.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La memoria me trae el recuerdo de ese comedor, como a tanta gente partícipe de éste u otros que permanecen en las “saudades” de los vecinos que disfrutaron los encuentros familiares.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La atracción del lugar hechizaba por la calidad de su breve carta: pastas caseras y milanesas con fritas, una empresa familiar regenteada por sus propios dueños. Él salía de mañana a comprar la mercadería en bicicleta y su esposa era la encargada de preparar las pastas, además de los manteles y servilletas de telas que ella misma cosía pues trabajaba también de modista.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las puertas del comedor se abrían varios días a la semana y la clientela era fundamentalmente familiar, algún grupo de amigos, viajantes de comercio, gente sola, un transeúnte al paso que cuando pasaba quedaba hechizado por los olores de la salsa o la fritanga. La higiene del local era una obsesión del matrimonio y el ambiente siempre estaba impecable sin ningún olor invasivo o desagradable.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La mano derecha fue un tipo alto y flaco en la cocina. Los hijos del matrimonio colaboraron en el emprendimiento, pero el dueño cumplía el abanico de actividades: además de gerente era mozo o “garzón” tomando los pedidos y también cocinero cuando ayudaba en el fogón si había muchos clientes. Uno de los hijos que colaboró en las hornallas de aquellas épocas de generosidad, invitaba a sus amigos y no les cobraba. La época fuerte era el verano cuando el comedor cerraba con luz de día, esperando alguna reserva de amigos o parejas que volvían de los bailes de carnaval para recuperar energías después de la ajetreada diversión.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Muchos de mis amigos y conocidos de la adolescencia contaban la experiencia de haber ido a cenar al Comedor de Burlando, a tal punto que uno ellos fue un persistente habitué de su servicio gastronómico y no tardó en entusiasmarnos: “-¿Y si vamos una noche a cenar?”, y ahí nomás aceptamos el convite y decidimos ir a celebrar el Día del Amigo.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bien acicalados, los zapatos rebosantes de betún y con las mejores pilchas, concurrimos. Mi timidez adolescente inauguró una salida burguesa entrando en el palacio condecorado con una simbólica “cinta azul de la popularidad gualeya” a vivir una ignota experiencia. No había muchos parroquianos todavía, nos sentamos a una mesa y empezó a poblarse de comensales el salón. Ahí apareció en escena el susodicho, impecablemente vestido.</p><p>“-¡Buenas noches!”.</p><p>“-¡Buenas noches don Burlando!”-dijo el conocido-.</p><p>“-¿Qué les sirvo?”</p><p>“-Aquí traje unos amigos que quieren probar la mejor milanesa con fritas que se come en Gualeguay! Y para tomar tres gaseosas”.</p><p>Era de cajón que siendo unos imberbes no nos iban a servir alcohol, ni cerveza ni vino. Y allí vimos el primer paso de comedia, yendo a la cocina, descolgando el delantal y ordenando la comanda:</p><p>“-¡Marchen tres milanesas compleetaaas!, perdiéndose entre bambalinas, mientras el otro amigo y yo empezamos a participar de la obra teatral que se repetía cotidianamente. Tal vez era un pasaje de la Comedia del Arte con Arlequín, Colombina y otros personajes.</p><p>Despertado el apetito llegó Burlando con tres platos voladores con unas alpargatas del cuarenta y cinco atiborrados de papas fritas y nos dimos al festín. Nos costó depredar semejante manjar generoso, pero sucumbiendo al hedonismo nos entregamos a los placeres del paladar y no dejamos ni una miguita.</p><p>Pipones, con los cintos flojos, volvió el dueño-cocinero-mozo a preguntar si íbamos a pedir algo más. Como todo era un ritual y la puesta en escena teatral estaba prolijamente ensayada, el conocido le pregunta:</p><p>“-¿Qué hay de postre don Burlando?”. Y éste era el segundo paso de comedia tan ansiado por escucharlo y vivirlo. Con una voz aguda nos respondió el parlamento del libreto:</p><p>“- Queso y dulce, dulce y queso, dulce solo o queso solo”.</p><p>Le pedimos tres gaseosas más y nos morfamos el mítico “vigilante” después de las milanesas completas. Mi amigo y yo le agradecimos la invitación al conocido habitué por la experiencia compartida y cada uno de los comensales pagó su parte. Luego de embolsar la billetera, le agradecimos al anfitrión resaltando la calidez de la atención y calidad de sus milangas con fritas. Al recuerdo de una nieta, su Tata y su Lala eran tan buenos como el pan que servían.</p><p>De allí nos fuimos a “La Mayo” a celebrar con unas cervezas negras y unas “bolillas”- botellitas de “Naranjina” con o sin gas fabricada localmente para mezclarlas con la birra-&nbsp; a charlar sobre la obra de teatro pueblerina y costumbrista que habíamos vivido en tiempo real, dentro del mítico escenario.</p><p>Décadas después de aquella emblemática cena, cuando comentaba la singular experiencia del Comedor de Burlando, alguien arrastrando su carro de más de seis décadas me dijo: “-¡Yo también fui al bodegón del “Dulce y queso” con mi novia después de un baile en Sportiva, la que hoy es mi mujer!”</p><p>Pero ésta es otra historia…</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QyFkVjvhzpWzFbrfIguNhyEc8Us=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/el_comedor.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Cuántas fondas, bodegones habrán encendido los fogones y abierto sus puertas con el mobiliario de mesas, sillas o banquetas rústicas, viandas, platos y cubiertos a lo largo de más de tres centurias en el pueblo de la ribera. No he encontrado un trabajo de investigación que rescate del olvido algún sitio de ellos, salvo un libro sobre boliches antiguos familiares que amalgamaban copas con truqueadas y convocatorias esporádicas de asado, pescado frito y variedad de exquisiteces como en otras cantinas de clubes.]]>
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                <published>2026-07-19T16:00:00+00:00</published>
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            El número 18
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XyCgcOsuecjducp6IndvpZbS2W8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/acuarelas.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La sobreprotección de su familia –devenida por un destino trágico- hizo que al sobreviviente lo condenaran a un cuidado exagerado de todo tipo y tono. Por eso del resfrío no lo dejaban ir al Centro; así, cubierto con campera o sacón, bufanda, guantes y pelota, esperaba algún contemporáneo cristiano que le regalaba unos toques –un tiki tiki- y continuar su camino hacia el Parnaso de contención que era el Centro Nacional de Educación Física.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su padre lo llevó para comprarle una pelota de cuero pequeña para su edad con cascos azules y amarillos. “Camarada”, el dueño y vendedor, trató de concretar la venta adornando el producto: “-¡A esta ni el Loco Gatti la ha tocado!!!”</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al regreso del “entrenamiento”, en el patio de los vecinos, era pasar por la mano de la mama como control antidoping quien metía su mano en la espalda bajo la ropa y comprobando que la camiseta estaba mojada, casi ahogada de transpiración, soportaba estoicamente los chirlos y coscorrones por desobediente. Cuando se puso de moda el softbol, lo practicó y habiendo sido convocado para la selección del pueblo para participar en un torneo argentino en Bahía Blanca, no lo dejaron ir.</p><p>Así y todo, era feliz.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero no todo era fútbol. Había mística con su abuelo guitarrista &nbsp;y a pesar de una tía que lo taladraba con que “la guitarra es un adorno personal” estaba presente el mandato, la herencia del abuelo depositada en él. Llegaba del jardín de infantes y preguntaba por el abuelo; ya viejito, al borde de su cama, abrazado a su guitarra –con la que aprendió, con clavijas de madera- y él con una de juguete acompañándolo, molestándolo. Y según sus mayores, el viejo celebraba la inquietud diciendo y vaticinando que iba a tocar la “viola”…</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Domingos de “Apolito”, pizza y “Cola”. Elegían la mesa contigua al exhibidor de golosinas que tenía un vidrio roto, alguna cargada por teléfono en el teléfono público de la Compañía bien enfrente, joder al mozo don Antonio en una o dos porciones y una gaseosa y Titas y Rodhesias robadas para el postre en plaza Constitución.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tal era la pasión por la pelota, que el Doctor dueño de casa –donde el patio de baldosas se convertía en un microestadio- incentivó a formar un equipo de babyfútbol. Las tardes de “entrenamiento” fluctuaban entre los patios vecinos de “Madalena” al este –por Monte Caseros- y el de madame Pelayo por Remedios Escalada de San Martín, (ambas familias vecinas sin hijos). Cuando la pelota invadía los predios privados, era regla que el pateador compulsivo debía hacerse cargo e ir a buscar el esférico.</p><p>El asunto fue que la cofradía de los supuestos “elegidos” deportistas y futboleros inauguraron el modus-operandis de lo que hoy se conoce como bullying: lo ningunearon y destrataron como un pobre burro, adjudicándole en el equipo de bayfutbol de cinco o siete integrantes el número 18, siendo como un aguatero o cobrador de una cuota mucho más importante que su inclusión como jugador.</p><p>Desde temprano sus facilidades artísticas lo destacaron del resto. Dibujaba bien, en la escuela dibujaba goles de los equipos de sus compañeros por un sánguche de mortadela y queso con una gaseosa. Con la guitarra y buen oído estrechó un vínculo con el hijo del medio del doc y empezaron a componer canciones, armaron una batería con envases de cartón de dulce de leche y platillos de lata con la tapa circular de los envases de dulce de batata o membrillo. Y en las siestas u otros momentos, lograba intimidad con las damas de la servidumbre de esa cuadra quienes le abrían las puertas del Paraíso del placer. Pero nunca acusó gran talento para el deporte. Aunque haya sido ordinario fue uno del montón y el proyecto del equipo baby nunca se concretó.</p><p>&nbsp;</p><p>Pasaron años, décadas; no supo algo ni nada de aquellos compañeros de infancia. Nunca supo si alguno de aquellos se jugó por jugar. No los volvió a ver.</p><p>La pasión por el arte, la música, la composición lo llevó a participar en conciertos emblemáticos de la recuperada democracia, registrada “en letra de molde” en diarios de tirada nacional.</p><p>Como no abandonó su solar natal, el destino quiso que la casa de Madame Pelayo –donde antes vivió el escritor Amaro Villanueva- fue propiedad de la familia de su amigo y compadre.</p><p>Un día, una tarde, celebrando un reencuentro con el padrino de su hijo y otro amigo, &nbsp;pelotudeando en el patio de la otrora huerta de Madame Pelayo, el número 18 presentó sus credenciales. Fue como si se calzara los “sacachispas” de aquella infancia remota en el patio de su casa natal. Pateó la pelota que cobró vida propia y se fue rápida, veloz y fuerte a culminar su destino en un vidrio de una claraboya de aquel potrero infantil: el microestadio del Doctor.</p><p>¿El destino hizo lo que nunca se hubiera atrevido? ¿Venganza celestial, mandato de los Dioses? ¿Tanto rencor tuvo tanto tiempo para madurar? Si no hubiera sido por ese pelotudeo se hubiera llevado el hilo sin el nudo para siempre.</p><p>En el apretado tejido de la cuadra de ese barrio, la infancia, los compañeros que no llegaron a ser amigos, las pasiones quedaron así en la urdimbre del recuerdo. Y una vieja pelota volvió a rodar para cicatrizar los viejos rencores y a cerrar un capítulo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XyCgcOsuecjducp6IndvpZbS2W8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/acuarelas.webp" class="type:primaryImage" /></figure>“_ Máaa ¡!!! Voy a la vuelta ¡!!!!!”
“_ No vayas a jugar al fóbal que vas a transpirar y te vas a enfermar ¡!!!!”, respondía la mama.
	Él tenía un pequeño estadio en el conciso patio de su casa donde jugaba solito pero su imaginación lo llevaba a competir desde los clubes pueblerinos hasta Boquita y la Selección Argentina en un microcosmos que duraba lo interminable hasta antes de la merienda.]]>
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                                <updated>2026-07-12T20:06:58+00:00</updated>
                <published>2026-07-12T20:06:31+00:00</published>
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            El ensayo
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/mBmOknSd8qnHPOFqXPWJvRX486s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/gari_baldi_el_ensayo.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Él, escritor, investigador y divulgador amasaba sus primeros cacharros con breves publicaciones en una etapa de aprendizaje. Trabajaba en un ensayo sobre la muestra de Marcel Duchamp y su obra “La fuente” (Fountain), creada en 1917,&nbsp; un urinario –mingitorio o inodoro- presentado en una exposición de sus obras en New York que marcó un hito fundamental en el arte contemporáneo y el movimiento “Dadá”. La visión del arte conceptual lo puso en uno de los primeros vanguardistas donde un objeto de uso sanitario y escatológico desafió la idea del “buen gusto” imperante del “arte bello”, visualmente placentero definido como “arte encontrado”. Eran los inicios del siglo XX con nuevas corrientes estéticas.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En sus investigaciones de los artefactos del baño logró encontrar el origen de bidé, un pequeño mueble para higienizarse que tiene su origen en bidet: “caballito” o pony en alusión a la postura que se emplea durante su uso, invención francesa del siglo XVIII.</p><p>Casi concluyendo su trabajo, se comunicó con el Maese para que lo desasnara con la historia y el origen etimológico de la pieza higiénica de cerámica, tan preciada y tan presente en las rutinas diarias, a fin de completar el ensayo sobre el urinario de Duchamp, obra del arte contemporáneo.</p><p>El Maestro, generoso, le respondió y envió una breve y detallada historia del artefacto que cambió esas maneras primarias de perderse entre piedras o montecitos, resguardando la intimidad del ser con las propias concentraciones y meditaciones de un animal encontrándose con sí mismo.</p><p>“Los elegidos que partieron al medio las antiguas costumbres antiguas y salvajes, en esa grieta cosecharon revolucionarios inventos. El excusado o retrete fue paulatinamente perdiendo protagonismo de las necesidades ancestrales con las nuevas generaciones que pueblan las urbes cosmopolitas y el derrame en ciudades y pueblitos para tener una calidad de vida acorde a tiempos presentes y venideros.”</p><p>“Ninguno de los seres vivos sabe e ignora la potencialidad de la reflexión en el momento aciago donde la existencia provee y dicta el discernimiento en la pausa gravitacional del ser.”, escribió en su ensayo.</p><p>El epílogo del trabajo lo remató el Gran Maestro con una joya etimológica que no deja dudas de su brillante saber e ilustración:</p><p>La palabra “inodoro” no tiene origen latino, como la mayoría de los etimólogos suscribe, como inodorus (“sin olor”), sino de una antigua expresión del desaparecido pueblo de los Dorios, una civilización que habría florecido hacia el 3200 a.C. en algún lugar entre Mesopotamia y el Plomerio Hitita.</p><p>Cronistas griegos mencionan vagamente a un legendario rey llamado Ino de los Dorios de la dinastía de los Cloacos, también conocido como “El Sentado”. La tradición cuenta que Ino el Dorio, gobernaba desde un trono de mármol perforado, convencido de que las mejores decisiones de Estado surgían durante los momentos de reflexión intestinal.</p><p>Con la caída del reino, los mercaderes fenicios llevaron el invento por el Mediterráneo. Los romanos adoptaron el término como inodorum, creyendo erróneamente que significaba “lugar donde se medita”.</p><p>Existe incluso una leyenda según la cual el rey Ino el Dorio (a la postre Ino-Doro) desapareció misteriosamente durante una sesión particularmente prolongada de deliberación estratégica. Sus súbditos, preocupados por la demora, derribaron la puerta de la cámara real y sólo encontraron una inscripción grabada en piedra:</p><p>“Fui a inventar el papel, pero vuelvo enseguida.”</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/mBmOknSd8qnHPOFqXPWJvRX486s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/gari_baldi_el_ensayo.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Lo conoció por sus publicaciones en sitios y revistas especializadas, un monje agustino que daba cátedra con su insuperable sapiencia en la etimología.]]>
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                                                <category term="locales" label="Locales" />
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                <published>2026-07-05T18:00:00+00:00</published>
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            El entrerriano
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/a7TMcLZxPWCZmAAu-Ianv-_TNrM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/acuarelas_pueblerinas.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Recibido de la secundaria, tuvo su primer trabajo en la radio local como locutor e informativista. Allí conoció a compañeros avezados en el éter por su experiencia. La programación musical le ofreció un abanico de géneros desconocidos: tango, rock, además del folklore que formaba parte de sus escuchas infantiles y familiares.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya crecido como pibe de veinte y pico, en las nochecitas se escapaba al club a dos cuadras de su casa y allí conversaba con los parroquianos concurrentes, todos trabajadores de oficio: albañiles, carpinteros, plomeros, electricistas, en fin. Era como un “Juan Preguntón” queriendo saber de las rutinas y la vida de esos guerreros de la supervivencia.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Uno de esos habitués trabajaba la madera. Se las rebuscaba con su mano de obra arreglando muebles viejos. Conocía el oficio por su familia y ese era su pan cotidiano que regalaba en el boliche del club. La breve hacienda de la casa heredada por abuelos y padres comenzó un periplo de irse como el agua.</p><p>Una noche trajo una guitarra y quebró el truco y las ginebras tocando –bien pifiadas- unas piezas musicales. Tocó un valsecito intitulado “Lejos de Gualeguay” y un tanguito que fascinó al muchacho pues la presentó como “El entrerriano”. Al gurí curioso lo fascinó de tal manera que quiso saber –más allá de la belleza de la composición-, quién era el autor o el compositor. El hombre campechano le tiró bardo y le dijo que no importaban esos “rascatripas” de conservatorio si no la melodía, pues no sabía de quien era.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En noches subsiguientes, después de un truco y unas ginebras en el boliche, el joven lo llamó aparte preguntándole sobre el tango. Había averiguado escuetamente la historia de la composición antigua y el creador. El viejo músico y carpintero ratificó que nada sabía del tal señor, que lo único que él hacía era tocar ese tango que le gustaba.</p><p>Pero, entre los vahos de alcohol y unas barajas sin fortuna le confesó un sueño que tuvo: “Un cantor y una cantante de los que escuchaba en la radio me convocaban: esas figuras mayores querían venir al pueblo y que yo las acompañara con mi vieja “viola” y después que fuera a Buenos Aires para acompañarlos con unos tanguelis. Presionado por el convite me dije: si voy, tengo que tocar “El entrerriano” y me calcé el saco y el “funyi y un poncho con la bandera del Pancho”. Y ahí lo aprendí, como pude, soñando ir a Buenos Aires, ser músico exitoso y olvidarme de la cotidianidad del yugo.</p><p>* * * * *</p><p>Nació en Buenos Aires en 1868, un afroargento que estudió piano motivado por su pasión&nbsp; recibiendo una herencia de su abuela que lo había criado y la dilapidó. Desde joven tocó en casas de bailes modestos y en prostíbulos clandestinos como “La vieja Eustaquia”, “La parda Adelina” y “María la Vasca” con clientelas de buena posición social. Las teclas negras del piano reflejaban su piel y la zurda estrepitosa y hábil lo distinguían como un músico singular.</p><p>Dicen que en 1897 estaba amenizando veladas en la casita de María Rangolla, “La vasca”, tratando de ganarse unas monedas como en todos los “piringundines” de esos días de posguerra de la Guerra contra el Paraguay y la Campaña al Desierto. Aquellos músicos eran más malabaristas que instrumentistas y bufones de la Edad Media, sobrevivientes empedernidos de conseguir algo de pan y puchero para calmar su pobreza diaria.</p><p>Las propinas eran su haber porque no había derechos de autor en aquella época. Se estilaba dedicar composiciones improvisadas con nombre y apellido para algunos concurrentes pudientes que celebraban la dedicatoria con un billete de cien pesos a los compositores que los habían homenajeado. Un bailarín del sucucho le sugirió al pianista que le dedicara su obra recién estrenada a un cliente, Ricardo Segovia, estanciero entrerriano que llegaba para tirar “manteca al techo” al ranchito y burdel de “la Vasca”. El hacendado se llevó el honor y el músico sus bolsillos llenos con los cien pesos.</p><p>Los registros dicen que la partitura de “El entrerriano” (circa 1897/98) es una de los primeros tangos impresos y fundacionales de la “guardia vieja”.</p><p>Anselmo Rosendo Cayetano Mendizábal, enfermo, casi ciego, postrado con parálisis y en la miseria falleció a los cuarenta y cinco años.</p><p>Al joven ya adulto le preguntaron por su investigación. Respondió que solamente era un curioso y lamentaba que no hubiera reconocimiento para esa fauna que deambula por los márgenes y pretéritos de la cultura popular. La academia prescinde del valor identitario, aun cuando los cimientos simbólicos de los pueblos la trascienden.</p><p>Rosendo no se fue como otros que no se han ido. Están aquí, todavía,&nbsp; acompañándonos con sus creaciones. ¿Serán eternos como Gilgamesh?</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/a7TMcLZxPWCZmAAu-Ianv-_TNrM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/acuarelas_pueblerinas.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El pueblo natal ofrecía alternativas para encontrar tanto el puchero como la vocación. Así, en las gambetas del destino deambuló por distintos oficios: dibujante desde gurí, artesano, consiguió laburo en un diario. Su madre había trabajado en una imprenta antigua conociendo el tablero de la imprenta de Gutenberg relacionada con pequeñas galeras de plomo y diagramar tarjetas, algún periódico y otros menesteres que la gráfica con letras de molde y tinta le ofrecía sobrevivencia.]]>
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                <published>2026-06-28T18:00:00+00:00</published>
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            Poesía en vivo y música litoraleña esta tarde en la Biblioteca Mastronardi
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iWMQaj2IN9CL1u1VgZBwMzMATuI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/encordada.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La Biblioteca Popular "Carlos Mastronardi" se convertirá en el epicentro de una destacada doble jornada artística que conjugará las letras entrerrianas y la música de cuerdas regional. Con acceso libre y gratuito, las actividades darán inicio a partir de las 19 horas, invitando a toda la comunidad de Gualeguay a compartir un espacio de encuentro con los hacedores de nuestra cultura.</p><p>"Coloquios con la poesía":&nbsp;Daniel Mallarino en vivo</p><p>La apertura de la noche estará a cargo del "Ciclo 2026: Coloquios con la poesía". En esta oportunidad, el público tendrá la posibilidad de interactuar cara a cara con el escritor y poeta Daniel Mallarino en el segmento denominado "Poetas en vivo".</p><p>Según adelantaron desde la organización, la velada literaria incluirá una lectura de poemas seleccionados por el propio autor, valoraciones críticas sobre la poética manifiesta en su obra y, fundamentalmente, un espacio abierto al diálogo e intercambio directo con el público asistente.Lanzamiento del 3° Encuentro Regional de Solistas</p><p>Inmediatamente después, a las 20 horas, la programación continuará de la mano del Ciclo de Solistas 2026: "La Encordada" (Guitarra, poesía y canto). Bajo la consigna institucional "¡Por una cultura de audiencia para el solista y su repertorio!", se llevará a cabo una presentación colectiva de gran relevancia para la agenda musical de la región.</p><p>Se trata del lanzamiento oficial y la promoción del 3° Encuentro Regional de Solistas Guitarristas, Luthiers y Troveros, un evento de gran envergadura que congregará a destacados exponentes de la provincia y que tendrá lugar formalmente en Gualeguay los días 17 y 18 de octubre de 2026.</p><p>Esta presentación colectiva funcionará como el puntapié inicial y la antesala de lo que se vivirá en el mes de octubre. Desde la comisión directiva de la Biblioteca Popular Carlos Mastronardi reiteraron la invitación a todos los vecinos, estudiantes, músicos y amantes de la literatura local a sumarse a esta atractiva propuesta que pone en valor la identidad cultural de la región.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iWMQaj2IN9CL1u1VgZBwMzMATuI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/encordada.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Esta tarde el espacio cultural local recibirá al poeta local Daniel Mallarino y será sede del lanzamiento oficial del 3° Encuentro Regional de Solistas Guitarristas.]]>
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                                                <category term="locales" label="Locales" />
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                <published>2026-06-25T13:00:00+00:00</published>
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            Cine y Literatura para cerrar el Mes del Orgullo LGBTIQ+
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/3toOv8dIcVQNOcDFI2S98b3l4h8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/presentacion_de_libro.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>n el marco de las actividades globales por el Mes del Orgullo LGBTIQ+, la Biblioteca Popularserá el escenario de una jornada cultural y de reflexión abierta a todo el público. El evento, organizado de manera conjunta por las organizaciones Diversidad Gualeguay, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) Gualeguay y la institución anfitriona, busca consolidar un espacio de visibilidad, debate y encuentro comunitario.</p><p>Desde las entidades organizadoras señalaron que el contexto actual invita a reflexionar sobre el presente de la comunidad, celebrando los derechos conquistados y la visibilidad, sin dejar de lado las adversidades vigentes. Asimismo, destacaron la importancia de los 20 años de la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI), definiéndola como una herramienta clave para garantizar la libertad y el bienestar de las infancias y adolescencias.</p><p>Cronograma de actividades&nbsp;</p><p>La jornada contará con una propuesta diversa que entrelaza lo audiovisual, lo literario y el debate social:</p><p>-Proyección del documental "Ahora Soy Bauti Merlín": Una producción que visibiliza las historias de dos infancias trans de la provincia de Entre Ríos, abriendo el diálogo en torno a los derechos, el cuidado y el respeto hacia las identidades desde la niñez.</p><p>-Presentación del libro "Cambio y Fuera": Obra de la autora Jesuana Aizcorbe, editada por La Ventana Ediciones bajo la colección Lengua peluda / Narrativa. El libro aborda la historia de Liliana, una ingeniera que se convirtió en la primera trabajadora trans en una reconocida institución de ciencia y tecnología en Buenos Aires, abriendo camino en entornos hostiles previo a la sanción de la Ley de Cupo Laboral Travesti, Transexual y Transgénero en Argentina. El prólogo, a cargo de la escritora Belén López Peiró, destaca a la protagonista como una figura que "ilumina el camino".</p><p>Panel, debate y pedido de&nbsp;justiciaTras las presentaciones, se desarrollará un panel integrado por distintos referentes de la comunidad local, propiciando un espacio de intercambio de ideas con los asistentes. El cierre del encuentro contará con una mateada comunitaria acompañada de chocolate caliente y facturas.</p><p>Más allá del carácter celebratorio y cultural, la convocatoria de este sábado mantendrá un fuerte eje de reivindicación social. Las organizaciones locales renovarán de forma enérgica el pedido de justicia por Cecilia Cardona, la mujer trans de 47 años que fue atropellada y asesinada por un camionero el pasado 1° de mayo. Desde la organización calificaron el hecho como un "transfemicidio" debido al nivel de alevosía y odio del ataque, y manifestaron su profunda preocupación ante el hecho de que el principal imputado en la causa se encuentre actualmente en libertad.</p><p>Ficha del Evento:</p><p>Fecha: Sábado 27 de junio.Hora: 18:00 hs.Lugar: Biblioteca Popular&nbsp;Carlos Mastronardi&nbsp;Entrada: Libre y gratuita.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/3toOv8dIcVQNOcDFI2S98b3l4h8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/presentacion_de_libro.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El encuentro se llevará a cabo este sábado 27 de junio a las 18:00 en la Biblioteca Popular Carlos Mastronardi. Habrá proyecciones, la presentación de un libro y un panel de debate abierto a la comunidad.]]>
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                                <updated>2026-06-26T23:35:07+00:00</updated>
                <published>2026-06-25T12:30:00+00:00</published>
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            El almuerzo
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/BGYUZjZpXd57He0RmIbduaJhOsQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/el_almuerzo.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Ella era hija de un médico del pueblo y él un advenedizo doctor clínico recién recibido. Sentados en un banco de la pérgola con cielo de glicinas, concertaron verse una vez a la semana, luego fueron dos y el asunto amoroso prosperó. La cosa iba en serio. Él, enamorado, le hizo declaración de matrimonio; ella, enamorada también, le dijo que había que formalizar la relación y tendría que&nbsp; ir a su casa a pedirle “la mano” a su padre. Después de un breve silencio, él respondió: “Así debe ser…”.</p><p>Esos cánones sociales, culturales y porque no religiosos eran lo común de aquellas épocas. Nuestra generación&nbsp; ya no participó de esa regla y ni hablar de las nuevas con nuestros hijos que se ennovian y se casan a la vez.</p><p>Por supuesto que hubo siempre otros pretendientes que elegían apuntar a una presa adinerada para salvaguardar un futuro promisorio y “tener la vaca atada”, prácticas desleales de personajes oscuros. Pero este no era el caso.</p><p>Ella habló con sus padres y luego con sus hermanas y hermanos de su incipiente noviazgo. Le parecía buena persona, transparente, profesional, que se sentía cómoda y respetada, era educado, muy caballero, que no tenía nada que objetar y que al fin: estaba enamorada.</p><p>Sus padres no respondieron inmediatamente y quedó un silencio que cubrió los días siguientes como si estuvieran nublados. Ella soportó estoicamente la mudez de sus padres, sintiéndose firme de haber blanqueado su situación. Quería casarse con él.</p><p>Pasó una semana y su padre la convocó. El patriarca facultativo, sentado en su cómodo sillón con un vaso de whisky antes de cenar “pues abre el apetito” junto al hogar que calentaba el estar, escuchaba música clásica en su radio a válvulas y le pidió que se sentara. Le brindó la respuesta a su petición, que con su esposa habían accedido y les encantaría recibir al pretendiente con un almuerzo.</p><p>Domingo al mediodía. Ella se vistió con lo mejor de su ropero mirando insistentemente el reloj de mármol que con su tic-tac implacable y sus agujas parecían que detenían el tiempo.</p><p>A las doce y media se escuchó el timbre y todo el mundo de la casa agilizó sus quehaceres pues llegaba la visita. Ella lo recibió, espléndida, él de traje y corbata con un ramo de flores y una botella de vino agradeció tímidamente. Le retuvo el saco y lo condujo al estar donde estaba su padre escuchando Bach y su vaso de whisky. Hicieron la ceremonia de la presentación, el médico lo convidó con la bebida para distenderlo pero se opuso. Conversaron entre colegas y el pretendiente realizó su discurso interminablemente pensado para pedir la mano de su hija, hasta que desde la cocina se escuchó el llamado al “rancho”: “- ¡Ya está la comidaaa!!!</p><p>El futuro suegro lo invitó a pasar al comedor. La mesa servida con mantel, platos y copas para el agua y el vino montaron una escenografía teatral de ágape y un grato recibimiento expresado. El médico, ocupando el lugar del dueño de casa ubicó al pretendiente a la derecha de la mesa y en la otra punta estaba su esposa, la futura suegra que parecía muda y los demás lugares para la pretendida, sus hermanas y hermanos. Faltaban los candelabros con velas pero como era medio día, la luz a través de los vidrios de colores de la mampara, como un arco iris, iluminaban el ritual.</p><p>El patriarca llamó a la servidumbre y apareció en escena Juana, mujer morena entrada en años, cocinera, ama de llaves, criada cama adentro quien resolvía el fogón y la limpieza diaria de la pequeña mansión.</p><p>“-¿Qué nos ha cocinado para esta ocasión?”-dijo el dueño de casa-.</p><p>Juana agachó la cabeza, hizo una pantomima reverencial respondiendo:</p><p>“- Ravioles con estofado. ¿Le gustará al señor?”</p><p>“-¡Por supuesto!! ¡Muy agradecido!- respondió el invitado-.</p><p>En esas conversaciones en la plaza, ella no había indagado en sus gustos gastronómicos: lo otro era importante.&nbsp; Él odiaba los ravioles pero ella nunca lo supo pues no le preguntó.</p><p>Los platos no presentaban porciones abundantes pero era una regla servir caliente para luego repetir, conservando la temperatura en la olla de fierro que comandaba Juana. Servida la mesa, el anfitrión dio la orden de largada abriendo las gateras: “-¡ Bon appetit!” y los comensales se entregaron al festín.</p><p>Culminado el almuerzo, Juana empezó a retirar los platos y preguntó al pretendiente:</p><p>“-¿Le gustó al señor?”</p><p>“- ¡Exquisito! ¡Un manjar!” – agradeció amablemente-.</p><p>En sucesivos encuentros, antes de casarse, cada vez que venía a almorzar o cenar, ya consumado el noviazgo y el inminente casamiento, Juana le cocinaba ravioles.</p><p>Esa complacencia lo ardió como un leño del fogón de la morena y en tiempos de matrimonio, en la cocina “económica” daba rienda suelta a churrascos y costeletas con ensalada, buseca y algunos guisos carreros.</p><p>Nacieron dos hijos. Sus suegros, Juana, los cuñados y el paso del tiempo lo dejaron solo con su viudez. El reloj de mármol detuvo su andar a la hora que su bendita esposa dejó el mundo terrenal.</p><p>Sentado en su sillón, mirando la tele con su vaso de whisky –hábito heredado de su suegro “para abrir el apetito”- y como ritual rutinario de sus últimas tardecitas después de cerrar el consultorio, se quedó dormido para siempre, sin almorzar ni cenar ravioles junto al hogar donde la leña y su crepitar fueron testigos de su breve y vertiginosa existencia.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/BGYUZjZpXd57He0RmIbduaJhOsQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/el_almuerzo.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La verdad es que no sé cómo se conocieron. Tal vez en la famosa “vuelta del perro” que otrora se realizaba los domingos en la plaza principal, donde las columnas de damas y caballeros se cruzaban y “entre mirada viene y mirada va” –como dice la canción-, las flechas de Cupido se lanzaban como dardos.]]>
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                                <updated>2026-06-21T18:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-06-21T18:00:00+00:00</published>
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            La nao sinfónica
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HIt4tt2LOpVlWiMAWrlMEH1FEBs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/gari_baldi.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Antes, los pueblos originarios nómades -cazadores y recolectores- convivieron con el agua, el monte, su cultura ancestral, su economía natural o “edenística” que les ofrecía el entorno. El paganismo o salvajismo de los naturales a la mirada de los invasores de aquellos que tenían su propia cultura, religiosidad, simbolismos heredados desde tiempos seglares de los antiguos dueños de la tierra, fue la sacrílega “evangelización” con la cruz y la espada de los conquistadores.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nuestro gran poeta nos reza: “Me atravesaba un río…”. Sí, nos atraviesa el flujo temporal, vertiginoso que viaja hasta el mar, como la vida misma.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El parque y el balneario convocaba como si fuera el patio abierto del pueblo para disfrutar y compartir en comunidad. En aquellos días infantiles crecimos, húmedos de verde, anzuelos, lombrices, mates y bicicletas buscando -quién sabe- un reencuentro espiritual primigenio con los otros, uno mismo y la Madre tierra y el Padre Río. El olor del barro, la arena húmeda, perfume de mojarras, el bigote de los bagres, la fragancia de los árboles y el viento emponchándonos del aliento del patriarca nos vestía con los mismos bagajes que aquellos dueños del Paraíso.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A la vera del río se alzaron construcciones de todo tipo, muchísimas humildes y otras sofisticadas. Un predio alojaba una pequeña vivienda de material, techo de tejas a dos aguas, un par de arcadas en la reducida galería y una sola pieza. Supimos que pertenecía al “Dr. M.” Era encantadora, situada al borde el río donde la calle San Antonio se ahoga en el sitio antiguo de Puerto Barriles.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Algunas mañanas llegaban al parque lanchones del Tigre con frutas y verduras. “El chingolo”, “El rosarino” cargados con una paleta de colores de la circundante producción. Era una fiesta ir a comprar frutas como caquis, sandías, melones, tomates, calabazas, frutos de la tierra cosechadas en otros sitios distantes a buen precio. Y un paseíto con papá y mamá.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las siestas se pasaban a la vera del río, mate por medio con el manto de sombra de sauces y el sonido del agua fluyendo. Los pájaros en coro componían una sinfonía acorde al paisaje fluvial y vegetal donde nosotros, gurises, liberados de solapas, pintábamos con el silencio mágico de la costa.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En una de aquellas, en la quietud serena de los duendes no advertimos que los pájaros se habían llamado a silencio. Un murmullo indescifrable empezó a crecer propagándose por la galería de agua. A medida que se acercaba tomaba forma y oímos música. Sorprendidos nos miramos en silencio. Observamos abajo y arriba y la música crecía en volumen, se aproximaba. La orquesta sinfónica frotaba sus cuerdas, sus vientos en un concierto como si la masa líquida reverberara aún más los armónicos.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A medida que se acercaba, Mozart, Beethoven, Bach, Vivaldi o no sé quienes inundaban de sonidos el corredor del río como si fuera la nave central de una basílica natural. Parecía que íbamos a ver una flota de varias embarcaciones con músicos y remeros en un convoy. Pero allí aparecía el “Dr. M.” remando en su “guigue” con una radio a pilas, silencioso, desplazándose en el carrito de su nao monoplaza como el director con la batuta de sus remos río arriba, provocando la magia. Absortos, lo vimos pasar en su delgada embarcación como un Almirante solitario dirigiendo la orquesta.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Manejaba los remos con el andante del primer movimiento. El adagio desaceleraba el ritmo cardíaco como un descanso hasta que el andante maestoso lo impulsaba hasta el final de la sonata.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El “Dr. M.” sintonizaba Radio El Sodre, estación uruguaya que transmitía música clásica y acompañaba sus ejercicios físicos, remando hacia un puerto indefinido o certero donde arribar y culminar para luego regresar de su rutina.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las escapadas siesteras a conversar con el río se volvieron cotidianas, esperando que el tiempo y territorio de la solapa nos trajera el concierto del Capitán. Pero no lo vimos ni escuchamos más la música que transcurría como el agua.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El tiempo pasó. Aquellos gurises hoy son adultos, padres de familia, algunos abuelos y jubilados. El río navega su viaje eterno por su cauce antiguo y aquel de las siestas es un charco quieto en el reservorio. La música también es otra y se escuchan desde los automóviles, con sofisticados reproductores y parlantes, las nuevas tendencias que identifican a las nuevas generaciones.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Seguramente, la nao sinfónica tocó su último concierto cuando encontró el muelle del puerto que estaba esperando al Almirante, ya cansado de tantas remadas.</p><p>Un silencio se escribió en el último compás del concierto y la batuta se hundió en el río…</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HIt4tt2LOpVlWiMAWrlMEH1FEBs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/gari_baldi.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Somos criaturas de río. Desde que el fundador decidió desmontar y nombrar “Pago del Habra” a la tierra donde se distribuirían los sitios de las manzanas a los primeros pobladores colonos, cerca del río, la decisión marcó el destino.]]>
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                                <updated>2026-06-14T18:00:05+00:00</updated>
                <published>2026-06-14T18:00:00+00:00</published>
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            El mapa de nuestros sabores: Gualeguay convoca a definir la identidad de la cocina entrerriana
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/cqFr2BH-dlqJC1YkOIQT5NS5FKA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2025/11/asadoalestaca.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>¿A qué sabe Entre Ríos? La respuesta excede por mucho las fronteras de una receta única. Sabe al río y sus pescados, a la herencia inmigrante que trajo los chacinados y los dulces caseros, a la calidez del asado criollo y a la frescura de los cítricos de nuestras quintas. Sin embargo, esa riqueza culinaria suele presentarse de forma dispersa, guardada en el saber de cada hogar o en el menú de un restaurante local, sin un relato común que la unifique y la potencie a escala provincial. &nbsp;</p><p>Con el firme propósito de saldar esa deuda histórica con nuestras raíces, esta tarde Gualeguay se convertirá en una de las sedes centrales para debatir y diseñar colectivamente el mapa de los sabores provinciales.</p><p>La cita es en el Auditorio Municipal “Mario Alarcón Muñiz” (Segundo Gianello 132), entre las 15:30 y las 19 horas. A nivel local es organizado por la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Gualeguay.&nbsp;</p><p>Voces de la tierra y los fuegosEl encuentro, enmarcado en el proyecto general coordinado por la consultora Metro Cuadrado, cuenta con el respaldo estratégico de la Secretaría de Comercio, Minería y Desarrollo Emprendedor del Gobierno de Entre Ríos y el Consejo Federal de Inversiones (CFI). Lejos de ser una charla teórica o una exposición magistral de escritorio, la jornada propone una metodología activa de investigación participativa. &nbsp;Por eso, la convocatoria está abierta a todo el ecosistema que mantiene viva la cocina regional: pequeños productores agroalimentarios, elaboradores artesanales (de miel, nuez pecán, quesos o licores), cocineros y cocineras, dueños de restaurantes, referentes culturales, feriantes y prestadores turísticos.&nbsp;La premisa de los organizadores es clara: los documentos técnicos no pueden capturar el conocimiento local, las historias detrás de los platos tradicionales o los secretos que se transmiten de generación en generación; eso solo lo tienen los protagonistas del territorio. &nbsp;</p><p>Dibujar la ruta culinaria con post-its y memoria</p><p>La dinámica del taller (pensada para una duración de tres horas y grupos de entre 20 y 40 personas) contempla una "presentación disparadora" con imágenes de la herencia guaraní-criolla, la inmigración europea y las vertientes contemporáneas. Pero el corazón del encuentro llegará cuando los participantes se organicen en mesas de trabajo con mapas impresos de la región en mano. &nbsp;</p><p>A través de un sistema de post-its de colores, los asistentes tendrán la tarea de geolocalizar la identidad gastronómica local: los lugares emblemáticos (restaurantes, bodegas o mercados), las festividades gastronómicas del calendario anual y, fundamentalmente, el patrimonio intangible, que abarca desde personajes típicos hasta costumbres ligadas a la alimentación. &nbsp;</p><p>El tramo final del taller buscará mirar al futuro. Los grupos debatirán sobre los "potenciadores" necesarios, es decir, qué acciones específicas le hacen falta al sector público (infraestructura o normativas), al sector privado (inversión y calidad) y a la propia comunidad para que la gastronomía de Gualeguay y sus alrededores se consolide como un imán turístico real y un pilar del desarrollo productivo. &nbsp;</p><p>Insumos para la historia</p><p>Todo lo que suceda, se discuta y se anote en las pizarras este martes no quedará en el olvido. El equipo de registro sistematizará cada mapa, fotografía y testimonio oral, transformándolos en insumos directos para la redacción del futuro Documento de Identidad Gastronómica de Entre Ríos. &nbsp;</p><p>La participación es gratuita, pero requiere inscripción previa a través de los canales del municipio para garantizar la organización de las mesas de trabajo. Gualeguay tiene la oportunidad de poner su cuchara en esta gran olla popular donde se está cocinando, ni más ni menos, que el orgullo de nuestra identidad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/cqFr2BH-dlqJC1YkOIQT5NS5FKA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2025/11/asadoalestaca.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Esta tarde, de 15:30 a 19 horas, el Auditorio Municipal “Mario Alarcón Muñiz” será el escenario de un taller participativo clave. Cocineros, productores y vecinos se reunirán para rescatar las recetas familiares, los productos de la tierra y las tradiciones que dan forma a la gastronomía local, transformando los sabores de la región en un motor de desarrollo turístico y cultural.]]>
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                                <updated>2026-06-09T12:00:04+00:00</updated>
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            A 99 años de la institucionalización del Feriado de San Antonio
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dKUfgRp63UH7O-CJJp4eqzmBbqg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/feriado_san_antonio.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El origen de un nombre y una disputaLa vinculación de Gualeguay con San Antonio no fue un proceso exento de tensiones. En 1783, durante los preparativos para la fundación oficial, surgió una célebre discrepancia entre el fundador, Tomás de Rocamora, y el párroco Quiroga y Taboada. Mientras el sacerdote abogaba por imponer a San Sebastián como patrono (en honor al Obispo Sebastián Malvar y Pinto), Rocamora sostuvo que se debía respetar la voluntad de los pobladores, quienes ya tenían una profunda devoción por San Antonio.</p><p>Finalmente, la fe popular se impuso: la villa fue bautizada en honor al santo de Padua y la primera iglesia, bendecida el 22 de septiembre de 1784, llevó su nombre por ser el "elegido por los pobladores".</p><p>La solemnidad de 1927: Banderas y retretas</p><p>Antes del decreto de Pezzutti en 1927, ninguna de las ciudades cabeceras de departamento en Entre Ríos contaba con un feriado oficial para su patrono; los maestros y empleados públicos eran obligados a trabajar, lo que el párroco Pedro Tibiletti calificaba como un "atentado al regocijo popular".</p><p>La primera celebración bajo el nuevo régimen de feriado fue de una solemnidad inédita. Las crónicas de la época relatan que se dispuso el embanderamiento general de la ciudad, se iluminó de forma especial la pirámide de la Plaza Constitución y la Banda Municipal ofreció una retreta de gala en el kiosco de la plaza. La procesión, que alcanzó una extensión de cuatro cuadras, se detuvo en altares artísticamente preparados por familias tradicionales, marcando el inicio de una tradición que unía lo institucional con lo sagrado.San Antonio en la vida social y civil</p><p>La presencia del santo patrono traspasó los límites del templo para nominar instituciones vitales de la ciudad:</p><p>El Hospital San Antonio: Obra de la Sociedad de Beneficencia inaugurada en 1904, fue fundado bajo el nombre del patrono como un gesto de protección hacia los enfermos.Pan de los Pobres: El 27 de septiembre de 1898, se fundó la "Pía Unión de San Antonio y Pan de los Pobres", una institución caritativa que vinculaba la devoción al santo con la asistencia alimentaria a los más necesitados.Nomenclatura Urbana: La calle principal de la ciudad, históricamente llamada San Antonio, fue objeto de debate en 1950 cuando se le cambió el nombre por el de Presidente Perón. Sin embargo, tras la Revolución Libertadora de 1955, se restituyó de inmediato el nombre del santo a la arteria.</p><p>Un siglo de identidadA lo largo de los años, las celebraciones incluyeron desde la inauguración de majestuosos altares y púlpitos de mármol de Carrara en la parroquia, hasta momentos de crisis donde la procesión fue prohibida por tensiones políticas, como ocurrió en 1955, aquella época de enorme tensión entre la Iglesia y el Gobierno de Juan Domingo Perón que mencionamos anteriormente.&nbsp; Hoy, a casi un siglo de que el intendente Pezzutti decidiera "solemnizar la tradición", San Antonio de Padua sigue siendo uno de los ejes sobre los cuales Gualeguay reafirma su historia. En especial, para aquellas personas que profesan la Fe. Cada 13 de junio, el sonido de las campanas recrean la tenacidad de los primeros pobladores quienes decidieron su destino, incluso en contra de las propias instituciones.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dKUfgRp63UH7O-CJJp4eqzmBbqg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/feriado_san_antonio.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El 9 de junio de 1927 no fue un día común para la administración pública de Gualeguay. Aquella mañana, el intendente Francisco Pezzutti firmó un decreto que cambiaría para siempre la forma en que la comunidad celebraría su identidad: por primera vez, el 13 de junio, día del patrono San Antonio de Padua, se declaraba feriado para las oficinas municipales. Al cumplirse hoy 99 años de aquel hito, recordamos cómo la figura del santo y las actividades en su honor han sido el pulso constante de la "Villa de San Antonio de Gualeguay Grande" desde su origen.]]>
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                <published>2026-06-08T18:00:00+00:00</published>
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            La música de Eolo
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bDpXVcXzVZzPpbroqGDg_pqv6d0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/la_musica_de_eolo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La escucha se volvía mística, sobrenatural. Caminando las cuadras del antiguo damero, esa música extraña, monocorde acompañaba el ritmo de los pasos por las veredas o el transitar de la “bici” en las calles arboladas.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La explosión de la televisión cubrió techos y azoteas con aquellas torres delgadas como obeliscos para colocar en sus cimas las antenas, refugio de bandadas de golondrinas. Tres o cuatro tiros de alambre tensado cual obenques, sostenían la estructura de metal desde las paredes de las casas. En un tiempo vertiginoso, el paisaje aéreo fue multiplicándose y no quedó manzana del pueblo que no estuviera plagada de antenas con alojamiento temporal de las aves migratorias.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando la señal era nítida en el televisor, en su casa decían “se ve como un espejo”. La mayoría de las veces se veía imagen borrosa, “con lluvia” supuestamente por la mala señal y en días y noches de mal tiempo se abandonaba el monitor blanco y negro y se encendía la radio, aunque con descargas, como antes.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Escuchando atentamente, me sumergía en el relato del hombre mayor que hablaba convocando sus recuerdos, ante un joven ignorante del pasado de su solar natal. Claro, nunca vi esas antenas, salvo alguna u otra que todavía sobrevive preguntándome el porqué de esas torres metálicas.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entre mate y mate continuó la charla. Pasó mucho tiempo para que él comprendiera lo que sucedía con el fenómeno. En realidad lo tenía en sus manos cuando comenzó a estudiar guitarra, pero fue más allá por su curiosidad que por ser un buen instrumentista. Las cosas se compensan.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Atrapado por resolver el enigma se volvió un estudioso de la acústica, a pesar de su básica formación escolar. Conoció a Pitágoras con su teoría de la música cósmica, de la división del monocordio con sonidos consonantes a través de la aritmética y sus Tetraktis y por ende el funcionamiento de los cordófonos. Ahí encontró la punta del ovillo para entender y comprender el sonido extraño y fascinante que acompañaron sus primeros días: los tiros tensados de las antenas eran sacudidas por el viento; al agitarse un cuerpo elástico –como una cuerda de guitarra- sus moléculas entran en vibración y producen sonido, un hecho natural explicado por la física, como la cuerda prístina tensada del arco para lanzar la flecha o la “voz” de las casuarinas.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; “La luz viaja más rápido que el sonido. Basta ver los relámpagos, los rayos y luego el gruñido del trueno. Pero en este caso fue al revés: la luz del conocimiento llegó después.”, reflexionó.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las arpas eólicas de la antigüedad resonaron en el aire de su niñez, como si el tiempo no hubiera transcurrido. Realizó una prueba en el patio de su casa y se produjo el milagro.</p><p>“-Cuando lleguen los días ventosos de primavera haremos la experiencia” – me dijo-.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estuve ansioso hasta que un día pasó por mi casa. Venía con su guitarra y me dijo:&nbsp; “-Vamos al río…”.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el tiempo de siembra con los vientos desatados pude encontrar a Odiseo o Ulises en su desesperado regreso a Ítaca desde la pluma de Homero, en la Isla del Rey Eolo que le dio una bolsa con los vientos para reencontrarse con su amada Penélope y volver a su morada: Ítaca, trocando el mar mediterráneo por nuestro río de agua dulce.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El son inquietante en el aire dejó de ser un misterio. Pero él mismo se preguntó si habiendo resuelto el enigma por la razón, le había quitado la magia a ese arcano que habitó sus primos albores. La aventura de la curiosidad que lo rescató de su ignorancia y el encanto de preguntar y preguntarse, tal vez sea una manera de salvaguardar la verdad genuina y primigenia, desnuda para vestirla -como hace tiempo- con las ropas que impone el poder y la dominación cultural global del actual conocimiento, aunque todavía no se descubren como las culturas antiguas dilucidaron hace milenios aquellas prístinas sapiencias.</p><p>De todas maneras la aventura, la adrenalina, el éxtasis de ir transitando el proceso creativo es en sí mismo lo más rico y deslumbrante. Ya lo dijo un poeta: “Caminante no hay camino: se hace camino al andar.”</p><p>Después de esa inolvidable experiencia con el amigo, intento balbucear algunas notas con la guitarra tratando de hallar respuestas a los acertijos de la música, reencontrándome en los pasos perdidos y las arpas del viento del Maese.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bDpXVcXzVZzPpbroqGDg_pqv6d0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/la_musica_de_eolo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Fue en los remotos días de su infancia. Sobre las casas y calles del pueblo, un sonido –tal vez celestial- inundaba el aire y los oídos. A veces –recordaba- los vientos traían babas del diablo que se enredaban en el cableado de la electricidad y flameaban como banderas desflecadas. La respuesta de los mayores decía que eran “resabios del mar cuando está bravo” y el viento del este traía las estopas de espuma del océano. La ciencia dice que esos “hilos de la virgen” son producidos por arañas que flotan en el aire.]]>
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                                <updated>2026-06-07T18:00:19+00:00</updated>
                <published>2026-06-07T18:00:00+00:00</published>
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            Cruce entre literatura, psicoanálisis y música: Patricio Vargas presenta sus propuestas este viernes
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/RUEpWYQjYW4P2ui2yQrVPPIDGS8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/la_literatura_es_sueno.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Este viernes 5 de junio tendrá lugar una jornada de profunda articulación cultural y educativa. A partir de una iniciativa impulsada por la profesora Sabina Lardit, nuestra ciudad recibirá la visita del psicólogo y escritor Patricio Diego Vargas y de la especialista y clarinetista Carolina La Blunda, ambos radicados en Junín (Buenos Aires). Los profesionales desplegarán una agenda que busca entrelazar el trabajo áulico con adolescentes, la reflexión conceptual en torno a los lenguajes simbólicos y la expresión musical en vivo. Las actividades comenzarán durante el día en el ámbito escolar. Según detalló la profesora Lardit en diálogo con este matutino, el proyecto pedagógico nació meses atrás cuando Vargas visitó la región para presentar una de sus obras en Gualeguaychú y acá en Gualeguay. Tras acceder al texto y valorar su potencial formativo, la docente planificó un dispositivo de lectura sostenido en el tiempo. El eje central de este trabajo es la novela corta El pejerrey dorado (Laborde Editor, 2025), una obra de estructura accesible para los jóvenes pero con una notable potencia temática.</p>Visita a las escuelas<p>El primer evento de la jornada se concretará mediante un encuentro directo entre el autor y los alumnos de 5° y 6° año de la Escuela Técnica local, previéndose además la participación y el traslado de estudiantes de la ESJA de la localidad vecina de Carbó. El propósito central es romper las distancias tradicionales entre el creador y sus lectores, propiciando un espacio de intercambio genuino. Lardit remarcó la importancia de este abordaje: "Desde hace varios años mi plan consiste en leer a un escritor que se comprometa a realizar una visita a la escuela, ya que eso funciona como un estímulo fundamental para los chicos. En este caso, elegimos una novela breve que no asusta por su tamaño, pero que cuenta con un contenido humano muy fuerte. Es un material valiosísimo que nos permite trabajar en clase desde distintas miradas y disciplinas complejas de la actualidad: la adolescencia, las tensiones en los vínculos, las peleas callejeras, la problemática de la prostitución y la dolorosa falta de oportunidades estructurales en ciertos sectores".</p><p>Este bloque matutino y vespertino no se limitará a la palabra escrita, sino que incorporará una dimensión interdisciplinaria fundamental. El intercambio literario dialogará de manera directa con el lenguaje musical a través de la intervención activa de Carolina La Blunda, quien ejecutará piezas en clarinete para los alumnos, unificando ambas expresiones artísticas en el aula.</p>Debate abierto en la Biblioteca Popular&nbsp;<p>Hacia el cierre del día, la propuesta se trasladará a la sede de la Biblioteca Popular Carlos Mastronardi. A partir de las 20, de acuerdo a lo que anuncia el flyer, se llevará a cabo la charla abierta denominada "La literatura es sueño", un espacio pensado para toda la comunidad que busca desentrañar las fronteras comunes entre el psicoanálisis y la creación ficcional.</p><p>La intención es estructurar un debate dinámico, horizontal y con un lenguaje netamente coloquial, alejándose de las rigideces de las exposiciones puramente académicas. El disparador conceptual radica en cómo el psicoanálisis, a partir de la interpretación de las formaciones del inconsciente (como los sueños), no solo desacralizó el estatuto del sueño en la subjetividad humana, sino que anticipó la formalización de un complejo juego del lenguaje. Ese juego, de reglas libres pero precisas, es el que permite tender puentes directos con la literatura contemporánea.</p><p>"La propuesta apunta a un ida y vuelta constante con los asistentes, un interrogatorio mutuo y una charla abierta que escape a la mera conferencia estática del expositor", puntualizó Sabina Lardit. La invitación queda extendida a profesionales de la salud mental, docentes, estudiantes, escritores y al público general interesado en la cultura. En ese sentido, agradeció al Licenciado Facundo Lesca por facilitar los contactos y acompañar en las jornadas que se van a realizar.&nbsp;</p><p>La fisonomía de la noche completará su carácter de tertulia cultural mediante un cierre musical, donde Carolina La Blunda ofrecerá un repertorio de clarinete que concluirá una jornada de intensos intercambios.</p>Sobre los visitantes:Patricio Diego Vargas: Nacido en Bragado y residente en Junín (Bs. As.). Es psicólogo clínico y coordina la reconocida sección de literatura y psicoanálisis en el portal especializado ElSigma.com. Posee una sólida trayectoria literaria, habiendo publicado los libros de cuentos Crónica del interior, La Docta Ignorancia (2020), Chiquero (2022) y Aguijones (2024), además de la novela objeto de estudio escolar, El pejerrey dorado (2025).&nbsp;Carolina La Blunda: Oriunda de Junín. Es psicóloga graduada en la Universidad Nacional de Rosario (UNR), donde también ejerce como profesora de psicología. Cuenta con una especialización en "Abordaje integral de problemáticas sociales en el ámbito comunitario" por la Universidad Nacional de Lanús (UNLa) y se encuentra cursando la especialización en psicología jurídica. En el plano artístico, es alumna de la carrera de tecnicatura en clarinete en el Conservatorio Provincial de Música "Juan Pérez Cruz" de Junín.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/RUEpWYQjYW4P2ui2yQrVPPIDGS8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/la_literatura_es_sueno.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Bajo la organización de la profesora Sabina Lardit y el auspicio de la Biblioteca Popular Carlos Mastronardi, el destacado psicólogo y escritor bonaerense mantendrá un encuentro pedagógico con alumnos secundarios y encabezará una charla-debate abierta a todo público titulada "La literatura es sueño". El cierre musical estará a cargo de la clarinetista Carolina La Blunda.]]>
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                <published>2026-06-02T13:00:00+00:00</published>
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            Álava tras el mar. El músico del País Vasco a Gualeguay
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AnaWgUo5-cm3K6Bg5dN6UJnb2zY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/05/gari_baldi_musico_vasco.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Allí conoció a una compañera que había arribado de algún lugar de Buenos Aires con su familia. En el segundo período radical le acercó una carta enviada desde un Centro Vasco de Zárate, provincia de Bs.As. No hay certezas si la misiva llegó a la “muni” o a la sede de SEGUAY donde ella cumplía horario, inmueble legado por el generoso “Ratón” Hartkopf. Solicitaban información sobre un músico vasco, compositor radicado en el pueblo ya fallecido, cuya obra supuestamente descansaba en los anaqueles de Tribunales, legados en custodia antes de fallecer. Ambos ignoraban al referido de la epístola. Su nombre: Germán María Landazábal Garagalza.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La obsesiva curiosidad de la historia pueblerina lo llevó a dilucidar la historia del músico vasco. Recabó información y comenzó a deshilar el entramado: un hijo “natural”, una posibilidad de hallar la obra y que los derechos de autor y difusión contribuyeran a las arcas de la tesorería municipal según un abogado allegado al ejecutivo. Fueron charlas de pasillo en la casa comunal y ningún integrante del gobierno se encargó del asunto, diluyéndose entre “dimes y diretes”.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sucedido el conocimiento del forastero arraigado –me siguió relatando-, continuó tras las huellas y volvió la mitología del paquete de partituras con sus opus de puño y letra.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya había detectado fisonómicamente al supuesto hijo “natural” y tuvo la oportunidad de cruzar unas palabras, preguntándole si conocía un músico español radicado y fallecido en el pueblo. Puso cara de “yo no sé” e hizo” mutis por el foro”. La historieta se hacía más atractiva.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siguió abocándose al derrotero del misterioso vasco-gualeyo y encontró oralidades de su participación en cines de aquella época, películas mudas en blanco y negro como pianista ilustrando el celuloide -lo que hoy se denomina música incidental, improvisando sonoramente el argumento-, tertulias domingueras en casa de estancieros vascos y profesor de piano en su inaugurada residencia.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El siguiente itinerario de la investigación fue tratar de dilucidar el porqué de la elección de este sitio perdido en el mapamundi como su lugar en el mundo.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Llegó en 1923, suponiendo el informante que fue un autoexiliado del “franquismo” o huyendo de sus propios fantasmas. Pero la historia devela aquel año como fundamental del siglo XX con la llegada al poder –tras un golpe de estado- de Miguel Primo de Rivera de la derecha española y no del Gral. Franco en 1936. Intuyó que el exilio se debió al temor de persecución ideológica, pero abandonó la vaga conjetura.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al Gualeguay Grande llegaron numerosas familias de origen vasco en los siglos XVIII y XIX, cuyos apellidos permanecen hoy en día. Otra fuente&nbsp; nonagenaria le dijo que ya vivían unas primas vascas llegadas desde hacía tiempo a la aldea con nombre de río.</p><p>Ambas teorías podían echar luz en la elección de su destino.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otra circunstancia ocurrió cuando el famoso arpista español Nicanor Zabaleta llegó al pueblo para ofrecer un concierto dentro de su gira internacional. Una selecta comitiva se reunió en el andén de la estación del ferrocarril para darle la bienvenida. Cuando llegó la locomotora atrasando su paso por los rieles, el músico descendió de uno de los pocos vagones con su equipaje y su instrumento. Zabaleta, agradecido por el recibimiento, dentro de la escueta comitiva reconoció a uno de los anfitriones. Sorprendido, exclamó: “-¡Maestro Landazábal!”, y lo abrazó como a un viejo conocido ante la mirada atónita de la breve muchedumbre que se miraba perpleja, observando al visitante y al vasco ese que nadie sabía de donde ni cómo ni por qué había recalado en la villa.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nunca supo ni se sabe de la existencia de la obra. El informante también se enteró que llegaron vascuences rastreando el tesoro musical y cultural. La imaginación lo llevó a suponer que su hijo las vendió al mejor postor ignorando el legado artístico-cultural., o que tal vez se las llevó el vasco a su tumba. El misterio sigue intacto.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En su pueblo natal, Salvatierra de Álava en el País Vasco, hay una asociación cultural y musical con el nombre “Germán María Landazábal Garagalza”, en reconocimiento a la talentosa trayectoria del hijo ilustre. Aquí, en su otro pueblo donde vivió ignorado por “motus-propio” y feneció en 1953 –como sucede normal o naturalmente en este lugar que él eligió y puja en evitar sus memorias-, me pregunto: ¿Habrá una lápida que identifique el descanso de sus huesos?</p><p>En la administración del cementerio no figura en las actas el nombre del vasco. Pero, supuestamente, su osamenta descansa en el Panteón Español de acuerdo al obituario publicado en un diario local de 1953 con el que se lo despidió.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tal vez, junto a los restos en su sepulcro de madera, las hojas pentagramadas con su obra duerman el sueño eterno extinguiéndose con el tiempo, convirtiéndose en polvo como parte de la materia y pasión de su existencia terrenal.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AnaWgUo5-cm3K6Bg5dN6UJnb2zY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/05/gari_baldi_musico_vasco.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Quien me contó esta historieta, trabajó en la comuna en el advenimiento de la nueva democracia en 1983. Su ingreso fue por un compañero de promoción, concejal electo, pues necesitaban cubrir el puesto de Prensa y Difusión en el primer gobierno después de la dictadura.]]>
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                <published>2026-05-31T18:00:00+00:00</published>
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            Héctor Delaloye presenta “La otra guerra” en la Biblioteca Mastronardi
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        <link rel="alternate" href="https://www.diariodebatepregon.com/locales/hector-delaloye-presenta-la-otra-guerra-en-la-biblioteca-mastronardi" type="text/html" title="Héctor Delaloye presenta “La otra guerra” en la Biblioteca Mastronardi" />
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/V0FtKCxDeS2F8m0rtLJnZMo1Pus=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/05/la_otra_guerra.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En la ocasión, el autor presentará formalmente su nuevo libro de poemas titulado “La otra guerra”, una obra editada bajo el sello de la Editorial Umbrales del Sur de Rosario, que buscará conmover al lector a través de una lírica comprometida con las encrucijadas de nuestro tiempo.</p><p>La presentación es la oportunidad para Delaloye de dialogar en un espacio que respira la tradición de las letras entrerrianas. La comunidad está invitada a participar de este acto de entrada libre, que no solo celebrará la aparición de un nuevo volumen físico, sino que también propondrá un espacio de reflexión colectiva sobre el rol de la palabra frente a las tragedias del mundo contemporáneo.</p><p>El alma del libro: una súplica entre los escombros</p><p>“La otra guerra” se distancia de las meras contemplaciones estéticas para transformarse en un testimonio urgente. Según se desprende del lúcido epílogo firmado por la multipremiada poeta y filóloga española Concha García, los versos de Delaloye mutan en una súplica dirigida, inicialmente, a un destino incierto que termina por desvelar un interrogante mayor: la interpelación a un Dios ausente ante la barbarie humana. El poemario sitúa al lector directamente sobre la geografía del dolor, nombrando con crudeza y simplicidad campamentos como Nuserat, Jabalia y Rafah, forzándonos a posar la mirada sobre los mapas de la tragedia en Gaza.</p><p>Lejos de una mirada panfletaria, el universo que propone el autor es el de la poesía como testigo y víctima. Hay en sus páginas una denuncia explícita a las consecuencias que la maquinaria de la guerra —alimentada por las lógicas de un capitalismo voraz— inflige sobre la gente sencilla, aquella que vive de su trabajo y ama su ciudad sin desear que le destrocen la existencia. Poemas como “Transigencia” dejan marcas indelebles en el lector: “Se han tumbado muros pero no los muros de mis letras”, reza una de sus líneas, dando voz a los perdedores de la historia y demostrando que, aun entre los cuerpos mutilados y la crueldad ennegrecida, la palabra conserva la capacidad de hacer brotar la belleza del perdón.</p><p>Un perfil de Delaloye</p><p>Nacido en la localidad de Lazo, Héctor Delaloye ha construido una trayectoria que combina la perseverancia autodidacta con una notable proyección nacional. Sus primeros pasos en la escritura pública los dio bajo el seudónimo de "Andante De Estrellas" en la ciudad de Rosario, donde residió y comenzó a diseminar su obra en antologías sudamericanas y medios gráficos regionales. En nuestra ciudad, su labor fue madurando al calor de espacios fundamentales como la Sociedad de Escritores de Gualeguay (SeGuay) y a través del aprendizaje compartido junto al recordado poeta y aforista paranaense Eise Osman, llegando a publicar sus primeras reseñas en El Debate Pregón bajo la célebre columna de Elsa Serur de Osman.</p><p>Hoy en día, miembro activo de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), Delaloye atraviesa un presente de profunda consolidación. Tras la salida de su ópera prima “La Búsqueda” (2024), el autor viene de representar a la cultura entrerriana y santafesina en las Ferias Internacionales del Libro de Buenos Aires y Rosario del presente año, habiendo sido orador de apertura en esta última. Su rol como gestor cultural independiente también ha dejado huella en Gualeguay, siendo el principal impulsor de los Encuentros Internacionales de Poetas Contemporáneos, tendiendo puentes entre nuestra localidad y creadores de Cuba, España, Uruguay y Colombia.</p><p>Coordenadas del encuentro</p><p>La cita con Héctor Delaloye y las páginas de “La otra guerra” tendrá lugar este viernes a las 20 horas en la Biblioteca Popular Carlos Mastronardi. La velada constituye una oportunidad inmejorable para acompañar el trabajo de nuestros autores locales y para apoyar la cultura. El abordaje de la obra lo hará Claudia Tamaño y habrá un cierre musical alusivo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/V0FtKCxDeS2F8m0rtLJnZMo1Pus=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/05/la_otra_guerra.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La agenda cultural de nuestra ciudad se prepara para una cita que cuenta con la invitación de la APDH Gualeguay. Este viernes, a partir de las 20, las instalaciones de la Biblioteca Popular Carlos Mastronardi abren sus puertas para el escritor y gestor cultural gualeyo Héctor Delaloye Echavarría.]]>
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                                <updated>2026-05-28T13:30:24+00:00</updated>
                <published>2026-05-28T13:30:00+00:00</published>
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            Mathi Montoya presentó “Crisis Session”
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dV3QETV6LnWKClcQB5aQHlImBws=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/05/mathi_montoya.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El artista local Mathi Montoya lanzó oficialmente “Crisis Session”, un nuevo material audiovisual realizado íntegramente en Gualeguay y disponible desde esta semana en YouTube y en todas las plataformas digitales.</p>https://www.youtube.com/watch?v=BhOwPnFMzRA<p>La propuesta incluye tres reversiones de canciones —una de ellas todavía no disponible en el catálogo del músico— y, según destacaron desde la producción, demandó “muchas horas de dedicación” y el trabajo conjunto de un amplio equipo técnico y artístico.</p><p>Tal como lo indica el nombre del proyecto, la sesión fue grabada en el bar “Crisis House”, espacio que abrió sus puertas para la realización del material audiovisual. En cuanto al equipo de producción, la producción de audio estuvo a cargo de “Palo y a la Bolsa Itinerante”; la producción visual fue realizada por “ImperioFilm 4K”; mientras que el backstage y el contenido adicional estuvieron en manos de “Chini.videos”. Mathi Montoya también destacó especialmente el compromiso y la virtuosidad de los músicos que participaron de la grabación, además de celebrar “el encuentro con gente amiga predispuesta a compartir”.</p><p>Los músicos que formaron parte de “Crisis Session” fueron:</p>Juancherri: guitarra en “Tanta Magia” y teclado en “Aquella Plaza” y “Desierto”.Tomás Saldaña: batería.Luis Osorio: guitarra en “Desierto”.“Chuky Boy”: bajo.Juana Elizalde: coros.<p>Además, distintos comercios de la ciudad acompañaron la producción del proyecto. La tienda “Bison” aportó el outfit principal utilizado en la grabación —camisa negra y remera blanca—; “Lucca” colaboró con la remera utilizada por Juan L; “Curry” estuvo a cargo del almuerzo; y “El Arcón” aportó velas aromáticas para la ambientación.</p><p>Desde la organización también expresaron agradecimientos especiales para Keli Prada, quien realizó contenido para redes sociales; para Lucas Fahaler, de Impar Homestudio, por la colaboración brindada; y para familiares y amigos que acompañaron el proceso y colaboraron con la decoración del espacio.</p><p>Uno de los aspectos más particulares de este lanzamiento fue la realización de un pre estreno en el mismo lugar donde se grabó la sesión. El encuentro se desarrolló un día antes del lanzamiento oficial y reunió a familiares, amigos y colegas en una noche que incluyó pizzas, brindis, guitarreadas y la presentación anticipada del nuevo trabajo audiovisual.</p><p>Finalmente, Mathi Montoya agradeció el acompañamiento permanente del público en sus distintas actividades artísticas y también el apoyo de los medios locales por la difusión de sus proyectos.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dV3QETV6LnWKClcQB5aQHlImBws=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/05/mathi_montoya.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La producción ya se encuentra disponible en YouTube y plataformas digitales. El trabajo reúne tres reversiones de canciones y fue realizado junto a músicos, productores, comercios y colaboradores locales, con un pre estreno especial en el bar Crisis House.]]>
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                                <updated>2026-05-27T13:00:14+00:00</updated>
                <published>2026-05-27T13:00:00+00:00</published>
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            La Revolución de Mayo en Gualeguay (1810-1820)
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hjSu_RKTeDwvoS58O6hvbclKUB4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/05/revolucion_de_mayo_gualeguay.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Este 25 de mayo las plazas de todo el país se llenarán de escarapelas y discursos que celebran el nacimiento de la patria. Sin embargo, detrás de la liturgia escolar y la historia oficial, subyace una trama mucho más compleja y matizada sobre cómo se vivió aquel quiebre institucional en el interior del virreinato, y particularmente en la Villa de Gualeguay Grande. La investigación realizada por Milagros Dotta y Valentina González Fara nos propone un viaje crítico a través de la década revolucionaria (1810-1820), desafiando las visiones tradicionales que a menudo centralizan todo el proceso en las calles porteñas.Gualeguay en 1810: Un mundo de distancias y ganado</p><p>Para comprender la reacción local ante los sucesos de Mayo, es imperativo situarnos en la realidad de la villa a principios del siglo XIX. Fundada en 1783 por Tomás de Rocamora, Gualeguay era, para 1805, una población de aproximadamente 2.500 personas distribuidas en pagos como Albardón, Capilla Vieja y Cuchilla. Su economía latía al ritmo de la actividad ganadera, que otorgaba un poder significativo a hacendados y pulperos, y comenzaba a ver el despunte de pequeñas industrias como saladeros y curtiembres. A pesar de esta vitalidad económica, la comunicación con Buenos Aires era rústica y lenta, dependiendo de un sistema de postas que hacía que las noticias llegaran con considerable retraso. Esta desconexión geográfica alimentó la idea, sostenida por algunos historiadores, de que los pobladores de San Antonio de Gualeguay vivían al margen del acontecer político y poco o nada supieron inicialmente de los gritos de libertad en la capital.</p><p>El mito del fervor instantáneo</p><p>Uno de los puntos más provocadores de la investigación de Dotta y González Fara es la refutación de la hipótesis del fervor patriótico inmediato. Si bien la historia oficial, impulsada en su momento por Bartolomé Mitre, intentó construir una identidad nacional basada en una adhesión unánime y heroica desde el primer minuto, la realidad en el litoral fue distinta. Las autoras sostienen que la idea de un sentimiento patriótico generalizado en 1810 fue más bien una construcción posterior necesaria para consolidar el Estado Nacional. En realidad, el Cabildo de Gualeguay estaba conformado mayoritariamente por españoles, lo que mantenía una ideología realista predominante entre las clases altas y dirigentes. De hecho, las villas del sur entrerriano dependían administrativamente de Montevideo, que bajo el mando de Elío, se mantenía fiel al Consejo de Regencia español.</p><p>Bartolomé Zapata: El caudillo de las sombras</p><p>Frente a la parsimonia de las autoridades capitulares, surgió la figura de Bartolomé Zapata, a quien las investigadoras rescatan como el "primer caudillo entrerriano" y una pieza clave, aunque a menudo olvidada, del engranaje revolucionario. Mientras los dirigentes locales dudaban o juraban lealtad al Rey Fernando VII, Zapata personificó el descontento de la población rural. En febrero de 1811, Zapata encabezó una ofensiva contra los focos realistas, logrando rescatar en apenas un mes a tres pueblos de manos de la contrarrevolución. Su acción no solo fue un acto de audacia militar, sino un movimiento estratégico vital: al separar a Entre Ríos del control de Montevideo, obstaculizó las comunicaciones entre los realistas de Córdoba y la Banda Oriental, consolidando la causa de la Junta de Buenos Aires en el litoral. A pesar de su trágico final en una riña en Concepción del Uruguay, su legado permanece como el primer vestigio de un liderazgo popular genuino en la región.La huella de Artigas y el ideal federal</p><p>Si el fervor patriótico no fue un estallido repentino en 1810, ¿cuándo se consolidó realmente? La investigación apunta a la figura de José Gervasio Artigas y el surgimiento de la Liga de los Pueblos Libres hacia 1815 como el verdadero catalizador de una identidad regional. Artigas logró transmitir ideales de autonomía provincial y organización federal que resonaron profundamente en el pueblo entrerriano, que anhelaba libertades que Buenos Aires, con sus políticas centralistas, no terminaba de garantizar. El federalismo en el litoral no fue solo una postura política, sino un movimiento que representó los valores de libertad y las creencias de una sociedad que empezaba a pensarse a sí misma fuera del yugo colonial y del tutelaje porteño.</p><p>¿Hubo realmente una revolución?</p><p>Finalmente, la investigación nos invita a una reflexión conceptual profunda sobre el término "revolución". Citando a historiadoras como Noemí Goldman, el trabajo advierte que una revolución implica una transformación abrupta de todas las estructuras sociales, políticas y económicas. Bajo esta lupa, lo ocurrido en mayo de 1810 no fue una revolución propiamente dicha, sino el inicio de un cambio paulatino. La separación de España no fue nominal hasta la Asamblea del año XIII, ni política hasta 1816, y los cambios económicos estructurales tardarían décadas en materializarse. El uso de la "máscara de Fernando VII" —gobernar en nombre del rey cautivo mientras se gestaba la autonomía— es una prueba de la incertidumbre y la falta de objetivos claros que caracterizaron esos primeros años.Compartimos el trabajo de Dotta y González Fara completo en este enlace. Cualquier error producto del resumen y la adaptación al lenguaje periodístico corre por nuestra cuenta.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hjSu_RKTeDwvoS58O6hvbclKUB4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/05/revolucion_de_mayo_gualeguay.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Ante un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo, una investigación nos invita a desandar el mito de la inmediatez patriótica y a redescubrir las figuras, como Bartolomé Zapata, que marcaron el pulso de la década de 1810 en nuestra región.]]>
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                                <updated>2026-05-26T14:25:07+00:00</updated>
                <published>2026-05-25T20:02:19+00:00</published>
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