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    <title>El Debate Pregón</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-04-13T12:30:04+00:00</updated>
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            Andrés Alfaro y la kinesiología: resiliencia y superación
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-M0meUx5rs-_vy9gCVs7XfGGIrA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/04/andres_alfaro.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En el marco del Día del Kinesiólogo, el licenciado Andrés Alfaro destacó el rol central que cumple la kinesiología en los procesos de recuperación de los pacientes, subrayando su crecimiento dentro del campo de la salud y su impacto concreto en la calidad de vida. “La kinesiología es importante porque se trata, sobre todo, de rehabilitar, de devolverle las funciones normales al paciente que puede llegar a perder por algún traumatismo, una lesión o después de una cirugía”, explicó. En ese sentido, señaló que hoy en día “es muy común que cualquier cirugía tenga como complemento un tratamiento kinesiológico”.</p><p>Si bien reconoció que antes de la existencia de esta disciplina los pacientes también se recuperaban, remarcó que actualmente “te ayuda a recuperar en menor tiempo las funciones perdidas y en mayor porcentaje”. Como ejemplo, mencionó: “Por ahí antes una cirugía de rodilla dejaba secuelas, como una flexión o extensión que no se recuperaba totalmente. Hoy en día, con la kinesiología, se puede recuperar el 100% de la movilidad y la función de esa articulación”. Alfaro definió a la kinesiología como “una carrera relativamente joven” que ha ganado protagonismo dentro de la medicina, y resaltó especialmente el papel de los profesionales durante la pandemia. “Los kinesiólogos respiratorios estuvieron en la primera línea. Se hicieron tareas clave como la rehabilitación, el manejo de secreciones, la asistencia ventilatoria. El kinesiólogo fue uno de los pilares en ese contexto”, afirmó, aunque aclaró que en su caso no se especializa en esa área y que es paciente de riesgo, pero valoró enfáticamente la tarea de sus colegas.</p>Una vocación que nació en la infancia<p>La elección de su profesión tiene raíces profundas en su historia personal. “Desde chico supe que esto era lo que quería ser. Ya en séptimo grado lo tenía claro”, recordó. Ese interés estuvo marcado por la experiencia de su hermano menor, quien nació con parálisis braquial obstétrica, una lesión producida durante el parto. “Es una patología que hoy no debería existir, porque generalmente responde a una mala praxis. En el caso de mi mamá, que iba a tener su quinto hijo, correspondía una cesárea, pero los médicos decidieron que fuera un parto natural. Se complicó, el bebé tenía el cordón umbilical en el cuello y, al intentar salvarle la vida, lo tironearon. Eso le provocó la parálisis”, relató.</p><p>A partir de allí, su hermano inició un tratamiento kinesiológico desde muy pequeño. “Yo lo acompañaba con mi mamá a la kinesióloga, y ahí fue cuando dije: esto es lo que quiero hacer”, contó. Alfaro estudió en Villaguay, donde completó la carrera en 2013 y finalizó sus prácticas y tesis en 2014. Luego comenzó a trabajar en Galarza, en el CENER, donde se vinculó con la rehabilitación neurológica. “Después fui haciendo mi experiencia y hoy, gracias a Dios, estoy trabajando con agenda completa allá”, señaló.</p><p>Actualmente, divide su actividad entre Galarza y Gualeguay. En la primera localidad realiza tratamientos de rehabilitación, tanto en consultorio como a domicilio, los lunes, miércoles y viernes. “Arranco temprano, a las 8, y trabajo de corrido hasta las 5 o 6 de la tarde”, detalló. En Gualeguay, en tanto, se dedica a la quiropraxia los martes y jueves, especialidad en la que se formó con un posgrado en Buenos Aires antes de la pandemia.</p>Una historia atravesada por la pérdida<p>La vida de Alfaro dio un giro doloroso en 2013, cuando su hermano falleció en un accidente de tránsito a los 18 años. “Fue un año antes de que yo me recibiera. Venía de salir con amigos, el conductor estaba cansado y habían tomado algo. Él iba durmiendo atrás, sin cinturón, y murió por un latigazo cervical”, recordó. Ese hecho marcó profundamente su camino. “Le dio un sentido especial a mi título. Se lo dediqué a él con mucha fuerza. Fue un impulso muy grande para terminar la carrera, que me costó mucho sacrificio porque trabajaba y estudiaba al mismo tiempo”, expresó. También evocó los momentos compartidos: “Siempre me decía en broma que no me iba a recibir nunca. Después, cuando me faltaba poco, ya hablábamos de cómo íbamos a festejar. Lamentablemente, no pudo verme recibido”.</p>El valor del vínculo humano<p>Más allá del aspecto técnico, Alfaro destacó las relaciones que se generan en el ejercicio de la profesión como una de las mayores satisfacciones. “Se crea un vínculo con el paciente que muchas veces se transforma en amistad”, aseguró. En ese sentido, contó una experiencia personal significativa: “A partir de la rehabilitación de un paciente que había tenido un ACV, se generó una relación tan fuerte que hoy es uno de mis mejores amigos. Compartimos muchas cosas. Eso es de lo más lindo que tiene esta profesión”.</p><p>Entre las satisfacciones que le dio la kinesiología, también mencionó su participación en el ámbito deportivo. Alfaro es el kinesiólogo del Club La Academia de Galarza, con el que celebró la obtención del campeonato de la Liga de Gualeguay en 2025. “Fue algo muy importante, porque hacía 50 años que no se lograba un título. Haber sido parte de ese grupo fue una gran alegría”, señaló. Y agregó: “Agradezco a los jugadores, que siempre confiaron en mí. Hemos pasado momentos difíciles con lesiones, pero también una enorme satisfacción con ese campeonato”, finalizó.</p><p>Lic. En kinesiología y fisiatría - Quiropráctico - Andrés Alfaro&nbsp;MP1393 - Atiende en J.J. Parrachú 79 - 3444-430922</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-M0meUx5rs-_vy9gCVs7XfGGIrA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/04/andres_alfaro.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El licenciado Andrés Alfaro repasa la importancia de la kinesiología, su vocación marcada por una historia personal, y las satisfacciones de una profesión que combina ciencia, vínculo humano y compromiso.]]>
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                <updated>2026-04-13T12:30:04+00:00</updated>
                <published>2026-04-13T12:30:00+00:00</published>
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            Una farmacia como proyecto de vida y familiar: Josefina Diorio abrió su propio espacio en Gualeguay
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Mbb_J5xhodg3Ahu-mfesdUHBetU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2025/12/farmacia_diorio.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Después de años de estudio, trabajo y experiencia en el ámbito hospitalario, la farmacéutica Josefina Diorio dio un paso clave en su recorrido profesional: abrió su propia farmacia en Gualeguay, ubicada en la esquina de Güemes y Río Negro, un punto estratégico por la circulación permanente de vecinos y vecinas.</p><p>El proyecto es también un emprendimiento familiar. Josefina lleva adelante la farmacia junto a su hermano Juan Andrés, con el acompañamiento y apoyo de su madre, una presencia fundamental para que la iniciativa pudiera concretarse. “Siempre quise tener farmacia”, resume, al recordar un deseo que se fue afirmando con el paso del tiempo.</p><p>Aunque al comenzar su carrera universitaria su interés estaba puesto en otras áreas vinculadas a la bioquímica, el camino la llevó a la farmacia, disciplina en la que encontró una vocación que terminó de definirse durante sus años de trabajo en el Hospital Italiano, especialmente en el área de oncología. Más tarde continuó su formación y experiencia en el Sanatorio Mater Dei, ámbitos donde descubrió el valor de la atención farmacéutica y del vínculo directo con los pacientes.</p><p>Ese recorrido fue consolidando una decisión que, según cuenta, ya era clara incluso antes de recibirse: tener su propia farmacia. “Era mi sueño, aunque no pensé que se iba a dar ahora”, señala, en referencia a una oportunidad que llegó antes de lo imaginado, pero que encontró a la familia preparada para asumir el desafío.Cerca del final, es oportuna contar una anécdota linda sobre el lugar elegido. Todas las mañanas, Josefina pasaba en bicicleta por la esquina de Güemes y Río Negro rumbo a su trabajo en el Hospital y se preguntaba en qué terminaría esa obra en construcción. Al mismo tiempo, Juani cuando se quedó sin trabajo, sin preguntarle nada a su hermana, llamó para saber de quién era ese local. Lo interesante es que la dueña, desde un primer momento, entre las opciones posibles, deseaba que alguien pusiera una farmacia ahí. La madre de Josefina también acompañó esa suma de voluntades y así llegamos a esta historia.&nbsp;Datos a tener en cuentaLa farmacia ofrece medicamentos, preparados magistrales, suplementos dietarios, productos de perfumería y cosmética, además de insumos vinculados al cuidado de la salud. En esta época del año, también se prioriza la atención farmacéutica y el asesoramiento en productos para el cuidado de la piel y la protección solar.</p><p>El local atiende de lunes a viernes de 8 a 12.30 y de 17 a 21, y los sábados de 8 a 12.30. Además, se realizan envíos a domicilio, como parte de un servicio pensado para facilitar el acceso de la comunidad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Mbb_J5xhodg3Ahu-mfesdUHBetU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2025/12/farmacia_diorio.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Farmacéutica de formación y vocación hospitalaria, Josefina Diorio concretó el sueño de abrir su farmacia en una esquina de alto tránsito de la ciudad, acompañada por su hermano y el apoyo de su familia.]]>
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                <updated>2026-02-19T13:40:08+00:00</updated>
                <published>2025-12-28T19:00:00+00:00</published>
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            De Gualeguay a la Casa Blanca… Con escalas.
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HL8De6hjvbrdGYVAUMpqPTDQ2uE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2025/12/6.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;Y un día revisas alguna foto o algún relato y percibes que el resto le da mas importancia que vos, es ahí donde comienzas a percibir que algo importante te sucedió.Te pongo en autos: Soy gualeyo, mis 3 hijos son porteños. Casado. 46 años, Contador Público formado en la Universidad de Buenos Aires, periodista, formado en la Universidad del Salvador y Coach Ontológico en la Universidad Di Tella. Me formé profesionalmente en el Diario La Nación (LN), pasé ahí mis primeros 16 años laborales, haciendo de todo, cuando digo de todo es de todo. Mis formas, o la falta de ellas, depende como se mire, son sin dudas fabricadas por ese molde. Orgulloso. Fue en mi última etapa allí que, junto con el deporte y la acción social (otras historias), me picó el bichito del periodismo seriamente.&nbsp;Cuando decidí que mi carrera profesional iba a estar definitivamente ligada a la producción de información y a la comunicación en general, en todos sus aspectos, periodismo incluido, fundamos junto a un gran amigo a quien respeto mucho (Martín Melo) La Pastelera Producciones, la primera de las empresas que tenemos hoy. En ese momento todo era novedoso, hasta mis ganas de aprender nuevamente como si fuera un adolescente. Si bien mi paso por LN me había dado muchas herramientas, completé mi formación en otros medios que también me aportaron conocimiento sobre otros sistemas como TV y radio, ambos formatos hoy en mi vida laboral diaria, directa o indirectamente.&nbsp;</p><p>Perdón, tengo un vicio cuando escribo y es que arranco y no solo que no paro sino que me voy por las ramas. Vuelvo: hace unos días coloqué un mojón en mi historia profesional, quizás sin darme cuenta, quizás sin pretenderlo con claridad, pero hoy sé con seguridad que es un nuevo hito en mi carrera. Me costó entenderlo, se avivaron antes que yo personas que me quieren o que me respetan profesionalmente, y en el mejor de los casos ambas cosas. Cuando me acordé estaba en "La Casa Blanca", en Washington, Estados Unidos (EEUU), en un espacio de no mas de 40 metros cuadrados a escasos 3 metros de Donald Trump y toda la plana mayor del gobierno Norteamericano y sus pares Argentinos, incluido claro, nuestro presidente Javier Milei durante casi una hora, hablando nada mas ni nada menos que del futuro de nuestro país.Hechos históricos si los hay: Milei como primer presidente latinoameniracno en visitar oficialmente La Casa Blanca en el segundo mandato de Donald Trump, y este último recién llegado de firmar en Egipto el acuerdo de paz en Medio Oriente, primera aparición pública luego de semejante hecho. Mas expectativa internacional imposible. Como dice un amigo, mas suerte suelta no se vende.Lo cierto es que un día me desperté y había pasado por Washington a cubrir el encuentro oficial bilateral de nuestro presidente con el presidente mas poderoso del mundo, durante 1 hora en un lugar para pocos, inalcanzable para casi todos, pero a su vez íntimo y cálido. Hoy me doy un poco cuenta de lo sucedido.&nbsp;No se cuanto se pueda contar al respecto porque tengo la intención de ser invitado nuevamente… Las partes suelen ser celosas de ventilar detalles de ese tipo de lugares. Pero algo para contar que me llamó la atención es que una vez que pasas todas las barreras de seguridad, que comienzan en Argentina y que son muchas, acá y allá, y estás dentro del predio, detrás de las famosas rejas negras que mucho conocemos y desde donde sacamos la famosa foto de La Casa Blanca, la sensación es que estás inmerso en un espacio que nadie de tus personas cercanas estarán jamás, ergo: sos un privilegiado. Un espacio donde se respira poder, donde es demasiado fuerte la sensación de estar en un lugar absolutamente distinto y distintivo. El aire es especial, como se dice mucho y de manera sencilla, ahí se cocinan las decisiones mas importantes del mundo, y un gualeyo hijo de Inesita y Pastelito estuvo ahí. A la vez es un lugar ameno, donde la seguridad es mucha pero siempre te sentís cómodo. Por supuesto, no pasarse de listo ni de gracioso es condición sine qua non, los protocolos son inesquivables si quieres permanecer dentro. La seguridad es realmente mucha, pero insisto, lo llamativo es que una vez que ingresas puedes moverte dentro de los parámetros establecidos con mucha libertad y a medida que los nervios pasan, la adrenalina baja y un poco los sentidos se abren, fluye con una calidez que ayuda al disfrute, porque al fin y al cabo si bien es trabajo, poder disfrutar de ese momento es importante también.&nbsp;Una de las cosas que EEUU ha hecho bien, durante décadas, es su batalla cultural mediante el cine (y hoy con Netflix): no importa en qué rincón famoso de su país estés, aunque estés por primera vez, sientes que lo conoces de antes, eso es batalla cultural en serio, ahora que está tan de moda. Con esto quiero contarte que no me asombraron las edificaciones ni los colores ni los espacios, si total "yo ya los conocía", en mi inconsciente claro. “La Casa Blanca" es como la conocemos todos, sin haber ido nunca.¿Es importante para mí lo sucedido? Es muy importante. ¿Es destacable? Entiendo que sí es destacable. Me pregunto qué haré con ello, me respondo rápidamente: seguir haciendo lo que venimos haciendo, mantener nuestra tan característica prepotencia laboral lo mas cerca posible de la ética profesional. Pararse siempre en la calidad de los contenidos y rodearse de las mejores personas que también sean grandes profesionales o en su defecto moldeables laboralmente hablando, y siempre con escucha activa, pero siempre buenas personas.&nbsp;Es un momento del año muy especial para muchos, donde te llenas de preguntas y posiblemente la cantidad de respuestas sea menor; donde a veces nos obligamos a replantearnos los objetivos y porque no los sueños. Por eso, en donde estes, quise contarte esto, aunque me incomode, principalmente para decirte que trabajar duro durante mucho tiempo es una de las recetas mas simple (no fácil) y efectiva para lograr cosas importantes en cualquier orden de la vida, por supuesto si le sumas capacitación es como si pasaras el auto de gas a nafta. Seguramente haya algunas personas que tengan otros caminos mas cortos y menos duros, pero esas nunca fueron mis opciones, vengo de un lugar donde todo se hace a pulmón y con un altísimo carácter y resiliencia, poder tener una alta tolerancia a que las cosas no salgan para poder intentarlo siempre nuevamente, ha sido y es hoy un ángel de la guarda para mí, ojalá lo sea para vos también.&nbsp;Nunca hubo magia en mi varita mágica, pero tampoco deje nunca de buscar mi conejo en el sombrero. El secreto es no dejar de buscar. Donde estes y lo que sueñes, no lo sueltes.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HL8De6hjvbrdGYVAUMpqPTDQ2uE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2025/12/6.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>No siempre a uno le llama la atención una historia de la cual ha sido parte, porque no se detiene a pensar, o porque no se da cuenta, o simplemente continúa.]]>
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            Héctor, el vendedor sobre ruedas que se ganó el corazón de Gualeguay
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1Gm5ZF53lHhDSMIrIoH1ifX18Sc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2025/08/hector.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Esta imagen, captada en una mañana soleada de Gualeguay, es el reflejo vivo de una historia de lucha silenciosa, esfuerzo diario y una voluntad que no se rinde ante nada.</p><p>Del motor roto a la esperanza intactaHéctor trabajó durante 30 años en la firma Esco, pero su verdadero desafío comenzó cuando la vida le presentó una curva inesperada: su camioneta, su herramienta de trabajo, quedó destruida. "Me agarró un chanta de acá, me jodió en dos millones de pesos", cuenta con bronca contenida. "Me prometió el oro y el moro, pero me entregó la camioneta toda desarmada".Sin medios, pero con dignidad, Héctor agarró lo que tenía a mano: su bicicleta. “Y salí con fe, con esperanza, con todo lo que tenía”, dice. Así, casa por casa, bidón por bidón, empezó de nuevo. “Yo vendo lavandina, no vendo droga, hermano”, repite con esa sinceridad que golpea.</p><p>Una historia que inspiraComo el niño del libro que vendía manzanas hasta tener un supermercado, Héctor arrancó con un solo bidón. “Lo vendí, compré dos, después cuatro. Y así fui armando mi propio capital”. Hoy reparte jabón, suavizante, desodorante, detergente, y hasta algún cepillo si el cliente lo pide. Lleva los pedidos a domicilio y, si le compran cinco bidones, regala uno. “Porque yo sé lo que cuesta ganarse el mango”, dice.Llueva o truene, no hay excusa: Héctor está en la calle, siempre con el mismo compromiso. “No tengo sueldo, yo vivo de esto. No cobro nada a fin de mes. Y sin embargo, cada día salgo a pelearla”.</p><p>La bicicleta, compañera de lucha“¿Cuántos bidones cargas ahora?”, le preguntamos. “Y ahora ya es 4x4”, bromea. “Llevo de a seis, a veces más, porque hay que cumplir con todos los que me esperan”.La bicicleta no es solo un medio de transporte, es el símbolo de su tenacidad. A falta de motor, lo mueve algo mucho más potente: su voluntad.</p><p>Con la fe puesta en el porvenirA pesar de las traiciones, Héctor no guarda rencores. Hoy su camioneta está en manos de un nuevo mecánico, Marcelo Intelesano. “Ahora sí, todo como tiene que ser. Lo dejo en manos de Dios. Lo que perdí, ya está. Lo que venga, será lo que Él disponga”.Con humildad y humor, cierra la entrevista: “Mi nombre es Héctor... y para las chicas, Luis Miguel”, dice entre risas. “Siempre hay que ponerle humor a la vida”.</p><p>Contacto📞 Pedidos al 3444 409297🚲 Héctor, el emprendedor sobre ruedas que demuestra que se puede salir adelante con trabajo, fe... y una bicicleta</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1Gm5ZF53lHhDSMIrIoH1ifX18Sc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2025/08/hector.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En la imagen, un hombre de cabello canoso, campera fluorescente y lentes oscuros mira a la cámara con una sonrisa tan luminosa como su ropa. Se llama Héctor, y es mucho más que un vendedor: es un símbolo de resiliencia. En una mano sostiene una bolsa de compras, en la otra el manubrio de su bicicleta, cargada hasta el límite con bidones de lavandina y productos de limpieza. En la canasta delantera, un cartel claro y directo: “ATENCIÓN: Llevo a domicilio jabón, lavandina, desodorante, suavizante”.]]>
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            Tres hermanos, una travesía en bicicleta y un mensaje de amor y concientización
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/YWFajVgVz_pMwQZn4b_1A1Ohi9Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2025/04/tres_hermanos_una_travesia_en_bicicleta_y_un_mensaje_de_amor_y_concientizacion.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El pasado lunes 21 de abril, tres hermanos oriundos de Gualeguay, actualmente radicados en Buenos Aires, emprendieron una travesía en bicicleta desde Zárate hacia su ciudad natal. ¿El motivo? Sorprender a su madre, Isabel Lazo, quien fue operada de cáncer de mama, y aprovechar el gesto para difundir un mensaje de esperanza y concientización. El Debate–Pregón dialogó con Matías González, uno de los protagonistas, y con Isabel Lazo, la mujer que fue el motor de este emotivo viaje.</p>Isabel junto a su hijo mayor, Matías.<p>—Matías, contanos cómo nació esta iniciativa.</p><p>—Primero, la idea era sorprender a mamá, aprovechar mis vacaciones y caerle en bicicleta. Yo vivo en el conurbano, en zona oeste de Buenos Aires, junto a mis hermanos Rogelio y Javier. Como cruzar todo eso en bici era complicado, decidimos tomar un tren hasta Zárate y pedalear desde ahí. No somos ciclistas, eh, somos aficionados, pero Rogelio me dijo: “Loco, te acompaño”, y después se sumó Javier también.</p><p>—¿Y cuándo decidieron que sería algo más que un gesto familiar?</p><p>—Hace un mes, le dije a mi hermano: “Vamos a hacerlo por algo”. Y no había mejor causa que esta: la lucha contra el cáncer de mama. Nuestra mamá la viene peleando desde hace años, y además perdimos a una tía por esta enfermedad. Fue un viaje con mucho amor y mucha carga emocional.</p><p>—¿Cómo fue la travesía en sí?</p><p>—Tuvimos un imprevisto con el tren en Villa Ballester, pero un primo nos llevó hasta Zárate. De ahí arrancamos con todos los recaudos: chalecos reflectantes, cascos, luces. El tránsito nos respetó. En Villa Paranacito se empezó a sentir el cansancio, pero nos alentó el recuerdo de nuestra tía y el cariño de los que nos esperaban. Al llegar a Ceibas ya veníamos solos, tranquilos, sabiendo que mamá no sospechaba nada.</p><p>—¿Cuál era el objetivo de fondo?</p><p>—Concientizar. Que la gente de Gualeguay siga haciéndose los estudios, los chequeos. Sabemos que hay muchos casos, y si con esto logramos que alguien se controle a tiempo, ya valió la pena. Queremos que esto sea el comienzo: estamos armando un grupo de cicloturismo amateur para repetir esta travesía en octubre, el mes de la lucha contra el cáncer de mama.</p><p>—Isabel, ¿cómo viviste esta sorpresa?</p><p>—Fue impresionante. Yo estaba con un bajón anímico importante. Mi hija me dice “Mirá, ahí vienen unos ciclistas, ¿los conocés?”, y cuando me doy cuenta que eran mis hijos, no lo podía creer. Me dio fuerza, alegría, me cambió el ánimo.</p><p>—¿Querés compartir algo de tu historia con la enfermedad?</p><p>—Hace cuatro años me operaron de cáncer de mama. No tenía síntomas. Me estaba sirviendo un mate, apoyé el termo en el pecho y sentí algo raro. Me hice ver y todo fue muy rápido. Hace dos años falleció mi hermana melliza, también de cáncer de mama. Eso me afectó mucho, caí en una depresión. Hoy sigo con estudios, con tratamiento. Estoy peleándola.</p><p>—¿Qué mensaje le darías a otras mujeres?</p><p>—Que se controlen, que se toquen. Yo me descubrí el cáncer. Y si se detecta a tiempo, se puede actuar rápido. A veces uno no tiene síntomas, por eso los chequeos son fundamentales.</p><p>—¿Cómo ha sido la atención médica en Gualeguay?</p><p>—Muy buena. No tengo quejas. Médicos, enfermeras, el equipo de oncología, la atención psicológica y psiquiátrica. Estoy muy agradecida.</p><p>—¿Tenés algún vínculo con las Guerreras y Solidarias?</p><p>—Sí, estoy siempre en los eventos de concientización, ellas me acompañan mucho. Son un grupo maravilloso.</p><p>La llegada de Matías, Rogelio y Javier fue recibida con emoción por su familia y por miembros de la ONG “Guerreras y Solidarias” en la tradicional zona de “Cinco Esquinas”. Fue un acto de amor, pero también una declaración: el cáncer se enfrenta con ciencia, con apoyo y, sobre todo, con comunidad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/YWFajVgVz_pMwQZn4b_1A1Ohi9Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2025/04/tres_hermanos_una_travesia_en_bicicleta_y_un_mensaje_de_amor_y_concientizacion.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El pasado lunes 21 de abril, tres hermanos oriundos de Gualeguay, actualmente radicados en Buenos Aires, emprendieron una travesía en bicicleta desde...]]>
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                <updated>2026-03-09T01:00:05+00:00</updated>
                <published>2025-04-27T13:00:00+00:00</published>
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            Con 82 años, Rosa Martínez, ha obtenido quince títulos de estudio y sigue aprendiendo
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/R91QcnMyWSnFa1rVsZlgQHZjRgA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2024/12/con_82_anos_rosa_martinez_ha_obtenido_quince_titulos_de_estudio_y_sigue_aprendiendo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Es hija del recordado deportista Mateo Martínez, quien supo integrar el equipo de fútbol profesional de Estudiantes de La Plata. Rosa, a lo largo de la entrevista, lo tiene muy presente a su padre, quien había nacido en Gualeguaychú en el año 1911 y falleció en 1998.</p><p>En diálogo con nuestro matutino, Rosa Martínez, nos relata algunos de los quince títulos de oficios y profesiones que ha logrado; el último lo obtuvo hace unos días a través de los cursos FAPIC, que se cursan en la Escuela Secundaria y Superior “Roberto Sciutto”.</p><p>Rosa también recibió la distinción del Mejor Compañero, que otorga el Rotary Club Gualeguay; le restan 4 años para alcanzar el título de médica clínica. Tiene el anhelo de irse a vivir a Ushuaia para enseñar profesiones, educación escolar, talleres, religión. En otros tiempos, Rosa integró el coro local San Gregorio Magno.</p><p>Cuéntenos sobre su padre, Mateo Martínez…</p><p>Rosa Martínez: Mi padre nació un 21 de septiembre. Fue una persona muy generosa, muy solidaria, muy humano. También practicó muchos deportes, jugó al fútbol en Estudiantes de la Plata. Lo único que no hizo fue ciclismo.</p><p>Es gualeguaychense, al igual que yo; formó su familia en Gualeguay, mi madre, Clelia González, era de Rosario del Tala. Tuvieron cinco hijos.</p><p>Para él era muy importante un agradecimiento, un abrazo, al igual que para mí. No me gusta la fama, tampoco a él. En lo posible trato de ser lo más parecida a mi padre, pero jamás lo pongo al frente. Si me preguntan, sí, habló de él; sino me gusta ser yo misma, pero siempre llevando ese camino que él me enseñó: ser humilde, solidaria y orgulloso de uno mismo. El orgullo que tengo es para mí, no para los demás. No soy ejemplo, cada uno es como es; si quiere progresar, lo hará. Soy muy simple.</p><p>¿Cuándo llega su papá a nuestra ciudad?</p><p>Rosa Martínez: Mi papá llega porque viene a realizar el servicio militar al Regimiento Tres de Caballería. Luego de ahí, se fue a jugar al fútbol a Estudiantes de La Plata, en Buenos Aires. Volvió a Gualeguay porque según él no le gustaba andar de magnate. Regresó también a Gualeguaychú y volvió nuevamente a esta ciudad; formó su familia acá. Mis dos hermanos mayores son nacidos en Gualeguay y otros, como es mi caso, en Gualeguaychú.&nbsp;</p><p>Mi mejor recuerdo es de mi padre, que me enseñó mucho, a ser humilde y solidaria, a dar la mano.</p><p>Y acerca de los logros educativos, ¿qué nos puede contar?</p><p>Rosa Martínez: Con este nuevo título llevo quince; se trata de intervención en pequeño formato de muebles, en la FAPIC, de la Escuela Secundaria y Superior de Artes Visuales Roberto Sciutto.</p><p>Soy psicóloga terapeuta; psicología lo realicé en Buenos Aires y terapéutica en Gualeguaychú. Soy masajista manual sueca en la universidad. Y de ahí en adelante estoy trabajando en el residencial, que es un geriátrico, dado que me gusta mucho la parte de contención de las personas mayores. Y, sigo adelante. Con todo esto para mí es un orgullo y siempre se lo dedico a mi padre.&nbsp;</p><p>Trabajé 20 años en talleres municipales. Me formé en el taller La Inmaculada con las hermanitas que allí se desempeñaban. Y, a partir de ahí, empecé mi camino de enseñar siempre a los demás para que tuvieran una salida laboral. Trabajé también como enfermera en el dispensario Pompeya. Y voy a seguir estudiando.&nbsp;</p><p>Me gusta la parte de fotografía, pero como no lo avalaron a eso me dieron a elegir dos carreras, que es técnica en pintura decorativa, actividad que ya conozco, es por eso que me interesó más la parte de decoración de vidriera, que lo hice en La Paz, donde estuve viviendo y eso es lo que voy a seguir el año que viene si Dios quiere.</p><p>¿Qué decirles a las nuevas generaciones sobre el valor del tiempo?</p><p>Rosa Martínez: No he repetido ningún grado desde los 4 años de edad en que empecé a estudiar en Gualeguaychú. Yo lo que les digo a todos es que no desperdicien el tiempo, tampoco miren la edad porque hay posibilidades, no hay marginación. La edad no tiene nada que ver, sino las ganas de seguir adelante. Mientras el Señor nos de vida hay que saber aprovechar el tiempo. Las manos hay que utilizarlas y también la mente, lo mejor que se pueda, evitar todo lo que sean distracciones, que no nos sirven para crecer como seres humanos.</p><p>No hay que tenerle miedo al estudio. A mí me gustan mucho los libros. Y hay que estudiar y tratar de aprovechar el tiempo en el colegio. Deportes no hice; mis deportes han sido los libros y lo van a seguir siendo.</p><p>¿Cómo será esta Navidad para usted?</p><p>Rosa Martínez: Mis navidades desde que mis padres ya no están no son lo mismo… Para mí la Navidad es el Pesebre, la Santa Madre, José y el Niño. Fiesta no tengo. Ya pasaron esas cosas; por supuesto que respeto la Navidad como católica, soy ministro de la Eucaristía; he sido catequista.</p><p>Espero que el año que viene el Señor me de todas las fuerzas para seguir adelante y desearle a todos que hay que mirar hacia adelante. Tenemos que preparar el presente para tener un futuro lo mejor que se pueda, y vivir tranquilo y ser humanos.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/R91QcnMyWSnFa1rVsZlgQHZjRgA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2024/12/con_82_anos_rosa_martinez_ha_obtenido_quince_titulos_de_estudio_y_sigue_aprendiendo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Es hija del recordado deportista Mateo Martínez, quien supo integrar el equipo de fútbol profesional de Estudiantes de La Plata. Rosa, a lo largo de l...]]>
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                <updated>2024-12-22T13:00:03+00:00</updated>
                <published>2024-12-22T13:00:00+00:00</published>
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            Héctor Valentín Cosso, mi abuelo
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                <![CDATA[El Debate Pregón]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Hqh3Sbqp5oc9wA6694m0s6H59TM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/03/abuelo_julian_cosso.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>A mi otro abuelo, solo por fotos lo conocí; a mis dos abuelas, sí que las disfruté y a éste muy poco lo tuve.</p><p>Debiera irme hasta el desembarco (orgulloso de ese ingreso inmigratorio), quizás hasta aquella decisión de buscar la América. Aparecen datos en aquellos registros que tiene en inmensos libros la Societá Italia y como esas historias tenemos miles de gringos en Gualeguay.</p><p>Hay cosas que uno debe comprenderlas desde esos momentos.</p><p>Vivió pocos años y seguramente nos disfrutamos, como el reloj que me obsequió (me lo colocó y lo recuerdo perfectamente), a 3 días de esa última siesta; tenía 61. Familia chacarera (abundan los ejemplos en las chacras de nuestra comunidad), porque así se denominaron por su ubicación, porque si sos de la Primera Sección son parientes por mi bisabuelo y si son de la Segunda Sección son por tu bisabuela.Sus padres eran primos y criaron a varios gurises, con raíces de Ronco Scrivia (Liguria). Solo él quiso estudiar y se fue a Rosario. Luego se cruza con los Marchionatti (otros más tano que él y por si faltaban lugares, costumbres; también le sumaron dialectos pues eran del Piamonte).</p><p>Silvia me envía un mail (Buenas tardes Julián, con motivo de los 239º de la ciudad, sale el domingo 27 de Marzo un suplemento y quiero que realices con tu temática sobre personajes destacados y hay uno que aportó cambios en la sociedad, quiero que redactes sobre la vida de tu abuelo Héctor Valentín Cosso, reconocido como médico.</p><p>Respondí: Leí Silvia lo que me enviaste, me encantó la idea, pero yo no puedo hacer eso.</p><p>Me redobló su mail: Yo espero tu artículo, me retrucó. Fijate vivencias desde la pileta, la Maternidad, el Aero Club. Casi despidiéndose me remata “la necesito para el 23 de marzo”.</p><p>Ahí quedé y así me dejó.</p><p>Un montón de historias tuve, tengo. Familiares, de pacientes, de diferentes comisiones que participó y hasta el respeto que le tenían sus opositores (de aquellas épocas donde el peronismo tenía su ebullición social, él no estaba en esa vereda y aquel hijo de chacarero acercó la idea de la parva de alfalfa más famosa de la historia).</p><p>Con lujos y detalles, “Chelo” me los pasó y tan vigente hoy, son los fondos que administra el Hospital San Antonio del Legado Vasallo, donde hizo muchos esfuerzos para que se administre desde aquí y no desde la órbita provincial.</p><p>Vuelvo a aquel médico recién recibido que con su primer sueldo compró dos heladeras (a barra, una para “la chacra” y otra para “los de Rosario”). Llegó a la ciudad con el esfuerzo de la familia (todos colaboraban y es tal cual lo describe Julio Mafud, en “Sociología de la Clase Media Argentina”, cuando habla de la estratificación, de la ruralidad o “mi hijo el dotor”).</p><p>Era otra época (muy pocos médicos; Agustín Turano me asegura siempre, eran 13 y me permitieron trabajar sin inconvenientes), otra sociedad, otra ciudad. Quizás con preocupaciones similares (desagües, caminos principales, desarrollar la comunidad, preservar un cordón productivo verde, fortalecer el Hospital, jerarquizar la Asistencia). Muchísimas veces a sulqui y la atención también de otra época (a todos se atendía y muchas cuentas anuales; no había obra social). Se debía avisar por donde iba a andar, y descubrir si a media cuadra o frente al domicilio que estuviese se debía contactarlo por algún enorme y raro aparato que era el teléfono. No existía la inmediatez del WhatsApp.</p><p>Un montón de hechos lo marcaron, su crianza, era uno de los del medio; casarse con una rosarina y allá, su prolija vestimenta toda blanca, toda. Su mateada en la "Ford”, su lugar en la casa de su amigo Alejandro para terminar la Escuela Normal (a diario lo visitaba en su panadería; sabía la hora que salía del horno la torta negra, la más tradicional y rica; se comía 2 calientes y un café negro hirviendo).Había muy pocos autos en aquel Gualeguay, muy pocos y decidieron ir hasta el Aero Club para estrenar su Plymouth (todos decimos "playmon"); subieron todos (Ángel, Jorge, Horacio, Raúl, infaltables los Demelchiori y algún otro).Desde ya, que los dos amigos iban en el asiento delantero y en la propia curva el conductor informa:"Vamos a 100, Alejandro”; el copiloto transmite la información al resto de los ocupantes: “Chicos, vamos a 100”, el coro repitió ante el asombro de la época: “A 100”, “a 100”. Hincha de los hermanos Gálvez, simpatía con “Ñuls” y se amontonan las historias.</p><p>-¿Porque aparece lo del Aero Club? (debiera releer las Actas). Primero, en San Carlos y por la cercanía con los Mihura y logran con mucha gente un lugar hermoso, hasta el día de hoy, y no se agotó en el tema aviones sino que el Aero tuvo su pileta; entonces más alboroto había. Ya estaba la pileta en la casa de San Antonio y todos pasaban por ella; arrancó desde un cumple de Susana y con varias condiciones, hasta las 11 (venían sus largos de pileta y la rueda de mates con amigos), prohibido el ruido en la siesta. Aparecen en el vecindario los Pelozzi, hermanos de la vida de Rosario, aportando el dato del Colegio Sagrado Corazón (“a Raúl metelo pupilo y se acomoda”). Juntos fueron de los primeros clientes al incipiente Kiosco Zubillaga (fans de revistas, chocolates, hasta novelas de cowboy. Está Daniel para sumar datos).</p><p>Infinidad de relatos que algunos trajeron a estos tiempos, Sengo y otros muchos desde estas páginas; aportó el profesor Claudio Piaggio (solía repetir: “Llegaba él y en mi casa se curaban todos”).</p><p>Habilitó cine infantil y box en su casa (gurí prometedor del grupo era Hugo Naccer, defendiendo el barrio).</p><p>Eran épocas de los médicos de familia, como así también de recetas magistrales (alguna que otra anécdota me la transmitieron desde Ponce hasta Jaime y pasando por Juan Manuel Detomassi; vive y siempre me repite que era el único para entenderle la letra).</p><p>Muchísimas situaciones para relatar, pero lo por venir lo marcaría: La Maternidad (lo ayudaron para lograr semejante propiedad, en agosto de 1946; Sira y Tersila Teresa Piovesana le venden esa casa). Lo movilizaba el nacimiento (por aquellos años la revista de consulta le publicaba una investigación), con toda la significación que ello traía, (por eso la vinculación con la Liga de Madres local y en su morada con una placa se lo reconocieron). Eran tiempos de partos en domicilios, que costó convencer para así llegar a la casona de calle Irigoyen; todos por ahí pasaron y tal cual el edificio se conserva (hoy Dirección Departamental de Escuelas), hasta los locales sobre Segundo Gianello, en uno Raúl Romero y en el otro Tapicería Godino, ambos más de 50 años y de palabra. Nunca un papel.</p><p>Desde ya, Pascual junto a él, porque hasta hoy día con solo pronunciar ese nombre todos sabemos quién es. En mi casa, todos sabíamos quién era la persona con ese nombre o “llamó Porota”. Larga historia de vida con los Muchnik. No podían ocultarse, uno vivía al lado, el otro a una cuadra. Muchos años y luego llegaba el joven Ángel.</p><p>Desde ya que hay frases en cada casa, al también “ya ubicala a Polak”, “Augusta”, “¿a Mercedes le trajeron el agua de la chacra?” (agua de lluvia le juntaban sus padres para desinfectar todos los elementos médicos). Hoy diríamos una pyme familiar (la “Pepa” cortaba las gasas, lavaba, bordaba y planchaba las sábanas).Entonces, qué entrevista nos perdimos si queremos curiosear cómo era un parto en casas de familia, diferentes situaciones, etc.</p><p>La vinculación con amigos fue muy fuerte (“quebracho” eligieron como identificación en el grupo) logrando natación, Aero, bochas, entre tantas distracciones. Tuvo pasiones: en el Hospital y compartir conocimientos en la Cruz Roja (algunas que otras fotos y anécdotas me lo muestran).</p><p>Me falta un montón de cosas y todavía me lo hacen recordar. Desde su mate bien caliente, su consultorio con jazmín, su pipa, su infaltable música (en magazine y todo folclore), hasta su auto.</p><p>Su hubiese sido una carta me permitiría una posdata:</p><p>“Uno de mis hijos lleva tu nombre, para así tenerte más cerca”.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Hqh3Sbqp5oc9wA6694m0s6H59TM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/03/abuelo_julian_cosso.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Me pidieron que me refiriera a un personaje que aportó a la ciudad; me consta que hay uno que lo fue: Héctor Valentín Cosso, mi abuelo.]]>
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                                <category term="locales" label="Locales" />
                <updated>2022-03-28T14:00:02+00:00</updated>
                <published>2022-03-28T13:45:00+00:00</published>
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            Arón Jaján partió físicamente;  su historia de vida permanece en nosotros
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                <![CDATA[El Debate Pregón de Gualeguay]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AoEzIY1LPuzQq4JWMVaH724v_Y0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/479/0000479044.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Eran tantas las anécdotas, muchas de las cuales muy pintorescas, que el tiempo pasaba, la grabación corría y nuestro entusiasmo se plegaba a ellos.</p> <p>Aron nos comentó de su escuela primaria, las maestras, las picardías, su gusto por la comunicación a través de los micrófonos de Difusora Popular, el saber rodearse de gente que sabía y admiraba. Ya más adelante el servicio militar, los primeros trabajos hasta llegar a tener su emprendimiento en seguros. No estaba ajeno a la vida política; militaba y defendía el partido Radical y supo estar trabajando junto al Dr. Luis Mac Kay, se entrevistó con el Dr. Arturo Frondizi, sus viajes por razones laborales eran aprovechados para trasladar referentes partidarios de la estatura de Balbín y Crisólogo Larralde; fue presidente ad honoren del Concejo Deliberante y supo intercambiar con altura y amistad con sus oponentes como el Dr. Daniel Crespo del partido Conservador. Dejó esa pasión de lado tras el derrocamiento del Dr. Arturo Íllia.</p> <p>Cuando Aron y Ethel se casaron, vivieron durante dos años en la casa de los padres de él mientras construían de a poco la casa de la calle Mitre a donde fueron llegando los hijos, los nietos, los bisnietos, la alegría de su edad madura.</p> <p>Arón Jaján ha fallecido; desde esta Hoja lo despedimos, acompañamos a Ethel y a toda la familia, quedando en nuestra memoria y en las páginas de este diario la trayectoria, las anécdotas, la riqueza cultural, la honestidad,  los afectos de un hombre de bien.</p> <p>                                         --------------------------------------------------------</p> <p>(A continuación la nota realizada en octubre de 2020 con motivo de los 96 años de Aron Jaján)</p> <p> </p> <p> </p> <p>Arón Jaján y sus 96 maravillosos y juveniles años</p> <p> </p> <p>Segunda Sección conversó con don Aron Jaján y con su esposa Ethel Moguilevsky con motivo de recorrer un poco de sus largas y hermosas vidas porque así lo son, ya que han sabido sortear con sabiduría y entereza los tiempos difíciles y disfrutar de los favorables y desu hermosa familia. Aron cumplió 96 años días pasados y Ethel tiene 93, ambos con una lucidez  plena. Sin más introducción, disfrutemos de las anécdotas.</p> <p> </p> <p>Aron Jaján: "Mi juventud. Mis amigos de aquella época eran unos muchachos Thompson, Roberto Ibarra, Cacho Gálligo. Yo trabajaba en la Difusora Popular del diario El Día. En la esquina donde estaba la peluquería de Lombardi  estuvo en una época Pancho Guerra, el padre de Manolo Guerra.  En una época ahí estaba el diario El Día que tenía orientación radical, que lo dirigía Miguel Aguirrezabala. En una habitación de más atrás de ese lugar, había unos equipos  que tenían unos parlantes arriba por medio de los cuales se difundían noticias. Eran de Carlos Germano. Yo a veces iba; para mí era como un juego. Benigno Sánchez, el administrador del diario, me dejaba entrar. Resulta lo quería vender a los equipos, no se arregló con Sánchez por el precio y se lo sacó. Los vuelve a instalar y el 9 de enero de 1939  se inaugura en ese mismo lugar lo que se llamó Difusora Popular. Tenía parlantes en varias calles de la ciudad y en una de las palmeras de la Plaza Constitución tenía cuatro. Germano también lo llamó a Roberto Marcó, que trabajaba en Obras Sanitarias, para pasar avisos y noticias. Por su parte, Alarcón Muñiz padre pasaba las noticias deportivas, sobre todo los resultados del fútbol de los domingos. Uno de esos días lo llevó a Mario, su hijo; lo subimos en una silla y con una vocecita de un chico empezó a pasar los resultados; ahí se inició. Teníamos unos micrófonos que había que subirlos con mucho cuidado porque hacían un ruido infernal. Los domingos a la mañana se transmitían conciertos tomados de un instituto de cultura musical de Buenos Aires que vendía $11,60, con flete y todo, las grabaciones de cuando vinieron a la Argentina Toscanini, Artur Rubinstein, entre otros. Germano los compró. Lo interesante de eso es que se transmitían los domingos desconectando todos los parlantes del pueblo y dejando sólo los de la plaza. Carlos Germano trabajaba en la Compañía Litoral y a veces no tenía tiempo de preparar algo para que yo leyera acerca del concierto, pero como a él le gustaba tanto la música, hacía al correr de la máquina lo que yo iba a leer. La Difusora contribuyó mucho a la cultura de Gualeguay. Además, los jueves, por los parlantes de la plaza se escuchaban  a médicos de la ciudad que daban conferencias, entre ellos el Dr. Daneri. Uno que me visitaba siempre era el gallego Jorge Núñez, que tocaba el piano como los dioses. Aunque lloviera a cántaros, yo me iba igual para hacer la transmisión. Germano había comprado un piano, y una noche que llovía mucho, le pregunté al gallego si se animaba a tocar la Rapsodia Húngara N° 2 de Liszt, me aceptó y los dedos de Nuñez bailaban arriba de las teclas.  Cuando El Debate era de Luis Mac Kay y Lafourcade, nos encontrábamos ahí; se hablaba de política; los dueños eran entendidos en la materia, y el gallego también estaba en el tema. Para mí fue una de las personas más inteligentes de Gualeguay. Yo estuve en la Difusora hasta el año `45 en que entré a la conscripción.</p> <p> </p> <p>La escuela primaria, el servicio militar y mucho más:  </p> <p>Aron Jaján: Fui a la Escuela Castelli hasta 6° grado; me preparé para entrar en la Escuela Normal, pero no rendí. Inclusive salí con unos aplazos de la escuela primaria. Recuerdo muy bien que la directora era doña América Toss de Solimano y la vicedirectora, doña Pancha Manauta.  Cuando estaba en la dirección doña Pancha, yo ya empezaba a temblar unos pasos antes porque me recibía con todo, en cambio doña América, me recibía diciendo: "¡Otra vez Jajan!" Yo hasta elegía ir a la dirección cuando estaba ella.</p> <p>El servicio militar lo hice en el año ´45. Me convocaron en el 3 de Caballería y me dieron de baja a los pocos días, previo a tener un serio altercado con un cabo. Después me convocaron a Arroyo Clé, en la Remonta y la noche que lo llevaron a Perón a Martín García, yo estaba ahí. Esa noche un sargento me invitó a comer y ahí escuchamos por radio  el lío en Buenos Aires. Cuando terminé el servicio militar, volví a Difusora y luego fui trabajar a la agencia YPF, de Miguel Dujovne, a la calle San Antonio, donde ahora está Extra. Seguí mi militancia política en la Juventud Radical. Había un grupo de peronistas que querían quitarle la agencia a Dujovne, pero había que tener mucha plata ya que el movimiento del combustible es muy costoso. Entonces Quique Gianello, con el cual fuimos muy buenos amigos pese a la diferencia política, hizo una defensa telefónica de Dujovne, ante un diputado de su partido, argumentando que no era radical, sino que el radical era un empleado, que era yo, y que no tenía ni por asomo el dinero necesario para tener semejante negocio.</p> <p> </p> <p>Mi etapa de militancia y de trabajo en Seguros.</p> <p>Después empecé a trabajar con seguros en forma particular, lo cual me llevaba a viajar mucho a Buenos Aires. Salía del tren de la noche y volvía a la noche siguiente. Seguía militando y en un momento Luis Mac Kay fue vicepresidente del Comité Nacional del Radicalismo. En ese tiempo no cualquiera hacía declaraciones, se respetaba a las autoridades. Aramburu lo invitó a Balbín a una reunión para formar una junta. Mac Kay me pide que fuera a lo de don Arturo Frondizi para saber los pasos a seguir quien me dio como respuesta que iban a integrar la junta, pero no significaba colaboración con los militares. De ahí en más yo era el portavoz.</p> <p>En esa época eran todas compañías anónimas de seguros y apareció la Cooperativa de Seguros Ríos Uruguay, cuyo primer presidente fue Cipriano Marcó que era ingeniero y vino a trabajar al Vivero Nacional, donde es la Escuela Agrotécnica. Como yo tenía mucha vinculación con sus tíos por la Difusora, lo conocí a él. Siempre me hablaba de la Cooperativa y en un momento en que se arma un lío con la sociedad en la cual trabajaba, me aconsejaron que me retirara. Le comenté a Cipriano y esa misma noche en la reunión del consejo entré a formar parte de Río Uruguay Seguros y con la tarea de darla a conocer en la provincia. Viajaba en un Ford 37. De ahí en más estoy con Río Uruguay y hoy está a cargo nuestro hijo Luis. En esos viajes llevaba también a Balbín, Crisólogo Larralde, Mac Kay. Mi última participación en política fue en el año `63, el presidente era el Dr. Arturo Illia. Fui presidente del Concejo Deliberante, creo que fue el último no rentado de Gualeguay. Compartimos con Daniel Crespo, del partido Conservador. Para mí hoy la política está totalmente desvirtuada.</p>   Aron y Ethel Jaján-..jpg             <p>Le damos lugar a que Ethel participe de este intercambio de recuerdos y presente: Con esta pandemia estamos un poco aburridos también porque es como estar en soledad; uno extraña mucho las reuniones porque siempre venían nuestros  nietos y bisnietos. Tratamos de verlos a puertas abiertas, en el patio.</p> <p>Aron nos comenta: En esta casa vivimos siempre, nosotros la construimos con un crédito del Banco Hipotecario, de a poco. Luego la fuimos ampliando. El terreno se lo compré a un señor Berisso, que trabajaba en ese banco, a un precio de $3.000.</p> <p>Ethel: Tuvimos cuatro hijos, el primero que nació fue Julio Enrique que murió muy chiquito, dolor que nos marcó mucho. Luego tres más, dos varones y una mujer, Samuel, Alicia y Luis. El primero, junto a María Angélica Gutiérrez nos dieron tres nietos y varios bisnietos;  Alicia, casada con Mario Kohan tuvieron 4 hijos que nos han dado 8 bisnietos; viven en Villaguay; Luis nos dio dos nietas hermosas.</p> <p>Aron: Volviendo a nuestra vida, nosotros empezamos el noviazgo cuando Ethel tenía 16 y yo 18. Yo viajaba a Basabilvaso en tren de carga para visitarla y, a veces, cuando llegaba, la familia de Ethel se iba al campo, la llevaban, y nosotros no nos veíamos. Cuando nos casamos vivimos dos años y medio en la casa de mis padres y después hicimos esta casa donde seguimos viviendo.</p> <p>Ethel: Nos presentaron en Gualeguay porque yo había venido para estudiar y a vivir con un hermano que tenía un almacén. Cuando nos pusimos de novio, mi hermano no quiso saber nada de que estuviera con él y volví a Basavilbaso. Llevamos 73 años de casados. La ceremonia de casamiento fue en Basavilbaso, entré al templo con mi padre, mi madre esperaba en el frente, mis hermanos que eran ocho con sus esposas detrás de nosotros y luego mis hermanos solteros del brazo más atrás. El novio esperaba bajo la Jupá. Un comienzo del matrimonio inolvidable y siempre hemos estado y estamos junto.</p> <p> </p> <p>Nos despedimos de ellos con deseos de volver a escuchar más anécdotas y compartir momentos agradables. Les agradecemos el habernos recibido con tanta amabilidad.</p> <p>                    </p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AoEzIY1LPuzQq4JWMVaH724v_Y0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/adjuntos/289/imagenes/000/479/0000479044.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En varias oportunidades conversamos con Arón y Ethel Jaján quienes nos compartían distintos momentos de su vida, desde la infancia y juventud, hasta ahora, ya muy adultos, pero con una lucidez impecable.]]>
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                <updated>2021-04-20T00:00:00+00:00</updated>
                <published>2021-04-20T16:21:00+00:00</published>
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