<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <id>https://www.diariodebatepregon.com/feed-etiqueta/barrilete</id>
    <link href="https://www.diariodebatepregon.com/feed-etiqueta/barrilete" rel="self" type="application/atom+xml" />
    <title>El Debate Pregón</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-10-11T12:00:03+00:00</updated>
        <entry>
        <title>
            Barriletes que despiertan recuerdos y unen generaciones
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.diariodebatepregon.com/locales/barriletes-que-despiertan-recuerdos-y-unen-generaciones" type="text/html" title="Barriletes que despiertan recuerdos y unen generaciones" />
        <id>https://www.diariodebatepregon.com/locales/barriletes-que-despiertan-recuerdos-y-unen-generaciones</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.diariodebatepregon.com/locales/barriletes-que-despiertan-recuerdos-y-unen-generaciones">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yFQ5BbSY_DoLJtOicSV_iZuF1ok=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/10/s_22.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Sergio Bulo y José Alarcón estuvieron al frente de la actividad, que reunió a 40 participantes y tuvo como principal objetivo recuperar la costumbre de construir barriletes en casa, utilizando materiales sencillos y, en muchos casos, elementos reciclados.</p><p>La jornada se desarrolló en el predio de la Costanera, próximo a la cancha de hockey, donde el viento acompañó a los participantes y permitió que los barriletes comenzaran a elevarse sobre el espacio verde. Entre las familias, los chicos corrían por el pasto siguiendo el vuelo de sus creaciones, mientras los adultos compartían la satisfacción de verlos disfrutar de una actividad que, para muchos, había formado parte de su propia niñez.</p><p>Una pasión que atravesó los años</p><p>Durante la entrevista, Sergio Bulo expresó su satisfacción por el desarrollo de la jornada y recordó que la organización llevaba 24 años vinculada a esta pasión. A lo largo de ese tiempo, había sostenido la iniciativa con el propósito de acercar a las nuevas generaciones a una actividad artesanal que marcó la infancia de muchos adultos.</p><p>Al referirse a sus comienzos, recordó aquellos juegos que acompañaban los primeros años de vida: la bicicleta, las bolitas y, por supuesto, el barrilete. De todas esas experiencias, esta última se convirtió en una pasión que continuó cultivando con el paso del tiempo.</p><p>En ese recorrido, destacó el acompañamiento de José Alarcón, a quien señaló como un compañero fundamental para continuar organizando las jornadas y mantener vigente la propuesta.</p><p>Alarcón, por su parte, contó que conoció a Bulo cuando regresó a Gualeguay y que desde hacía cuatro años lo acompañaba en la organización de las actividades. Para él, el valor de estos encuentros resultaba difícil de medir, especialmente al observar la felicidad de los chicos cuando lograban remontar sus barriletes.</p><p>Ambos coincidieron en la importancia de sostener este tipo de iniciativas, que permiten recuperar juegos tradicionales y generar espacios de encuentro entre distintas generaciones.</p><p>Recuerdos de abuelos, padres y cañitas</p><p>Uno de los momentos más significativos de la conversación surgió al recordar cómo se construían los barriletes décadas atrás. Bulo evocó las ocasiones en las que los abuelos y los padres se sentaban junto a los chicos para armar un juguete con sus propias manos.</p><p>Con cañitas, papel y algunos elementos disponibles en casa, aquellas creaciones tomaban forma. No siempre era necesario comprar materiales ni contar con grandes recursos: muchas veces, bastaba con la imaginación y la ayuda de la familia para construir algo que luego se convertiría en motivo de alegría.</p><p>En esos recuerdos también aparecieron las limitaciones económicas de otras épocas, cuando no todas las familias podían comprar juguetes. El barrilete artesanal ofrecía entonces una alternativa accesible, que permitía a los chicos disfrutar del proceso de construcción y experimentar la emoción de verlo volar.</p><p>Esa experiencia, que para muchos adultos permanecía guardada en la memoria, fue precisamente uno de los motivos que impulsaron a los organizadores a continuar con la propuesta.</p><p>La intención era que los chicos de hoy también pudieran conocer esa satisfacción: elegir los materiales, cortar, unir las varillas, preparar la cola y finalmente salir al aire libre para intentar elevar su creación.</p><p>Creatividad y reciclaje: el valor de hacer con lo que hay</p><p>Otro de los aspectos destacados del concurso fue la elaboración artesanal de los barriletes. Si bien la convocatoria permitió que participaran todos los chicos, incluso aquellos que llevaron modelos comprados, los premios principales estuvieron destinados a las creaciones realizadas en casa.</p><p>Bulo y Alarcón remarcaron que el objetivo no consistía solamente en hacer volar un barrilete, sino también en recuperar el proceso creativo que comenzaba mucho antes de llegar a la Costanera.</p><p>Durante la entrevista, surgieron ejemplos de materiales que podían reutilizarse para construirlos: bolsas de nailon, cañas, retazos de tela y otros elementos que habitualmente se encuentran en los hogares.</p><p>Una bolsa guardada, un pedazo de tela que ya no se utilizaba o un retazo que había quedado de algún arreglo podían convertirse en parte de un barrilete. Incluso las telas antiguas podían aprovecharse para confeccionar las colas que ayudaban a estabilizar el vuelo.</p><p>De esta manera, el concurso también promovió el reciclaje y la posibilidad de transformar objetos cotidianos en juguetes, recuperando una práctica en la que la imaginación tenía un papel central.</p><p>Para los organizadores, esa dimensión artesanal era fundamental. Comprar un barrilete y hacerlo volar podía resultar sencillo, pero construirlo junto a la familia implicaba compartir tiempo, aprender y disfrutar de cada etapa.</p><p>Una tarde para compartir en familia</p><p>José Alarcón destacó que la actividad también representaba una oportunidad para fortalecer los vínculos familiares. En muchos casos, eran los propios chicos quienes proponían participar y les pedían a sus padres que los ayudaran a preparar un barrilete.</p><p>Así, lo que comenzaba como una iniciativa de los más pequeños terminaba convirtiéndose en una tarea compartida, en la que los adultos también se involucraban. La construcción del juguete, la preparación de los materiales y la posterior salida a la Costanera formaban parte de una experiencia común.</p><p>En ese sentido, los organizadores señalaron la importancia de ofrecer alternativas recreativas que permitieran reducir el tiempo dedicado a los teléfonos celulares, las tabletas y la televisión.</p><p>La propuesta buscó recuperar el disfrute de los espacios verdes, el movimiento al aire libre y la posibilidad de compartir una tarde sin necesidad de recurrir a dispositivos electrónicos.</p><p>En la Costanera, esa idea se hizo visible en cada barrilete que se elevaba, en los chicos que corrían para mantenerlo en el aire y en los adultos que acompañaban los intentos, ayudaban a desenredar los hilos o simplemente observaban con una sonrisa.</p><p>Premios para reconocer cada creación</p><p>El concurso contempló distintas categorías para reconocer las características de los barriletes participantes. Entre ellas se encontraban el más alto, el más grande, el más pequeño, el más colorido, el artesanal y el más original.</p><p>La intención fue valorar las diferentes propuestas y destacar el esfuerzo puesto en cada construcción. Además, se dispusieron trofeos para todos los participantes, de manera que cada chico pudiera llevarse un recuerdo de la jornada.</p><p>En los primeros momentos de la actividad, los organizadores habían registrado alrededor de 20 inscriptos. Con el desarrollo del encuentro, la convocatoria creció hasta alcanzar los 40 participantes, según se informó al finalizar la jornada.</p><p>Bulo también agradeció la difusión del evento, que contribuyó a dar a conocer la propuesta e invitar a más familias a acercarse.</p><p>Mantener viva una tradición</p><p>Detrás de cada barrilete que se elevó sobre la Costanera hubo una historia, un recuerdo o una oportunidad para compartir. Para Sergio Bulo y José Alarcón, el sentido de la actividad fue más allá de la competencia y de los premios: se trató de conservar una costumbre que acompañó a distintas generaciones y que todavía puede despertar entusiasmo en los más chicos.</p><p>Los organizadores buscaron transmitir una experiencia que muchos adultos recordaban junto a sus padres y abuelos, cuando fabricar un juguete con elementos sencillos formaba parte de la vida cotidiana.</p><p>En aquellos recuerdos permanecían las cañas cortadas, el papel, las bolsas de nailon, los retazos de tela y la expectativa de salir a buscar el viento. También estaba la emoción de ver despegar el barrilete después de varios intentos, una satisfacción que no dependía de su tamaño ni de su diseño, sino del trabajo realizado para conseguirlo.</p><p>La jornada del domingo 4 de octubre recuperó parte de ese espíritu. Entre los barriletes caseros, las familias y el viento de la Costanera, Gualeguay volvió a encontrarse con una tradición que se resiste a desaparecer.</p><p>Porque, aunque cambien los tiempos y aparezcan nuevas formas de entretenimiento, hay recuerdos que siguen encontrando su lugar en las cosas sencillas. Y pocas imágenes representan tanto a la infancia como la de un chico corriendo por el pasto, sosteniendo un hilo entre sus manos y mirando hacia el cielo, mientras un barrilete de colores se eleva impulsado por el viento.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yFQ5BbSY_DoLJtOicSV_iZuF1ok=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/10/s_22.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El domingo 4 de octubre, la Costanera de Gualeguay volvió a llenarse de colores, viento y sonrisas con una nueva edición del concurso de barriletes organizado por el Club de Barriletes Gualeguay. La propuesta convocó a familias que se acercaron para compartir una tarde al aire libre, en la que los barriletes fueron mucho más que un juego: representaron recuerdos de infancia, creatividad y una tradición que sus organizadores buscan mantener viva.]]>
                </summary>
                                                <category term="locales" label="Locales" />
                                <updated>2026-10-11T12:00:03+00:00</updated>
                <published>2026-10-11T12:00:00+00:00</published>
    </entry>
    </feed>