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    <title>El Debate Pregón</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-10-18T18:59:03+00:00</updated>
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            El puchero
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hpAeBQlHHznFyf32JsurdAc_fVk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/10/gari_baldi.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Trajo la “mamajuana” de tinto abocado, la calzó en su codo y sirvió dos griales comenzando el discurso:</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; “Tengo en la ‘azotea’ un tipo como tantos otros, arrastrando el carro del fracaso de no haber podido establecer vínculos profundos con las mujeres. Aunque su empeño o condición viril del sueño de un guerrero, tratando de vencer la vulnerabilidad que lo caracterizaba, me deja la sensación que dentro de su familia con el libro escrito por su padre ”El caudillo”, encaró sus propias batallas como su abuelo en campos entrerrianos -gérmen de su amistad con otro provinciano- pero siempre terminó en retirada.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dicen que fueron varias las depositarias de su querer. Algunas perduraron más que otras pero siempre, por alguna u otra causa, él mismo se encargaba de naufragar la nave para regresar al regazo de las polleras de su madre. Aún, cuando toda la parafernalia de su virtual biblioteca de Alejandría supusiera un profundo conocimiento del amor ancestral por todos los siglos leídos, había algo terrenal en su ser que no lograba encajar en las bellas, románticas y sabias páginas de libros y cartapacios: ‘Las mil y una noches’, el hexámetro dactílico grecolatino de Virgilio devenido de Homero, Chesterton, Joyce, el latín, el inglés, lenguas orientales, el propio castellano antiguo del Mío Cid, El Hidalgo Don Quijote de Cervantes, La Divina Comedia de Dante, la impronta lunfarda de sus espartacos cuchilleros del Río de la Plata, su poesía, cuentos, ensayos y su ironía.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Qué Karma se desencadena en un músico que contrae la sordera, en un lector y escritor que va convirtiendo sus tinieblas en una ceguera, en aquellos desvalidos que con un lápiz o un pincel en la boca siguen resistiendo al fatalismo timoneando el arca de su propio destino?”</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El personaje central referido del monólogo -siguió el del convite- se vistió con saco, corbata y emprendió su rutina a la Biblioteca Nacional. “- ¿Qué le preparo para almorzar?”, preguntó aquella esposa del momento. “- Puchero.”, le respondió y se fue.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le había explicado que la etimología de la palabra “puchero” tenía raíces latinas, germen de las lenguas romances. “Puctulus” era una ollita que portaban las huestes romanas para cocinar la comida en la expansión y conquistas del imperio donde preparaban sus cocidos cotidianos. Así como el latín vulgar generó aquellas lenguas romances por los territorios que&nbsp; invadió Roma, tanto las comidas como las palabras sembraron la cultura greco-latina de occidente. Y a él le encantaba tanto ese plato criollo como el origen de su denominación, como todos los papeles impresos que se devoraba de los anaqueles.</p><p>La mujer compró las vituallas, preparó el agasajo en la olla para su marido y cuando estuvo listo el cocido se quedó esperándolo. Pero no volvió nunca y ella se sorprendió cuando, en horas posteriores, aparecieron unas personas extrañas a llevarse las pertenencias de su marido, por orden de él: ropas, libros y otros enseres.</p><p>El curioso lector devenido en ensayista siguió con su teoría, encontrando la atención incólume de su amigo para ordenar sus conclusiones. Los desvelos y desvaríos de sus argumentos no hallaban la supuesta verdad del gran escritor y poeta, hasta que halló –releyéndolo- el poema que lo aproximó a su conclusión verdadera: “El amenazado” que le leyó al “oreja”:</p><p>"Es el amor. Tendré que ocultarme o huir. Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. ¿De qué me servirán mis talismanes, el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño? Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo. Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz. Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la esperanza y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo. Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles. Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. Ya los ejércitos me cercan, las hordas. (Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.) El nombre de una mujer me delata. Me duele una mujer en todo el cuerpo."</p><p>Concluida la faena, quedó meditando sobre su exposición. Conmovido, se sirvió otro vaso de vino y le preguntó a su interlocutor qué opinaba al respecto. El silencioso amigo, quien supuestamente siguió el relato, sentenció lo más banal y pragmático de la exposición. Respondió, fiel y le dijo: “-Lo del puchero me dio hambre”, capitulando los descules intelectuales del “cumpa” pensador.</p><p>Tratándose del protagonista del relato y su ironía particular, queda siempre la incógnita si su obra nos interpela fehacientemente o se trata de sus humoradas donde él se escuda, vulnerable, en su poesía y narrativa.</p><p>Los fantasmas y los infiernos habitan en todos nosotros como los ángeles, arcángeles, querubines y serafines del ejército celestial en cada recoveco del ser. La batalla continúa, atemporal e irremediablemente, en cualquier criatura humana.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hpAeBQlHHznFyf32JsurdAc_fVk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/10/gari_baldi.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Se encontró con su amigo y le dijo: “-Le quiero convidar con el puchero.”
	Sorprendido le contestó: “- ¡Peeerooo, no se hubiera demorado…! ¿Llevo plato, cubiertos, alguna otra cosa? ¿Unos vinolis?”
	“- No se me apure, cumpa –contestó-. Quiero contarle y reflexionar sobre un hombre, una persona vulnerable y acosada por su propio destino. ¿Me sigue?”
	“Y bué…déale nomá…”.]]>
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                                <updated>2026-10-18T18:59:03+00:00</updated>
                <published>2026-10-18T18:58:34+00:00</published>
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