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    <title>El Debate Pregón</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2024-01-29T11:30:09+00:00</updated>
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            Buscar a Dios en el lugar equivocado
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                <![CDATA[El Debate Pregón de Gualeguay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;</p><p>Varias veces me he puesto a pensar qué debo cambiar en mi vida, qué cosas procurar abandonar y cuáles alcanzar. Sin embargo, cabe reconocer que no siempre me he formulado las propuestas más adecuadas, y tal vez ni siquiera el diagnóstico o las preguntas acertadas.&nbsp;</p><p>En el libro que te mencionaba se transcribe una poesía. Te la comparto:</p><p>“Para cambiar de vida/ hay que cambiar de Dios.</p><p>Hay que cambiar de Dios/ para cambiar la Iglesia.</p><p>Para cambiar el Mundo/ hay que cambiar de Dios”.</p><p>El autor es el obispo Pedro Casaldáliga, nacido en Barcelona en 1928 y fallecido en Brasil en 2020. Religioso Claretiano y ordenado obispo en 1970, ejerció su ministerio en la Amazonía. Siempre cercano a indígenas y campesinos más pobres.</p><p>Me detuve a pensar si en unos cuantos intentos de cambiar mi vida no lo hice desde un punto de partida equivocado, confiando más en mis fuerzas que en las de Jesús Dios. Mirando más lo que me desagrada de mí que aquello que le gusta a Jesús de mí. Centrado en mi proyecto más que en el sueño de Dios. Volvió a resonar en mi corazón una expresión del Beato Carlo Acutis: “Todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias”.</p><p>Te dejo algunas preguntas por si te sirven. ¿Por qué el poeta nos propone “cambiar de Dios”, qué imagen nos hacemos de Él? ¿Qué hizo y hace por mí, por el mundo, la historia? ¿Qué hago yo, cómo me involucro? ¿Con Quién hablo cuando rezo? ¿En qué Dios creo, y de qué “dioses” me declaro ateo?</p><p>Según la respuesta será mi vínculo con Él, que quiere plantear mi acto de fe como aceptación mutua de un camino de amistad permanente. A partir de aquí se da el modo de asumirme como parte de un pueblo de fe, de una humanidad con vocación a la fraternidad y la amistad social, viviendo en una casa común, regalo de su don creador, lugar de desarrollo y cuidado. Miembros de la Iglesia y ciudadanos del mundo, constructores de comunión y de paz.</p><p>Si mi Dios es Jesús, nacido en Belén de la Virgen María, y llamado el Nazareno, lo encuentro en su Palabra, la comunidad cristiana, los sacramentos, los pobres, los enfermos, los que tienen la vida rota. No le interesa que lo bese en una estampita o una imagen de yeso, si le doy vuelta la cara en el pobre hecho a su imagen y semejanza, y por quien dio la vida en la Cruz.</p><p>No creo que Dios apruebe exclusiones ni discriminaciones. No creo que Dios haya pensado un mundo en el cual familias y pueblos sean expulsados de su tierra y obligados a migrar. No es justo disfrazar de voluntad de Dios la acumulación de riqueza y poder en pocas manos y la dignidad pisoteada de tantos; ni en el mundo, ni en un barrio o en una familia.</p><p>&nbsp;</p><p>Desde hace varios años tengo ganas de realizar los “ejercicios espirituales de San Ignacio” que se desarrollan durante cuatro semanas. Hoy estoy comenzando con esta experiencia anhelada. Hasta el domingo 25 de febrero estaré de Retiro, sin acceso a mails y redes sociales. Cuento con tu oración.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En las vacaciones suelo dedicar largos ratos a leer libros que durante el ritmo habitual del año no me es posible. En uno de estos momentos encontré una poesía que me hizo reflexionar.]]>
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                                                <category term="mnor-j-lozano" label="Mñor. J. Lozano" />
                                <updated>2024-01-29T11:30:09+00:00</updated>
                <published>2024-01-29T11:30:00+00:00</published>
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            La esperanza sigue de pie
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                <![CDATA[El Debate Pregón de Gualeguay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La guerra a causa de la invasión de Rusia a Ucrania cumplió ya quince meses. Lejos de acercar soluciones, algunos Estados aprovechan para incrementar la venta de armas. Hacen su negocio a expensas de las víctimas. Millones de desplazados, en su mayoría niños, niñas, adolescentes. Destrucción y muerte.</p><p>Las situaciones de injusticia persistentes en el mundo están relacionadas con el abuso de los poderosos. El uso de la violencia, las amenazas, las complicidades con grupos de presión, el crimen organizado, el soborno, son sus metodologías para impedir los verdaderos cambios que hacen falta en la sociedad. Mientras tanto, el Planeta sigue siendo maltratado y saqueado sin piedad.</p><p>Esto que señalamos a nivel global sucede en los diversos niveles de las relaciones humanas. Muchas veces me he preguntado si el miedo es uno de los mayores impedimentos para tener un mundo mejor.</p><p>El miedo nos paraliza y nos impide decir y hacer lo que corresponde. Nos atemoriza el riesgo de perder el trabajo, ser descalificados, que suframos consecuencias nefastas. Nos sumergimos en el silencio, la ceguera y la sordera, como la representación gráfica de los tres monos. Martín Luther King, Pastor Bautista asesinado en abril de 1968, decía: “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos”.</p><p>El poder mete miedo y a menudo la desproporción de fuerzas acobarda. Preferimos el dicho “soldado que huye sirve para otra batalla” en lugar de jugar el pellejo y “poner toda la carne en el asador”.</p><p>El desaliento puede llevarnos a la depresión, el escepticismo, el nihilismo. ¿Y la esperanza tiene lugar?</p><p>Jesús no nos abandona. Envía al mundo la fuerza del Espíritu Santo. San Pablo nos enseña que “la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado” (Carta a los Romanos 5, 5). La Resurrección de Jesús nos fortalece. El domingo pasado escuchábamos en el Evangelio que Él ha recibido plenos poderes en el cielo y en la tierra (Mateo 28, 18).</p><p>Hoy celebramos la Solemnidad de Pentecostés, la efusión del Espíritu Santo en la Iglesia y el mundo. La fuerza del Espíritu está en el comienzo de la Iglesia, y no se aparta nunca de nosotros. Es Él quien nos conduce por senderos de renovación misionera, animándonos a una auténtica conversión. El camino sinodal que estamos transitando sólo es posible con el Espíritu Santo. Es el verdadero protagonista.</p><p>Nos libera del intimismo que nos aísla o el fundamentalismo que reduce la fe a ideología. Nos impulsa a la cercanía con quienes sufren o son descartados.</p><p>En la Biblia se lo representa con varias imágenes que nos acercan a comprender su obra: agua, viento, fuego… Son maneras de mostrar la potencia, la fuerza su impulso. La Pascua de Cristo es el momento de la efusión del Espíritu.</p><p>Nos dice el Evangelio de San Juan que en el atardecer del mismo día de la Resurrección Jesús se apareció a los discípulos, los cuales estaban con las puertas cerradas por temor a los judíos. Les dijo “¡La Paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes”. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: “reciban el Espíritu Santo…” (Juan 20, 21-22). Sabemos que a partir de esa efusión del Espíritu los Apóstoles salieron por todos los lugares posibles a predicar sobre Jesús, y a dar testimonio de su Muerte y Resurrección. No desapareció el miedo como por arte de magia, sino que fueron fortalecidos para responder a los desafíos que se les presentaban. Debían renovar cotidianamente la confianza en la presencia de Jesús que los sigue acompañando con la fuerza que Él mismo había enviado. Ese mismo Espíritu es derramado en todos nosotros desde el día de nuestro Bautismo, para que venzamos al miedo y la apatía.</p><p>La semana pasada terminé mi servicio como Secretario General del Celam (Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño). Casi tres años intensos compartiendo mi tiempo entre San Juan y Bogotá. Doy gracias a Dios por la experiencia de palpar la vida de la fe encarnada en diversas culturas y situaciones. Pido a Jesús Buen Pastor derrame la fuerza del Espíritu Santo sobre la Iglesia en América Latina y el Caribe.</p><p>Y este viernes se conoció la designación de monseñor Jorge García Cuerva como nuevo arzobispo de Buenos Aires. Un escudo episcopal con una chapa de zinc —el suyo la tiene— es promesa de cercanía con los pobres. Que el Espíritu Santo lo siga inspirando en cada gesto y palabras, y siempre con Jesús obrando desde el corazón.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo]]>
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                                                <category term="mnor-j-lozano" label="Mñor. J. Lozano" />
                                <updated>2023-05-28T14:30:03+00:00</updated>
                <published>2023-05-28T14:30:00+00:00</published>
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            Yo vengo a ofrecer mi corazón
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Desde nuestra fe cristiana, el corazón tiene un lugar muy especial, casi de privilegio. Le rezamos al corazón de Jesús, confiamos nuestros dolores y nuestras esperanzas al corazón de la Virgen María, nos deseamos tener “corazón de carne” y no de piedra, o, como rezaban nuestras madres y abuelas: “Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío”. Y no se acaba acá. Cuántas canciones aluden al corazón porque le da cobijo a los sentimientos que nos habitan y se dice “me rompió el corazón” cuando fue la traición la que irrumpió en esa vida. Ponemos “el corazón en lo que hacemos” cuando nos jugamos todo lo que somos por algo que nos importa mucho y “hablamos con el corazón en la mano” cuando ponemos sobre la mesa toda la verdad. “Donde está tu tesoro allí está tu corazón” nos dice el evangelista Mateo: algo o alguien te importa tanto tanto que habita tu corazón.</p><p>Desde 1967 el Papa nos regala cada año —especialmente a periodistas y comunicadores— un Mensaje por la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que se celebra el domingo anterior al domingo de Pentecostés. Este año cae hoy, 21 de mayo, y… ¿de qué trata el mensaje esta vez? Del corazón. “Hablar con el corazón, «en la verdad y en el amor»”&nbsp;</p><p>El corazón “nos mueve”, dice el Papa, “a una comunicación abierta y acogedora” después de “haber ejercitado la escucha” paciente para “entrar en la dinámica del diálogo y el intercambio”. Ese corazón nos pide acción en salida hacia el otro buscando “sintonizar” bien en la alteridad.</p><p>Nos habla de “comunicar cordialmente”: que “quiere decir que quien nos lee o nos escucha capta nuestra participación en las alegrías y los miedos, en las esperanzas y en los sufrimientos de las mujeres y los hombres de nuestro tiempo. Quien habla así quiere bien al otro, porque se preocupa por él y custodia su libertad sin violarla”.&nbsp;</p><p>“En un periodo histórico marcado por polarizaciones y contraposiciones —de las que, lamentablemente, la comunidad eclesial no es inmune—, el compromiso por una comunicación ‘con el corazón y con los brazos abiertos’ no concierne exclusivamente a los profesionales de la información, sino que es responsabilidad de cada uno. Todos estamos llamados a buscar y a decir la verdad, y a hacerlo con caridad.”</p><p>Destaca también el valor enorme de la amabilidad: “La necesitamos en el ámbito de los medios para que la comunicación no fomente el rencor que exaspera, genera rabia y lleva al enfrentamiento, sino que ayude a las personas a reflexionar con calma, a descifrar, con espíritu crítico y siempre respetuoso, la realidad en la que viven”.</p><p>San Francisco de Sales, patrono de los periodistas, es retratado por el Papa Francisco —casi podríamos imaginar— desde su propio corazón: de “intelecto brillante, escritor fecundo, teólogo de gran profundidad, Francisco de Sales fue obispo de Ginebra al inicio del siglo XVII, en años difíciles, marcados por encendidas disputas con los calvinistas. Su actitud apacible, su humanidad, su disposición a dialogar pacientemente con todos, especialmente con quien lo contradecía, lo convirtieron en un testigo extraordinario del amor misericordioso de Dios”. Y completa: “para él la comunicación nunca debía reducirse a un artificio —a una estrategia de marketing, diríamos hoy—, sino que tenía que ser el reflejo del ánimo, la superficie visible de un núcleo de amor invisible a los ojos”. San Francisco de Sales hablaba desde el corazón.</p><p>Más adelante en el texto quedan enlazados corazones y proceso sinodal: “De una escucha sin prejuicios, atenta y disponible, nace un hablar conforme al estilo de Dios, que se nutre de cercanía, compasión y ternura. En la Iglesia necesitamos urgentemente una comunicación que encienda los corazones, que sea bálsamo sobre las heridas e ilumine el camino de los hermanos y de las hermanas”. Y contrapone “encender el fuego de la fe en vez de preservar las cenizas de una identidad autorreferencial”.</p><p>Y ya en el final, pone de relieve la centralidad del uso de lenguajes de paz: “Hablar con el corazón es hoy muy necesario para promover una cultura de paz allí donde hay guerra; para abrir senderos que permitan el diálogo y la reconciliación allí donde el odio y la enemistad causan estragos. (…) Necesitamos comunicadores dispuestos a dialogar, comprometidos a favorecer un desarme integral y que se esfuercen por desmantelar la psicosis bélica que se anida en nuestros corazones”.</p><p>Es posible que, como los satélites de Fito Páez en su canción “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, solo un corazón no alcance para tanto desencuentro y conflicto simultáneo. Pero esta fe que habita en tantos corazones a la vez seguramente irá contrarriente remando en y hacia la caridad.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina), miembro del Dicasterio para la Comunicación]]>
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                                                <category term="mnor-j-lozano" label="Mñor. J. Lozano" />
                                <updated>2023-05-21T11:00:04+00:00</updated>
                <published>2023-05-21T11:00:00+00:00</published>
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            Miedo a la soledad
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/h1ijW3U_yOc6w1woRU0WxpvrH94=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/383/0000383493.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hace unos meses me encontré providencialmente con un amigo de la adolescencia y juventud con quien no nos veíamos desde hace más de veinte años. Las distancias geográficas primero y las opciones de vida —fundamentalmente— influyeron para ir apartando los encuentros. Por razones laborales lo trasladaron fuera del país. También a mí me tocó partir a Gualeguaychú, después a San Juan. Las pocas veces en el año en las que volvía a visitar a su familia y amistades yo no pude coincidir. Y también fuimos tomando caminos que cada vez se diferenciaban más.</p><p>Pero esa tarde que nos volvimos a ver fuimos a tomar un café a un bar. Inesperadamente a los pocos minutos estábamos compartiendo situaciones hondas de cada uno que apenas habíamos hablado con personas cercanas. A él no le había ido bien en los afectos; eso ya lo sabía. Un par de fracasos en formar familia, experimentar el dolor de la traición, la amargura de la decepción le fueron haciendo cerrar el corazón. De hecho, en la ciudad donde vive no ha generado vínculos profundos.</p><p>Le va muy bien en los negocios. Pero, con una mano en el corazón, se está animando a pensar en pegar la vuelta.</p><p>Uno de los temores que más le dan vueltas, acaso el más importante, es el miedo a la soledad en el momento de la muerte. Me lo expresaba gráficamente, como quien lo viene madurando hace rato. Le aterra enfrentar una enfermedad sin una mano amiga que al final lo sostenga en el amor.</p><p>Se me vinieron al corazón algunas enseñanzas de Jesús en este tiempo Pascual. Ustedes son mis amigos. No teman ni se acobarden. No los dejaré huérfanos. Les enviaré el Espíritu Santo. Y las enseñanzas de San Pablo, la esperanza no quedará defraudada. Vivo de la fe en el Hijo de Dios que me amó y se entregó a la muerte por mí. No son “frases”; son certezas que nos animan y alientan.</p><p>Cuando estamos en el mar agitado en medio de la noche, es necesario confiar en la luz del faro, ese faro que permanece siempre allí, sólido, para guiarnos a buen puerto y librarnos del naufragio.</p><p>Así sucede en la vida. Cuando atravesamos situaciones de confusión, desencanto, hay que buscar la certeza del amor que no abandona. La confianza en la vida nueva.</p><p>En los momentos en que somos habitados por el sentimiento de orfandad hace falta fortalecer los lazos de pertenencia a la familia, los amigos, a Jesús Resucitado.</p><p>En las lecturas de las misas de estas semanas empezamos a mirar la celebración de Pentecostés, en que hacemos memoria de la efusión del Espíritu Santo. Él mora en nuestra vida desde el momento del Bautismo y no se aparta de nosotros. Dejemos que nos renueve en la esperanza.</p><p>Desde mañana, lunes 15 de mayo hasta el sábado 20, tendremos en Puerto Rico la Asamblea del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano) del cual fui designado Secretario General en noviembre de 2020.ter q Se elegirán las nuevas autoridades de la Presidencia y se fijarán las orientaciones pastorales que guiarán a la Iglesia en el Continente durante los próximos cuatro años. Participarán el Presidente y Secretario de cada una de las Conferencias Episcopales de los veintidós países de América Latina y el Caribe. Acompañanos con tu oración.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/h1ijW3U_yOc6w1woRU0WxpvrH94=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/383/0000383493.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)]]>
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                                                <category term="mnor-j-lozano" label="Mñor. J. Lozano" />
                                <updated>2023-05-14T11:00:04+00:00</updated>
                <published>2023-05-14T11:00:00+00:00</published>
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            Genio y figura ¿hasta la sepultura?
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;</p><p>Las personas solemos tener características peculiares que nos acompañan toda la vida. No obstante, es conveniente decir que no estamos condenados a “ser así”. Lo único que no cambia es el ADN, que tenemos desde el momento de la concepción y permanece inalterado hasta en nuestros restos mortales.</p><p>Ante un defecto que lastima a otros —o incluso a uno mismo— no debemos excusarnos tan fácilmente diciendo “yo soy así”, como si nada se pudiera hacer para cambiar. Hay cosas que hacemos más por costumbre que por opción. La rutina, la mera repetición de una conducta o el rol que nos asignan en un grupo pueden terminar por condicionarnos.</p><p>&nbsp;</p><p>En el camino de la vida nos puede suceder con los vínculos interpersonales o en el plano de la fe. Por eso nos hace bien de vez en cuando cambiar la mirada, ponernos desde otra perspectiva. El tiempo de Cuaresma es un fuerte llamado de atención para despabilarnos, y vencer el costumbrismo y la apatía.</p><p>Hoy leemos en el Evangelio de las misas que, guiado por el Espíritu, Jesús fue llevado al desierto 40 días (Mt 4, 1-11). Él vence la tentación y en Él también nosotros. Su victoria es la nuestra.</p><p>Jesús nos deja ver la fragilidad de su condición humana. Nos acercamos a Él para ser fortalecidos y sostenidos en las luchas que nos toca enfrentar.</p><p>&nbsp;</p><p>Estamos llamados a realizar tres movimientos simultáneos. Por un lado hacer foco en mi propia debilidad, las tentaciones con las que lucho y especialmente aquellas en las que habitualmente soy derrotado. No somos campeones de lucha contra el mal, sino que es común experimentar la derrota.</p><p>El segundo movimiento es mirar a Dios, renovar la confianza en su misericordia. Preguntarnos cuál es su proyecto para mi vida, cómo me sueña desde toda la eternidad. Y decididamente confiar en su gracia. En la Cuaresma tener los ojos puestos en Jesús.</p><p>El tercer movimiento es ponerme a caminar hacia ese ideal que Dios me propone nuevamente, sabiendo que Él es fiel y que, aunque yo caiga una, cinco o mil veces, su amor permanece para siempre. La conversión implica salir de uno mismo a buscar un encuentro. No es cuestión de voluntarismo en el cual yo soy el centro; es empeñarse con todo el corazón confiando en la gracia del Padre Misericordioso.</p><p>&nbsp;</p><p>Te menciono tres tentaciones comunes, personales y comunitarias, de las cuales debemos cuidarnos en este tiempo.</p><p>El escepticismo que, ante cualquier propuesta de cambio, lo primero que dice es “no va a funcionar”, o “ya lo intenté varias veces y sin conseguir resultados”. “Siempre soy así.” Y esta es una tentación también comunitaria que no nos permite renovar actitudes y opciones en la Iglesia. En el camino sinodal impide la confianza y boicotea las decisiones que se toman. Es la cobardía del que no arriesga, del que para empezar la lucha quiere la garantía del éxito.</p><p>El egoísmo que me encierra sin mirar a los demás. Se expresa demasiado frecuentemente “con mi vida hago lo que quiero”, o “es mi plata y la gasto como me parece”. Todo gira en torno a mí o no existe. Con esta actitud no es posible la comunidad.</p><p>La hipocresía que nos lleva a actuar y sobreactuar la fe. Nos preocupa más la imagen o el qué dirán por encima de la coherencia de vida y la verdad sobre mi existencia. Es una actitud que nos carga de esterilidad sin dar fruto. En el camino sinodal asume un cambio de maquillaje, pero todo sigue igual.</p><p>&nbsp;</p><p>Arrancamos la cuaresma. Nos ponemos en camino 40 días hasta la Semana Santa. No dejemos para después lo que podemos empezar ahora.</p><p>&nbsp;</p><p>El Papa Francisco nos entregó un hermoso Mensaje para la Cuaresma de este año. Te comparto un par de pasajes.</p><p>&nbsp;</p><p>“En el ‘retiro’ en el monte Tabor, Jesús llevó consigo a tres discípulos, elegidos para ser testigos de un acontecimiento único. Quiso que esa experiencia de gracia no fuera solitaria, sino compartida, como lo es, al fin y al cabo, toda nuestra vida de fe. A Jesús hemos de seguirlo juntos. Y juntos, como Iglesia peregrina en el tiempo, vivimos el año litúrgico y, en él, la Cuaresma, caminando con los que el Señor ha puesto a nuestro lado como compañeros de viaje. Análogamente al ascenso de Jesús y sus discípulos al monte Tabor, podemos afirmar que nuestro camino cuaresmal es ‘sinodal’, porque lo hacemos juntos por la misma senda, discípulos del único Maestro.”</p><p>“La novedad de Cristo es el cumplimiento de la antigua Alianza y de las promesas; es inseparable de la historia de Dios con su pueblo y revela su sentido profundo. De manera similar, el camino sinodal está arraigado en la tradición de la Iglesia y, al mismo tiempo, abierto a la novedad. La tradición es fuente de inspiración para buscar nuevos caminos, evitando las tentaciones opuestas del inmovilismo y de la experimentación improvisada.”</p><p>El viernes 24 de febrero se cumplió un año de la invasión de Rusia a Ucrania. El pasado miércoles el Papa expresó: “Un año del inicio de esta absurda y cruel guerra, un triste aniversario. El número de muertos, heridos, refugiados, aislados, destrucción, daños económicos y sociales hablan por sí solos. ¿Puede el Señor perdonar tantos crímenes y tanta violencia? Él es el Dios de la paz”. Y pidió: “Hago un llamamiento a los que tienen autoridad sobre las naciones para que se comprometan concretamente con el conflicto, para llegar a un alto el fuego y para iniciar negociaciones de paz”.</p><p>Recemos para que cese el horror de la guerra y haya caminos de diálogo para la justicia y la paz.</p><p>&nbsp;</p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)]]>
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                                                <category term="mnor-j-lozano" label="Mñor. J. Lozano" />
                                <updated>2023-02-26T11:00:03+00:00</updated>
                <published>2023-02-26T11:00:00+00:00</published>
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            Una nueva llamada a la conversión
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                <![CDATA[El Debate Pregón de Gualeguay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;</p><p>Este fin de semana largo tiene dos días feriados, lunes y martes, debido al “carnaval”, una antigua fiesta de origen pagano. Desde los primeros siglos del cristianismo se ha vinculado con la celebración de la Pascua. Por eso la fecha varía cada año.</p><p>El acontecimiento central es la Pascua, y se cuentan 40 días para atrás desde el Domingo de Ramos para establecer la fecha del Miércoles de Cenizas, con el cual comienza el tiempo de “Cuaresma”. Los dos días previos son carnaval. En tiempos lejanos eran días de fiesta, comida, bebida, incluyendo algunos excesos, en vista al inicio de un tiempo de austeridad y sobriedad como la Cuaresma.</p><p>Este miércoles comenzamos el tiempo de preparación hacia la Pascua. En la Misa de ese día se impone sobre la cabeza la ceniza que se obtiene al quemar las ramas de olivo del Domingo de Ramos del año pasado. Es un signo y gesto de humildad y llamado a la conversión. De esta manera recordamos la fragilidad de la vida humana, lo fugaz y lo transitorio de este mundo. Serán 40 días para disponer el corazón, revisar la vida y sobre todo crecer en la confianza en el amor de Dios por cada uno de nosotros. Somos invitados a superar el conformismo y la mediocridad que se nos va pegando a veces sin darnos cuenta.</p><p>El Miércoles de Cenizas —junto con el Viernes Santo— es una jornada de ayuno; si bien toda la Cuaresma tiene un tono penitencial de moderación en el estilo de vida.</p><p>Es necesario plantearnos esta práctica de acuerdo con la enseñanza de la Palabra de Dios: “este es el ayuno que yo amo… compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne” (Is 58, 6-9). Nos cae como anillo al dedo esta enseñanza del Profeta Isaías, que se proclama en la misa del miércoles.</p><p>No se trata, como solemos decir, “yo le ofrezco un sacrificio al Señor”. Si obro así la privación me sirve solamente a mí; en cambio, si comparto le sirve también a otros y a Dios le gusta más. Te pongo un ejemplo: si dejo de comer chocolates por estos 40 días puede hacerme bien a la salud o moderar mis deseos, pero si además el dinero que hubiera gastado lo doy para ayudar a los pobres, ahí vamos en el camino de la verdadera piedad cristiana. Debemos cuidarnos mucho para no caer en una práctica religiosa intimista que nos aísla de los demás.</p><p>Motivaciones para ayudar tenemos de sobra, lamentablemente. Hace falta comida en los servicios de comedores y merenderos que se brindan en tantos barrios pobres. Ahí podés hacer llegar tu ayuda, o por medio de Cáritas de la comunidad más cercana a tu casa. Los pobres son de los nuestros, están aquí nomás.</p><p>El ayuno dura solamente un día, sin embargo, la necesidad de solidaridad es permanente. Por eso te propongo que dispongas en tu casa de una caja pequeña o un sobre donde vayas colocando el dinero que lográs ahorrar con tus privaciones, y al final de la Cuaresma acercarlo a quienes se organizan en emprendimientos solidarios.</p><p>&nbsp;</p><p>En estos días hemos recibido una herida más en la libertad de vivir la fe en Nicaragua. La insólita expulsión de sacerdotes, diáconos, catequistas, seminaristas y religiosos, entre ellos, las Hermanas de la Caridad fundadas por la Madre Teresa de Calcuta. El veloz y fraudulento enjuiciamiento y condena a 26 años de prisión de Monseñor Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa.</p><p>Ya se habían clausurado emisoras católicas confiscando sus equipos técnicos. Es muy grave que se amordace la predicación y se consolide la persecución como método de disciplinamiento. Todos tenemos derecho a vivir la fe. Acompañemos con nuestra oración y solidaridad a quienes sufren a causa de la fe.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal latinoamericano (CELAM)]]>
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                                                <category term="mnor-j-lozano" label="Mñor. J. Lozano" />
                                <updated>2023-02-20T11:00:03+00:00</updated>
                <published>2023-02-20T11:00:00+00:00</published>
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            Cardenal Pironio, vivir en la alegría y la esperanza
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                <![CDATA[El Debate Pregón de Gualeguay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hay palabras que identifican la vida de las personas. La predicación, los gestos y las actitudes del Cardenal Eduardo Francisco Pironio expresan de modo permanente estas dos palabras: alegría y esperanza. Asociadas a ellas aparecen otras muchas: Pascua, Cruz, Espíritu Santo, María, Iglesia, oración, fidelidad… Hoy se cumplen 25 años de su partida a la casa del Padre en Roma y sus restos descansan en el Santuario Nacional de la Virgen de Luján.</p><p>&nbsp;Nació el 3 de diciembre de 1920 en 9 de Julio, provincia de Buenos Aires, Argentina, vigésimo segundo hijo de una familia católica que les transmitió la fe. En su juventud sintió la vocación de servir a la Iglesia. Entró en el Seminario de la Arquidiócesis de La Plata, provincia de Buenos Aires, y fue ordenado sacerdote el 5 de diciembre de 1943.</p><p>&nbsp;Como sacerdote desarrolló diversos servicios a la Iglesia: Rector del Seminario de Buenos Aires, asesor general de la Acción Católica Argentina. En 1964 fue nombrado obispo auxiliar de La Plata. Luego administrador apostólico de la Diócesis de Avellaneda y obispo diocesano de Mar del Plata en 1972. Fue Secretario General del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) desde 1967 a 1972, y a partir de ese año elegido Presidente del mismo organismo. Fue Secretario en la II Conferencia General del Episcopado de América Latina en Medellín en 1968; su Documento Conclusivo marcó el perfil de la Iglesia en el Continente. Participó también de las Conferencias Generales en Puebla (1979) y en Santo Domingo (1992).</p><p>En esos años signados por la violencia en nuestra patria visitaba permanentemente en las cárceles a sacerdotes, religiosos y laicos, por lo cual fue amenazado de muerte en varias ocasiones.</p><p>&nbsp;n 1976 el Papa Pablo VI lo llamó a colaborar con él. En ese mismo año fue creado Cardenal Prefecto de la Congregación para los Religiosos e Institutos Seculares. Sin embargo, amaba ser obispo diocesano. En un testimonio suyo nos abre el corazón en torno a la entrega total de la vida, “dar lo que somos o lo que hubiéramos querido ser y no pudimos. Dar aquella vida que hubiéramos querido llevar. En mi caso concreto yo siempre quise ser cura de campaña… y nunca fui cura, ni párroco. Me hubiera gustado haber continuado como obispo de mi diócesis. Yo tenía una comunidad que me costó mucho dejar. Tanto que pregunté al Papa Pablo VI: «¿Pero usted está seguro de que esta es la voluntad de Dios?, porque me cuesta mucho ...». Dar la vida que hubiéramos querido vivir y no pudimos”.</p><p>&nbsp;</p><p>En 1984 Juan Pablo II lo nombró presidente del Pontificio Consejo para Laicos. Al Cardenal Pironio se debe la organización de las Jornadas Mundiales de la Juventud fuera de Roma, siendo la primera en Buenos Aires en 1987. Durante sus tareas en el Vaticano recibía a gente de diversas vocaciones que se acercaban a él en busca de consejos y palabras de aliento. Varias veces acogió a Monseñor Óscar Romero en sus experiencias difíciles en la curia romana, haciéndole sentir su amistad y solidaridad.</p><p>La oración constante, la esperanza en la Palabra de Jesús y la devoción de la Virgen María le permitieron aceptar postergaciones y sufrimientos. Cuando viajaba a la Argentina, su presencia, sin publicidad, convocaba a miles de personas y su palabra tenía un efecto sanante en quienes lo oían hablar del amor a Cristo y a la Iglesia.</p><p>&nbsp;</p><p>El año pasado el Papa Francisco reconoció las virtudes heroicas del Siervo de Dios y lo declaró Venerable. Nos unimos espiritualmente a la misa que se celebra hoy en Luján rezando por su pronta beatificación.</p><p>&nbsp;</p><p>Te comparto unos pocos párrafos de sus escritos o predicaciones. Son para meditar.</p><p>&nbsp;&nbsp;</p><p>“Sean testigos de esperanza. No profetas de calamidades. Ciertamente que el momento que vivimos es difícil. Pero está lleno de la presencia del Señor Resucitado y de la potencia transformadora del Espíritu… NO tengamos miedo. No contagiemos pesimismo o desaliento.”</p><p>&nbsp;</p><p>“Una fe profunda, iluminada por los dones del Espíritu Santo, les hará penetrar sabrosamente los misterios de Dios y su Palabra y les hará descubrir la presencia amorosa del Padre en las cosas cambiantes de la historia.”</p><p>&nbsp;</p><p>“Las exigencias urgentes del momento reclaman, de todos los miembros de la Iglesia, generosidad de presencia y de servicio, el gozo de la austeridad y la valentía del testimonio.”</p><p>&nbsp;“Nos hace falta a todos vivir en la esperanza (ser «alegres en la esperanza»: Rom 12, 12), respirar en la Iglesia un clima más hondo de esperanza, predicarla a los hombres (sobre todo, a los jóvenes) como modo de ser cristianos y de superar los momentos difíciles. Se nos pide ser verdaderamente los «testigos de la resurrección». Quien ha conocido de veras a Jesucristo no puede vivir «sin esperanza y sin Dios en el mundo» (Ef 2, 12).”</p><p>&nbsp;</p><p>“Mientras tanto, la Iglesia que nosotros formamos es la Iglesia del tiempo, la Iglesia imperfecta, la Iglesia pecadora. Es una Iglesia que va haciéndose. Por eso no nos escandalicemos ante sus debilidades y pecados. Somos la Iglesia de la peregrinación. Pero, precisamente porque estamos en camino, tenemos que ir caminando nosotros también. La Iglesia no está hecha del todo y la tenemos que ir haciendo cada día.”</p><p>&nbsp;</p><p>“La alegría no es dispersión, disipación o bullicio. Eso indica el vacío interior y lo produce. Las almas dispersas o agitadas pueden ser divertidas (en el sentido de «apartarse» o «quebrarse»), pero no alegres. La verdadera alegría va siempre precedida del silencio y lo desea.”</p><p>&nbsp;</p><p>Recemos por los frutos del viaje misionero del Papa en África.</p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)]]>
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                                <updated>2023-02-04T11:00:03+00:00</updated>
                <published>2023-02-04T11:00:00+00:00</published>
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            Hablar para herir o sanar
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hace pocos días, una persona me compartió un dolor profundo en su alma. &nbsp;Se trataba de una difamación de la cual fue víctima unos cuantos años atrás. &nbsp;Recordé una frase de uno de los libros de la Biblia: “El chismoso hiere con sus palabras, pero las palabras de los sabios son un bálsamo que sana” (Proverbios 12, 18).</p><p>&nbsp;</p><p>El martes pasado el Papa Francisco publicó el Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, titulado “Hablar con el corazón, «en la verdad y en el amor» (Ef 4, 15)”.</p><p>&nbsp;</p><p>En ese Mensaje nos dice: “No debemos tener miedo a proclamar la verdad, aunque a veces sea incómoda, sino a hacerlo sin caridad, sin corazón (…). Un corazón que, con su latido, revela la verdad de nuestro ser, y que por eso hay que escucharlo. Esto lleva a quien escucha a sintonizarse en la misma longitud de onda, hasta el punto de que se llega a sentir en el propio corazón el latido del otro. Entonces se hace posible el milagro del encuentro, que nos permite mirarnos los unos a los otros con compasión, acogiendo con respeto las fragilidades de cada uno, en lugar de juzgar de oídas y sembrar discordia y divisiones” (Mensaje del Santo Padre Francisco para la 57° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales).</p><p>&nbsp;</p><p>El lenguaje es un camino para expresar y lograr comunicación y encuentro, pero lograrlo depende del corazón. &nbsp;Así como la mano puede ser abierta para acariciar o cerrada para una piña o empuñar un arma para matar.</p><p>&nbsp;</p><p>Es necesario respondernos: ¿Somos una sola familia humana? ¿Vivimos para la integración o para la exclusión de quien no piensa igual que yo?</p><p>“La llamada a hablar con el corazón interpela radicalmente nuestro tiempo, tan propenso a la indiferencia y a la indignación, a veces sobre la base de la desinformación, que falsifica e instrumentaliza la verdad.” Es notable cómo ante un mismo acontecimiento pueda haber lecturas tan contrapuestas.</p><p>Uno de los párrafos del texto que me resultó significativo dice: “En un periodo histórico marcado por polarizaciones y contraposiciones —de las que, lamentablemente, la comunidad eclesial no es inmune—, el compromiso por una comunicación “con el corazón y con los brazos abiertos” no concierne exclusivamente a los profesionales de la información, sino que es responsabilidad de cada uno. Todos estamos llamados a buscar y a decir la verdad, y a hacerlo con caridad”.</p><p>&nbsp;</p><p>Dos cosas quisiera comentar de este párrafo. &nbsp;Por un lado, la expresión “polarizaciones y contraposiciones”. Debemos cuidarnos de ellas. No se trata de no poseer convicciones firmes, pasión por una idea, adhesiones férreas. &nbsp;La cuestión es no perder capacidad de objetivación. &nbsp;No prejuzgar que cualquier afirmación en contrario es una agresión a mi persona, mi grupo, la patria, el continente. Falta capacidad de asumir una propuesta, una reflexión o un juicio de valor, si es expresado por alguien distinto a “mi grupo de pertenencia ideológico”.</p><p>&nbsp;</p><p>Para que haya diálogo, convivencia social, construcción comunitaria es necesario superar la intransigencia que excluye y condena al distinto.</p><p>&nbsp;</p><p>La segunda afirmación expresa que “lamentablemente, la comunidad eclesial no es inmune”. Y esto es un escándalo. La ideologización de la fe es un riesgo grande en el cual se cae con frecuencia. Lo percibimos especialmente en las redes sociales, cuando se critica con dureza, se divulgan falsas noticias (rara vez con ingenuidad), se quita la buena fama cuando no se comparte una idea. Es imprescindible trabajar en la comunión para ser fieles al pedido de Jesús: “sean uno para que el mundo crea” (Jn 17, 21).</p><p>&nbsp;</p><p>San Pablo sufría cuando se enteraba de las peleas en las comunidades. Escribía a los primeros cristianos en su Carta a los Gálatas pidiéndoles que no usaran la libertad para los deseos de la carne, y se hagan servidores unos de otros por amor, “pero si se muerden y se devoran unos a otros, tengan cuidado, porque terminarán destruyéndose mutuamente” (Gal 5, 15).</p><p>&nbsp;</p><p>Duele ver cómo, en algunas partes del mundo, estas actitudes se desataron con fuerza tras la muerte del Papa Emérito Benedicto XVI. Se borra la mirada desde la fe introduciendo argumentos meramente humanos e ideológicos. &nbsp;No se trata de “obedecer cuando estoy de acuerdo”. Digámoslo nuevamente, cuidemos la comunión.</p><p>&nbsp;</p><p>El Lenguaje de la no violencia y el testimonio firme de amor a Dios y al prójimo es un mandamiento irrevocable. &nbsp;Todos estamos llamados a ser santos. Imitemos sus ejemplos.</p><p>&nbsp;</p><p>Teniendo en cuenta las reflexiones compartidas, reconocemos que: “En la Iglesia necesitamos urgentemente una comunicación que encienda los corazones, que sea bálsamo sobre las heridas e ilumine el camino de los hermanos y de las hermanas. Sueño una comunicación eclesial que sepa dejarse guiar por el Espíritu Santo, amable y, al mismo tiempo, profética; que sepa encontrar nuevas formas y modalidades para el maravilloso anuncio que está llamada a dar en el tercer milenio”. (…) “Que sepa encender el fuego de la fe en vez de preservar las cenizas de una identidad autorreferencial”.</p><p>&nbsp;</p><p>En el dramático contexto de la guerra de Rusia y Ucrania en que se va sumando una escalada de gravísimas consecuencias, el rol de los comunicadores es central. &nbsp;“Necesitamos comunicadores dispuestos a dialogar, comprometidos a favorecer un desarme integral y que se esfuercen por desmantelar la psicosis bélica que se anida en nuestros corazones.”</p><p>&nbsp;</p><p>Seguramente también te ha sucedido: “Uno se queda horrorizado al escuchar con qué facilidad se pronuncian palabras que claman por la destrucción de pueblos y territorios. Palabras que, desgraciadamente, se convierten a menudo en acciones bélicas de cruel violencia. He aquí por qué se ha de rechazar toda retórica belicista, así como cualquier forma de propaganda que manipule la verdad, desfigurándola por razones ideológicas”.</p><p>&nbsp;</p><p>Hablemos con el corazón para promover la cultura del encuentro y la paz social.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)]]>
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                                <updated>2023-01-29T11:00:03+00:00</updated>
                <published>2023-01-29T11:00:00+00:00</published>
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            El sueño de Dios, la vida
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                <![CDATA[El Debate Pregón de Gualeguay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Soñar con grandes ideales es propio de la juventud, pero ellos pueden acompañarnos y movilizarnos toda la vida. Los grandes hombres y mujeres que hacen historia han mantenido grandes sueños sin desalentarse ante los resultados adversos. En la Biblia encontramos unos cuantos. Abraham y los Patriarcas, Moisés, Rut, Esther, José, María… Más cerca en el tiempo son ejemplos Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Teresa de Calcuta…. de diversas creencias religiosas, alentaron sus corazones con un “fuego sagrado” que marcaron cambios significativos.</p><p>El Espíritu Santo nos impulsa a desplegar esos anhelos profundos de plenitud de vida, tanto en lo personal como en lo social. El Papa Francisco muchas veces alude a la imagen de los sueños para la Iglesia y la humanidad toda.</p><p>Nosotros mismos necesitamos alentar sueños para alcanzar logros importantes. De otro modo nos volvemos conformistas, mediocres y la rutina puede aplastarnos. Pero rara vez implicamos a Dios como poseedor de sueños. En el texto conclusivo de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, se nos presenta esta condición de Dios como Soñador. En pocos párrafos, del 177 al 183, nueve veces se repite la expresión “Sueño de Dios”.</p><p>¿Una actividad intimista y reservada? ¡No! Se manifiesta por desborde. En el mismo texto se especifica que “puesto que su sueño tiene una esencial dimensión comunitaria, el Señor eligió un pueblo con el que compartió su plan” (179).</p><p>Tanto nos involucra que estamos convocados a “ver con los ojos de Dios, sentir con su corazón y soñar sus sueños. Tenemos confianza en que el sueño de Dios no fracasará” (179). Por eso, aun en medio de dificultades y sufrimientos importantes que nos llevan al desaliento, nos sostiene la esperanza que “no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado” (Rm 5,5).</p><p>Un gran santo expresó que “la gloria de Dios consiste en que el hombre viva, y la vida del hombre consiste en la visión de Dios” (San Ireneo de Lyon, siglo II).</p><p>También afirmamos en el mismo texto de la Asamblea Eclesial que “los cristianos creemos y confesamos un acontecimiento inaudito: ‘La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros’ (Jn 1, 14)” (181).</p><p>Nosotros sabemos que Dios se comunica de muchas maneras. Así, por medio de la belleza y majestad de la creación nos expresa su poder y cercanía. Del mismo modo que a un artista lo conocemos por sus obras, a Dios lo empezamos a percibir por medio del universo, fruto de un proyecto de su amor.</p><p>A lo largo de la historia de Israel Dios habló por medio de los Patriarcas, especialmente por medio de Moisés y los Profetas. Y “ahora, en el tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo” (Hb 1, 2).&nbsp;</p><p>Dios nos busca para encontrarnos. Él dialoga con nosotros como amigo. La Constitución Dogmática “Dei Verbum”, acerca de la Divina Revelación, con belleza enseña: “Dios invisible, movido de amor, habla a los hombres como amigos, trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compañía” (Concilio Vaticano II, Dei Verbum 2).</p><p>La Biblia, entonces, no es solamente un libro. Nos comunica una Palabra que quiere entrar en diálogo con mi vida, iluminarla, despertarla. Nos muestra el camino para que tengamos vida en abundancia. Nos inquieta y estimula a ponernos en marcha.</p><p>No sé si prestaste atención a un par de gestos que se realizan durante la celebración de la misa. Al inicio, el obispo, el sacerdote y el diácono besan el altar. Al terminar de proclamar el Evangelio se repite el mismo gesto con el Libro de la Palabra. Es una manera de expresar la fe en que Dios nos alimenta en dos Mesas, la de la Palabra y la de la Eucaristía, ambas necesarias para sostenernos en nuestra peregrinación en la fe. Cristo mismo nos nutre con el pan de la Palabra y el pan de la Eucaristía.</p><p>Este Domingo en todo el mundo nos dedicamos a resaltar el lugar que la Palabra de Dios tiene en cada creyente y en la vida de la Iglesia. El lema que se nos propone está tomado de una frase de la Primera Carta de San Juan: “Lo que hemos visto y oído, se lo anunciamos también a ustedes” (I Jn 1,3).&nbsp; No se trata de dar explicaciones de una idea o una fábula, sino de compartir una experiencia de encuentro concreto con la Palabra de Vida.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)]]>
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                                <updated>2023-01-22T11:00:03+00:00</updated>
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            En 2023 no tropezar con la misma piedra
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Equivocar en las opciones es bastante común. No siempre tenemos todos los elementos necesarios para tomar las decisiones acertadas; desde las cuestiones más simples a las de gran trascendencia.</p><p>Pero a menudo erramos porque “no escuchamos la voz de la experiencia”, sea propia o de otros. No hacemos memoria. Por eso se dice que “el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”.</p><p>Esta experiencia personal también se traslada a lo comunitario. Por ejemplo, en el plano social y político, sabemos que para crecer como país debemos fortalecer la educación, pero a la hora de distribuir los recursos no hay coherencia. A nivel internacional, sabemos que la guerra destruye vidas y debilita la convivencia entre naciones y culturas; pero continúa el absurdo de la guerra. Es pisoteada la condición humana y bastardeada la paz.</p><p>Hoy nos unimos en la Jornada Mundial de Oración por la Paz. El lema del Mensaje que nos propone el Papa es “Nadie puede salvarse solo. Recomenzar desde el COVID-19 para trazar juntos caminos de paz”.</p><p>Francisco nos llama a reconocer que “el COVID-19 nos sumió en medio de la noche, desestabilizando nuestra vida ordinaria, trastornando nuestros planes y costumbres, perturbando la aparente tranquilidad incluso de las sociedades más privilegiadas, generando desorientación y sufrimiento, y causando la muerte de tantos hermanos y hermanas nuestros”.</p><p>Durante la pandemia hemos experimentado que dependemos unos de otros, que debemos cuidarnos entre todos. El Papa ha repetido en varias ocasiones que “nadie se salva solo”, y que de la pandemia salimos mejores o peores, pero no iguales. Han pasado tres años desde el inicio de los contagios masivos y los primeros intentos de solución. Por eso es necesario preguntarnos: “¿qué hemos aprendido de esta situación pandémica? ¿Qué nuevos caminos debemos emprender para liberarnos de las cadenas de nuestros viejos hábitos, para estar mejor preparados, para atrevernos con lo nuevo? ¿Qué señales de vida y esperanza podemos aprovechar para seguir adelante e intentar hacer de nuestro mundo un lugar mejor?”. No le esquivemos a estos cuestionamientos.</p><p>Hemos sufrido enfermedad y muerte de personas cercanas. En muchos casos la imposibilidad del duelo en familia. También “un malestar generalizado que caló en los corazones de muchas personas y familias, con secuelas a tener en cuenta, alimentadas por largos períodos de aislamiento y diversas restricciones de la libertad”. Palpamos la fragilidad de la condición humana; se instaló la desconfianza y profundizó la soledad.</p><p>Una de las mayores enseñanzas que debemos capitalizar “es la conciencia de que todos nos necesitamos; de que nuestro mayor tesoro, aunque también el más frágil, es la fraternidad humana, fundada en nuestra filiación divina común, y de que nadie puede salvarse solo”.</p><p>La segunda parte del mensaje de este día es el contrasentido de la guerra. “Al mismo tiempo, en el momento en que nos atrevimos a esperar que lo peor de la noche de la pandemia del COVID-19 había pasado, un nuevo y terrible desastre se abatió sobre la humanidad. Fuimos testigos del inicio de otro azote: una nueva guerra, en parte comparable a la del COVID-19, pero impulsada por decisiones humanas reprobables.” Quisiera resaltar esta afirmación de Francisco: “decisiones humanas reprobables”</p><p>“Ciertamente, esta no es la era post-COVID que esperábamos o preveíamos. De hecho, esta guerra, junto con los demás conflictos en todo el planeta, representa una derrota para la humanidad en su conjunto y no sólo para las partes directamente implicadas. Aunque se ha encontrado una vacuna contra el COVID-19, aún no se han hallado soluciones eficaces para poner fin a la guerra. En efecto, el virus de la guerra es más difícil de vencer que los que afectan al organismo, porque no procede del exterior, sino del interior del corazón humano, corrompido por el pecado (cf.&nbsp;Evangelio según san Marcos&nbsp;7,17-23).”</p><p>“Al compartir estas reflexiones, espero que en el nuevo año podamos caminar juntos, aprovechando lo que la historia puede enseñarnos.”</p><p>Un gran científico dijo que “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” (Albert Einstein). No sigamos tropezando con las mismas piedras.</p><p>¡Feliz 2023!</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)]]>
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                                <updated>2023-01-08T11:00:04+00:00</updated>
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            El Niño, el Maestro, la Navidad
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cuando señalamos el cielo, decimos que allí arriba está Dios. En la Navidad celebramos que Dios viene desde abajo, desde la tierra. La cuna para recostar con al Niño se formó con unas ramas y paja, materiales muy rudimentarios, y se apoyó en el suelo. Para verlo, para entrar en comunión con Él, hace falta agacharse.</p><p>Está casi a la intemperie abrigado por la respiración de los animales resguardados en la misma cueva.</p><p>En la ciudad de Belén transcurría “la vida normal” con sus calles, casas, plazas, posadas y comercios. En lo oculto de la periferia, Dios estaba obrando la maravilla de la comunión y salvación.</p><p>Lejos de allí, en el palacio, habitan los poderosos, los que toman las decisiones importantes que otros deben cumplimentar. Pero el cambio decisivo de la historia está viniendo de las entrañas de una joven mujer pariendo vida. María discípula y madre.</p><p>Dios elige el camino de la pequeñez y manifestarse a los pequeños, los que no cuentan. Entre ellos estaban los pastores; los que viven de su trabajo día a día y noche a noche. Humildes y esforzados trabajadores que no tienen “la vida hecha”. El 6 de enero en el pesebre sumaremos a los sabios que vienen de lejos, a los que identificamos como reyes magos. Encuentro de comunión de ricos y pobres en torno al Niño Dios.</p><p>El Niño es Maestro. La cuna es su estrado y la cueva, un aula. El pesebre es una escuela de vida. Nos enseña la revolución de la ternura. Nos muestra cómo recorrer el camino que nos lleva a lo importante de la vida.</p><p>Sus enseñanzas no son teorizaciones abstractas, sino clases prácticas de abrazo, caricia y ternura. Y en esta tarea debemos perseverar.</p><p>Para ingresar a esta escuela hace falta alejarnos de la terquedad, la violencia, el desprecio. Hace falta abandonar la indiferencia, el narcisismo autorreferencial, la búsqueda de la apariencia que tanto nos seduce.</p><p>Para besar al Niño no lo acaricies en representaciones de yeso, madera o papel. Buscalo donde Él quiere ser abrazado: en la carne de los pobres y excluidos.</p><p>Queda derrumbado el principio engañoso que causa perdición: “tanto tienes, tanto vales”. Sabemos que es una gran mentira, pero le seguimos dando crédito. Una parte importante de la sociedad sigue descartando a quienes tienen poco.</p><p>La tarea que nos da es insistir y perseverar en la ternura.</p><p>Dios viene en el silencio de la noche. Hay que estar atentos. El pesebre es quietud, pero para llegar a Belén fue necesario el Sí de María, el Sí de José, y ambos ponerse en marcha y recorrer largos caminos. También los tres sabios de Oriente se pusieron en camino siguiendo una estrella. Los pastores fueron presurosos a contemplar lo que Dios les tenía preparados. Vos y yo tenemos que salir al encuentro del Niño.</p><p>¡¡¡Cuánto necesitamos del consuelo y la paz!!! En estos tiempos la esperanza está cuestionada y amenazada. En los momentos complicados y difíciles renovemos la confianza en la obra de Dios. Acojamos nuevamente la enseñanza de San Pablo: “los dones y el llamado de Dios son irrevocables” (Rm 11, 29).</p><p>Te comparto unos versos de una oración dirigida al Niño Dios, que nos viene muy bien rezarla en la Navidad.</p><p>¡¡¡Cuántas cosas/ te tendría que pedir esta noche!!!</p><p>Señor, yo te pido por mí mismo, / una cosa fundamental:/ que me hagas fiel, / que no me canse nunca/ de pronunciar tu nombre. / Y caminar con mi pueblo, / ayudándole a que todos pechemos juntos.</p><p>Beato Enrique Angelelli, Misa de Nochebuena, La Rioja, 1971</p><p>&nbsp;</p><p>No estamos solos.</p><p>Nos tenemos unos a otros, lo tenemos al Niño.</p><p>Pechemos juntos.</p><p>&nbsp;</p><p>¡¡¡Feliz Navidad!!!</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                                <updated>2022-12-26T12:00:02+00:00</updated>
                <published>2022-12-26T11:15:00+00:00</published>
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            La provocación de lo débil
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WS_p2XzeQDc0Urqpj1h88GhaWKo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/412/0000412975.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hay lugares que nos evocan realidades del pasado, trayéndolas al presente, o trasladándonos con la imaginación y el afecto a aquellos tiempos. Así nos sucede con el pesebre.</p><p>Tradicionalmente el 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, realizamos el armado de este signo. Los Templos, las casas, vidrieras de los comercios, lugares públicos, son los escenarios seleccionados para esta finalidad.</p><p>Algunos están conformados con figuras hermosas y antiguas, otros con materiales más comunes. He visto pesebres con decenas de imágenes y otros con María, José y el Niño. Más allá de estas notorias diferencias, el mensaje central que se nos comunica es coincidente.</p><p>Todo el universo se dispone a recibir al creador hecho Niño. Montañas, valles, ríos, pastos, animales grandes y pequeños. El buey y el burro. Se da cuenta del cumplimiento de la promesa adelantada por el Profeta Isaías siglos antes del nacimiento del Redentor: “¡Miren! Yo estoy creando un cielo nuevo y una tierra nueva”. (Is 65, 17) Un anhelo que se reitera en el Nuevo Testamento (2 Pe 3, 13; Ap 21, 9).</p><p>Los pastores, los labradores, las mujeres con sus cántaros, los niños y ancianos, los reyes… Gente de todas las edades y condiciones. Miembros del Pueblo elegido y personas de otras búsquedas religiosas expresadas en los magos.</p><p>La noche y el día; el frío afuera y el calor en torno a la cuna.</p><p>Toda la atención se centra en esa cuna aún vacía pero cargada de promesa y de presencia que se avecina. Como escribe el Apóstol San Pablo, “cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a quienes estábamos bajo el domino de la Ley y para que recibiéramos el ser hijos adoptivos de Dios”. (Gálatas 4, 4-5)</p><p>El pesebre es un signo y a la vez una provocación. Nos empuja a desinstalarnos. En el tiempo previo a la Noche Buena, corremos el riesgo de quedarnos en una mirada fantasiosa y aislada de nuestra realidad. Debemos vencer la tentación de encerrar el acontecimiento de la Navidad en una foto o en un armado escenográfico de utilería que se coloca y que, luego de usarlo, se guarda.&nbsp;</p><p>El pesebre nos centra en la importancia de lo que no cuenta. En una de las oraciones que rezamos durante el Adviento le decimos a Dios: “Tú, que siendo grande, te hiciste pequeño; Tú, que siendo fuerte, te hiciste débil; Tú, que siendo rico, te hiciste pobre”. Es un llamado a transitar el camino de la humildad y la pequeñez.</p><p>&nbsp;Mañana 12 de diciembre celebramos la solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe. Ella se aparece a un indio jovencito, San Juan Diego. También, para ese tiempo, alguien que no cuenta. Ella se presenta como mamá, con una vestimenta cargada de símbolos significativos para la cultura indígena.</p><p>Su presencia manifiesta cercanía, ternura. La Virgen le da una misión, lo envía a llevar un mensaje al obispo. Ante el desafío que le sobrepasa lo alienta de manera muy bella a no tener miedo: “¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu madre?”. Y también “¿No estás bajo mi sombra? ¿No estás por ventura en mi regazo?”.</p><p>Esta aparición de María marcó de manera especial el inicio de la Evangelización en el continente. En el 2031 se cumplirán 500 años de estos acontecimientos lo que nos indica un horizonte hacia donde seguir caminando.</p><p>El sábado 3 de diciembre cumplí 40 años de sacerdote. Quiero agradecer a quienes me hicieron llegar sus oraciones y afecto. Sigamos rezando por la paz en Ucrania.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WS_p2XzeQDc0Urqpj1h88GhaWKo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/412/0000412975.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)]]>
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                                                <category term="mnor-j-lozano" label="Mñor. J. Lozano" />
                                <updated>2022-12-11T12:00:02+00:00</updated>
                <published>2022-12-11T11:15:00+00:00</published>
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            Todos podemos cuidar el planeta
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                <![CDATA[El Debate Pregón de Gualeguay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Muchos de nosotros como humanidad estamos en conciencia de la oportunidad que nos sigue dando (todavía) nuestro planeta Tierra de comprender que es único, que tenemos que cuidarlo de depredaciones ambientales y de que es nuestra Casa Común. Con este contexto, la COP 27 es una ocasión global para sentarse a hablar sobre las prioridades de ese cuidado y los compromisos que cada país puede asumir para sumarse a ese cuidado tomando en cuenta lo que se viene haciendo desde hace ya muchos años.</p><p>¿Qué es, entonces, la COP 27? Es la 27ª conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se llevará a cabo del 6 al 18 de noviembre de 2022 en Sharm El Sheikh, Egipto.&nbsp;</p><p>La Iglesia Católica y los credos en general vivimos en estado de colaboración con el cuidado de nuestro planeta y es desde aquí que el miércoles pasado pude participar del “Seminario Diálogo Abierto Por El Cuidado De La Casa Común. Gobiernos, Ciencia, Organizaciones de la sociedad civil y la Iglesia. Latinoamérica y el Caribe en camino hacia la COP 27 y el tratado de no proliferación de combustibles fósiles”, organizado en la sede del CELAM y con intervenciones virtuales de varios expositores.</p><p>Es urgente escuchar-observar los hechos. Aumenta la temperatura global. Esto trae como consecuencia la retracción del volumen de los glaciares y el derretimiento de los hielos —que suponíamos eternos— en los Polos. Se eleva consecuentemente el nivel de océanos y mares.</p><p>No se trata de afirmaciones ideológicas o fantasías. Tampoco de discursos tremendistas que buscan generar angustias en la sociedad. Son hechos concretos.&nbsp;</p><p>La ciencia nos advierte sobre el peligro incuestionable que enfrenta la humanidad y su solución. Para ser buenos cuidadores de nuestra Casa Común, la Tierra, debemos actuar y eliminar gradualmente la producción de combustibles fósiles. En este sentido, el Papa Francisco nos indicó que «sabemos que la tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes —sobre todo el carbón, pero aun el petróleo y, en menor medida, el gas— necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora» (LS 165).</p><p>Los credos y diversas tradiciones religiosas tenemos postulados de fe distintos. Sin embargo, acordamos en ponderar la gravedad de la situación. También nos unimos a un amplio abanico de organizaciones de la sociedad civil en la búsqueda del cuidado de la casa común.</p><p>No somos voces aisladas. Estamos cerca y en medio de los pobres y sencillos y junto a ellos alzamos el grito de justicia. La situación es grave y demasiado importante como para que sólo sea tratada por unos pocos.</p><p>La preocupación por el cuidado del ambiente es creciente en la sociedad. Ante la evidencia científica hay preocupación compartida con los hombres y mujeres de las ciencias, las organizaciones sociales, las comunidades basadas en fe religiosa, unos cuantos políticos, las universidades… pero, a la hora de tomar decisiones políticas, influye más lo económico que lo científico, tiene un impacto mayor la influencia económica que la ciencia y la voluntad popular.</p><p>Al finalizar el encuentro adherimos a un Mensaje final “acerca de la valoración del llamado moral a nuestros gobiernos por un Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles en la próxima cumbre climática COP 27”. De los 15 puntos del Mensaje, tomo el último que resume cabalmente el espíritu que nos reunió:</p><p>“Apoyamos moralmente a nuestros gobiernos en la consecución de un Tratado global y vinculante a fin de abandonar pronta y gradualmente los combustibles fósiles, y apoyar una transición energética justa, impulsada por las energías limpias localmente accesibles, y un futuro de desarrollo integral y sostenible para todos”.</p><p>Y acordate: todos podemos, de una forma u otra, cuidar nuestro querido planeta.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/emwQKas46-KcPKVkLm3SgDVKt2c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/348/0000348016.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)]]>
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                                                <category term="mnor-j-lozano" label="Mñor. J. Lozano" />
                                <updated>2022-10-24T12:00:09+00:00</updated>
                <published>2022-10-24T11:15:00+00:00</published>
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            Niñas y niños que padecen niñez
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/uR4__6Zm7fBq3FyWjiRXVIYGuKs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/452/0000452600.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;El lenguaje que utilizamos no es inocuo. Expresa el modo en el cual entendemos la realidad, la describimos, la aceptamos o rechazamos.</p><p>El domingo pasado se celebró como desde hace décadas el día del niño. Desde 1958 la Cámara Argentina de la Industria del Juguete en Argentina promovió que el primer domingo de agosto de cada año se dedique como homenaje a niñas y niños.</p><p>El año 2003 esta celebración pasó al segundo domingo del mismo mes, debido a que muchos trabajadores no habían llegado a cobrar sus salarios para el primero, según se dijo. Y en 2013 se postergó para el tercero, esta vez por razones políticas, dado que el segundo domingo coincidía con las PASO.</p><p>En 2020 la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia de la Nación resolvió que desde entonces se denominara como “Día de las Infancias”. Se ve que en plena pandemia era una preocupación por encima de otras acerca de las personas menores de 18 años de edad. Sin embargo, recién en este 2022 comenzó la campaña más explícita.</p><p>Más allá de las intenciones de inclusión acerca de las cuales podemos coincidir o no, veo que de este modo se diluyen los sujetos concretos (niñas y niños) en pos de un sujeto colectivo y anónimo (infancias o niñez), que pone distancia y poco compromete. Un lenguaje designa los sujetos concretos, el otro es una abstracción.</p><p>No es el mismo compromiso el que surge de decir que el “60% de niñas y niños” están bajo la línea de pobreza a señalar ese mismo porcentaje en “las infancias”. Y sucede también con otros sujetos colectivos: los ancianos o la ancianidad, los indígenas o la indigenidad, los y las docentes o la docencia.</p><p>Los dramas de la desnutrición, del hambre, del hacinamiento son de niñas y niños en concreto.</p><p>La violencia doméstica y los abusos, ¿los padecen niñas y niños o la infancia?</p><p>En el caso del atraso escolar o el quedar afuera del sistema educativo, ¿cuál es el sujeto colectivo concreto?</p><p>En estas semanas me contaban historias dramáticas de familias en las caravanas de migrantes que atraviesan varios países de Centroamérica. Es indignante palpar los abusos que padecen, los secuestros, la trata de niñas, niños y adolescentes; no hay otro modo genérico de describir esas situaciones. Niñas madres (de 13 o 14 años) cargando en brazos o en la espalda a sus hijos pequeños.</p><p>Ciertamente estamos atravesando un cambio cultural. El lenguaje no sólo busca expresarlo, sino también generarlo y en ocasiones obligarlo. No nos prestemos a ingenuidades. Veamos el caso de un par de instituciones que se ocupan de lo concreto.</p><p>“Save the children” (Salvar a los niños) fue fundada hace más de 100 años y se propone salvar de la muerte a niñas, niños y adolescentes del flagelo del hambre y la enfermedad en el mundo. En eso ponen su energía.</p><p>“Missing Children” (Niños Desaparecidos) es otra organización que se compromete en la búsqueda de niñas y niños desaparecidos. En Argentina hay muchos chicos perdidos, aunque unas pocas de estas situaciones son denunciadas. La consigna con la cual nos motivan es “Gracias por prestarnos tus ojos”. La comunidad que no mira con indiferencia. Fuentes policiales señalan que desaparecen cerca de 3.000 niñas y niños por año. ¿Se los tragó la tierra?</p><p>Cuidemos a los niños, niñas, adolescentes de toda injusticia y exclusión. No los escondamos detrás de las palabras ni de las ideologías.</p><p>&nbsp;</p><p>Repasemos juntos dos fechas.</p><p>El pasado 24 de agosto se cumplieron seis meses de la invasión Rusa a Ucrania. Pidamos por quienes sufren la guerra en carne propia.</p><p>El próximo 1 de setiembre comienza un mes dedicado al Cuidado de la Creación impulsado por el Papa Francisco para todo el mundo. El lema de este año es “Escucha la voz de la creación”. De esta cuestión te compartiré una reflexión la semana próxima.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/uR4__6Zm7fBq3FyWjiRXVIYGuKs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/452/0000452600.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)]]>
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                                                <category term="mnor-j-lozano" label="Mñor. J. Lozano" />
                                <updated>2022-08-28T12:00:04+00:00</updated>
                <published>2022-08-28T11:15:00+00:00</published>
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            Catequistas: la alegría de compartir buenas noticias
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/uR4__6Zm7fBq3FyWjiRXVIYGuKs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/452/0000452600.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hacer el bien nos hace bien, expresa una frase de la sabiduría popular. Sabiendo esto, San Pablo exhorta a los primeros cristianos pidiendo que “no nos cansemos de hacer el bien” (Carta a los Gálatas 6, 9). Hoy quiero aplicar especialmente esta enseñanza para nuestros catequistas. Gracias a su generosidad y entrega la Buena Noticia del Amor de Dios llega a mucha gente, aunque debemos reconocer que a unos cuantos quedan sin el pan de la Palabra.</p><p>Deseo hacer mías las palabras de cariño y gratitud del Apóstol San Pablo a hombres y mujeres de las primeras comunidades de fe cristiana: “Cada vez que me acuerdo de ustedes doy gracias a mi Dios, y siempre que ruego en mi oración por todos ustedes lo hago con alegría, porque desde el primer día hasta hoy han participado en la difusión del Evangelio” (Carta a los Filipenses 1, 3-5).</p><p>Los catequistas tienen la hermosa vocación y misión de llevar a sus compañeros de ruta al Encuentro con Jesús en la Comunidad cristiana. No es iniciativa privada, sino una misión que se te confía con otros hermanos y hermanas.</p><p>La pandemia ha trastocado nuestros planes y proyectos tanto personales como familiares y comunitarios. También ha llegado al corazón de la catequesis. En la mayoría de las comunidades se ha producido una disminución en la cantidad de catequistas, con el consiguiente recargo en quienes han perseverado. No nos dejemos vencer por el desaliento o la ansiedad. Jesús nos advirtió de la desproporción de la misión a la cual nos envía: “la cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos” (Lc 10, 2). Pero continúa dándonos una indicación “rueguen al dueño que envíe trabajadores para su cosecha”. Confiemos y recemos. Pidamos en las oraciones de las misas y en otros espacios por el aumento de las vocaciones a la catequesis. La misión es iniciativa de Jesús. Creamos en Él.</p><p>Es importante volver a lo esencial. ¿Cómo hacemos para llegar, aun con nuestras fragilidades, a los niños, jóvenes y adultos con el mensaje de Jesús? Sabemos muy bien que no se trata de resignarse con pesimismo agrio; nunca bajar los brazos. El fuego de la pasión por anunciar a Jesús jamás se apaga en el corazón de quien es catequista de alma. Cada 21 de agosto conmemoramos a San Pío X, Patrono de la catequesis, y encomendamos de modo particular a quienes desarrollan este servicio fundamental en las comunidades.</p><p>&nbsp;</p><p>Estamos recuperando la riqueza de la presencialidad después de habernos ejercitado con unos pocos en la virtualidad. Pero las cosas ya no son como antes ni lo volverán a ser. Vivimos en una cultura de cambios constantes y acelerados. Los cambios nos producen inseguridad y, ante esto, corremos el peligro de querer aferrarnos a recetas viejas y conocidas. Estamos seguros de que el desafío más grande al que tenemos que responder es ser catequistas innovadores para que la catequesis no sea una isla en el continente de nuestros niños, jóvenes y adultos. Para ello, hace falta aprender “nuevos lenguajes”.&nbsp; No podemos dar por supuesto que los que nos escuchan conocen el trasfondo de lo que queremos transmitir. A veces llegamos con respuestas prefabricadas a personas que no se hicieron esas preguntas. El mensaje es siempre el mismo. Pero debemos transmitirlo con un lenguaje nuevo que despierte la atención y el interés en el que lo recibe.</p><p>Debemos asumir el desafío de hacer que nuestra catequesis sea profundamente kerigmática y misionera. En este sentido nos dice el Papa Francisco: “No hay que pensar que en la catequesis el kerygma es abandonado en pos de una formación supuestamente más «sólida». Nada hay más sólido, más profundo, más seguro, más denso y más sabio que ese anuncio. Toda formación cristiana es ante todo la profundización del kerygma que se va haciendo carne cada vez más y mejor, que nunca deja de iluminar la tarea catequística, y que permite comprender adecuadamente el sentido de cualquier tema que se desarrolle en la catequesis. Es el anuncio que responde al anhelo de infinito que hay en todo corazón humano. La centralidad del kerygma demanda ciertas características del anuncio que hoy son necesarias en todas partes: que exprese el amor salvífico de Dios previo a la obligación moral y religiosa, que no imponga la verdad y que apele a la libertad, que posea unas notas de alegría, estímulo, vitalidad, y una integralidad armoniosa que no reduzca la predicación a unas pocas doctrinas a veces más filosóficas que evangélicas. Esto exige al evangelizador ciertas actitudes que ayudan a acoger mejor el anuncio: cercanía, apertura al diálogo, paciencia, acogida cordial que no condena” (Evangelii gaudium 165).</p><p>Necesitamos catequistas dóciles al Espíritu y que le den primacía a la gracia, dispuestos a recorrer nuevos caminos; crear nuevos espacios; asumir los desafíos de los nuevos tiempos. Es el Espíritu el que nos dará un corazón y una mentalidad nueva para hacer resplandecer siempre y con claridad el mensaje de Jesús.Y que ese mismo Espíritu haga crecer siempre en el corazón la pasión por la catequesis.</p><p>Hagamos memoria de quienes han sido nuestros catequistas en los diversos momentos de la vida, y demos gracias a Dios.</p><p>Hoy en Argentina los niños tienen su día. Ellos son el futuro de nuestro mundo pero en chiquito. Se merecen siempre ser amados en el seno de sus familias; recibir buena alimentación, educación y salud; jugar en entornos serenos y de fluida socialización. Los niños merecen respeto, valoración y oportunidades para ser felices. Los más “peques” del reino tienen un lugar de privilegio en el corazón de Jesús. Mando mi bendición para cada niño y niña en este día.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/uR4__6Zm7fBq3FyWjiRXVIYGuKs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/452/0000452600.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)]]>
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                                                <category term="mnor-j-lozano" label="Mñor. J. Lozano" />
                                <updated>2022-08-21T12:00:15+00:00</updated>
                <published>2022-08-21T11:15:00+00:00</published>
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            La paz nos espera, vayamos a su encuentro
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WS_p2XzeQDc0Urqpj1h88GhaWKo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/412/0000412975.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La violencia parece no tener fin en el tiempo ni conocer límites geográficos. En ningún lugar del mundo se escapa al riesgo de ver el derecho a la vida vulnerado.</p><p>La guerra en Ucrania se sigue extendiendo en un tendal de destrucción y muerte.&nbsp;</p><p>El lunes fueron asesinados dos sacerdotes Jesuitas en México, Joaquín y Javier, y un laico llamado Pedro. No fue algo casual sino un proceso sistemático de avance del crimen organizado. En un mensaje que publicamos el viernes desde el CELAM expresamos que “rechazamos y condenamos este infame crimen que enluta e indigna a toda la nación y a la Iglesia católica de nuestro continente, y lo hacemos abrazando y denunciando todas las múltiples expresiones de violencia, abuso y opresión que siguen teniendo lugar en toda nuestra región, las cuales lastiman siempre más a los más vulnerables y quienes caminan con ellos”.</p><p>En varios países de América Central las pandillas delictivas controlan las calles. Deciden quién vende y quién compra, y a qué precio. Quién vive y quién muere. En otros lugares de la región los padres prostituyen a sus hijas adolescentes por comida.</p><p>En la Argentina estamos teniendo niveles crecientes de inseguridad. Ciudades y barrios en los cuales no se puede andar solo por la calle después que empieza a bajar el sol, ni tampoco a la hora de la siesta. El miedo a salir se ha vuelto un sentimiento demasiado frecuente.</p><p>Durante el tiempo de confinamiento y encierro debido a la pandemia ha crecido la violencia en el interior de la familia, siendo la amplísima mayoría de las víctimas mujeres y niños.</p><p>Un grito tan ensordecedor como contenido clama “¡¡¡queremos la paz!!!”.</p><p>“En paz abrazando a los que sufren” se titula el mensaje de la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia de la Conferencia Episcopal Argentina, con ocasión del 26 de junio, Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas.</p><p>Uno de los sufrimientos que angustian a cuantiosas familias es la adicción a las drogas. En este mensaje, al que hemos adherido desde el CELAM, nos comparten: “Nuestras acciones son bien concretas ante tanta complejidad: estar ahí, abrazando las vidas rotas con compromiso de amor, andando los pasos que nos llevan a la edificación de comunidades que generan vínculos de confianza y superación, espacios donde es posible vivir mejor y donde nadie queda afuera. Le damos siempre lugar a la esperanza”.</p><p>“En este 26 de Junio miremos y escuchemos con ternura a quienes padecen adicciones. Seamos instrumentos de paz y reparación encarnando en gestos concretos la presencia de Jesús ante el sufrimiento que causan las drogas en tantas vidas de nuestro mundo, de nuestro continente, de nuestros países y comunidades barriales”.</p><p>El Cardenal Jorge Bergoglio insistía en la actitud necesaria de “recibir la vida como viene”, sin estereotipos ni exclusiones. Se trata de tocar la carne sufriente de Cristo en el pueblo pobre y oprimido. No podemos ser indiferentes.</p><p>&nbsp;</p><p>El viernes se celebró el nacimiento de San Juan Bautista, Patrono de nuestra Arquidiócesis. Pidamos a Dios nos conceda la valentía para denunciar las injusticias, y claridad para mostrar a Jesús como Salvador.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WS_p2XzeQDc0Urqpj1h88GhaWKo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/412/0000412975.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)]]>
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                                                <category term="mnor-j-lozano" label="Mñor. J. Lozano" />
                                <updated>2022-06-26T12:00:03+00:00</updated>
                <published>2022-06-26T11:15:00+00:00</published>
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            Con los ramos en la mano y Jesús en el corazón
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/uR4__6Zm7fBq3FyWjiRXVIYGuKs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/452/0000452600.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Los comienzos suelen estar marcados por la incertidumbre. Incluso ante lo ya conocido. El inicio de las clases, por ejemplo, sucede cada año y, sin embargo, cada oportunidad nos puede traer algo nuevo. Con este domingo empezamos la Semana Santa 2022. Por un lado recordamos acontecimientos históricos sucedidos que no son una novela o fábula, sino narraciones de dramas y tensiones que pusieron al descubierto las intenciones ocultas en el corazón de muchos. Escribas y fariseos, autoridades políticas y militares, discípulos y seguidores, envidiosos y enemigos, adherentes ocasionales, su Madre, los apóstoles.</p><p>Pero no sólo hacemos memoria de lo “ya conocido”; también celebramos. Esos acontecimientos se actualizan sacramentalmente. El mismo Jesús presente en sus ministros y en la comunidad cristiana vuelve a realizar lo sucedido en Jerusalén. No es simplemente una teatralización que se repite año tras año, sino actualización de la Pascua.</p><p>Hoy celebramos la Entrada Mesiánica de Jesús en Jerusalén. El Rey Mesías prometido y esperado durante siglos llega a su casa y a su Templo. Es un Rey especial por lo que no tiene y por lo que trae.</p><p>No tiene ejército numeroso y bien armado, ni corte lujosa, ni riqueza que&nbsp; impresiona, ni deseos de dominación que dan miedo. Trae un Reino de paz, justicia, amor, libertad. No viene montado en un caballo adornado de lujos, sino en un sencillo burrito. Está acompañado por hombres humildes, trabajadores, pescadores, y algunas mujeres.</p><p>Por eso miremos a quienes salen a recibirlo: los niños, los pobres, los pequeños y simples de corazón. Los que no tienen vergüenza o miedo al papelón. Lo aclaman con cantos y a su paso adornan el camino con ramas de los árboles y hasta con sus propios mantos.</p><p>¡Cómo no estar contentos! Este Rey no viene a llevarse nada. No entra para saquear y oprimir. Viene a servir. La entrada de Jesús en la vida de cada uno es así: no quita nada, nos da todo.</p><p>Viene vestido con ropa sencilla. Pide tu respuesta de fe. Y vos podés dejarlo entrar, ¿por qué no?</p><p>Estamos como en el umbral de una puerta. Podemos dar el paso para entrar o quedarnos a mirar desde afuera. Jesús quiere que entremos en su vida, y Él pasar a tu corazón.</p><p>Tal vez debemos optar entre ser turistas o peregrinos. El primero está de paso, sólo mira para aprender o tomar una foto. Tal vez hasta se admira de una belleza, pero su vida está en otro lado. El peregrino, en cambio, se compromete, entra en comunión, vibra espiritualmente, busca un encuentro que libera.</p><p>El año pasado todavía no logramos realizar las celebraciones habituales en todo su despliegue debido a las restricciones por la pandemia. Durante este día en nuestras Iglesias se bendicen los ramos de olivo, y con las procesiones evocamos aquella entrada de Jesús en la Ciudad Santa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p><p>¿Para qué son los Ramos que nos llevamos a casa? Tienen una doble finalidad. Solemos colocarlos junto a una cruz que tenemos en la pared, o al lado de una imagen o estampita de la Virgen o alguno de los Santos que nos acompañan en nuestra vida de fe. De este modo, al mirar ese Ramo nos acordamos que hemos aclamado a Jesucristo como Rey de nuestra vida. Es un signo que nos recuerda haber rezado y cantado para que Él reine en nuestra vida, nuestra familia, nuestra patria. La otra finalidad es misionera. Es muy bueno llevar algún ramito a quienes no pudieron ir a la bendición y a la Misa. Siempre hay que pensar y tener en cuenta a los vecinos, familiares, o alguien enfermo.</p><p>Los ramos de olivo también son símbolos de paz. Imploremos por ella en Ucrania para que cese tanto horror y matanza.</p><p>En la Semana Santa Jesús nos invita a entrar en un clima religioso y de oración.&nbsp; Nos tiende la mano y nos ofrece caminar a su lado. Con corazón sencillo y humildad al andar.</p><p>Entrar en Jerusalén tiene una finalidad. Celebrar la última cena, lavar los pies, los artilugios del traidor, ser llevado preso, la negación del amigo, el juicio fraudulento, la pasión, el dolor de la madre, la cruz, la Pascua... Son momentos intensos de amor, elocuentes para algunos, tal vez no tanto para otros.</p><p>Caminemos con Jesús para ser colmados de su bendición.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/uR4__6Zm7fBq3FyWjiRXVIYGuKs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/452/0000452600.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo (Argentina) y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)]]>
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                                                <category term="mnor-j-lozano" label="Mñor. J. Lozano" />
                                <updated>2022-04-10T12:00:03+00:00</updated>
                <published>2022-04-10T11:15:00+00:00</published>
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            Los tres regalos de Dios
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        <link rel="alternate" href="https://www.diariodebatepregon.com/mnor-j-lozano/los-tres-regalos-dios-n59023" type="text/html" title="Los tres regalos de Dios" />
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                <![CDATA[El Debate Pregón de Gualeguay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/uR4__6Zm7fBq3FyWjiRXVIYGuKs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/452/0000452600.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p class="yiv3375318920x_MsoNormal">Puede sucedernos que nos acostumbremos tanto a algunas dimensiones de la existencia, que las terminamos naturalizando.</p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal">La vida es un don de Dios, y junto con ella todo el Planeta; es más, todo el Universo. La belleza de las aves, el colorido de la vegetación, la imponencia de montañas y glaciares, la fuerza del mar... Todo forma parte del don de la vida.</p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal">Pero hay más.</p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal">Dios nos llama a ser parte de su familia en el agua del bautismo. Infunde en cada uno de nosotros las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Vienen juntas; nunca tenemos una sin las otras dos.</p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal">La Cuaresma es un tiempo particularmente especial para fortalecernos en estas tres virtudes, que son un regalo hermoso de Dios.</p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal">Hoy quiero compartir una reflexión respecto de la fe. A veces la definimos como "creer en lo que no vemos". Sin ser esto falso, debemos decir al menos que es insuficiente. Por ejemplo, no veo las cataratas del Iguazú, creo que existen, pero no por eso las identifico con el principio de la creación, y  tampoco afirmo que son mis amigas que están siempre a mi lado.</p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal">En su mensaje para la Cuaresma, Francisco escribe que "la fe nos llama a acoger la Verdad y a ser testigos, ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas". Ser testigos aquí lo entendemos como compartir una experiencia que toca las fibras íntimas del corazón.</p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal">También nos dice que "esta Verdad no es una construcción del intelecto, destinada a pocas mentes elegidas, superiores o ilustres, sino que es un mensaje que recibimos y podemos comprender gracias a la inteligencia del corazón, abierto a la grandeza de Dios que nos ama antes de que nosotros mismos seamos conscientes de ello".</p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal">Teniendo esto en cuenta, leamos en la primera carta de San Juan, que la fe es nuestra respuesta a una experiencia de amor: "Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en Él" (I Jn 4, 16).</p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal">Un gran teólogo suizo fallecido en 1988 afirmó: "Nada puede y debe ser creído sino el Amor. Sólo el Amor es digno de fe" (Hans Urs Von Balthasar).</p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal">De aquí se desprende también que la fe no es un asunto privado, sino comunitario: "creemos". No es "mi fe" o, como solemos escuchar, "yo creo a mi manera". Somos un Pueblo creyente, la Familia de los Hijos de Dios. En cada renovación de las promesas bautismales decimos "esta es la fe de la Iglesia".</p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal">La fe es recibir, acoger a Jesús. Es Encuentro con Él, es amistad. Es Encuentro con Cristo Vivo. Como toda amistad se alimenta de la escucha, el diálogo, el compartir la vida.</p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal">La fe es dejar que Dios habite en nuestro interior. Como expresa la promesa de Jesús: "iremos a él, habitaremos en él" (Jn 14, 23).</p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal">Y para afirmar con énfasis y claridad que la fe es un don, Jesús dice a los Apóstoles en la última Cena "no son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes". (Jn 15, 16).</p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal"> </p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal">Durante este fin de semana se está desarrollando el viaje apostólico del Papa a Irak con el lema "Todos somos hermanos". Francisco expresó ante las autoridades iraquíes que "esta tierra [es], cuna de la civilización que está estrechamente ligada —por medio del Patriarca Abrahán y numerosos profetas— a la historia de la salvación y a las grandes tradiciones religiosas del judaísmo, del cristianismo y del islam". Describió también zonas de profundo dolor: "En las últimas décadas, Irak ha sufrido los desastres de las guerras, el flagelo del terrorismo y conflictos sectarios basados a menudo en un fundamentalismo que no puede aceptar la pacífica convivencia de varios grupos étnicos y religiosos, de ideas y culturas diversas. Todo esto ha traído muerte, destrucción, ruinas todavía visibles, y no sólo a nivel material: los daños son aún más profundos si se piensa en las heridas del corazón de muchas personas y comunidades, que necesitarán años para sanar". Y encontró a la vez una ventana a la esperanza: "La diversidad religiosa, cultural y étnica que ha caracterizado a la sociedad iraquí por milenios, es un recurso valioso para aprovechar, no un obstáculo a eliminar. Hoy, Irak está llamado a mostrar a todos, especialmente en Oriente Medio, que las diferencias, más que dar lugar a conflictos, deben cooperar armónicamente en la vida civil".</p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal">En tanto que cuando se dirigió al clero destacó su fidelidad ante las complejas vicisitudes que plantea la guerra: "Las dificultades forman parte de la experiencia cotidiana de los fieles iraquíes. En las últimas décadas, ustedes y sus conciudadanos han tenido que afrontar las consecuencias de la guerra y de las persecuciones, la fragilidad de las infraestructuras básicas y la lucha continua por la seguridad económica y personal, que a menudo ha llevado a desplazamientos internos y a la migración de muchos, también de cristianos, hacia otras partes del mundo. Les agradezco, hermanos obispos y sacerdotes, por haber permanecido cercanos a su pueblo —¡cercanos a su pueblo!—, sosteniéndolo, esforzándose por satisfacer las necesidades de la gente y ayudando a cada uno a desempeñar su función al servicio del bien común". Habló especialmente a los obispos a los que les pidió que "sean particularmente cercanos a sus sacerdotes. Que no los vean como administradores o directores, sino como a padres, preocupados por el bien de sus hijos, dispuestos a ofrecerles apoyo y ánimo con el corazón abierto. Acompáñenlos con su oración, con su tiempo, con su paciencia, valorando su trabajo e impulsando su crecimiento. De este modo serán para sus sacerdotes signo visible de Jesús".</p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal">Un acontecimiento histórico. Recemos fervorosamente por este desafío tan complejo.</p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal"> </p> <p class="yiv3375318920x_MsoNormal">Mañana 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Sumemos nuestro compromiso para que cese toda forma de violencia e injusticia. </p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/uR4__6Zm7fBq3FyWjiRXVIYGuKs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/452/0000452600.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social]]>
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                                                <category term="mnor-j-lozano" label="Mñor. J. Lozano" />
                                <updated>2021-03-06T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2021-03-07T08:25:00+00:00</published>
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            Remedios para el malestar del Planeta
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                <![CDATA[El Debate Pregón de Gualeguay]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.diariodebatepregon.com/mnor-j-lozano/remedios-el-malestar-del-planeta-n53362">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/nszyqe8zr4J8F7mMkeDS5SLsrA0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/358/0000358066.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p> </p> <p>Sin embargo, puede suceder que nos dejemos estar por pereza o temor a que tengamos que modificar alg&uacute;n h&aacute;bito y no estemos dispuestos al esfuerzo. De este modo, con mayor o menor conciencia, arrastramos el malestar. Esta actitud personal tambi&eacute;n se plasma a nivel social. Esperamos, con vehemencia y angustia, una vacuna o remedio para el Covid-19. As&iacute; mismo necesitamos Remedios urgentes para un mundo que no aguanta m&aacute;s. Vivimos una situaci&oacute;n de malestar social y ambiental de consecuencias cada vez m&aacute;s graves, y muchos siguen mirando para otro lado, como si no pasara nada.</p> <p>Los informes de los cient&iacute;ficos y acad&eacute;micos (especialistas en estas patolog&iacute;as) son preocupantes, y van encendiendo luces de alarma y atenci&oacute;n de modo permanente. Los &uacute;nicos que no prestan atenci&oacute;n son algunos economistas, responsables de las finanzas, y pol&iacute;ticos a quienes corresponde encarar los cambios necesarios. Podemos comparar la situaci&oacute;n con lo acontecido al Titanic; unos se divierten despreocupados mientras el barco va hacia el choque y su destrucci&oacute;n.</p> <p>Estamos agotando los recursos naturales que son bienes comunes para el presente y el futuro de toda la humanidad. No podemos dejar librado su acceso y regulaci&oacute;n a la anomia, y menos a&uacute;n a la ley del m&aacute;s fuerte o el primero en llegar.</p> <p>Es necesario compartir lo que es todos de manera justa y equitativa.  Mientras unos viven en un ritmo derrochador y consumista, otros nada, miran pasar la vida, el bienestar, la comida, por delante de sus narices. El Papa Benedicto XVI expresaba en tono de reproche que &ldquo;en las zonas m&aacute;s pobres, algunos grupos gozan de un tipo de super-desarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora&rdquo; (CiV 22). Como en la Par&aacute;bola del Evangelio que nos narra la historia de un hombre rico que se daba espl&eacute;ndidos banquetes, sin persuadirse de un pobre llamado L&aacute;zaro tirado y hambriento a la puerta de su casa (Lc 16, 19-31).</p> <p>Hace falta empezar por el principio. Es necesario sanar el coraz&oacute;n humano para curar al mundo. Es imprescindible contar con  soluciones t&eacute;cnicas, pero no ser&aacute;n suficientes sin conversi&oacute;n ecol&oacute;gica. No podemos dejar de lado el planeta como casa de toda la humanidad mir&aacute;ndolo como fuente de riqueza a acumular por unos pocos.</p> <p>Hemos debilitado y hasta quebrado los lazos que nos unen a Dios, a los hermanos, a la creaci&oacute;n como casa com&uacute;n. Todo est&aacute; conectado. La Redenci&oacute;n de Cristo es universal, por ello &ldquo;de acuerdo con la promesa del Se&ntilde;or, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitar&aacute; la justicia&rdquo; (I Pe 3, 13).</p> <p>Para crecer en el compromiso para cuidar la casa de todos, Francisco nos convoca a un &ldquo;Jubileo de la Tierra&rdquo; desde el 1 de setiembre al 4 de octubre, memoria de San Francisco de As&iacute;s. Te propongo tres actitudes concretas: rezar, revisar, actuar.</p> <p>Una actitud fundamental para los hombres y mujeres de fe es aprender a rezar con la creaci&oacute;n, maravillarnos de su belleza, liberarnos de lo utilitario como &uacute;nico v&iacute;nculo con la naturaleza.</p> <p>Revisar estilos de vida. Dejarnos cuestionar considerando qu&eacute; desperdiciamos, desde el agua al lavar los platos hasta la basura que generamos.</p> <p>Acciones prof&eacute;ticas que ayuden a tomar conciencia social. Conversar en casa y con amigos.</p> <p>En esta semana que pas&oacute; Francisco recibi&oacute; a un grupo de laicos preocupados por las cuestiones ambientales. Destac&oacute; c&oacute;mo &ldquo;la crisis sanitaria que atraviesa actualmente la humanidad nos recuerda nuestra fragilidad. Comprendemos hasta qu&eacute; punto estamos ligados unos a otros, inseridos en un mundo cuyo devenir compartimos, y que maltratarlo no puede por menos que acarrear graves consecuencias, no s&oacute;lo ambientales, sino tambi&eacute;n sociales y humanas&rdquo;.</p> <p>&ldquo;La Biblia nos ense&ntilde;a que el mundo no naci&oacute; del caos o del azar, sino de una decisi&oacute;n de Dios que lo llam&oacute; y siempre lo llama a la existencia, por amor. El universo es bello y bueno, y contemplarlo nos permite vislumbrar la infinita belleza y bondad de su Autor&rdquo;, afirm&oacute; el Papa.</p> <p>&ldquo;Cada criatura, incluso la m&aacute;s ef&iacute;mera, es objeto de la ternura del Padre, que le da un lugar en el mundo. El cristiano no puede sino respetar la obra que el Padre le confi&oacute;, como un jard&iacute;n para cultivar, para proteger, para que crezca seg&uacute;n sus posibilidades.&rdquo; </p> <p>&ldquo;En este jard&iacute;n que Dios nos ofrece, los seres humanos est&aacute;n llamados a vivir en armon&iacute;a en la justicia, la paz y la fraternidad, el ideal evang&eacute;lico propuesto por Jes&uacute;s&rdquo;. Un hermoso camino de belleza y santidad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/nszyqe8zr4J8F7mMkeDS5SLsrA0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/358/0000358066.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Cuando estamos enfermos o nos sentimos mal consultamos al médico y buscamos reponernos con remedios , De este modo, con mayor o menor conciencia.]]>
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                                                <category term="mnor-j-lozano" label="Mñor. J. Lozano" />
                                <updated>2020-09-04T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2020-09-04T17:37:00+00:00</published>
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            ¡Feliz día, queridos catequistas!
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                <![CDATA[El Debate Pregón de Gualeguay]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.diariodebatepregon.com/mnor-j-lozano/feliz-dia-queridos-catequistas-n52972">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XZ2nOy3RP_JURZtJjyngjTl4rQ8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/351/0000351035.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p class="x_MsoNormal" align="left"> Llega el 21 de agosto y no puedo no estar feliz. Los catequistas me animan y empujan con su energ&iacute;a anunciadora a seguir dando m&aacute;s cada d&iacute;a para llegar con la noticia del enorme amor de Jes&uacute;s hasta donde ni siquiera sabr&eacute; jam&aacute;s. </p> <p class="x_MsoNormal" align="left">Fue con este esp&iacute;ritu y esta fuerza que, junto con el obispo auxiliar Carlos Mar&iacute;a, escribimos esta carta que, esperamos, toque los corazones de cada catequista que la lea. Y la compartimos completa:</p> <p class="x_MsoNormal" align="left"> </p> <p class="x_MsoNormal" align="left"> </p> <p class="x_MsoNormal" align="left">Queridos Catequistas:</p> <p class="x_MsoNormal" align="left">                                    &ldquo;Yo le doy gracias a Dios cada vez que los recuerdo. Siempre y en todas mis oraciones pido con alegr&iacute;a por todos ustedes, pensando en la colaboraci&oacute;n que prestaron a la difusi&oacute;n del Evangelio, desde el comienzo hasta ahora&rdquo; (Flp 1, 3-5).</p> <p class="x_MsoNormal" align="left">                                    </p> <p class="x_MsoNormal" align="left">                                    Con estas palabras de San Pablo queremos llegar a la vida de cada uno de ustedes en el d&iacute;a del Catequista. Todos los a&ntilde;os solemos encontrarnos, para estas fechas, en el Encuentro Arquidiocesano de Catequesis; un momento en el que celebramos la alegr&iacute;a de la fe, compartimos experiencias, nos formamos y renovamos nuestra pasi&oacute;n por esta misi&oacute;n tan hermosa de transmitir la fe en Jes&uacute;s. Evidentemente este a&ntilde;o ser&aacute; diferente. No s&oacute;lo porque no nos podemos reunir sino porque la pandemia tambi&eacute;n ha llegado al coraz&oacute;n de la catequesis y nos ha trastocado nuestros planes y proyectos.</p> <p class="x_MsoNormal" align="left"> </p> <p class="x_MsoNormal" align="left">                                    Se nos ocurre compartir con ustedes tres palabras que nos pueden ayudar a profundizar en nuestra misi&oacute;n de catequistas en estos tiempos tan particulares que nos tocan vivir: FRAGILIDAD, CREATIVIDAD, DESAF&Iacute;O.</p> <p class="x_MsoNormal" align="left"> </p> <p class="x_MsoNormal" align="left">                                    Est&aacute;bamos comenzando el a&ntilde;o pastoral llenos de ilusi&oacute;n y, tal vez, con planes perfectamente armados, cuando un virus hizo que nos repleg&aacute;ramos y nos llen&aacute;ramos de temor y prevenci&oacute;n. La pandemia ha causado heridas, ha puesto al descubierto la fragilidad y ha desenmascarado nuestras vulnerabilidades. Nos dimos cuenta de que vivimos en una humanidad que, a pesar de los avances cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos, no todo est&aacute; controlado. Chocarse con nuestros l&iacute;mites nos hace tomar conciencia de nuestra fragilidad y eso nos angustia. Esto no s&oacute;lo ha repercutido en nuestras personas, en nuestras familias, en nuestro trabajo, sino tambi&eacute;n en nuestra fe y en nuestra pastoral. La toma de conciencia de nuestra fragilidad nos ha llevado a plantearnos, entre otras muchas cosas, qu&eacute; hacemos con la catequesis y c&oacute;mo llegamos a nuestros ni&ntilde;os, j&oacute;venes y adultos con el mensaje de Jes&uacute;s. Sabemos muy bien, que no te resignaste tranquilamente a declinar en esta misi&oacute;n hermosa de ser catequista; nunca quisiste bajar los brazos.  Si bien la fragilidad y la nueva situaci&oacute;n que est&aacute;bamos viviendo nos oblig&oacute; a adaptarnos, el fuego de la pasi&oacute;n por anunciar a Jes&uacute;s nunca se apag&oacute; en tu coraz&oacute;n.</p> <p class="x_MsoNormal" align="left"> </p> <p class="x_MsoNormal" align="left">                                    Por eso, inmediatamente, sentiste la necesidad de llegar con el mensaje de Jes&uacute;s a los que te hab&iacute;an sido confiados. Y comenz&oacute; a desplegarse tu creatividad. Tal vez hayas tenido que codearte con las redes sociales que, para muchos, era un campo inexplorado. Y comenzaran los mensajes, los videos y las diferentes herramientas para hacer que los ni&ntilde;os, j&oacute;venes y adultos no se quedaran sin realizar ese proceso tan importante de encontrarse con Jes&uacute;s. Pero tambi&eacute;n sentiste la impotencia de no poder llegar a todos. Desde estas l&iacute;neas queremos darte las gracias por todo lo que hiciste en este tiempo; por hacer que, con creatividad, pudieses seguir evangelizando y catequizando. S&oacute;lo Dios sabe el bien que sembraste en el coraz&oacute;n de muchos.</p> <p class="x_MsoNormal" align="left"> </p> <p class="x_MsoNormal" align="left">                                    Y ahora se abre un tiempo de desaf&iacute;os. Las cosas ya no son como antes ni lo volver&aacute;n a ser. Se trata, entonces, de acomodarse a estos nuevos tiempos que nos proponen nuevos desaf&iacute;os. Vivimos en una cultura de cambios constantes y acelerados. Los cambios nos producen inseguridad y, ante esto, corremos el peligro de querer aferrarnos a recetas viejas y conocidas. Estamos seguros de que el desaf&iacute;o m&aacute;s grande al que tenemos que responder es a lo que nos pide hoy el Se&ntilde;or: ser catequistas innovadores para que la catequesis no sea una isla en el continente de nuestros ni&ntilde;os, j&oacute;venes y adultos. Para ello, el nuevo Directorio de Catequesis &ndash;al que te invitamos a leer completo- nos habla repetidamente de &ldquo;nuevos lenguajes&rdquo;.  No podemos dar por supuesto que los que nos escuchan conocen el trasfondo de lo que queremos transmitir. A veces llegamos con respuestas prefabricadas a personas que no se hicieron preguntas. El mensaje es siempre el mismo. Pero debemos transmitirlo con un lenguaje nuevo que despierte la atenci&oacute;n y el inter&eacute;s en el que lo recibe.</p> <p class="x_MsoNormal" align="left"> </p> <p class="x_MsoNormal" align="left">                                    Debemos asumir el desaf&iacute;o de hacer que nuestra catequesis sea profundamente kerigm&aacute;tica y misionera, como nos invita el nuevo Directorio. Dec&iacute;a el Papa Francisco: &ldquo;No hay que pensar que en la catequesis el kerygma es abandonado en pos de una formaci&oacute;n supuestamente m&aacute;s &laquo;s&oacute;lida&raquo;. Nada hay m&aacute;s s&oacute;lido, m&aacute;s profundo, m&aacute;s seguro, m&aacute;s denso y m&aacute;s sabio que ese anuncio. Toda formaci&oacute;n cristiana es ante todo la profundizaci&oacute;n del kerygma que se va haciendo carne cada vez m&aacute;s y mejor, que nunca deja de iluminar la tarea catequ&iacute;stica, y que permite comprender adecuadamente el sentido de cualquier tema que se desarrolle en la catequesis. Es el anuncio que responde al anhelo de infinito que hay en todo coraz&oacute;n humano. La centralidad del kerygma demanda ciertas caracter&iacute;sticas del anuncio que hoy son necesarias en todas partes: que exprese el amor salv&iacute;fico de Dios previo a la obligaci&oacute;n moral y religiosa, que no imponga la verdad y que apele a la libertad, que posea unas notas de alegr&iacute;a, est&iacute;mulo, vitalidad, y una integralidad armoniosa que no reduzca la predicaci&oacute;n a unas pocas doctrinas a veces m&aacute;s filos&oacute;ficas que evang&eacute;licas. Esto exige al evangelizador ciertas actitudes que ayudan a acoger mejor el anuncio: cercan&iacute;a, apertura al di&aacute;logo, paciencia, acogida cordial que no condena&rdquo; (Evangelii Gaudium 165).</p> <p class="x_MsoNormal" align="left"> </p> <p class="x_MsoNormal" align="left">                                    Necesitamos catequistas d&oacute;ciles al Esp&iacute;ritu y que le den primac&iacute;a a la gracia, dispuestos a recorrer nuevos caminos; crear nuevos espacios; asumir los desaf&iacute;os de los nuevos tiempos. Es el Esp&iacute;ritu el que nos dar&aacute; un coraz&oacute;n y una mentalidad nueva para hacer resplandecer siempre y con claridad el mensaje de Jes&uacute;s.</p> <p class="x_MsoNormal" align="left"> </p> <p class="x_MsoNormal" align="left">                                    Que el Se&ntilde;or bendiga abundantemente tu vida. Que la Virgen te cuide con su ternura. Que el Esp&iacute;ritu te ayude a poner esperanza en la vida de los ni&ntilde;os, j&oacute;venes y adultos a los que les transmit&iacute;s la fe. Y que ese mismo Esp&iacute;ritu haga crecer siempre en tu coraz&oacute;n la pasi&oacute;n por la catequesis.</p> <p class="x_MsoNormal" align="left"> </p> <p class="x_MsoNormal" align="left">                                    Con un coraz&oacute;n agradecido, te saludamos con nuestra bendici&oacute;n. &iexcl;Feliz d&iacute;a del Catequista!</p> <p class="x_MsoNormal" align="left"> </p> <p class="x_MsoNormal" align="left">                                    San Juan, 21 de agosto de 2020. Festividad de San P&iacute;o X</p> <p class="x_MsoNormal" align="right"> </p> <p class="x_MsoNormal" align="right">Los obispos de San Juan de Cuyo</p> <p class="x_MsoNormal" align="left"> </p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XZ2nOy3RP_JURZtJjyngjTl4rQ8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/351/0000351035.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social]]>
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                                                <category term="mnor-j-lozano" label="Mñor. J. Lozano" />
                                <updated>2020-08-22T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2020-08-23T09:25:00+00:00</published>
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