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    <title>El Debate Pregón</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-03-26T15:08:52+00:00</updated>
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            ¿Y si tus mañanas pudieran cambiar tu vida?
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_-n7HZelaTT9Tzr3JZ2xaJWBFjM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/03/health_coach_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Existe una idea cada vez más respaldada por la ciencia: la forma en que comenzamos el día influye directamente en nuestro bienestar, nuestra productividad y nuestra salud mental.</p><p>La mayoría de las personas se despierta apurada. Con el celular en la mano. Revisando mensajes. Corriendo detrás del reloj. Y así, sin darnos cuenta, empezamos el día reaccionando… en lugar de creándolo.&nbsp;</p><p>Pero ¿qué pasaría si dedicáramos los primeros minutos de la mañana a nosotros mismos?&nbsp;</p><p>La neurociencia explica que el cerebro posee neuroplasticidad, es decir, la capacidad de modificarse y reorganizarse a lo largo de la vida. Cada pensamiento repetido, cada acción cotidiana y cada hábito reforzado genera nuevas conexiones neuronales. Aquello que practicamos con regularidad, el cerebro lo automatiza.</p><p>Aquí aparece un dato clave: Los hábitos se forman más fácilmente cuando se repiten en contextos estables, y la mañana es uno de los momentos más predecibles del día. Por eso, los rituales matutinos tienen un impacto tan poderoso en la consolidación de nuevas conductas.</p><p>El libro Mañanas Milagrosas, de Hal Elrod, funciona como una guía práctica sobre cómo crear el día con intención, proponiendo una idea simple y poderosa: No hace falta cambiar toda tu vida de golpe; alcanza con cambiar cómo empezás tu día.</p><p>No se trata de fórmulas mágicas. Se trata de intención</p><p>Unos minutos de silencio para ordenar la mente. Una afirmación que te recuerde quién querés ser. Visualizar tus metas. Mover el cuerpo. Leer algo que te nutra. Escribir lo que pensás o agradecés.</p><p>Estas prácticas activan áreas del cerebro vinculadas con la autorregulación emocional, la atención y la motivación. Además, reducen la activación del sistema de estrés, preparando al organismo para responder de manera más equilibrada a las demandas del día.</p><p>La propuesta es clara: generar, a través de pequeños actos, grandes impactos.</p><p>No se trata de levantarse más temprano por obligación ni de sumar exigencias a una rutina ya cargada. Se trata de adaptarlo a tu forma de vida, a tus horarios y a tu contexto. Se trata de pasar de una vida en piloto automático a una vida con intención.</p><p>La ciencia del comportamiento es clara:</p>No cambiamos por motivación, cambiamos por repetición. No sostenemos hábitos por fuerza de voluntad, sino por diseño del entorno.&nbsp; No transformamos nuestra vida en un día, pero sí podemos transformarla a través de lo que hacemos cada día.<p>La invitación es sencilla y realista: comenzar con pocos minutos cada mañana, de manera consistente. El cerebro no necesita grandes cambios; necesita señales claras y repetidas.</p><p>La diferencia entre una vida común y una vida con propósito no suele estar en los grandes acontecimientos, sino en los hábitos invisibles que repetimos cada día.</p><p>No es hacer más. Es hacer mejor. No es exigirse hasta el límite. Es comprometerse con el propio crecimiento.</p><p>Tal vez el verdadero desafío no sea tener más tiempo, sino decidir usarlo mejor.&nbsp;</p><p>Entonces, ¿cómo empezamos a crear nuestro día?</p><p>Esta semana, te propongo algo concreto:</p><p>Durante siete días, regalate al menos diez minutos cada mañana solo para vos. Sin pantallas. Sin urgencias. Sin distracciones. Y observá qué cambia.&nbsp;</p><p>3 hábitos simples para empezar mañana&nbsp;</p>Silencio consciente (2–3 minutos) Antes de tomar el celular, sentate en silencio y llevá la atención a la respiración. Este breve momento reduce la activación del sistema de estrés y mejora la capacidad de autorregulación emocional durante el día. Movimiento intencional (5 minutos) No hace falta una rutina extensa. Caminar, estirarte o movilizar el cuerpo activa la circulación, mejora la oxigenación cerebral y favorece la liberación de neurotransmisores asociados al bienestar y la concentración. Escritura breve (3 minutos) Escribí una intención para el día o algo por lo que estés agradecido. Esta práctica refuerza circuitos neuronales vinculados con el foco, la claridad mental y una percepción más positiva de la experiencia diaria. Clave para sostenerlos: realizarlos siempre en el mismo orden y horario. La repetición en un contexto estable es lo que permite que el cerebro transforme una acción consciente en un hábito automático.&nbsp;<p>Porque la calidad de tu vida está profundamente ligada a la calidad de tus hábitos. Y cada mañana es una nueva oportunidad para empezar de nuevo. Y cuando elegimos empezar el día con intención, empezamos —literalmente— a entrenar el cerebro para convertirnos en la persona que queremos ser.</p><p>&nbsp;</p><p>Paula Benedetti – Health Coach&nbsp;</p><p>Tel: 3444-627988</p><p>IG: @paula_healthcoach&nbsp;</p><p>FB: paulabenedetti</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_-n7HZelaTT9Tzr3JZ2xaJWBFjM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/03/health_coach_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Por Paula – Health Coach]]>
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                                <category term="psicologia" label="Psicología" />
                <updated>2026-03-26T15:08:52+00:00</updated>
                <published>2026-03-26T15:07:45+00:00</published>
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            Efecto Dunning-Kruger
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                <![CDATA[Lic. Ana María Zanini]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hi5z-orC-qAQUIfq0iborGoiBXo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2023/01/_102.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Es una predisposición psicológica que nos permite llegar a conclusiones rápidamente, a pesar de carecer de toda lógica. Se denominan también “prejuicios cognitivos”.&nbsp;Hay que tener en cuenta que nuestro cerebro, respondiendo a una&nbsp;necesidad evolutiva y de supervivencia, se ha desarrollado para hacer frente a cambios y novedades. En su complejidad, busca atajos para adaptarse mejor al mundo. Para ello, en situaciones urgentes ha sido mucho más eficaz para el ser humano actuar rápidamente y tomar decisiones con rapidez que esperar a utilizar la razón y el análisis. O sea que esto es útil en muchos casos, pero también nos lleva a algunos errores.</p><p>Uno de estos sesgos es el llamado “efecto Dunning-Kruger” por el cual las personas con poca habilidad en una tarea sobrestiman su capacidad para realizarla bien.&nbsp;</p><p>Este es el principio por el cual las&nbsp;personas no calificadas creen que son hábiles, es decir, sobrestiman sus habilidades y desempeño. En términos de gestión, el efecto Dunning-Kruger se refiere a aquellos compañeros ineficientes, pero, sin embargo, muy seguros de sí mismos.</p><p>Personas que tienen un desempeño deficiente en su trabajo no tienen ningún problema para ofrecerse como voluntarios para un trabajo adicional que puede estar por encima de su capacidad o conjunto de habilidades.</p><p>En la década de los&nbsp;90&nbsp;dos psicólogos,&nbsp;David Dunning&nbsp;y&nbsp;Justin Kruger,&nbsp;pusieron nombre a este sesgo cognitivo en la neoyorquina Facultad de Psicología de la Universidad de Cornell, tras extraer las conclusiones de un estudio sobre comportamientos humanos. En el estudio confirmaron que las personas que padecen el efecto&nbsp;Dunning-Kruger&nbsp;sobreestiman sus limitaciones, no reconocen nunca sus&nbsp;errores, tampoco piden ayuda y no son conscientes de sus incapacidades. "Esto nos hace entrar en un bucle sin salida: a medida que vamos actuando equivocadamente, vamos adquiriendo experiencia errónea, y eso nos lleva a hacer una tontería tras otra"-dicen.</p><p>Algunas de las causas de ello son: La falta de autoconciencia&nbsp;o autoevaluación. Las personas a menudo se olvidan de autoevaluarse, como en qué lugar se encuentran sus conocimientos o habilidades en un dominio particular. La subjetividad es una de las características más comunes de las personas que sufren este&nbsp;efecto. No son capaces de ver las situaciones con distancia ni perspectiva y menos aun cuando se trata un comportamiento personal. También poca experiencia en un dominio determinado. Sin experiencia, es difícil tener un buen desempeño. Además, es difícil saber que su desempeño es bajo a menos que tenga la experiencia. Esta doble carga de&nbsp;ser inexperto e ignorante hace que los menos competentes sobreestimen su competencia,&nbsp;conocimientos, habilidades, talentos,</p><p>El efecto Dunning-Kruger puede resumirse en una frase: cuanto menos sabemos, más creemos saber. Es un sesgo cognitivo según el cual, las personas con menos habilidades, capacidades y conocimientos tienden a sobrestimar esas mismas habilidad, capacidades y conocimientos. Es gente que opina sobre todo lo que escucha sin tener idea, pero pensando que sabe mucho más que los demás. - ¿Por qué cuanto menos sabemos, más creemos saber?</p><p>El problema de esta percepción irreal se debe a que para hacer algo bien, debemos tener al menos un mínimo de habilidades y competencias que nos permitan estimar con cierto grado de exactitud cuál será nuestro desempeño en la tarea.</p><p>Por ejemplo, una persona puede pensar que canta estupendamente porque no tiene ni idea de música y no conoce todas las habilidades necesarias para controlar adecuadamente el tono y timbre de la voz y llevar el ritmo. Eso hará que diga que “canta como los ángeles”, cuando en realidad tiene una voz espantosa.</p><p>Lo mismo ocurre con la ortografía, si no conocemos las reglas ortográficas, no podremos saber dónde nos equivocamos y, por ende, no seremos conscientes de nuestras limitaciones, lo cual nos llevará a pensar que no cometemos errores ortográficos.</p><p>De hecho, el efecto Dunning-Kruger se puede apreciar en todas las áreas de la vida. Un estudio realizado en la Universidad de Wellington reveló que el 80% de los conductores se califican a sí mismos por encima de la media, lo cual, obviamente, es estadísticamente imposible. Este sesgo cognitivo también se aprecia en el ámbito de la Psicología. Tal es el caso de las personas que afirman que “mi mejor psicólogo soy yo mismo”, simplemente porque desconocen por completo cómo les puede ayudar este profesional y la complejidad que encierran las técnicas psicológicas.</p><p>&nbsp;Debemos mantenernos atentos a este sesgo cognitivo porque la incompetencia y la falta de autocrítica no solo hará que lleguemos a conclusiones equivocadas, sino que también nos impulsará a tomar malas decisiones que terminen dañándonos. A veces por creer que sabemos todo lo que es necesario saber, nos convertimos en personas sesgadas, cerradas al conocimiento y emitiendo opiniones como si fueran verdades absolutas.</p><p>Esto significa que, en algunos casos, la responsabilidad por los “fracasos o errores” que experimentamos a lo largo de la vida no recae en los demás ni es culpa de la mala suerte sino que depende de nuestra deficiente autoevaluación.</p><p>Tratemos de tener en cuenta estas reglas: -Sé consciente al menos de la existencia de este sesgo cognitivo.</p><p>– Deja siempre un espacio para la duda, para formas diferentes de pensar y hacer las cosas.</p><p>– Opina siempre desde el respeto a los demás. Por muy seguro que estés de tu opinión, no intentes imponerla.</p><p>Debemos recordar que nadie es experto en todas las materias de conocimiento y ámbitos de la vida, todos tenemos carencias e ignoramos muchas cosas. Por tanto, lo mejor es enfrentar la vida desde la humildad y con la actitud del aprendiz.</p><p>““Este hombre, por una parte, cree que sabe algo a pesar de no saber nada. Por otra, yo, igualmente ignorante, no creo saber algo”. Platón en la defensa de Sócrates.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hi5z-orC-qAQUIfq0iborGoiBXo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2023/01/_102.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En alguna nota anterior hablábamos de los “sesgos cognitivos”, como alteración del procesamiento de la información, que genera en la persona una distorsión o interpretación irracional de la realidad.]]>
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                                <category term="psicologia" label="Psicología" />
                <updated>2023-01-29T11:00:03+00:00</updated>
                <published>2023-01-29T11:00:00+00:00</published>
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            Dificultades en la audición
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                <![CDATA[Lic. Ana María Zanini]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.diariodebatepregon.com/psicologia/dificultades-en-la-audicion">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/cuD28zKVyTfUI5LpRJ6J-I-jEL0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/10/audicion.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;Esta condición no solo afecta el aspecto físico o funcional de las personas, sino que tiene&nbsp;repercusiones en su salud mental.&nbsp;</p><p>Por ello, es importante considerar el&nbsp;impacto psicológico&nbsp;que la hipoacusia o pérdida auditiva genera en aquellos que la padecen.&nbsp;</p><p>Este conocimiento es vital para poder entender a aquellas personas que la experimentan, y así diseñar estrategias que les ayuden a adaptarse a la realidad que están viviendo.&nbsp;La hipoacusia ocupa el&nbsp;tercer puesto&nbsp;entre las patologías que involucran&nbsp;discapacidad&nbsp;crónica.&nbsp;</p><p>Por lo que es posible afirmar que el conocimiento de sus causas y repercusiones es una cuestión de&nbsp;salud pública. Por lo tanto, conocer sus efectos en la vida psíquica de quienes la padecen es un asunto de interés global.</p><p>La&nbsp;hipoacusia&nbsp;es&nbsp;la pérdida de la capacidad auditiva, total o parcial. Existen diversas clasificaciones de ella. La organización Mundial de la Salud, reconoce distintos niveles de severidad: leve, moderada, severa y profunda. Sin embargo, esta institución también hace la distinción entre personas&nbsp;‘con pérdida auditiva’&nbsp;(hipoacusia) y personas&nbsp;‘sordas’&nbsp;(hipoacusia profunda o cofosis), siendo estas últimas las que han perdido la audición casi por completo o de manera definitiva.</p><p>Por otro lado, esta puede ser clasificada según su origen en&nbsp;congénita&nbsp;y&nbsp;adquirida; o por sus efectos en&nbsp;unilateral&nbsp;si solo afecta un oído, y&nbsp;bilateral&nbsp;si afecta a ambos.</p><p>Hipoacusia congénita: Se refiere a la pérdida de la audición&nbsp;al momento del nacimiento o poco después. Esta puede deberse a&nbsp;factores hereditarios&nbsp;o&nbsp;complicaciones en el embarazo y el parto&nbsp;</p><p>De entre&nbsp;1 y 2 de cada 1000 personas recién nacidas tienen una discapacidad auditiva severa o profunda. Por ello, el&nbsp;tamizaje auditivo&nbsp;neonatal es una práctica cada vez más común en todos los países del mundo. El impacto psicológico ocasionado por la hipoacusia congénita está relacionado con los obstáculos que la ausencia de audición genera en el&nbsp;desarrollo integral&nbsp;del individuo, así como a la&nbsp;estigmatización&nbsp;que estas personas deben de enfrentar desde muy pequeñas. Fenómenos que pueden afectar de manera notable su salud mental, si no reciben el apoyo de un tratamiento adecuado que les ayude a&nbsp;desarrollar sus capacidades de comunicación y adaptación social.</p><p>Hipoacusia adquirida: Es la pérdida de la audición a cualquier edad, debida a&nbsp;factores externos. Algunas de las variables más comunes son: Enfermedades infecciosas. Presencia de líquido en el oído (común en la infancia). Exposición a ruido excesivo o elevado. En la actualidad, los casos de&nbsp;hipoacusia ocasionada por ruido&nbsp;son cada vez&nbsp;más frecuentes&nbsp;y se presentan en sujetos cada vez más jóvenes. Desafortunadamente, algunos receptores neurosensoriales en el oído pueden ser destruidos de un 30% hasta un 50% antes de que cualquier pérdida de audición sea detectada, lo que obstaculiza el tratamiento oportuno de este tipo de lesiones ocasionadas por el ruido.</p><p>El impacto psicológico originado por algún tipo de hipoacusia adquirida, se presenta en relación con&nbsp;la causa del padecimiento, así como&nbsp;la edad y circunstancias del sujeto. No obstante, siempre se vive un&nbsp;proceso de pérdida, así como un doloroso&nbsp;periodo de readaptación&nbsp;que, si no son bien llevados, pueden conducir a la persona a&nbsp;trastornos clínicos&nbsp;como depresión o ansiedad.</p><p>Al obstaculizar la comunicación, la hipoacusia puede afectar de manera importante la forma en que los sujetos interactúan con su medio. Esto, debido a que la audición cumple varias&nbsp;funciones a nivel social. Entre ellas encontramos: Controlar el medio que lo rodea a partir de la información que recibe por medio de señales sonoras. Captar e interpretar señales de alerta e integrarse socialmente a través de la interacción y aprendizaje espontaneo dentro de un entorno determinado.</p><p>Una situación que amerita atención especial es el caso de la&nbsp;pérdida de la audición en la tercera edad. Se calcula que una tercera parte de las personas mayores de 65 años en el mundo padece hipoacusia en algún grado (Organización Mundial de la Salud, 2019).</p><p>Esta puede deberse a distintos factores externos como enfermedades infecciosas, ruidos o disposición genética; sin embargo, en la mayoría de los casos, es ocasionada por un fenómeno biológico natural llamado&nbsp;presbiacusia. Este consiste en los cambios de las estructuras auditivas centrales y periféricas relacionados al proceso de envejecimiento.</p><p>La pérdida de la audición en este periodo puede ocasionar un gran número de efectos negativos en la&nbsp;calidad de vida&nbsp;de quien la padece. Entre los más comunes encontramos:</p><p>Alteraciones en la comunicación, debidas a la dificultad de la persona para participar en las conversaciones. Mayor predisposición al deterioro cognitivo general y la demencia. Sensación de soledad. Pérdida de independencia. Predisposición a accidentes. Trastornos del estado de ánimo. Deterioro de las funciones cognitivas como la memoria y la atención. Irritabilidad y ansiedad. Deterioro de las relaciones interpersonales. Depresión, ansiedad, desconfianza e inseguridad, agresividad provocada por la frustración</p><p>Un factor que dificulta la atención de este tipo de personas, es el hecho de que tanto&nbsp;la pérdida de audición, como los fenómenos mentales asociados, se consideran popular -y erróneamente- como cambios normales de la vejez. Razón por la que los familiares suelen dejar desatendidas las necesidades de muchas personan en la tercera edad.</p><p>La detección de todas estas dimensiones revela la fuerte&nbsp;necesidad de un acompañamiento psicológico&nbsp;que ayude a la persona con hipoacusia a sobre llevar esta condición, sin importar la edad, el origen del padecimiento o el grado del mismo.</p><p>Además, es importante destacar que la presencia de cualquiera de estas manifestaciones se puede ver acentuada de manera importante en personas cuya pérdida de la audición no haya recibido atención. Este hecho pone de manifiesto&nbsp;la importancia de un modelo de intervención integral y multidisciplinario para el tratamiento de este trastorno, ya que el impacto psicológico de la hipoacusia se ve potenciado por el nivel de discapacidad que este padecimiento signifique para el individuo.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/cuD28zKVyTfUI5LpRJ6J-I-jEL0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/10/audicion.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En todo el mundo, existen alrededor de 466 millones de personas que sufren pérdida de audición discapacitante, de las cuales 34 millones son menores de edad (Organización Mundial de la Salud, 2019).]]>
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                                <category term="psicologia" label="Psicología" />
                <updated>2022-10-24T12:00:09+00:00</updated>
                <published>2022-10-24T11:15:00+00:00</published>
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            Día de la madre, la función y el instinto maternal
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        <author>
            <name>
                <![CDATA[Lic. Ana María Zanini]]>
            </name>
        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QUXApQwnfYkBeF7ghUUk3Y50k-M=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/10/madre.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por ello además de toda la felicidad que trae el recibir el nacimiento de un hijo, veremos algunos otros detalles al respecto.</p><p>La función materna&nbsp;es la interacción con el bebé que va configurando un afuera acogedor y amable donde el bebé pueda sentirse formando parte. A través de esta función se va dosificando el encuentro con ese afuera ajeno y extraño del espacio extra corpóreo que experimenta el recién nacido para convertirlo en un encuentro amable y esperanzador.</p><p>Esther Bick nos dice que:&nbsp;“Cuando el bebé nace, queda en la posición de un astronauta proyectado al espacio exterior sin cápsula espacial (…). El temor predominante del bebé es el de desintegrarse o licuarse. Se lo puede ver en su temblor cuando retiran el pezón de su boca o cuando lo desvisten.”&nbsp;Una clara metáfora que nos permite hacernos una idea del grado de invalidez del niño al nacer y de su necesidad de sostén físico y emocional.</p><p>La extrema dependencia del bebé humano al nacer es tal que sin una figura contenedora el lactante no sobrevive. Su condición neurológica de inmadurez hace que el ser humano quede subordinado al otro en una disparidad asimétrica de saber y de poder, y de producciones simbólicas y sexuales. Por eso la función de la madre no consistirá sólo en cubrir las necesidades auto conservativas, de alimentación, aseo, sino de que a través de éstas el bebé podrá ir obteniendo un plus de placer. El modo en que el bebé es sostenido, mirado, tocado, generará en él las primeras representaciones psíquicas que darán lugar a producir los inicios de cualquier simbolización posible.&nbsp;</p><p>Ahora bien, los datos históricos muestran que durante siglos hemos considerado la existencia de un instinto en la mujer llamado maternante que tornaría en obligatorio e inevitable el cuidado de la prole, de esta manera la sociedad espera y delega en ella, dicho rol, produciendo sentimientos muchas veces encontrados de responsabilidad y culpa cuando esa mujer actúa de otro modo la ley establece que ella no cumple con lo que la&nbsp;sociedad&nbsp;ha estipulado. Esta posición corresponde a los ideales que las prácticas sociales sostienen y necesitan acerca de la maternidad, de lo contrario ella será considerada mala madre y la criatura una víctima de esa maldad.</p><p>&nbsp;“Muchas personas sostienen la creencia de que para ser madre hay que encontrarse con un deseo consciente que diga “quiero ser madre”. Pues bien, si algo de eso puede decirse tan a la ligera ya no es un deseo, pues cuando digo “Yo quiero” me alejo del deseo y me ubico en el lugar del anhelo. El deseo --y hasta nuevo aviso-- continúa constituyéndose en el campo inconsciente. Claro está que une puede ir escuchando, vía las formaciones del inconsciente, al sujeto que identitaria mente se empalma en ese deseo, hallando sus coordenadas.</p><p>La maternidad no escapa a esta lógica. Lacan decía que el deseo materno es como “estar en la boca en un cocodrilo”. Alguna vez tuve la oportunidad de ver un documental donde se veía la ardua tarea que realiza “la cocodrila” hembra&nbsp; para que su cría sobreviva a los depredadores de la zona, que junto al clima denso y hostil, propician un estado de alarma en ella. A la hora de la eclosión de sus huevos, al nacer su cría, ella debe metérselos en la boca y llevarlos hacia la orilla para que vivan, de ese modo es que se reproduce la especie de los cocodrilos. Pero no olvidemos, ella viene de días intensos, de haber combatido con distintos animales que se comen a varias de sus crías, etc. El cansancio, el agotamiento que la habitan es desmesurado y por tal motivo vale la comparación lacaniana. Al trasladarlos en su boca, la cual queda entreabierta, y en ese trayecto hacia la orilla, podría cerrarla incluso “si volara una mosca”. La cuestión es que la “cocodrila” hembra no cierra su boca y que sin embargo podría hacerlo casi hasta sin darse cuenta. En otra vertiente etológica encontramos a la que podríamos llamar “la madre pulpo”. En este caso, la hembra no se desprende de su cría hasta que nacen, pasando una larga temporada sin comer ni moverse, produciéndose en ella una progresiva desvitalización. A la hora de la eclosión, el nacimiento, los acerca hacia la superficie, sus crías nacen y ella desfallece por haber atravesado un largo período de inanición. En algunas lecturas se habla de la mamá al estilo: “el sacrificio de una madre” o bien, “los últimos tristes días de la madre pulpo”, en fin, definiciones que se sustentan en ese lugar sacrificial e impoluto que se intenta venerar --aún-- para la noción de maternidad. Metáforas que se utilizan socialmente comparando a la ligera la maternidad de la especie humana con la maternidad animal. Sin embargo, son casos que nos sirven para pensar por analogía la vida animal y la vida humana. Y, es que ¡hay tantas semejanzas!</p><p>Hablamos de funciones materna y paterna porque se trata del rol que una persona en relación asimétrica con un niño/a está en disposición de desempeñar. Una función que puede estar presente en todas las&nbsp;formas de familia actuales. (Monoparentales, homoparentales, tradicionales, adoptivas, ensambladas, etc.)</p><p>Así como la función paterna no va ligada únicamente a un sexo, la función materna tampoco queda en exclusividad de una mamá o de una mujer, tampoco necesariamente a la mamá biológica, un gran número de madres adoptantes representan esta función. Muchos son los hombres (sean heterosexuales u homosexuales) que pueden presentar una capacidad de contención, acogimiento que brinde seguridad al niño al igual que&nbsp;un padre viudo puede ser la figura contenedora necesaria para dar continuidad a las sensaciones experimentadas.</p><p>La función materna, desde el psicoanálisis, no puede entenderse como un conglomerado de consejos de puericultura, crianza y educación de los hijos, sino que las funciones parentales desde el&nbsp;Psicoanálisis&nbsp;tienen que ver con funciones que resultan esenciales para que la constitución psíquica del niño pueda darse. Es de tal importancia la calidad de ese vínculo materno filial que, sin dudarlo sin amor mediante sería imposible desarrollar una sensibilidad para comprender cada gesto que comunica el bebé y para poder contar con una disposición o entrega que requieren las funciones parentales.</p><p>Si bien se trata de una función, podemos ver cómo se va gestando este sostén emocional que permitirá al niño constituirse como sujeto humano desde antes de nacer, cuando surge el deseo mismo de hijo -diferenciado del deseo de maternidad- y luego durante el transcurso del embarazo. Y una vez nacido el niño, en el contacto piel a piel y encuentro emocional de la lactancia darán la oportunidad de proporcionarle la experiencia de mayor intimidad y las primeras vivencias de satisfacción.</p><p>«Cuida de mis sueños cuida de mi vidacuida a quien te quiere cuida a quien te cuidano maltrates nunca mi fragilidadyo seré el abrazo que te alivia»♥ Cuídame.&nbsp;&nbsp; Jorge Drexler y Pedro Guerra</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QUXApQwnfYkBeF7ghUUk3Y50k-M=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/10/madre.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La celebración del día de la mamá amerita, en los tiempos modernos, escribir ciertos pensamientos y observaciones filosóficas acerca del ser madre.]]>
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                                <category term="psicologia" label="Psicología" />
                <updated>2022-10-16T12:00:02+00:00</updated>
                <published>2022-10-16T11:15:00+00:00</published>
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        <title>
            Actos Fallidos
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qsgM_PQT4B_NgI8KxdBbXHVyrz8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/09/_28.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El sostiene que son actos psíquicos, que se constituyen como portadores de sentido y están íntimamente conectados con dos intenciones contrapuestas, la consciente y la inconsciente.</p><p>Así, el acto fallido se puede definir como el medio a través del cual el inconsciente logra poner de manifiesto los deseos que se encuentran depositados en él.Además, se suelen conocer también como lapsus, operaciones fallidas, deslices en el habla y/o la memoria. Todos ellos constituyen errores que la persona no se puede explicar a sí misma ni a terceros, dado que muchas veces no es consciente de lo que ha sucedido.</p><p>Ante la presencia de este tipo de actos, es común que las personas se pregunten acerca de los motivos particulares que los llevan a cometer este tipo de errores, pero en muchos casos es difícil encontrar una razón lógica para explicarlo. Esto se debe a que&nbsp;el origen de los actos fallidos proviene del inconsciente y todo el contenido alojado allí opera como algo inexplicable y contradictorio para la consciencia.</p><p>Se podría explicar como un deseo o intención del inconsciente que ha encontrado, mediante el acto fallido, una forma de comunicarse. Podría decirse, también que así se traiciona a la conciencia que, ante su presencia, se muestra confusa o desconcertada. Es entonces como el sujeto puede encontrarse con su propio deseo inconsciente a través de un acto fallido. Sin saber nada sobre ello, puesto que su intención consciente nada tenía que ver con lo ocurrido.Este tipo de acciones parecen, en principio, contradictorias o conflictivas, ya que enfrentan la voluntad de estas dos instancias psíquicas -la conciencia y el inconsciente-. Sin embargo, los actos fallidos presentan una dicotomía en su definición, dado que en realidad constituyen un logro. ¿Por qué? Básicamente, la razón yace en que a partir de ellos la persona logra expresar -” sacar”, en un lenguaje coloquial- algo que tenía reprimido y que, en algunos casos, podría estar perjudicándola. Es importante destacar que existen diversos tipos de actos fallidos, ya que&nbsp;la información o experiencia que se encuentra reprimida se puede expresar de distintas maneras.&nbsp;Si bien todas se relacionan con deseos, pensamientos o experiencias que están alojados en el inconsciente, la realidad es que en cada persona se puede exteriorizar de una forma diferente, de acuerdo a las características particulares que tenga.</p><p>Manifestaciones verbales: Hacen referencia a expresiones producidas en el habla, de las cuales la persona puede o no tomar conciencia en el momento en que éstas aparecen. Es común que las personas digan lo opuesto a lo que en realidad querían decir, que tengan errores en la pronunciación o que reemplacen las palabras por otras que no se relacionan estrictamente con la idea que la persona quería expresar.</p><p>Aparecen como errores al momento de leer o escribir; son equivocaciones que pueden ponerse de manifiesto junto con las manifestaciones verbales.Por ejemplo, puede ocurrir que al leer en voz alta, la persona intercambie una palabra por otra, pronuncie mal una palabra o cree un neologismo producto de la intención de leer la palabra adecuada en combinación de una palabra asociada a un pensamiento.</p><p>También puede ocurrir que, al momento de escribir,&nbsp;un pensamiento irrumpa en la conciencia y el sujeto escriba una palabra relacionada con éste en lugar de lo que quería y/o debía escribir. Son llamados también lapsus linguae, o sea cuando se quiere decir una cosa pero termina diciéndose otra. Como el caso reciente de un conocido político que, cuando quería decir “Lo que nosotros hemos hecho es no engañar a la gente”, terminó diciendo lo contrario. El&nbsp;lapsus linguae&nbsp;no es la única forma de acto fallido. A esta categoría también corresponden los lapsus de escritura y de lectura, los lapsus de escucha, los olvidos inexplicables, la pérdida de objetos, los accidentes absurdos y todas las acciones que se mueven dentro de esta lógica. Manifestaciones en la audición: Refieren a oír algo distinto a lo que se ha dicho, y sin manifestar ningún tipo de problema auditivo. Tiene que ver con el hecho de creer escuchar algo diferente a lo que la otra persona ha dicho.</p><p>Suele ocurrir que la persona se muestre convencida de haber escuchado algo que nada tiene que ver con lo que ese otro ha dicho.&nbsp;O bien que al intentar asociar conscientemente qué tendrá que ver lo que escuchó con lo que dijo esa otra persona, abandone dicho intento.Manifestaciones en la memoria, el olvido: Este tipo de manifestaciones están relacionadas con las lagunas mentales, con el hecho de no recordar algo que sucedió. Pueden olvidarse nombres propios, fechas, acontecimientos, palabras, eventos o citas, hechos o situaciones. Este tipo de olvido tiene un carácter momentáneo y transitorio, no siendo permanente.&nbsp;</p><p>En realidad, se trata de “actos logrados”. Lo que ocurre es que se impone en la realidad un deseo más profundo y auténtico de la persona, frente a un deseo más débil y superfluo. Pero la persona desconoce ese&nbsp;deseo&nbsp;que había en lo profundo de sí mismo y que solo emerge con el acto fallido que revelará la verdad. No son actos fallidos esas acciones que realizamos sin darnos cuenta, pero que no entrañan ningún tipo de contradicción. Por ejemplo, tararear una y otra vez la misma canción, jugar con un bolígrafo sin un propósito determinado o garabatear sobre una servilleta mientras hablamos. Esos actos reflejan lo que hay en nuestro subconsciente, pero no son fallidos porque no muestran un conflicto entre lo que se desea hacer y lo que se hace. Lo primero que nos dice un acto fallido es que&nbsp;hay una verdad reprimida que lucha por salir a la luz. ¿Por qué ha sido reprimida tal verdad? Sencillamente porque se trata de algo que incomoda o asusta a la persona que la experimenta. El contenido de esa verdad es rechazado conscientemente, pero sigue persistiendo en el subconsciente, o sea ponen conflicto&nbsp;a la persona, es un ataque directo a eso que llamamos “yo”.&nbsp;Lo que revela exactamente es lo que ese yo no es. Revela también que ese “yo” no es una entidad plenamente coherente, sino que, en realidad está hecho de contradicciones e inconsistencias. Que, aunque creamos conocernos muy bien, existe un territorio de nosotros mismos que escapa a la conciencia.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qsgM_PQT4B_NgI8KxdBbXHVyrz8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/09/_28.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Desde el psicoanálisis, el acto fallido se considera una producción del inconsciente, es decir, un medio, un canal o vía por la cual logra expresar algún tipo de información que estaba “reprimida”. El término acto fallido fue introducido Sigmund Freud (1856-1939) y lo considera como una manifestación del inconsciente que entra en conflicto con la intención consciente del sujeto. Así, a través de ese choque de “intereses” se desencadena el síntoma, es decir, a través de este acto fallido que un deseo inconsciente emerge en la consciencia.]]>
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                                <category term="psicologia" label="Psicología" />
                <updated>2022-09-11T12:00:02+00:00</updated>
                <published>2022-09-11T11:15:00+00:00</published>
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        <title>
            El enojo
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                <![CDATA[Lic. Ana María Zanini]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WWHfy2ytgeFcIUu9lKNXZfjNJ14=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/07/enojo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Si bien no existen criterios tajantes y unívocos para diferenciar el enojo saludable del patológico, hay en la literatura científica actual un consenso acerca de que el grado y las consecuencias de la ira revisten especial importancia. De este modo, será patológico cuando sea experimentado en montos elevados y/o cuando acarree consecuencias negativas importantes.&nbsp;</p><p>Desde un punto de vista psicológico, estimamos el nivel de enojo sobre la base de su frecuencia, su intensidad y su duración. De este modo, el sentimiento será patológico cuando se presente muchas veces en un período determinado (frecuencia), se experimente subjetivamente con demasiada fuerza (intensidad) y se prolongue por largos períodos (duración). Contrariamente, el sentimiento de enojo poco frecuente, leve y de corta duración será probablemente más adaptativo. se han distinguido al menos tres grandes formas en que la ira puede ser manifestada, cada una de ellas con un impacto diferencial sobre la salud y bienestar de la persona. Primero, el enojo puede ser&nbsp;suprimido, vale decir, la persona puede rumiar sobre la provocación del enojo, proferir internamente insultos o maldiciones, mas no expresar abiertamente ningún malestar. Esta modalidad, identificada comúnmente con el «explotar hacia adentro», acarreando problemas cardiovasculares, gastrointestinales o inmunitarios, por sólo mencionar los más comunes. Segundo, el enojo puede&nbsp;expresarse explosivamente, con insultos, gritos e incluso, agresiones físicas. Aunque en menor medida que la supresión, la manifestación explosiva también se asocia con problemas de salud física. No obstante, sus consecuencias se traducen más visiblemente en problemas interpersonales que dificultan el adecuado desarrollo social de la persona. Muy típicamente, la persona con un estilo explosivo de enojo halla dificultades para relacionarse con compañeros de trabajo o estudio; ni que hablar de los problemas de pareja, donde el impacto puede alcanzar escenarios tan graves como la separación.</p><p>Finalmente, el enojo puede&nbsp;expresarse de manera asertiva, vale decir, con verbalizaciones, gestos, tonos de voz y, en general, comportamientos que marquen claramente la molestia de la persona, pero de manera socialmente aceptable. La asertividad constituye la forma adecuada de expresión del enojo pues representa un impacto negativo menor sobre la salud y sobre las relaciones interpersonales. Más aún, la manifestación asertiva de la ira puede ayudar a mejorar la calidad de los vínculos al ser una vía de resolución de conflictos.</p><p>Y ¿por qué nos enojamos? Nos referiremos brevemente a una de las aristas importantes en su etiología: la valoración cognitiva.</p><p>Independientemente de la provocación más o menos específica que reciba la persona, la ira se halla signada cognitivamente por el significado de daño e injusticia, especialmente perpetrado por alguien de manera intencional. En pocas palabras, la persona enojada tenderá a presentar en el foco de su conciencia pensamientos automáticos que conlleven las ideas de que está siendo perjudicada injusta e intencionalmente, tal como «me lo hace a propósito», «es impuntual y no le importa», «sabe que me molesta e igual llega tarde» o el característico «es injusto», frase tan frecuentemente proferida en los estados de enojo.</p><p>Para manejar la ira patológica existen técnicas desde algunas teorías, por ejemplo: la modificación de pensamientos automáticos para el manejo del enojo:</p><p>La empatía:&nbsp;Consiste simplemente en aprender a ponerse en la situación del otro. Es importante poder explicar el comportamiento de la persona desde su punto de vista y no sólo desde el nuestro.</p>Pensamientos automáticos: «me tiene harta con su impuntualidad, no piensa en mí», «debería haberme llamado».Pensamientos alternativos: «tal vez le cueste organizarse entre el trabajo y el estudio, está con muchas actividades», «puede haber imprevistos, quizá tuvo una complicación».<p>Modificar el pensamiento dicotómico y las exageraciones:&nbsp;muy habitualmente, la persona irascible califica el comportamiento ajeno en términos extremos de blanco/negro. Por lo tanto, resulta aconsejable que aprenda a ver matices intermedios en las situaciones interpersonales, esto significa interpretar las cosas no sólo como todo o nada.</p>Pensamiento automático: «siempre hace lo mismo»Pensamiento alternativo: «llegó tarde hoy; de hecho, últimamente viene llegado puntual; no siempre llega tarde».Evitar los juicios: El pensamiento dicotómico tiende a juzgar y etiquetar a los demás; se confunde conducta con personalidad: «las personas se equivocan, porque son así, tienen un defecto en su personalidad». A los fines de reducir el enojo, conviene evaluar la conducta del otro, no la personalidad del otro.Pensamientos automáticos: «es desconsiderado conmigo»; «es desordenado»; «debería hacer tratamiento y cambiar su personalidad»; «no es normal».Pensamientos alternativos: «no me gustan sus llegadas tarde; de todos modos, es una buena persona en muchos aspectos».Cuestionar la intencionalidad del otro: las personas con ira patológica tienden a creer que los demás se comportan «a propósito», se sienten entonces víctimas del comportamiento ajeno. Fomentamos en este caso que el paciente elabore otro tipo de explicaciones.Pensamientos automáticos: «me lo hace a propósito, él sabe que a mí me molesta esto»; «llega tarde para provocarme».Pensamientos alternativos: «está llegando tarde, pero no es personal»; «es impuntual con muchas personas, no sólo conmigo, no lo hace para provocarme».<p>Como puede observarse, este tipo de técnicas tienen como objeto la reformulación de los pensamientos automáticos «irascibles». No implican en absoluto adoptar una postura sumisa o callar los desacuerdos, sino que apuntan a mejorar el manejo del enojo. Ello aumenta la salud, la calidad de vida y el bienestar general. Por supuesto, también colabora para que una diferencia o discusión no derive en peleas o rupturas. En este sentido, la modificación de la forma de pensar puede conducir finalmente a una mejora en la calidad de las relaciones interpersonales.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WWHfy2ytgeFcIUu9lKNXZfjNJ14=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/07/enojo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Al igual que otras emociones, el enojo o la ira constituyen una manera habitual y sana de reaccionar ante una variada gama de situaciones con las cuales las personas nos vemos enfrentadas cotidianamente. El enojo adecuado nos ayuda a resolver un desacuerdo, reclamar nuestros derechos o simplemente marcar límites. No obstante, en algunos casos, la ira se convierte en un problema que deriva en serias consecuencias para la salud y la calidad de vida en general.]]>
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                                <category term="psicologia" label="Psicología" />
                <updated>2022-07-24T12:00:02+00:00</updated>
                <published>2022-07-24T11:15:00+00:00</published>
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            PROCESO DE ENVEJECIMIENTO: MENOPAUSIA
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        <link rel="alternate" href="https://www.diariodebatepregon.com/psicologia/proceso-de-envejecimiento-menopausia" type="text/html" title="PROCESO DE ENVEJECIMIENTO: MENOPAUSIA" />
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Xkc-5apAeNc7oNQ2I2HnE1VmA9s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/07/menopausia.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En el momento actual, los factores que han contribuido el estudio de la menopausia y su atención se deben principalmente a la disminución del índice de mortalidad y el aumento de los problemas de salud relacionados con el envejecimiento. Se calcula que en los países desarrollados más de 30% de las mujeres tienen una edad mayor de 50 años.&nbsp;</p><p>En los Estados Unidos 35 millones se encuentran en la postmenopausia y un millón entran a este período cada año.&nbsp; Durante las etapas de la premenopausia (período que comprende de 3 a 7 años antes de la menopausia) y menopausia (última menstruación de la mujer), los ovarios van dejando de producir las hormonas estrógenos y progesterona y esto afecta a la mujer a nivel físico y psicológico. Como afectan al sistema nervioso central y a la eficacia de los neurotransmisores, llevan a una reducción de los niveles de serotonina, que es un neurotransmisor que influye directamente en nuestro estado de ánimo y en otros procesos importante del cuerpo como la regulación del sueño, del apetito, del deseo sexual, etc.&nbsp;</p><p>Alteraciones en el estado de ánimo y cambios de humor: este es el síntoma emocional más común de esta etapa, pues los cambios hormonales comentados pueden provocar cambios significativos y repentinos en el estado de ánimo de la mujer. Se puede pasar de la euforia a la tristeza y la ira sin razón aparente, así como estar más susceptible de lo habitual y enfadarse o molestarse con más facilidad. La irritabilidad: cuando los sentimientos están a flor de piel, se suele ser mucho más irritable, y durante la menopausia es posible que la mujer esté mucho más sensible y susceptible, que le moleste cualquier cosa que anteriormente no, que le ofenda cualquier cosa que le digan, que esté a la defensiva, etc.</p><p>Ansiedad: la reducción de los niveles de estrógeno y la consiguiente disminución de los neurotransmisores que regulan el estado de ánimo también pueden provocar ansiedad, un síntoma que puede agravarse o intensificarse, además, por los otros síntomas físicos que se padezcan, como los sofocos o los sudores, y la repercusión que estos supongan para la vida personal y social. Tristeza profunda o síntomas de depresión: se ha señalado que el descenso de estrógeno junto al padecimiento de los síntomas incómodos de esta etapa y el hecho de que la mujer esté asumiendo que está sobrepasando la etapa de la adultez, puede aumentar el riesgo de desarrollar depresión en la menopausia. Hay también dificultad de concentración: tanto el estrés y la ansiedad como el insomnio, los sofocos y otros síntomas de la menopausia la provocan. Problemas para conciliar el sueño: padecer de sudores y sofocos nocturnos puede afectar severamente a la calidad del sueño y hacer que sea muy difícil conciliar el sueño y descansar. Pérdida de deseo sexual: la reducción de estrógenos y los cambios que se producen en la zona íntima durante esta etapa provocan que la mujer tenga una menor libido. Pérdida de memoria: la disminución de estrógenos también afecta al funcionamiento normal del cerebro y se han observado más lapsos de memoria a corto plazo, aunque no de gravedad, en mujeres que están en la premenopausia y menopausia. En general, se vive traumáticamente este proceso y provoca problemas de autoestima, con gran irritabilidad que se refiere como enojo, tensión, intolerancia, pérdida del control.&nbsp; La relación hormonal con la serotonina hace que en el periodo menopaúsico aumente la vulnerabilidad a periodos depresivos. es importante destacar la "anticipación a los síntomas", que hacen que la mujer este predispuesta a pasarlo mal…suelen ser pensamientos o cogniciones negativas erróneas sobre uno mismo y sobre el futuro, estas ideas negativas condicionan la visión negativa del futuro, originando problemas emocionales y de conducta. Cuando llega el momento las mujeres afirman que se esperaban que la menopausia fuera a ser mucho peor de lo que en realidad ha sido. Muchas perturbaciones se originan debido a que dicha etapa implica un duelo, ¿de qué duelo se trata? Primordialmente, de un duelo por la fertilidad, pero eso es solo una parte. El equivalente a la pérdida de la persona amada que Freud describe como desencadenante del duelo es, en este caso, una parte propia o pequeñas partes de uno mismo. Muchas veces, esas partes de uno mismo fueron objeto de orgullo o de aprobación social. Se trata de un cuadro complejo, atravesado por una idealización del cuerpo joven, que dificulta aún más el proceso. Hay un modelo social que exige mantener el ideal del cuerpo joven y no ayuda a poder aceptar el envejecimiento y disfrutar de la sabiduría que dan los años. La dificultad en la tramitación del duelo se expresa de diferentes maneras: desde un descenso del humor que termina siendo triste; una inhibición que se manifiesta por un enlentecimiento que reduce el campo de los intereses, repliega al sujeto sobre sí mismo y lo empuja a rehuir de sus relaciones con los otros; sumado a un dolor moral que se expresa por una autodesvalorización; hasta desmentidas que tratan de no ver la revolución física y psíquica en curso y tienden a situaciones compulsivas de rejuvenecimiento.</p><p>Helene Deutsch fue la primera en enfocar psicoanalíticamente el problema del climaterio, planteando que la crisis psicológica que lo acompaña es inevitable. Según Deutsch, sus características e intensidad están determinadas por la estructura psicológica de cada mujer, por sus conflictos infantiles, por todo lo que supo lograr o en los fracasos durante su época de madurez. Una menopausia libre de conflictos debe considerarse, en nuestro medio, excepcional. Debemos replantear el lugar que tiene, en lo social, una mujer madura: no es lo mismo una sociedad que valoriza de manera primordial sus atractivos eróticos, que una que considera que el envejecer le ofrece a la mujer nuevas posibilidades basadas en una mayor experiencia y comprensión. Las mujeres, sorprendidas por las modificaciones psicosomáticas, reaccionarán de acuerdo a su psicopatología previa, su historia, su experiencia y su filosofía de vida. La necesidad de enfrentarse a pérdidas actuales, la fertilidad, la juventud, el crecimiento y partida de los hijos, se monta sobre la reactivación de duelos anteriores, reabriendo viejas cicatrices.</p><p>El sentimiento de soledad invade y reactiva la sensación de desamparo. Los cuadros depresivos dan cuenta del arduo trabajo que requiere tener una nueva imagen de sí. La amenaza de la decadencia y la abulia pueden desencadenar un desinterés, trayendo aparejadas, por ejemplo, la pérdida del amor al trabajo y la renuncia a la sexualidad. En Occidente hay mandatos que ordenan mantener la juventud y la belleza, el envejecimiento es señal de decadencia y objeto de exclusión. Los mensajes, tanto conscientes como inconscientes, son amenazadores para nuestro narcisismo que está preso de las redes del éxito y del consumo, llevando a la negación de la muerte.</p><p>Considero que el trabajo y la elaboración para rearmarnos son una oportunidad para restablecer lazos perdidos, abrir nuevos caminos o desafíos que quedaron pendientes a lo largo de la vida. Se puede adquirir una experiencia de esta etapa, enriquecida por la acción con otros pares, posibilitando actualizar la imagen corporal y la representación que se tiene de una misma, elaborando exigencias y desvalorizaciones.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Xkc-5apAeNc7oNQ2I2HnE1VmA9s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/07/menopausia.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El proceso de envejecimiento humano comienza muy temprano en relación a la duración cronológica de la vida. Este proceso se hace evidente en la segunda o tercera década de la vida, y por supuesto en el Siglo XXI, nadie podría considerar a una persona de 30 años vieja.]]>
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                                <category term="psicologia" label="Psicología" />
                <updated>2022-07-11T01:13:38+00:00</updated>
                <published>2022-07-11T01:11:56+00:00</published>
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            Día del padre, la función paterna.
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-Q7NEB1Cd3MxOCYPugdWHsZBHtU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/06/padre.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La reflexión va dirigida hacia los padres que se implican en el cuidado de sus hijos, llevando a cabo la función importante en&nbsp; el proceso de Humanización de sus hijos. La humanización es el proceso que permite el paso de lo más instintivo a lo cultural que es adquirido, social y nos diferencia del mundo animal, va ligado a la crianza, a la posibilidad de establecer vínculos con otros y con el entorno que le rodea. El estado de desvalimiento de la cría humana requiere de la presencia de otro para sobrevivir y desarrollarse. De manera gradual, gracias al cuidado y trasmisión de los modos de vida y costumbres que los padres realizan, el niño puede ir incorporando todo lo que se refiere al mundo que le rodea, las pautas sociales, el lenguaje, el niño aprenderá a controlar sus impulsos, esperar, acceder al conocimiento e incorporar las normas sociales necesarias.</p><p>Tomo una entrevista al Psicoanalista Massimo Recalcatti con algunos conceptos interesantes: “Ya lo dijo Freud, la profesión de los padres es una profesión imposible”. Dice que ya no se añora la figura, ya agotada, del padre disciplinario y autoritario, pero se pregunta si la figura del progenitor empático no es también contraproducente porque los hijos necesitan encontrar obstáculos en sus padres, el conflicto como herramienta de formación. “Los padres de hoy evitan&nbsp;el conflicto con sus hijos por temor a no ser amables.&nbsp;</p><p>Se invierte la cadena generacional , sostiene que hoy no es el niño el que quiere sentirse reconocido por sus padres, sino que son los padres los que quieren sentirse reconocidos por sus hijos”, razona el profesor de la Universidad de Pavía, que señala que el mejor regalo que pueden hacer los padres a sus hijos es no intentar desvelar su secreto, dejarles ir, favorecer su diferencia en vez de querer que repitan sus vidas depositando sobre ellos sus expectativas: “Ya lo dijo Sartre, cuando los padres tienen planes para sus hijos, los niños tienen destinos generalmente infelices”.&nbsp;Afirma en el ensayo que nuestro tiempo defiende de diferentes maneras la necesidad del diálogo entre hijos y padres como “principio educativo prioritario” y que este diálogo ha ocupado “con toda razón” el lugar del mandato brutal, de la “voz ronca” de la “mirada severa”. Esto hace que padres e hijos nos hallemos en una proximidad desconocida hasta hace poco: “Los padres ya no son el símbolo de la Ley, sino que, como las madres, también se ocupan del cuerpo, del tiempo libre y de los afectos de sus hijos”. Y eso está bien, ¿no?&nbsp;Que los padres de hoy tengan una relación de proximidad con el cuerpo de sus hijos, que también conozcan la ternura del contacto y la alegría de abrazar es una conquista de la larga ola revolucionaria de 1968. No obstante, creo que la función paterna no es equivalente a la materna, pero también creo que no es necesario identificar al padre y a la madre con los sexos de los progenitores.&nbsp;&nbsp;Todo padre está perdido. Y esos son los mejores. Los peores son aquellos que creen que saben lo que es un padre y lo encarnan en su persona, que se creen que son modelos parentales ejemplares, que piensan saber cuál es el secreto del niño, es imposible que un padre no se equivoque como padre.</p><p>La empatía se ha convertido en la palabra de moda, junto con los conceptos de regla y diálogo. Yo no soy empático con mis hijos. No los entiendo, se me escapan, van más allá de mí. No son como yo, no viven como yo vivo, no tienen mi percepción de las cosas... Pero a medida que los veo crecer tan diferentes, los amo, los contemplo y los admiro. También en su pereza indolente y en su apatía frívola.&nbsp;</p><p>Ya lo dijo Sartre, cuando los padres tienen planes para sus hijos, los niños tienen destinos generalmente infelices.</p><p>Muchos hijos, como es lógico, se revelan ante esas expectativas. Pone como ejemplo al hijo recobrado de la parábola evangélica de Lucas, cuando exige a su padre la parte de la herencia que le corresponder para abandonar el hogar doméstico. &nbsp;"¡Dame!". Esa es la forma imperativa a través de la cual el hijo de la parábola lucaniana se dirige a su padre. Los hijos de nuestro tiempo se parecen a él. Así se dirigen a sus padres. Pero la enseñanza más grande del padre del hijo pródigo es dejar la puerta abierta, dejar ir al hijo. Si el hijo tiene derecho a rebelarse, la palabra del padre debería ser "¡vete!", "¡Intenta!", "¡Viaja!". El hijo correcto en la parábola es, de hecho, el hijo que se pone en marcha, que exige. Él es el hijo que interpreta que ser heredero es ser un hereje, viajar, salir de la casa. En cambio, su hermano, el hijo primogénito, interpreta la herencia solo como una adquisición (de ingresos, de bienes, de genes), solo como una clonación, como la reproducción de su padre.</p><p>&nbsp;El padre del hijo recobrado no solo da a su hijo lo que pide, sino que lo acoge con un abrazo y un beso cuando vuelve a casa arruinado. En ese gesto vemos que “el regalo más grande que todo padre puede ofrecer a sus propios hijos”: la libertad. &nbsp;El mejor regalo que un padre puede dar a sus hijos es no depositar expectativas sobre sus vidas. No hay peor pesadilla, dijo Deleuze, que ser prisioneros de los sueños de otro.</p><p>&nbsp;Para finalizar por hoy: cuando se habla de función paterna en realidad se hace referencia a una serie de operaciones simbólicas que organizan y regulan las relaciones humanas :</p><p>Intervenir como tercero en la díada madre-hijo,&nbsp;ser representante de la ley y aportar identificaciones.&nbsp; Si bien estas funciones generalmente son efectivizadas por los papás, en tanto función, pueden ser ejercidas por otra u otras personas, indistintamente de su sexo. Pueden ser, por ejemplo, los abuelos, tíos, parejas de los progenitores, maestros, etc. Es decir, quien cumpla la función paterna no necesariamente debe ser un hombre. Alguien que, para ese niño o niña, funciones como el que le posibilite registrar el mundo más allá de su mamá. Será una presencia tranquilizadora que le permitirá desarrollarse con confianza y animarse a experimentar y descubrir el mundo (con la seguridad de saber que cuenta con su apoyo emocional). Es también parte de la función paterna ser el representante de la ley. ¿Qué quiere decir esto? Implica darles sentido a los límites, haciendo cumplir lo que está bien y prohibiendo lo que está mal. Implica mostrarle al pequeño el funcionamiento del mundo; transmitirle los valores de la familia y enseñarle a diferenciar lo que se puede y lo que no.&nbsp;Representar la ley significa también estar sujeto a ella, ya que, caso contrario, estaríamos en presencia de una ley arbitraria o tirana. Por último, comprende aportar identificaciones que le permitan al niño asimilar aspectos o atributos de otras personas, favoreciendo la diferenciación y el armado de la propia personalidad.</p><p>Ser papá no es un acontecimiento meramente biológico. La paternidad es, por sobre todas las cosas, una función simbólica.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-Q7NEB1Cd3MxOCYPugdWHsZBHtU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/06/padre.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Aprovechemos el día del padre para pensar acerca de las funciones de los padres, hoy llamadas funciones parentales que engloban aspectos maternales y paternales no necesariamente ligadas al sexo hombre o mujer.]]>
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                                <category term="psicologia" label="Psicología" />
                <updated>2022-06-20T15:00:02+00:00</updated>
                <published>2022-06-20T14:45:00+00:00</published>
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        <title>
            El amor romántico
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                <![CDATA[Lic. Ana María Zanini]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.diariodebatepregon.com/psicologia/el-amor-romantico">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/q6B4H5Nph8EtQbJ4tVMwofP5w0k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/06/amor.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La palabra amor tiene muchos sentidos y es materia de estudios, y de debates diferentes: poéticos, literarios, religiosos, morales, cotidianos, entre otros. Se habla del amor como la salvación religiosa o el sumun del ideal poético, la única salida en un mundo despiadado o el fundamento de las relaciones humanas. Sin embargo, del amor también se puede hablar con mayor sobriedad, de manera desapasionada diciendo que es una emoción como cualquier otra. También en la actualidad la utilizamos para estudios: roles de género, matrimonio, sexualidad, familia, otras emociones, etcétera</p><p>En artículos de divulgación se habla de “amores tóxicos” para prevenir y colaborar en las personas que terminan sufriendo violencia y muerte. Tomaré algunos conceptos extractados de fuentes pedagógicas y sociológicas para colaborar en reflexiones acerca del tema pareja.</p><p>El ideal del amor romántico, creador de expectativas irreales, es uno de los causantes de la violencia dentro del noviazgo. Identificar los mitos creados en torno a este amor es imprescindible para prevenir las relaciones tóxicas basadas en la desigualdad.</p><p>Estos mitos serían, por ejemplo:&nbsp; La creencia que hemos escogido la pareja que de alguna manera teníamos predestinada, la exclusividad: el amor tan solo se puede sentir por una persona al mismo tiempo, el amor conduce al matrimonio y es la base de éste., el amor lo puede todo. La omnipotencia: El amor lo puede todo, si hay verdadero amor, los obstáculos no deben influir sobre la pareja. Perdurabilidad o pasión eterna: El amor pasional de los primeros meses de relación amorosa debe continuar siempre. Fidelidad: El amor comporta que siempre seas fiel a tu pareja. Libre albedrío: Los sentimientos del amor son libres y no están influenciados por valores sociales, biológicos o culturales ajenos a nuestra voluntad.</p><p>Equivalencia de amor a enamoramiento: Si desaparece la pasión, es que se ha acabado el amor y por último los celos: Es el indicador del amor verdadero.</p><p>El amor y algunos de sus correlatos han sido investigados desde las ciencias sociales. Se ha vuelto un objeto de estudio social legítimo. Desde las visiones sociales se define como una emoción o vivencia subjetiva que emerge, se piensa y se actúa en función de relaciones sociales y normas culturales. Este interés contrasta fuertemente con aquellas perspectivas que tratan de demostrar el carácter universal de la experiencia amorosa y buscan explicaciones genéticas o evolucionistas del amor y de fenómenos como la monogamia, el adulterio o la infidelidad.</p><p>¿El amor ha perdido su sentido con la mercantilización, haciendo el vínculo más frágil? Zygmunt Bauman en su tesis acerca del amor líquido habla acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. La evolución de la pareja a lo largo de la historia, así como la de sus momentos románticos son importantes para una investigación. A su vez compararlos con los códigos culturales y la industria del consumo del momento también resulta útil para determinar la conexión entre el amor romántico y la industria. Zygmunt Bauman es un sociólogo polaco que ha dedicado su vida a estudiar cuestiones como la modernidad y el consumismo. Una de sus mayores obras es “Modernidad líquida” en donde habla de la evolución de la sociedad de sólida a líquida. A lo largo del primer capítulo, el autor se cuestiona si la libertad es una maldición o bendición. Su tesis central es que la libertad no puede obtenerse en contra de la sociedad, puesto que el hombre está inscrito en un modelo y dependiente de sus reglas, de sus ofertas culturales y materiales, que permiten una convivencia en paz. Esto impide que haya una auténtica libertad. Y aunque literalmente, liberarse significa deshacerse de ataduras que impiden el movimiento, hoy en día tenemos muchas ataduras, la diferencia es que creemos que nosotros elegimos-así no lo hagamos-, pues la sociedad a menudo está individualizándonos, cambiando la noción de identidad. A lo largo del segundo capítulo, se afirma que la identidad ya no es esa con la que nacemos, sino que depende de lo que hagamos, del grado social en el que nos encontremos, lo que compramos o usamos. No hay nada más acertado en la modernidad, que el popular refrán “somos lo que compramos”. Entonces se puede deducir que se está condicionado a las grandes industrias que son las que controlan varios aspectos de nuestra vida. En Modernidad Líquida se habló de la fragilidad de los vínculos, sin embargo, en Amor Líquido: acerca de la fragilidad de los vínculos humanos, se trata más en profundidad la fragilidad del vínculo del amor, que va a ser clave para entender la sociedad en la cual estamos inscritos y explicará por qué dejamos que el capitalismo determine y moldee grandes aspectos de nuestra vida. Las experiencias relacionadas con el amor han sido ampliadas últimamente, y la famosa frase de hasta que la muerte nos separe ya no existe. Ahora el amor se relación con eros: posesión, poder, fusión y el desencanto. Lo que hace que las promesas de compromiso “no significan nada a largo plazo”. Esto es a lo que Bauman hace referencia con liquidez, pues son esas relaciones interpersonales, las cuales se caracterizan por la falta de solidez (estabilidad y predictibilidad, calidez y por una tendencia a ser cada vez más fugaces, superficiales, etéreas y con menor compromiso, que se desarrollan en la postmodernidad. Las relaciones están basadas en el amor romántico, Bauman también desarrolla el concepto para hablar en general de la liquidez del amor al prójimo.</p><p>Cuando se habla del amor se habla de un fenómeno social que afecta de alguna u otra forma a la mayoría de las personas. En la próxima se observará acerca del amor desde la perspectiva de las mujeres de una manera general.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/q6B4H5Nph8EtQbJ4tVMwofP5w0k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/06/amor.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>“El amor romántico para las mujeres, así como las creencias y los mitos, siguen formando parte con particular fuerza de la socialización femenina, convirtiéndose en eje vertebrador y en parte prioritaria de su proyecto vital. Así, la consecución del amor y su desarrollo (el enamoramiento, la relación de pareja, el matrimonio, el cuidado del otro…) siguen siendo el eje en torno al cual gira de modo completo o casi completo la vida de muchas mujeres, mientras en la vida de los hombres lo prioritario sigue siendo el reconocimiento social y, en todo caso, el amor o la relación de pareja suele ocupar un segundo plano.”]]>
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                                <category term="psicologia" label="Psicología" />
                <updated>2022-06-13T15:00:02+00:00</updated>
                <published>2022-06-13T14:45:00+00:00</published>
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        <title>
            Envejecimiento
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.diariodebatepregon.com/psicologia/envejecimiento">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/mRzA9Lg-m1KHABH-Qjm2MRZCpl4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/05/_2.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En la infancia vivimos un tiempo lento, el futuro es muy lejano y se hace esperar. En cambio en la vejez vivimos un tiempo y una vida que se está acabando, un futuro que se acorta y la muerte ya no es algo impersonal y lejano, incluso desconocido como en otras épocas de la vida, sino un hecho real e ineludible, para los otros y para uno mismo.</p><p>Quizá por eso en el presente de la vejez, más que en ningún otro momento de la vida, se unen pasado y futuro. Es mucho el recorrido que se ha hecho: toda una vida. Y, comparativamente, es poco el recorrido que queda por hacer.</p><p>Actualmente, la vejez es considerada, desde un punto de vista evolutivo, una etapa más del ciclo vital, la última, que puede durar un tiempo cada vez más largo. En ese sentido se habla de cuarta edad para referirnos a la vejez tardía, es decir, aquella que va más allá de los ochenta años de vida. Y como cualquier otra etapa de la vida, también tiene su cometido. Envejecer no sólo es esperar a morir. La vida es una readaptación constante y, en el último tramo, la tarea vital que se nos impone es la de enfrentarnos a la propia muerte, a la vez que seguir viviendo.</p><p>Erikson, psicólogo y psicoanalista, es uno de los primeros autores que considera el desarrollo desde una perspectiva que incluye todo el ciclo vital humano. Entiende el desarrollo como una secuencia de etapas a lo largo de la vida, cada una de las cuales confronta a la persona con una crisis o dilema de carácter psicosocial. Si estas crisis se superan favorablemente, agregan cualidades que fortalecen nuestro yo y nos capacitan para afrontar nuevas crisis. Si por el contrario no podemos resolver adecuadamente cada una de estas crisis, el desarrollo personal y social se ve dificultado. Cuando no se logra establecer una apertura a la generatividad se produce un estancamiento, desarrollando alguna regresión a necesidades como: obsesiones, rabias y dificultades en las relaciones sociales; además se pueden presentar sensaciones de insatisfacción, aburrimiento, entorpecimiento y empobrecimiento interpersonal.&nbsp;En el proceso si se resuelve o no el conflicto, sobrevendrá desesperación y angustia, o por el contrario, aceptación, apertura, madurez e integridad.Concomitante a la madurez e integridad, surge otro concepto relacionado con la sabiduría que&nbsp;no se conseguirá hasta la vejez ya que depende de dos atributos del self: la autotrascendencia y el auto- desarrollo.&nbsp; La generatividad se relaciona con la capacidad de la persona de generar vida y con su compromiso no sólo de crear o procrear sino de cuidar y mantener la vida, de favorecer un crecimiento que vaya más allá de uno mismo, que de alguna manera nos sobreviva. Es, pues, la capacidad de constituirse no sólo en procreador o creador sino en orientador y guía, cada uno a su propio nivel, de la nueva generación o de los que están con nosotros, de participar en la creación de proyectos y obras que puedan sobrevivirnos y de contribuir a su desarrollo.</p><p>Cuando la generatividad no se logra, la persona puede caer en lo que Erikson llama estancamiento, que supone focalizarnos en nosotros mismos y que puede llevar a un empobrecimiento personal y social, e incluso a una regresión a etapas anteriores. Si las condiciones sociales favorecen esta regresión, la persona, aunque adulta, cada vez dependerá más y más de los otros, no podrá desarrollar y aprovechar su autonomía e iniciativas y, en casos extremos, puede acabar dependiendo totalmente de la sociedad, sin poder entregar nada a cambio.</p><p>La integridad, vinculada a la vejez, tiene que ver con la capacidad de evaluar la propia vida, lo que hemos hecho con ella, de considerar todo aquello que ha merecido la pena ser vivido, de haber obtenido provecho de vivir y haber podido&nbsp;hacer&nbsp;nuestra vida. También supone haber podido elaborar en lo fundamental las pérdidas y desilusiones que toda vida conlleva. Todo ello nos ayuda a aceptar la propia finitud y la muerte.</p><p>La persona que ha logrado superar positiva y creativamente los distintos avatares que se van presentando a lo largo de la vida, puede hacerse una idea más realista de su papel en el mundo, dar sentido a su vida, que incluye también el futuro y la propia muerte. Puede plantearse, incluso, lo que les puede ocurrir después de su muerte a sus seres queridos, o a todas aquellas obras o creaciones realizadas a lo largo de su vida.</p><p>Sólo las personas que han trascendido su propio ser mediante la procreación y cuidado de sus hijos y nietos cuando los hay; mediante el cuidado y la atención de otras personas o colectivos humanos, de la naturaleza, de sus aportaciones artísticas, científicas, laborales, relacionales, emocionales, etc., por pequeñas que sean, pueden alcanzar un estado de integridad del yo que les permite aceptar la propia vida como única e irrepetible y sentir el valor de la propia existencia y también de todo aquello que nos sobrevivirá a través de los otros.</p><p>Pero no hemos de olvidar que algunas de estas cualidades vinculadas a la generatividad, la integridad y la trascendencia, pueden verse muy comprometidas en la vejez, etapa de la vida especialmente difícil para la persona, ya que sus condiciones tanto a nivel físico como psicológico y social pueden llegar a ser muy adversas. La probabilidad de problemas de salud es muy alta y la persona de edad muy avanzada se enfrenta a continuas pérdidas: de facultades físicas y psicológicas, afectivas, de familiares y seres queridos, y en último término de su propia vida. No resulta fácil poder mantener el sentimiento de bienestar personal, de integridad, y pueden aparecer sentimientos de desesperación en el presente y ante el futuro, dominado entonces por el temor angustioso y angustiante ante la muerte, por el sentimiento de que lo que queda de vida es poco y que ya no será posible la elaboración de todo lo perdido, ni tampoco quedan fuerzas para un nuevo estilo de vida, ni nuevas formas de relación.</p><p>Cuando domina el sentimiento de pérdida, de que las redes extendidas a lo largo de toda la vida se han cerrado, dejando a la persona sin ningún horizonte vital generativo, puede sentirse intensamente que no hay futuro. La filosofía siempre se ha ocupado de los temas básicos para los humanos, como son la vida y la muerte. Norbert Bilbeny (2003), cita un pensamiento de Spinoza: “nada le preocupa menos a la persona sabia que su propia muerte”. Pero tiene que ser sabia. Es decir, poder haber aprendido de las distintas experiencias de la vida que nos acercan a la muerte, y también de la propia imaginación o de la de otros, a través de la poesía, la literatura, la música, el cine…</p><p>No es fácil alcanzar esta sabiduría, ni personal ni colectivamente, en una sociedad en la que la muerte es un tabú, algo de lo que no se puede hablar, a lo que cuesta acercarse emocionalmente.</p><p>Otro filósofo, Kierkegaard, nos da una visión que integra pasado y futuro, cuando dice que “la vida se comprende mirando hacia atrás, pero sólo se vive mirando hacia delante”. La vida es lo que se tiene por delante. Y para que haya vida, la persona ha de tener conciencia de albergar posibilidades, de que aún tenemos alguna posibilidad futura. Este es un sentimiento fundamentalmente interior, sobre todo en el momento final de la vida, en que la vida se agota. La experiencia es lo que queda, no lo que pasa. Y si hay algo que permanece en nuestro interior son las emociones, incluso aunque se pierda la memoria. Hace unos días una anciana de 90 años, aún activa en tareas de voluntariado, me decía que la vejez es “acumulación de juventud”. Creo que se refería a acumulación de vida, a la posibilidad de mantener una actitud vital.</p><p>La tarea de la vida es estar al cuidado de la vida, hasta el último minuto. La poca o mucha vida que tenemos por delante no depende de una cantidad, sino de una calidad, que tiene que ver con nuestro esfuerzo para apreciar en cada momento la vida que se tiene, lo que hasta el último momento podemos vivir, en relación a nosotros mismos y con los demás. Siempre se puede dar y recibir, sobre todo emocionalmente, en alguna medida, por insignificante que parezca.</p><p>“Efímera es la vida de los hombres, pero sus días son inmortales” (Píndaro).</p><p>Este artículo está compendiado de una nota de la psicóloga Mercedes Olmo</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/mRzA9Lg-m1KHABH-Qjm2MRZCpl4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/05/_2.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Que el tiempo pasa, es algo experimentado por todos los seres humanos. Y también que el tiempo pasa de manera diferente para cada uno de nosotros. No sólo eso, sino que en ocasiones el tiempo se hace eterno; otras veces el tiempo vuela. En gran medida en función de nuestras vivencias. Pero, ¿ es el tiempo el que pasa o somos nosotros los que pasamos y en cada época de la vida tenemos una vivencia distinta de nuestro paso por el tiempo?]]>
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                                <category term="psicologia" label="Psicología" />
                <updated>2022-05-08T12:00:03+00:00</updated>
                <published>2022-05-08T11:15:00+00:00</published>
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            La soledad
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                <![CDATA[Lic. Ana María Zanini]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VgSykQ8Sai2CKXDRNXcDUtmLRxk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/04/soledad.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Los cambios producidos en las dinámicas interpersonales, la generalización de las redes sociales, la emergencia de las conocidas “relaciones líquidas” o superficiales, el incremento de familias monoparentales o las nuevas demandas sociales y laborales, que conllevan un mayor aislamiento, justifican el incremento producido en las tasas de soledad de la actualidad. Hasta hace pocos años, el sentimiento de soledad siempre se había vinculado con patologías como la depresión, considerándolo una consecuencia de la misma. Sin embargo,&nbsp;hoy en día la actualidad científica ha comenzado a conferir a dicho sentimiento de soledad una mayor relevancia, llegando a ser percibido como un entramado psicológico o patología por sí mismo. Algunos estudiosos afirman que la soledad es una problemática que tradicionalmente ha carecido de una atención seria debido a que no ha sido considerada una posible raíz de otras dolencias, o no se ha percibido como una problemática independiente. Según este autor, parte de esta situación se debe a que las personas que experimentan este sentimiento de soledad no suelen reconocerlo, en su mayoría, debido a la vergüenza y la dificultad para superar la sensación de aislamiento.</p><p>&nbsp;Young concibe la soledad como «una ausencia real o percibida de vínculos satisfactorios acompañada, a menudo, de síntomas de estrés».</p><p>En este sentimiento observamos 4 factores: -Agotamiento:&nbsp;descenso de la energía y el rendimiento vinculados, en esta ocasión, a la falta de sentido vital. -Aislamiento:&nbsp;experiencia de segregación social. -Inquietud:&nbsp;relacionada con la frustración, el displacer y la tensión asociada a la soledad. -Abatimiento:&nbsp;sensación de desaliento más ligada a la depresión.&nbsp; Todas las personas se encuentran expuestas a continuos cambios capaces de generar un gran impacto en sus vidas. Cambios como el fallecimiento de alguien querido, el alejamiento de personas allegadas debido a cuestiones profesionales, una rotura de pareja, etc.,&nbsp;pueden generar el sentimiento de una ausencia constante que suele estar acompañada de la sensación de “no tener a nadie” o no disponer del apoyo emocional para poder enfrentarse a las distintas dificultades del día a día, en definitiva, pueden generar este sentimiento. Un aspecto fundamental para comprenderlo el origen del sentimiento de soledad es la combinación de un estado real y de la percepción del individuo sobre éste.&nbsp;Es frecuente encontrar a personas que lo experimentan a pesar de disponer de una amplia red de apoyo social.&nbsp;Esta situación se produce en aquellos casos en los que se carece de vínculos seguros y cercanos, pudiendo estar acompañado de un intenso sentimiento de abandono, desarraigo o vacío interno. En la necesidad humana de pertenencia y aceptación social subyace al deseo de generar y mantener una determinada cifra de relaciones interpersonales significativas. Por este motivo,&nbsp;en muchas ocasiones las decisiones que tomamos, y las acciones que llevamos a cabo, son producto de un intento, a veces inconsciente, por evitar el aislamiento o la disolución de un grupo emocionalmente relevante, debido al miedo a estar solo.</p><p>Además de los factores citados, debemos tener en cuenta otros elementos propios de las vivencias de cada uno, cobrando especial importancia los vínculos establecidos con las principales figuras de apego: padres, amigos, familiares…&nbsp;La disponibilidad y la sensibilidad de tales personas, y los patrones de apego o vinculación emocional generados a partir de estas primeras relaciones interpersonales, influirán en las expectativas de las relaciones futuras, en cómo nos relacionaremos con los demás, así como en la vivencia de experiencias de exclusión social, rechazo, abandono…&nbsp;Todas estas experiencias relacionales vividas contribuirán al desarrollo de un “conocimiento relacional implícito” que influirá en las expectativas elaboradas por la persona sobre las posibles respuestas de aquellos con los que inicia algún tipo de relación y, en consecuencia, en la dinámica interpersonal generada. Así,&nbsp;la elaboración de expectativas negativas podría frenar y/o interferir en la creación de vínculos seguros que reduzcan el sentimiento de soledad. En definitiva, ésta es una problemática cada vez más presente en la sociedad actual cuyo desarrollo depende tanto de factores socioculturales como de las vivencias y experiencias vinculares de la persona.&nbsp;</p><p>El miedo a la soledad ha sido considerado como uno de los mayores temores que puede experimentar una persona. Esta situación puede conducir, en ocasiones, al establecimiento y/o mantenimiento de relaciones interpersonales dañinas que tratan de evitar el aislamiento y la soledad. Como consecuencia, pueden surgir las conocidas relaciones de “dependencia emocional o afectiva” donde un individuo es capaz de experimentar y soportar situaciones de abuso o maltrato debido a la necesidad de sentirse acompañado.&nbsp;Estas relaciones están marcadas por un notable desequilibrio entre los integrantes que genera graves repercusiones sobre la persona que se encuentra en la situación más desventajada. Además, suelen desarrollarse distintas dinámicas de ruptura y conciliación que genera un ciclo que puede explicar el mantenimiento de la relación.</p><p>A pesar de que la soledad es un sentimiento universal que todas las personas somos capaces de reconocer, no siempre resulta fácil de describir. El cine, por ejemplo, lo ha intentado: Ciudadano Kane, Fresas Salvajes, Amelie…la película “Her” (Spike Jonze, 2013) esta última extraordinaria. Her, es una obra ambientada en un futuro próximo, que describe la historia del protagonista, Theodore, personaje que interpreta Joaquín Fénix, un hombre solitario, atormentado y melancólico, que acaba de separarse y se enfrenta a una soledad natural y universal, característica de cualquier&nbsp;proceso de pérdida y duelo. Pero a medida que avanza la narración, vamos descubriendo que esta emoción puede convertirse en algo patológico. Y es que el protagonista, cuyo trabajo paradójicamente consiste en escribir cartas con fuerte carga emocional para otras personas (cartas de amor en fechas señaladas, aniversarios etc.), se ve incapaz de enfrentarse a una soledad que cada vez le resulta más insoportable. Podemos verle en la cama, llorando, en un diálogo interior, “Estoy solo… a veces siento que ya he sentido todo lo que voy a sentir jamás… y de aquí en adelante nunca voy a sentir nada nuevo, solo versiones más pequeñas de lo que ya he sentido” Si nos situamos en el avanzado&nbsp;mundo tecnológico que nos propone la película y adivinamos que estamos en una sociedad que potencia el aislamiento, –algunas de las primeras imágenes, cuando Theodore sale de la oficina y vuelve a casa, nos muestran espacios donde la gente se encuentra abstraída en sus dispositivos móviles. En una de ellas, el protagonista avanza pensativo entre una multitud en la que cada persona se muestra ensimismada y ajena a los demás–, es fácil entender que Theodore intente llenar el vacío de su soledad, entablando conversación con una inteligencia artificial –un avanzado sistema operativo con una sensual voz de mujer y llamada Samantha– y con el que inicia una inquietante relación. “Her” (Ella) le proporciona compañía, le escucha, le comprende y le conoce, le ofrece momentos divertidos, risas e incluso sexo virtual. Notamos a lo largo de la película como cambia su expresión, como sonríe continuamente, como nos va mostrando lo que terminará por sentir: amor.</p><p>Pero la película va más allá de un romance virtual, habla de cómo esta emoción llevada al extremo nos conduce a la patología, nos habla de cómo alguien que no está, que no nos toca, puede darnos la capacidad de sentir. La película muestra un futuro distópico pero cercano, donde la tecnología parece no tener límites, y el ser humano depende cada vez más de ella. Una tecnología que reemplaza las relaciones humanas reales, tangibles, y muestra también una estrategia que se impone: enfrentar los problemas –como el de la soledad– por el camino más rápido, sin esfuerzo y obteniendo la solución de inmediato.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VgSykQ8Sai2CKXDRNXcDUtmLRxk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/04/soledad.png" class="type:primaryImage" /></figure>Las personas, como seres sociales, necesitan convivir en compañía de los otros. No obstante, es frecuente encontrar a personas que presentan un gran sentimiento de aislamiento. El sentimiento de soledad es una experiencia desagradable derivada, en la mayoría de los casos, de una escasa red de apoyo social, o de relaciones superficiales e insatisfactorias. Se trata de un sentimiento bastante frecuente en la sociedad actual y el mundo occidental.]]>
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                                <category term="psicologia" label="Psicología" />
                <updated>2026-02-19T13:40:08+00:00</updated>
                <published>2022-04-17T11:15:00+00:00</published>
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            Psicología de la Música
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1d9Fxu9pXao8oNB6-xJowkjnaTg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/04/musica.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;Este tipo de Psicología se inicia a principios del siglo XX. Establece dos enfoques: Enfoque psicofisiológico. La acción de oír es el resultado de una excitación producida por las ondas sobre el sistema auditivo, que se transmite por el sistema nervioso al cerebro para dar lugar a una imagen aural. La música permite el equilibrio dinámico entre las capacidades de los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro- Enfoque psicobiológico. El desarrollo de las capacidades musicales depende del número de conexiones neuronales, creadas por la estimulación.</p><p>&nbsp;</p><p>La&nbsp;inteligencia emocional&nbsp;es un conjunto de habilidades como el control de los símbolos, la&nbsp;perseverancia, empatía, etc. Y constituye un vínculo entre sentimientos, carácter e impulsos morales. La música, si es adecuada, nos lleva a una Re armonización de los sentimientos y el estado de ánimo. Además, nos ayuda a un dominio del cuerpo, a la organización de las relaciones espaciales. El tono y volumen de la voz, delata el momento en que nos encontramos y qué tipo de persona somos. Desde que nacemos estamos expuestos a la música, comenzando por la voz de los padres. El tono expresivo que utilizan ayuda a que el niño mantenga la atención, siendo la voz de la madre la preferida debido a que su agudeza señala felicidad y afecto. Es importante educar tanto la expresión de la voz como el canto. Este, en concreto, es uno de los medios de expresión más completo y máximo.</p><p>La relación entre psicología y música se remonta al estrecho entrelazamiento entre la constitución de la psicología como disciplina científica y la consideración de los hechos musicales. En este sentido, fueron los trabajos del húngaro Géza Révész, verdadero pionero de la psicología de la música quien dijo que la comprensión de una pieza musical, en general, activa una compleja red de capacidades cognitivas que invierten habilidades como la memorización, la atención o el análisis de estructuras.&nbsp;</p><p>¿Por qué la música puede afectar tan profundamente a nuestras emociones? A menudo se considera la música como el "lenguaje de las emociones": su capacidad de evocar y expresar emociones constituye su característica fundamental y primaria. La música expresa emociones que los oyentes perciben, reconocen, o son emocionalmente tocados. Además, varios estudios han sugerido que la razón más común por la que se escucha la música es para&nbsp;poder influir en las emociones, para modificarlas, para liberarlas, para sintonizar con su estado emocional, para alegrarse o consolarse, o para reducir el estrés.</p><p>Un estudio realizado en 2003 por Adrián North de la Universidad de Leicester, Inglaterra, demostró que los clientes de un restaurante de lujo eligen los platos más caros del menú si en la sala se difunde música sofisticada y clásica. Según North, esto sucede porque los clientes, escuchando música clásica, se perciben como personas más refinadas; así para permanecer en sintonía con esta su imagen de sí mismos, delante de la carta de los vinos no reparaban en gastos.&nbsp;</p><p>Acerca de la influencia de la música en los mecanismos psíquicos ya hemos hablado en otras notas, continuando en esa línea encontré un paper de la especialista Josefa Moreno, les resumo algunos conceptos muy interesantes: &nbsp;La música tiene una fuerza emocional que incide en las personas desde la niñez, para entender su influencia existe una disciplina que es la Psicología de la música.&nbsp;El estudio del comportamiento musical se ha de observar desde los comienzos de la vida y el individuo comprende una dimensión biológica, otra psicológico-emocional y su inserción en un entorno o medio social. Por lo tanto, contemplemos lo que representa la música en su totalidad para el cuerpo, la mente, la emoción y el espíritu, y cómo se relaciona este individuo con la naturaleza y el medio social. La Psicobiología investiga no solo los mecanismos, sino también la funcionalidad de las estructuras cerebrales y su relación con la música y el pensamiento musical. El cerebro es la estructura material que implica no sólo el pensamiento sino también la afectividad. El pensamiento es la computación de símbolos; está localizado en zonas corticales. La afectividad, el sentimiento, son contenidos básicos de la conciencia, de la actividad psíquica; está localizado en el sistema límbico, tálamo, hipotálamo, que se hallan en la base del cerebro en la zona llamada diencéfalo, y en el lóbulo temporal. Como decía, el pensamiento es sólo una computación de símbolos, un método auxiliar y muy desarrollado de los órganos de los sentidos, pero no es la esencia de la vida, ni siquiera de lo humano. Sin embargo, la afectividad, que es una actividad psíquica, es el contenido básico de la conciencia. Todo estado de conciencia está presidido por un afecto. El comportamiento humano no sólo está enraizado en el cerebro, sino también en los componentes químicos que produce. Todas estas cuestiones ¿a dónde nos conducen?, ¿para qué nos van a ser útiles a la hora de sustentar un constructo teórico que fundamente la Educación Musical? Si nos planteamos cual es la relación del desarrollo cerebral en cuanto al número de capacidades musicales que se pueden adquirir y el número de las conexiones funcionales entre las diferentes áreas cerebrales, podríamos concluir que la función de los educadores musicales es facilitar al máximo la creación de estas conexiones. El desarrollo de las capacidades musicales, por lo tanto, depende del número de conexiones neuronales establecidas mediante las experiencias musicales vividas. Considero imprescindible insistir en la necesidad de una estimulación musical adecuada en los niños.&nbsp;</p><p>“La música es la mediadora entre el mundo espiritual y el de los sentidos”</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1d9Fxu9pXao8oNB6-xJowkjnaTg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/04/musica.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La psicología de la música es el estudio de la fuerza emocional que ejerce la música en el comportamiento de las persona]]>
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                                <category term="psicologia" label="Psicología" />
                <updated>2022-04-10T15:00:02+00:00</updated>
                <published>2022-04-10T14:45:00+00:00</published>
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            El Duelo
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rN8Ixi0PjawDLzWi_-lI05pAgJY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/04/duelo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;Si bien es cierto que desde principios del 1900 ya se comenzaba a discutir –desde el punto de vista psicoanalítico- sobre el duelo y sus implicancias, lo cierto es que su tratamiento y estudio es mucho más reciente. Distintos autores, afirman que el duelo tiene un comienzo, un proceso y un final. Muchas personas se preguntan cuánto dura ese proceso, cuándo finaliza, en realidad este es un proceso incierto, con altos y bajos. Una nueva mirada del duelo tiene que ver mucho más con lo individual, dado que cada proceso es diferente según una serie de variables personales. Esta modalidad habla de una continuidad y no de un cierre o final. El paciente tiene como tarea, buscar un sentido y un significado a su pérdida, y esto es un camino individual y único, puede estar triste o enojado, pero también se entremezclan muchas otras emociones. Existe, por otra parte, una nueva idea que tiene que ver con la continuidad del vínculo, en la que no se trata de olvidar al que murió, sino incorporarlo a la nueva realidad de su vida. Y esto de no tener que cortar el vínculo provoca un gran alivio: "Yo ya no tengo que separarme del que falleció, sino que tengo que cambiar o iniciar un nuevo modo de relacionarme con el mismo". Esta idea nos propone pensar la muerte como parte del ciclo de la vida y percibirla como un cambio de estado. El desafío que impone el duelo, trae aparejado nada más y nada menos que, una tarea para nada sencilla que es la de aprender a vivir con la ausencia, y encontrarle un nuevo sentido a la existencia. En verdad, aún hoy, muchos especialistas que ayudan a personas que sufren pérdidas significativas intentan ayudar al doliente a cómo decir adiós, teniendo en cuenta esta variable como un modo en su recuperación. Esta terapeuta cree en la importancia de aprender, no a cómo decir adiós, sino a desarrollar nuevos modos de vinculación con ése otro que ahora ya no está presente físicamente. Porque la vida continúa, aunque ya no sea igual que antes. Lindemann, subdividió al duelo en diferentes etapas: la etapa de conmoción, la de incredulidad, la de dolor agudo y la de resolución. Pero la que más influenció en todo el desarrollo del duelo, posteriormente a Freud es la Dra. Elizabeth Kubler Ross, una psiquiatra que se especializó en ayudar a las personas a morir dignamente, en su libro de 1969,&nbsp;"Sobre la Muerte y el Morir",&nbsp;se centra en la transición emocional. Si bien ella trata de describir cómo son las etapas de transición en un paciente moribundo, utiliza ésta misma clasificación para describir las etapas por las que atraviesa un deudo luego de haber sufrido una pérdida significativa, éstas son: la negación, la ira, la resignación, la depresión, y por último la aceptación.</p><p>Transcribo la teoría del Dr. Niemeyer, desde una línea sistémica, cognitivista y constructivista, incluyendo la narrativa. Describe distintos momentos del duelo: evitación, asimilación y acomodación, como diferentes momentos que marcan un continuum dentro del proceso. La evitación correspondería a la fase de embotamiento, conmoción, incredulidad o shock y sería ése 1er período en dónde la gente suele decir, "no puede ser, no puede ser cierto, no, no, no", es tan desbordante el número de sentimientos que se ponen en marcha y es tan grande el impacto que produce la muerte del otro que equivaldría a permanecer mirando el sol por un largo período sin esconder la vista, situación que nos dejaría ciegos-Un segundo momento es la asimilación, que tiene que ver con el conocimiento intelectual y emocional de la pérdida que provoca toda una revolución interior , y por último la acomodación que trae aparejada la aceptación de que ése otro ya no va a volver y coincide con el momento de reorganización de la vida. Estos son diferentes momentos que a veces se superponen, pero también él aclara que muchas personas no atraviesan estas etapas o no las experimentan siguiendo una secuencia rígida o identificable. Es usual que, luego de atravesar una pérdida traumática (por su característica violenta o inusual), o una pérdida múltiple, (donde fallecen varios miembros de una familia), aparezcan predicciones pronosticas sobre la recuperación de los sobrevivientes .Sin embargo , deberíamos ser más cautos y considerar fundamentalmente él sentido que esa pérdida tiene para el consultante, dado que el impacto que produce una muerte está íntimamente ligado a una serie de variables únicas y personales que le dan a cada proceso un significado particular. Es común oír frases como: "mi padre tuvo una muerte divina", ¿divina para quién?, se murió súbitamente, no sufrió., otras veces escuchamos "si hubiera estado enfermo yo hubiera podido estar junto con él y despedirme", es decir que el duelo pone en marcha la cosmovisión personal, para el duelo no hay un único sentido.&nbsp;Surge la pregunta: ¿las etapas se tienen que dar si o si en todos los procesos, y el saltear alguna de ellas implica algo patológico o algo que no anda bien? No necesariamente, en esta nueva mirada, se habla más bien de duelo funcional o disfuncional. Una conducta puede ser funcional en ciertos momentos y en otros ser disfuncional.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rN8Ixi0PjawDLzWi_-lI05pAgJY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/04/duelo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Luego de fascinarme con la serie británica “After Life” con el excelente actor Ricki Gervais, donde, a mi modo de ver se muestra un paradigma del duelo por la muerte de su compañera me ocupé de revisar literatura acerca del tema y encontré un capítulo de Diana Liberman, que resumo y les comparto.]]>
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                                <category term="psicologia" label="Psicología" />
                <updated>2022-04-03T12:00:03+00:00</updated>
                <published>2022-04-03T11:15:00+00:00</published>
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            Saber escuchar
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        <author>
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.diariodebatepregon.com/psicologia/saber-escuchar">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jOjOty3GI78QTGxehbOosAr7GTY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/03/escucha.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Saber escuchar es un proceso fundamental para una&nbsp;comunicación eficaz. No somos conscientes de la importancia que tiene y de lo mucho que nos beneficiaría potenciar esta habilidad. Sin embargo, nuestra necesidad de ser escuchados pasa por encima de esto y nos volvemos egoístas sin ser conscientes de ello, mientras que cuando escuchamos nuestra atención va dirigida hacia algún sonido o mensaje específico, es decir, existe una&nbsp;intencionalidad, encontrándose todos nuestros sentidos enfocados a lo que estamos recibiendo. Es mucho más fácil&nbsp;oír que escuchar, ya que esto último requiere de una disposición a prestar atención y a esforzarse por comprender lo que el otro te está diciendo. La escucha activa es una técnica que ayuda a&nbsp;establecer un diálogo eficiente, en el que el oyente puede interpretar y asimilar verdaderamente todo el contenido expresado por el hablante. La base teórica de esta técnica fue desarrollada por Carl Rogers y consiste en el enfoque centrado en la persona. Durante los procesos de comunicación, es común no absorber la información expresada por el interlocutor, unas veces por el exceso de contenido presentado, otras por la falta de concentración o dificultad para analizar e interpretar lo que realmente se dice. La escucha activa intenta romper este ciclo de pocas interpretaciones mediante el desarrollo de habilidades de comunicación que garanticen un&nbsp;diálogo lineal y eficiente, pasando de escuchar a oír en muchas ocasiones, mientras elaboramos qué vamos a decir cuando el otro acabe, en vez de intentar prestar atención a lo que nos dicen, quedando el diálogo bloqueado por incontinencias verbales. Pues, si todos queremos hablar a la vez y no se escuchan las razones de los otros, no habrá diálogo como tal sino monólogos que se yuxtaponen. Saber escuchar es una actitud difícil, ya que exige dominio de uno mismo e implica&nbsp;atención, comprensión y esfuerzo&nbsp;por captar el mensaje del otro. J. Krishnamurti afirmaba “Escuchar es un acto de silencio”. Mientras no callemos nuestro diálogo interno y prestemos atención a nuestro interlocutor, no aprenderemos a escuchar. Solo una actitud de escucha atenta hace fecunda la palabra que podemos dar a nuestro interlocutor. Es difícil poder decir al otro algo que resulte válido si no abrimos de par en par nuestros oídos para escucharlo. Veamos algunos ítems que pueden servirnos: Prestar atención: si no atendemos al mensaje del otro será imposible que escuchemos. Por tanto, si tenemos problemas para atender,&nbsp;intentemos enfocarnos en lo que nos dicen e ignoremos todos aquellos distractores&nbsp;(tanto internos como externos). Debemos seguir la línea argumental de nuestro interlocutor y prestar atención a su lenguaje corporal, así identificaremos el contexto con mayor facilidad y podremos comprender la totalidad del mensaje. Mostrar interés: De no ser así, el otro percibirá que no está siendo atendido y provocaremos una respuesta negativa de su parte. Realizar comentarios cortos y gestos de asentimiento&nbsp;que demuestren que estamos escuchando. Adoptar una posición corporal de escucha, lo que implica&nbsp;mantener el contacto visual, disminuir la distancia, orientar la postura hacia el otro, evitar cursarse de brazos, etc. Aplazar el propio juicio: Cuando el interlocutor nos está expresando sus ideas debemos ser capaces de callar nuestro diálogo interno, evitar sacar conclusiones, anular los prejuicios preconcebidos en torno al tema, y dejar a un lado las emociones. Dar y recibir retroalimentación: Se trata de un aspecto importantísimo de la comunicación efectiva. Para ponerlo en práctica podemos&nbsp;solicitar que aclaren ideas que no nos quedaron claras y reformular, con nuestras propias palabras, el mensaje que hemos captado. &nbsp;La empatía ayuda a la escucha activa: Por tanto,&nbsp;para que la comunicación efectiva se produzca debemos ser capaces de ponernos en el lugar del otro y comprenderlo desde su posición.&nbsp;</p><p>Cuando pensamos en aplicar estos conceptos internamente en una empresa o en una organización de equipo, debemos considerar en sus ventajas y cómo pueden impactar positivamente en la rutina de trabajo del grupo. El primer beneficio importante es&nbsp;crear una relación interpersonal&nbsp;más completa, para comunicarnos de manera clara y efectiva con cualquier persona, absorbiendo información y contenido relevante que ayudarán en la relación con el equipo, empleados y los clientes.&nbsp;</p><p>Para desarrollar un interés genuino en lo que el otro dice, se debe ejercitar en la&nbsp;empatía. En este sentido, la escucha activa ayuda a desarrollar el pensamiento empático y la capacidad de ponerse en el lugar de los demás, gracias a una comunicación mucho más efectiva.</p><p>Con una mayor empatía y una comunicación mucho más clara, es posible reducir los conflictos que a menudo están presentes en nuestra vida cotidiana, con menor posibilidad de generar malentendidos. El trabajo en equipo tiende a fomentarse incluso durante el proceso de escucha activa. Esto se debe a que ahora es posible mejorar las relaciones con los colegas, lo que le permite realmente hacer un trabajo de calidad juntos sin estrés ni desacuerdos. No rechazar las emociones que el otro manifiesta. Las emociones son reacciones automáticas que frecuentemente se dan en determinadas circunstancias; pero que no son obligatorias y no las controlamos. Por eso, decir a una persona que no debería sentir lo que siente implica un reproche sobre una conducta sobre la que la persona no tiene control. Hay que tener en cuenta que no está en su mano modificar ese sentimiento.</p><p>No juzgar. Recuerda el dicho bíblico: no juzgues y no serás juzgado. No solucionar el problema. Quien te lo está planteando quiere compartirlo contigo, pero él (ella) es la responsable de solucionarlo. Tú solamente puedes escuchar y dar tu opinión. No interrumpir. Espera a que la otra persona te dé paso, aunque no estés de acuerdo con lo que dice.</p><p>No cuentes tu propia historia. Recuerda que nadie escarmienta en cabeza ajena. Además, si te está contando algo es para que entiendas su problema y, si cuentas tu historia estaréis centrándoos en la tuya. No des un consejo que no te hayan pedido.</p><p>No escuchemos con prejuicios, sino con apertura. Escuchar no es oír. No es ir con ideas fijas. No es hacer juicios de valor. No es solo trasladar ideas y frases. Es adaptar el mensaje a las personas. Hablar también desde el corazón.</p><p>“Eleva tus palabras, no la voz. Es la lluvia la que hace crecer las flores, no los truenos”.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jOjOty3GI78QTGxehbOosAr7GTY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/03/escucha.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>“Escucha activa: Aquella que representa un esfuerzo físico y mental para obtener con atención la totalidad del mensaje, interpretando el significado correcto del mismo, a través del comunicado verbal, el tono de la voz y el lenguaje corporal, indicando a quien nos habla, mediante la retroalimentación, lo que creemos que hemos comprendido.”]]>
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                                <category term="psicologia" label="Psicología" />
                <updated>2022-03-06T15:00:02+00:00</updated>
                <published>2022-03-06T14:45:00+00:00</published>
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            Hablemos de saudade, la nostalgia.
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/DDPaldkmcbrihWT9WsSkjpTGIUU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/02/nostalgia.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Saudade es una palabra de origen portugués muy particular, no tiene traducción literal en otras lenguas, pues se trata de un concepto complejo y de mucha ambigüedad. Ni siquiera la Real Academia Español pudo elaborar un concepto verdaderamente integro sobre la palabra Saudade. Existen muchas interpretaciones sobre su formación, una de las más conocidas es la que asegura que el vocablo portugués proviene del vocablo latín solitate, cuyo significado es soledad, otras teorías afirman que se deriva de otras palabras en latín como solu o soidade, que involucra solitud, mientras que otros autores aseguran su posible relación con la palabra de origen árabe saudá, que transmite melancolía, desánimo o mal de corazón.</p><p>El termino portugués Saudade recoge una cantidad de sentimientos intensos, ese sentir de quien ha perdido algo que no volverá, un peso que se anida en el pecho, un sabor agridulce, es amor y tristeza, así de profunda y aguda es la palabra Saudade.</p><p>Una palabra que sin duda ha sido inspiradora para muchos, como el portugués escritor y político Manuel de Melo, famoso personaje del siglo XVII, quien describió el significado de saudade como “bien que se padece y mal que se disfruta”.</p><p>Esta palabra es utilizada tanto en portugués como en gallego, y ha sido introducida en el español de la misma forma, es decir sin traducción, ya que no se ha encontrado una palabra realmente parecida que pueda expresar lo mismo, pues curiosamente, en el mismo portugués no ha logrado ser tan preciso con su definición ni saber dónde procede concretamente. Otro vocablo: Morriña, es una palabra muy popular en el gallego, y muchas personas la suelen confundir con saudade o la usan como sinónimo de esta, pero en realidad estas dos palabras trasmiten sentimientos completamente distintos, se define como tristeza, melancolía y está relacionada con la tierra natal o una persona que está lejos. Así que básicamente es añoranza por esta alejado de un lugar especial y querido. Por su parte saudade implica un sentimiento de mayor trascendencia y ambigüedad, porque además de añoranza o melancolía expresa anhelo por algo que está unido al inmenso afecto que se siente por este.</p><p>En fin: quien experimenta la saudade no está hundido en la&nbsp;tristeza, sino que siente la nostalgia de haber perdido algo. Aunque, aquí viene el matiz, es bien consciente de&nbsp;añorar&nbsp;algo que ya nunca volverá. Siente nostalgia de Lima, quien vive en París y desea regresar. Pero con la&nbsp;saudade&nbsp;los lazos con el pasado se han roto. Como no hay una palabra en español que sea exactamente así,&nbsp;saudade&nbsp;se incorporó a nuestro&nbsp;diccionario&nbsp;y también al gallego. Es un&nbsp;sentimiento&nbsp;muy relacionado con la contemplación del paisaje que, como dijo&nbsp;Unamuno refiriéndose al gallego, es un “nido incubador de morriñas y saudades”. Es quizás la palabra que le viene mejor a la definición Víctor Hugo: “¿Quién no se ha sentido conmovido añorando su infancia mientras pasea por los escenarios de su niñez? ¿Quién no se ha recreado con cierto placer en la tristeza serena? No es lo mismo esa sensación de ligero desasosiego que la de quien no puede salir de la cama porque todo le recuerda un pasado que lo inmoviliza. En&nbsp;Nicaragua&nbsp;y&nbsp;Costa Rica&nbsp;hay una palabra que equivale muy probablemente a la saudade. Es el idioma de los boleros, ha dicho&nbsp;Sergio Ramírez. Cabanga proviene de&nbsp;kaobanga, término africano, o quizás de una&nbsp;lengua&nbsp;perdida de los indígenas que habitaron Costa Rica. En cualquier caso, unos u otros ya conocían esa curiosa&nbsp;sensación de tristeza tolerable&nbsp;que nos inunda ante la perdida de un amor, de una tierra o de un aroma que perteneció a un tiempo pasado que ya nunca volverá. Si la tristeza no es muy intensa sino serena, puede que hasta nos guste estar un poco&nbsp;acabangados&nbsp;de vez en cuando.</p><p>El&nbsp;fado&nbsp;es la expresión más conocida internacionalmente de la música portuguesa. En el fado se expresan los malos momentos de la vida a través del canto. Generalmente es cantado por una sola persona, acompañado por la «viola» y la guitarra portuguesa.&nbsp;Los temas más cantados en el fado son la melancolía, la nostalgia o pequeñas historias del diario vivir de los barrios humildes, pero especialmente el fatalismo y la frustración. Dicen unos que esta música nostálgica y profunda, estas canciones desgarradas, nacieron hace siete siglos, cuando los árabes vivían en la colina del castillo de San Jorge de Lisboa. Argumentan que el fado tiene parecido con la música popular del norte de África en sus prolongados quejidos y en el tratamiento de lo cotidiano. Otros piensan que el fado es más joven y se cantó, por primera vez, en alguna vieja taberna de Alfama, Graça o Mouraria, alguna noche triste del siglo XIX. Documentalmente sólo se comprueba la existencia del fado a partir de 1838, aunque hay quien identifique su origen con los cantos de las gentes del mar, inspirados en la soledad, la nostalgia y los balanceos de los barcos sobre el agua. &nbsp;Todos hemos vivido nostalgia en más de una ocasión. Es un sentimiento que surge cuando echamos la mirada atrás y recordamos buenos tiempos, momentos de nuestras vidas en las que éramos felices o, al menos, eso es lo que creemos ahora. ¿Por qué la psicología de la nostalgia está invadiendo nuestro día a día durante el confinamiento?&nbsp;Parece que la pandemia ha hecho que experimentemos un viaje a nuestros aspectos internos más olvidados, leemos libros antiguos, vemos series viejas, sagas juveniles de nuestra adolescencia, rescatamos la PlayStation, retomamos clases de guitarra o revisamos nuestras antiguas fotografías, el porqué de esta 'regresión' está directamente relacionada con los sentimientos de incertidumbre, miedo, ansiedad y desconcierto&nbsp; que estamos experimentando la mayoría de la población en esta crisis sanitaria que nos ha obligado a permanecer en casa durante semanas. Existen determinados momentos en los que&nbsp;nos sentimos estancados y sin avance alguno&nbsp;como ha ocurrido durante la cuarentena. A eso, debemos sumarle que es una etapa en la que experimentamos situaciones con&nbsp;altas dosis de estrés y ansiedad&nbsp;que no solo repercuten en la salud mental del presente, sino también del futuro a largo plazo. Ahí entra en juego&nbsp;la regresión al pasado como mecanismo de defensa: esto provoca que en muchas ocasiones&nbsp;nos ayude volver al pasado y recordar etapas y momentos felices; digamos que regresamos a esos estadios de bienestar para&nbsp;sobrellevar mejor la situación actual y sentir impulso. Se recurre a un mecanismo de defensa que nos permita conseguir un equilibrio.</p><p>“En el ocaso de la disolución, todo se encuentra iluminado por el aura de la nostalgia.” (Milán Kundera)</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/DDPaldkmcbrihWT9WsSkjpTGIUU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/02/nostalgia.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En nuestra última comunicación tratamos la abuelidad, que hoy atraviesa, con más y con menos y con mucha generalidad, a quienes transitamos nuestra juventud en la década de los años setenta. Les confieso que al escribir la nota sentí nostalgia de aquella etapa y por ello decidí tratar con ustedes, justamente, los rasgos generales de ese sentimiento, que en la música portuguesa expresa el fado y que los brasileños nominan con la dulce voz de saudade]]>
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                                <category term="psicologia" label="Psicología" />
                <updated>2022-02-27T12:00:02+00:00</updated>
                <published>2022-02-27T11:45:00+00:00</published>
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        <title>
            La Abuelidad
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                <![CDATA[Lic. Ana María Zanini]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.diariodebatepregon.com/psicologia/la-abuelidad">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/pCBixgx_-KmZkmyWvHORRypUH_Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/02/abuelos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;Esta tendencia es opuesta a la de épocas anteriores, cuando se consideraba a la familia como el grupo donde sólo confluían las relaciones entre padre/madre e hijos/as. Consideramos las relaciones entre abuelos y nietos durante la trayectoria vital y la creciente importancia demostrada de la influencia de las relaciones intergeneracionales como factores determinantes para el desarrollo de ambos. Algunos estudios han demostrado que ellos intervienen en épocas de crisis, para mantener la familia y ayudar a que ésta salga adelante, en caso de una enfermedad, muerte de alguno de sus integrantes, migración a otro país o imposibilidad de hacerse cargo de los hijos; de allí que se establezcan relaciones intergeneracionales significativas para el cuidado y la crianza, con una participación importante en la configuración de los vínculos emocionales y afectivos. Al respecto, Osuna dice: en la actualidad nadie cuestionará la importancia que están adquiriendo los abuelos en las relaciones familiares, el número de personas que aumenta, así como también crece el número de años que ellos pueden compartir con sus nietos. Abuelidad&nbsp;es un concepto acuñado por la médica psiquiatra y psicoanalista&nbsp;Paulina Redler&nbsp;en 1980 para denominar a la relación y función de los abuelos&nbsp;con respecto a los nietos, y los efectos&nbsp;psicológicos del vínculo.&nbsp;El término se asocia con su equivalente&nbsp;paternidad para describir el vínculo y función del padre con sus hijos y&nbsp;maternidad, para describir el vínculo y función de la madre con sus hijos, es un fenómeno relativamente reciente, ligado al desarrollo de la gerontología&nbsp;y los derechos de los ancianos, así como al fenómeno de alargamiento de la vida humana y de la noción de&nbsp;tercera edad.</p><p>El rol de la abuelidad se vincula con la función de la transmisión del conocimiento generacional, del pasado, los orígenes a la vez que, al mantener una relación con los nietos menos tensada por las relaciones de autoridad que estos mantienen con sus padres, los abuelos están en mejores condiciones de "escuchar, comprender y sostener a sus nietos en ocasiones que sus padres no pueden hacerlo..." Juegan de este modo un papel esencial en el proceso de "transmisión intergeneracional", proceso ligado estrechamente al de la construcción de la&nbsp;identidad.</p><p>El momento, habitualmente coincide con una etapa de la trayectoria de vida en la que se producen importantes pérdidas (viudez, jubilación, enfermedades, etc.) que obligan a una reorganización psíquica y relacional. De este modo, la abuelidad se conforma como una oportunidad para ello. El nieto es una expresión de inmortalidad, a la vez que una evidencia no dolorosa de la muerte inevitable. Desde el aspecto edípico, la abuelidad permite resignificar la relación padre-hijo, a partir de la menor ansiedad y mayor distancia que existe en el vínculo. &nbsp;Pese a que el rol familiar de los abuelos ha recibido muy poca atención hasta hace muy poco tiempo, hay un amplio consenso sobre la importantísima influencia que los abuelos tienen en la educación de los nietos incluso cuando estos ya son adultos. Cabe destacar entre los elementos beneficiosos que los abuelos tienen para los nietos el de ser un guía y consejero, el trasmitir conocimientos y valores o el dar un sentido de patrimonio familiar y estabilidad. Los abuelos proporcionan una ayuda crucial a todos los niveles: económico, emocional…de cuidado. Saben escuchar a sus nietos y estos los escuchan a ellos en cuestiones relevantes. Algunos estudios sugieren que: los abuelos reconocieron la importancia de involucrarse en la socialización de los nietos como apoyo a los padres y la necesidad de adaptarse a los cambios sociales; destacaron su papel significativo en la transmisión de valores tradicionales, los cuales percibían que están en decadencia en comparación con el hedonismo y la autodirección, y la combinación de calidez e implicación como la mejor vía para ayudar a los nietos a interiorizar los valores, percibían que la interacción con los nietos les ayuda a sentirse activos y útiles, aumenta su propósito de vida y les da una segunda oportunidad de disfrutar de aspectos que no pudieron con sus propios hijos; y &nbsp;algunos abuelos también acusaron carga ante el exceso de horas de cuidado y conflictos intergeneracionales asociados a ambigüedad de rol y falta de límites. Estos resultados muestran la importancia de desarrollar políticas familiares que reconozcan el papel socializador de los abuelos. Además, se deben desarrollar intervenciones que promuevan estrategias que permitan a los abuelos desempeñar su papel con más éxito y hacer frente a posibles conflictos familiares.&nbsp;</p><p>En nuestra sociedad actual, el rol de los abuelos/as es más relevante de lo que en ocasiones se reconoce. Son variados los estudios que apoyan la satisfacción de los abuelos/as ante el nacimiento de los nietos/as y la adopción del rol que este acontecimiento supone. Ahora bien, ¿qué es lo que hace a los abuelos valorar su rol? lo que hace que la abuelidad sea o no satisfactoria parece depender principalmente de la relación con el hijo/a adulto. En este sentido, los conflictos, cuando existen, a menudo se deben a la responsabilidad de los abuelos en el cuidado de los nietos, las relaciones con el hijo/a adulto o sus sentimientos sobre el ser abuelo. Conocer el momento vital y la fase del proceso en el que se encuentra la familia puede ser de gran ayuda para los integrantes de la misma a su vez que contribuirá a entender los conflictos familiares que pudieran surgir en esos momentos y a abordarlos de una manera adecuada. Estos ciclos vitales de la familia y los conflictos que en ellos se gestan, son y debieran ser vividos como un proceso natural de la misma, en el que los cambios forman parte de un sistema en crecimiento, como el que en sí constituye la familia. En este contexto son muchas las influencias (interpersonales, económicas y sociales) que pueden generar tensiones, el cómo se afronten y resuelvan son determinantes para dicho sistema.</p><p>Se ha comprobado que los abuelos brindan: Apoyo emocional: es la función por excelencia de los abuelos hacia sus nietos. En la actualidad el rol de los abuelos está asociado más con la trasmisión de afecto y cariño que con la autoridad y la disciplina, más usual en la antigüedad. La creación de consistentes lazos emocionales entre abuelos y nietos hace que esta relación juegue un papel importante en el proceso de desarrollo psicoevolutivo de los menores incluso después de una separación parental. Soporte en las tareas de cuidado y atención con implicaciones en el proceso educativo de los nietos teniendo un poder de influencia efectiva y simbólica en éstos. Esta situación se da con especial intensidad principalmente en familias monoparentales, en casos de progenitores adolescentes o cuando ambos progenitores desempeñan actividades laborales fuera del hogar. Los menores perciben a los abuelos más relajados que a los padres en estas tareas y establecen vinculaciones afectivas muy fuertes. Esta función en ocasiones es foco de conflicto progenitores-abuelos, bien porque los primeros perciben una intrusión en sus facultades parentales, o por discrepancias en las pautas educativas (i.e., abuelos que dan a los nietos todo lo que quieren y no aplican reglas). Confidencialidad y compañerismo :Los abuelos se convierten en muchas ocasiones en confidentes privilegiados de sus nietos, porque estos no les perciben como figuras de autoridad y sí afectivamente próximos.</p><p>Trasmisor de la memoria familiar (historiador de la familia). Esta función, presente desde la antigüedad, sirve para comunicar conocimientos, tradiciones y costumbres, es decir, tiene un papel importante en el proceso socializador de los menores. Este conocimiento sobre su cultura y patrimonio familiar ayuda a los niños a desarrollar su identidad con base tanto en sus antepasados como en su vida presente.&nbsp;</p><p>Modelos de envejecimiento y de ocupaciones.&nbsp;Trasmitir a los nietos cómo piensan y funcionan las personas mayores es importante para crear una actitud positiva y de respeto de los menores para con la gente mayor.</p><p>&nbsp;Mediador de los conflictos paternofiliales. Es una función estabilizadora de la familia, ayudando a gestionar los conflictos padres-hijos. Ayuda a los hijos en sus funciones parentales. Apoyo en momentos críticos. Incluso en abuelos poco implicados en la dinámica familiar de sus hijos en momentos problemáticos adoptan un papel más activo de carácter asistencial (soporte financiero y emocional).&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>“De los padres recibí la formación ética, práctica y académica; pero de los abuelos aprendí a amar y ser amado”</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/pCBixgx_-KmZkmyWvHORRypUH_Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/02/abuelos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Muchos cambios ocurridos a lo largo del siglo XX originaron un aumento en la expectativa de vida, por lo cual las personas llegan a ser abuelos /abuelas durante una fracción mayor de su vida; esto implica un aumento de la importancia de este lugar parental y del interés por su estudio. Actualmente, en el marco del estudio de la primera infancia se le ha dado gran importancia al desarrollo de toda la red familiar del niño y la niña, y por tanto a los abuelos y abuelas como parte de ella.]]>
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                <updated>2026-02-19T13:40:08+00:00</updated>
                <published>2022-02-20T15:05:00+00:00</published>
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            Dependencia emocional
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                <![CDATA[El Debate Pregón de Gualeguay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7TpNf4KS9ul1d-NTHxz2BIS5AIo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/590/0000590778.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p> La dependencia emocional define una vinculación afectiva permanente y excesiva con otra persona, supone una dependencia psicológica que se manifiesta a través de una serie de comportamientos adictivos en una relación donde existe una asimetría de roles, de tal manera que se despliegan conductas desproporcionadas e inadecuadas para satisfacer la necesidad de afecto. Las emociones, pensamientos, motivaciones y comportamientos en ciertos sujetos se orientan a la búsqueda de la proximidad del otro para conseguir sentimientos de satisfacción, seguridad y reconocimiento. Asimismo, puede estar acompañada de creencias distorsionadas sobre el amor, las relaciones, la soledad, la separación y sobre uno mismo. Surgen síntomas ansioso-depresivos, pensamientos obsesivos, alteraciones del sueño, relaciones de pareja desequilibradas y abandono de relaciones sociales y de ocio. La dependencia emocional se asocia también a otras situaciones patológicas como consumo de sustancias, trastornos de la conducta alimentaria o ser víctima de maltrato físico o psicológico.</p> <p>Si bien no se observa esta patología en parejas solamente, las tomaremos como ejemplo: el dependiente actúa como si las necesidades, la comodidad y el placer de la otra persona estuviesen por encima del suyo propio, y sólo disfruta a través de la otra persona. Las propias necesidades quedan en un segundo plano y pueden llegar a desatender sus obligaciones laborales o familiares. Sobrevaloran las cualidades de la pareja y no ven los aspectos más negativos, asumiendo que su pareja es maravillosa, perfecta y no se equivoca nunca, suelen pedirle perdón cuando ésta se enfada aun sabiendo que no son responsables del enfado, realizan actividades displacenteras o inapropiadas sólo para agradarles, justifican los enfrentamientos, críticas o infidelidades como un mal menor. sienten una inmensa tristeza ante la posibilidad de que se rompa la relación con su pareja, se agobian por la necesidad que tienen de estar constantemente juntos y aparece un miedo irracional al abandono en forma de sospecha permanente de que la otra persona está pensando en poner fin a la relación.</p> <p>Las personas dependientes presentan una baja satisfacción con ellos mismos, se someten a una desvalorización permanente, sienten no estar a la altura de su pareja y piensan que las relaciones anteriores le resultaban más satisfactorias. aparecen cambios notables en la forma de ser y de actuar. Pueden modificar su rutina y sus gustos, y llegar a inhibir aspectos fundamentales de su personalidad. Así, la identidad puede llegar a diluirse al adoptar posiciones de sumisión para mantener la cercanía del otro. </p> <p>Con frecuencia prefieren sufrir por una relación tóxica que atravesar una ruptura, ya que no se imaginan su vida sin la otra persona, aparecen sentimientos de soledad y desamparo al estar sin pareja, y pueden entrar en un bucle de intentos de recuperar la relación con su expareja. Si el vínculo se rompe definitivamente, puede aparecer el "síndrome de abstinencia emocional", un síndrome asociado a cuadros ansiosos y depresivos ante una ruptura sentimental.</p> <p>Esta problemática se apoya en los mitos en torno al amor romántico, que dibujan un intercambio de afecto asimétrico y disfuncional, donde se idealiza a un miembro de la pareja y las expectativas acerca de ésta se nutren de creencias irracionales. Algunas de estas ideas compartidas giran en torno a la unidad total, a la complementariedad o mito de "la media naranja", a la omnipotencia del amor o la justificación de los celos, por ejemplo. Hay autores que apuntan al hecho de que se ha producido un claro descenso en la competencia emocional de los individuos. Un ejemplo de ello es el incremento en la tasa de problemáticas como la ansiedad, la depresión o profundos sentimientos de aislamiento, insatisfacción o dependencia, todas ellas vinculadas a un intenso malestar, un "yo" inestable y un miedo a la introspección que convierten al otro en la fuente de bienestar e identidad personal.</p> <p>Se utilizan varios enfoques para ayudar a personas que se encuentran en una relación de dependencia, como, por ejemplo, trabajar variables intrapsicológicas como reforzar la autoestima, optimizar los recursos emocionales, habilidades sociales o la restructuración cognitiva para mejorar la situación de dependencia emocional. Es muy importante, reconocer y trabajar el rasgo dependiente, afirmando nuestra autoestima y reduciendo nuestra dependencia de los demás, por ejemplo, teniendo siempre presente nuestros logros y éxitos, responsabilizarnos de nuestros actos, trabajar el sentirse bien solo/a y aprender a tener una dependencia equilibrada en nuestras relaciones en general.</p> <p> </p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7TpNf4KS9ul1d-NTHxz2BIS5AIo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/590/0000590778.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>"Nuestro contexto cultural nos incita a vivir dependiendo de otras personas: nuestros padres, hijos, parejas sentimentales... Desde pequeños nos han inoculado la idea del amor romántico, aquel en que ambos miembros de la pareja no pueden ni deben vivir alejados el uno del otro, y deben basar su relación en la exclusividad".]]>
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                <updated>2021-10-30T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2021-10-31T08:25:00+00:00</published>
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            Contagiarse de muerte

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                <![CDATA[El Debate Pregón de Gualeguay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fnmiFjfBQtm1SlVLwd-IWLDoIbM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/332/0000332147.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El uso corriente de la palabra "contagio" alude a la trasmisión de una enfermedad a causa del contacto con la persona que la padece o con objetos contaminados. Esto puede usarse para estados afectivos, por ejemplo. Del latín "contagium": tocar. Entonces, para que haya contagio, un organismo debe haber sido tocado por alguien o algo. Los seres humanos sobrevivimos en un mundo de posibles infecciones gracias a que hemos desarrollado respuestas inmunes, es decir un sistema de defensa frente a esas acechanzas. Los biólogos dicen que hay tres características de las respuestas inmunes: a) tienen memoria, es decir capacidad de recordar cualquier encuentro previo con el antígeno y volver a reaccionar nuevamente con una respuesta más rápida y de mayor magnitud. b) tienen especificidad, es decir sus linfocitos saben. C) tienen capacidad de discriminar lo propio de lo no propio.Si hay contagio es porque el agente patógeno ha logrado vencer esas defensas, vulnerar su memoria, arrasar su capacidad de discriminar entre lo que le pertenece a sí mismo y lo que es extraño. En el campo psíquico, Freud nos habla de contagio en Psicología de las masas, y alrededor del amor u odio se producen fenómenos de cohesión o pánico. Esto lo podemos relacionar con ciertas formas del mecanismo de identificación, que actúan como dice Freud, como por una infección psíquica, a partir de la percepción de comunidad con otras personas.La Dra. María A. Palombo habla acerca del contagio de apatía y toda la constelación de sentimientos que tienen que ver con ella: vacío, abulia, desvitalización, pensamiento en blanco, indiferencia, desgano, sopor, desconexión afectiva, falta de compromiso, que son expresiones de la acción de la pulsión de muerte.Las personas atravesadas por estos estados afectivos sienten que la vida es una experiencia sin sentido, una carga, una casualidad, una rutina. En este tipo de problemáticas abundan formas de depresiones, trastornos psicosomáticos, patologías traumáticas, cuadros impulsivos y otras.André Green siguiendo a Freud, señala que la función autodestructiva es la expresión misma de la pulsión de muerte (y da algunos ejemplos como angustias catastróficas o impensables, miedos de aniquilación o de hundimiento, sentimientos de futilidad, de desvitalización o de muerte psíquica, sensaciones de caer, de agujeros sin fondo...Tanto en la clínica psicoanalítica como en situaciones educativas o en la vida cotidiana en general es posible observar casos de contagio de algunos de los estados afectivos que hemos detallado.Es frecuente escuchar a jóvenes profesores que relatan cómo el entusiasmo pedagógico inicial se les va apagando en la medida en que chocan reiteradamente con expresiones de indiferencia o aburrimiento de parte de sus alumnos. También nos encontramos con niños y adolescentes que plantean en el aula problemas que, si no son detectados de esta manera como el sinsentido, lleva a estos chicos a entrar en la mediocridad general y a dedicarse a consultar sus celulares en clase.Un ejemplo son las consultas terapéuticas donde se entra, tanto terapeuta como paciente, en un estado de letargo o sopor cuando el paciente contagia el clima de desvitalización bajo la apariencia de búsqueda de bienestar, para no meterse en conflicto y navegar en un mar de autocomplacencia (pensemos esto en la vida de un pueblo donde circula el "no te metas" o "mejor pasarla bien")El letargo a veces, no se manifiesta siempre con una conducta melancólica, sino que muchas veces aparece con un comportamiento o ideas muy amables, buena onda, pero enmascaran sentimientos de desesperanza o de intolerancia enmascarando la depresión.Lo que propongo es que hay un contagio de desvitalización como una forma de muerte, que se oculta en una ideología que pregona que no hay que exigirse demasiado, no vale la pena el esfuerzo ni ningún exceso. Es importante pensar que, tanto como se le diría a un paciente se le puede indicar a un grupo de ciudadanos que si se le tiene temor al cambio lo bueno es no resignarse, no adormecerse, estar despiertos, estar alertas, no contagiarse de muerte.Fuentes: Freud Sigmund: Psicología de las masas.                 Green André: El trabajo de lo negativo.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fnmiFjfBQtm1SlVLwd-IWLDoIbM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/332/0000332147.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Este artículo nos habla del sinsentido de una comunidad cuando entra en apatía y mediocridad, llevando a una situación parecida a muerte en vida. Ojalá sirva para reflexionar a cada uno de nosotros en cuanto a participación y solidaridad, en la vida de un grupo, de una institución o de una ciudad.
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                <updated>2020-06-07T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2020-06-07T14:00:00+00:00</published>
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            El lugar para un adolescente

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                <![CDATA[El Debate Pregón de Gualeguay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Kd556uN6wwZBCn2LgKJa5BppR1w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/330/0000330920.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La pubertad es maduración física, nadie se engaña en pensar que la sexualidad es lo único que importa, esencialmente interesa SER, como para no sentirse irreales todo el tiempo. La pubertad en tanto tal, es condición necesaria pero no suficiente para que se de esa compleja experiencia existencial llamada adolescencia que solo se constituye en presencia de cualidades ambientales específicas: familiares, grupales- amigos- institucionales- escuela y sociales que los cuidan y posibilitan su desarrollo, se lo facilitan, pero a veces traicionan, o frenan o traban. Freud dice: un bebé no existe sin cuidados maternos, podemos decir un adolescente no existe sin lo ambiental.Es central la necesidad de desafiar, de confrontar. A medida en que se va articulando la experiencia de omnipotencia y experiencia agresiva se construye el pasaje del objeto de la experiencia y va aprendiendo para llegar a sus elecciones de objeto definitivo. Así diferenciará. No existe adolescencia sana sin que se confronte corporal y verbalmente con alguien próximo, familiar que lo soporte, que lo acepte, lo tolere. Cuando falla ese otro opuesto que le aguanta la agresión, se darán variantes de AGRESIVIDAD, exagerada, insensata que lo llevan más al no ser que al ser real. Entonces, no existe confrontación sin oposición ambiental, sin presencia real, actual, viva y no, ni fundamentalmente mediante sustitutos inanimados, algo en lugar de alguien, cosas: dinero, objetos. Brindar solo satisfacción puede llegar a estafar. Sea lo que fuese lo que signifique real se vive más plenamente en la agresión que en la sexualidad. La agresión del adolescente significa atacar sin dañar, morder sin lastimar.La creatividad en esta edad es experiencia de omnipotencia. Por ejemplo, los juegos de mesa, de equipo y las competencias individuales son sistemas de ganar o perder (el que no mata no gana, en el juego. El joven explora soledad, secreto, silencio, esconderse, conocer, jugar. Está en grupo y a la vez aislado. Se comunica y no., le gusta el anonimato y a veces no.La vivencia de anormalidad y extrañeza en algún momento es normal. En 1964 Donald Winnicott, pediatra y psicoanalista ingles responde con un artículo denominado: " la juventud no dormirá" a una editorial aparecida en el diario de Londres, donde se cita un cuento de Shakespeare para hablar de la incomodidad de la sociedad londinense hacia las formas de diversión de los jóvenes de esa época, que, decían, solo saben emborracharse y provocar desmanes durante la noche , el artículo dice: Desearía que no hubiese edad intermedia entre los 16 y 23 años o que la juventud durmiera hasta hartarse, porque nada hay entre esas edades como no sea dejar embarazadas a las chicas, agraviar a los ancianos, robar y pelear...Winnicott responde: "pero la juventud no dormirá. La tarea permanente de la sociedad con respecto a los jóvenes, es sostenerlos y contenerlos, evitando a la vez la solución falsa y esa indignación moral nacida de la envidia del vigor y la frescura juveniles. El potencial infinito es el bien preciado y fugaz de la juventud, provoca la envidia del adulto, que está descubriendo en su propia vida las limitaciones de la realidad."El gran valor de este artículo, que es vigente en toda época es el de alertar sobre esta suerte de imposibilidad de ver separados al adolescente del adulto para estudiarlo. Es imposible el adolescente sin un adulto que sostenga y soporte esa necesidad de pasar de la dependencia infantil hacia la independencia.Continúa.Fuente: Lic Silvia Morici.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Kd556uN6wwZBCn2LgKJa5BppR1w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/330/0000330920.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Según el Lic. J. Rodríguez la adolescencia es uno de los momentos en que más cerca estamos de la experiencia de no ser. Salvo en momentos de enfermedad nunca estamos tan vulnerables como a esta edad. Es una constante búsqueda de la verdad. Imprevistas oscilaciones entre estallidos violentos y dependencia apática. Insoportable mezcla de dependencia y desafío, momento de fragilidad extrema y sabiduría en potencia.
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                <updated>2020-05-31T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2020-05-31T14:00:00+00:00</published>
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            Adolescencias eternas

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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/t8nV4RXW1RhUijNdDv_bNndYRY4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/329/0000329577.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por lo tanto, continúo con la divulgación de aportes en la clínica en general.Dice Alba Flesler: "suelo decir que atiendo niños. Pero ante la pregunta por las edades de mis pacientes, reconozco que los niños que atiendo tienen entre 3 y 80 años. Quiero decir que la edad cronológica casi nunca coincide con la existencia de cada sujeto."Llamamos adolescencia a un momento de la vida, se la describe como un tránsito, un tiempo de cambios, de pasaje, de preparación para adquirir responsabilidades, formar una familia, independencia de los padres etc. Debemos admitir que, en nuestros días los jóvenes retardan todo esto, es frecuente que lejos de encontrarse encaminados y definidos, vivan de crisis en crisis, sus conductas sean ruidosas, transgresivas más que creativas, que sigan viviendo con los padres, que dependan económicamente durante décadas, que cambien de una a otra carrera, que la elección de pareja no sea fácil, y que posterguen la paternidad hasta edades avanzadas.En la antigüedad los griegos, los romanos se organizaban con rituales su pasaje a la adultez alrededor de los 15 años.Actualmente algunas investigaciones y disciplinas mencionan la prolongación de la esperanza de vida que en la antigüedad rondaba los 30 años y se ha multiplicado ahora por 3, ello puede haberse convertido en un factor de postergación para asumir las responsabilidades adultas. Otros insisten en colocar las causas en las políticas socioeconómicas argumentando que, que impide la independencia de los jóvenes y el acceso a la exogamia. Desde el psicoanálisis la pubertad es un tiempo de la estructura del sujeto y como tal es necesario y universal, pero a la vez la adolescencia es relativa también a la época histórica y el discurso dominante, todo ello imbricado en la vida particular de cada uno.Por lo tanto, según Flesler la pubertad es un tiempo de despertar y la adolescencia puede ser una respuesta del sujeto, pero no la única.Freud: en "Tres ensayos sobre una teoría sexual" describe allí que las pulsiones, que permanecían latiendo desde el primer despertar sexual, vuelven a despertar con acentuada virulencia, conmocionan ese segundo período de la infancia, las formas conocidas del cuerpo se pierden. "Como aquel que es despertado brutalmente por el sonido estridente de un reloj o una cortina abierta inesperadamente , el instante del despertar puberal genera desconcierto , desorientación espacial y temporal y una profunda sensación de desconocimiento del entorno y la escena en la que el sujeto se encuentra .Confrontado a esa dudosa realidad , en la que todo lo que era ya no es, el pequeño que navegaba en las aguas mansas de la niñez ve tambalear su embarcación en el medio del océano de las pulsiones.Freud sostiene que la pubertad es un tiempo de elección. Se elige el objeto y también la identidad sexual y en un primer momento se producen desborde de toda índole. Excesos orales, bebidas, comidas, cigarrillos y otras consumiciones encuentran una boca ávida de incorporar más y más. También aparecen aquí bulimia y anorexia que tienen que ver con la distorsión de la imagen corporal.Seguimos la próxima.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/t8nV4RXW1RhUijNdDv_bNndYRY4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/329/0000329577.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Observando el comportamiento social con la cuarentena, se me ocurre pensar en la rebeldía adolescente, la oposición, el berrinche, sin explicaciones coherentes a veces. Por supuesto que esta pandemia es tan grave que va mucho más allá de una simple respuesta inmadura, y es tal nuestra angustia que genera la aparición de innumerables estados patológicos mucho más serios que este conflicto evolutivo.]]>
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                <updated>2020-05-24T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2020-05-24T14:00:00+00:00</published>
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