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    <title>El Debate Pregón</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-06-07T18:00:19+00:00</updated>
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            La música de Eolo
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bDpXVcXzVZzPpbroqGDg_pqv6d0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/la_musica_de_eolo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La escucha se volvía mística, sobrenatural. Caminando las cuadras del antiguo damero, esa música extraña, monocorde acompañaba el ritmo de los pasos por las veredas o el transitar de la “bici” en las calles arboladas.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La explosión de la televisión cubrió techos y azoteas con aquellas torres delgadas como obeliscos para colocar en sus cimas las antenas, refugio de bandadas de golondrinas. Tres o cuatro tiros de alambre tensado cual obenques, sostenían la estructura de metal desde las paredes de las casas. En un tiempo vertiginoso, el paisaje aéreo fue multiplicándose y no quedó manzana del pueblo que no estuviera plagada de antenas con alojamiento temporal de las aves migratorias.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando la señal era nítida en el televisor, en su casa decían “se ve como un espejo”. La mayoría de las veces se veía imagen borrosa, “con lluvia” supuestamente por la mala señal y en días y noches de mal tiempo se abandonaba el monitor blanco y negro y se encendía la radio, aunque con descargas, como antes.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Escuchando atentamente, me sumergía en el relato del hombre mayor que hablaba convocando sus recuerdos, ante un joven ignorante del pasado de su solar natal. Claro, nunca vi esas antenas, salvo alguna u otra que todavía sobrevive preguntándome el porqué de esas torres metálicas.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entre mate y mate continuó la charla. Pasó mucho tiempo para que él comprendiera lo que sucedía con el fenómeno. En realidad lo tenía en sus manos cuando comenzó a estudiar guitarra, pero fue más allá por su curiosidad que por ser un buen instrumentista. Las cosas se compensan.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Atrapado por resolver el enigma se volvió un estudioso de la acústica, a pesar de su básica formación escolar. Conoció a Pitágoras con su teoría de la música cósmica, de la división del monocordio con sonidos consonantes a través de la aritmética y sus Tetraktis y por ende el funcionamiento de los cordófonos. Ahí encontró la punta del ovillo para entender y comprender el sonido extraño y fascinante que acompañaron sus primeros días: los tiros tensados de las antenas eran sacudidas por el viento; al agitarse un cuerpo elástico –como una cuerda de guitarra- sus moléculas entran en vibración y producen sonido, un hecho natural explicado por la física, como la cuerda prístina tensada del arco para lanzar la flecha o la “voz” de las casuarinas.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; “La luz viaja más rápido que el sonido. Basta ver los relámpagos, los rayos y luego el gruñido del trueno. Pero en este caso fue al revés: la luz del conocimiento llegó después.”, reflexionó.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las arpas eólicas de la antigüedad resonaron en el aire de su niñez, como si el tiempo no hubiera transcurrido. Realizó una prueba en el patio de su casa y se produjo el milagro.</p><p>“-Cuando lleguen los días ventosos de primavera haremos la experiencia” – me dijo-.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estuve ansioso hasta que un día pasó por mi casa. Venía con su guitarra y me dijo:&nbsp; “-Vamos al río…”.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el tiempo de siembra con los vientos desatados pude encontrar a Odiseo o Ulises en su desesperado regreso a Ítaca desde la pluma de Homero, en la Isla del Rey Eolo que le dio una bolsa con los vientos para reencontrarse con su amada Penélope y volver a su morada: Ítaca, trocando el mar mediterráneo por nuestro río de agua dulce.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El son inquietante en el aire dejó de ser un misterio. Pero él mismo se preguntó si habiendo resuelto el enigma por la razón, le había quitado la magia a ese arcano que habitó sus primos albores. La aventura de la curiosidad que lo rescató de su ignorancia y el encanto de preguntar y preguntarse, tal vez sea una manera de salvaguardar la verdad genuina y primigenia, desnuda para vestirla -como hace tiempo- con las ropas que impone el poder y la dominación cultural global del actual conocimiento, aunque todavía no se descubren como las culturas antiguas dilucidaron hace milenios aquellas prístinas sapiencias.</p><p>De todas maneras la aventura, la adrenalina, el éxtasis de ir transitando el proceso creativo es en sí mismo lo más rico y deslumbrante. Ya lo dijo un poeta: “Caminante no hay camino: se hace camino al andar.”</p><p>Después de esa inolvidable experiencia con el amigo, intento balbucear algunas notas con la guitarra tratando de hallar respuestas a los acertijos de la música, reencontrándome en los pasos perdidos y las arpas del viento del Maese.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bDpXVcXzVZzPpbroqGDg_pqv6d0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/la_musica_de_eolo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Fue en los remotos días de su infancia. Sobre las casas y calles del pueblo, un sonido –tal vez celestial- inundaba el aire y los oídos. A veces –recordaba- los vientos traían babas del diablo que se enredaban en el cableado de la electricidad y flameaban como banderas desflecadas. La respuesta de los mayores decía que eran “resabios del mar cuando está bravo” y el viento del este traía las estopas de espuma del océano. La ciencia dice que esos “hilos de la virgen” son producidos por arañas que flotan en el aire.]]>
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                <updated>2026-06-07T18:00:19+00:00</updated>
                <published>2026-06-07T18:00:00+00:00</published>
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