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    <title>El Debate Pregón</title>
    <subtitle>Últimas noticias de Argentina</subtitle>
    <updated>2026-07-26T14:30:04+00:00</updated>
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            Gualeguay: la mora familiar asfixia los hogares y fractura la convivencia diaria
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/wk-k1CxJC3L-I_YhSY2oL5sIjm8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/mora_familiar.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El fenómeno irrumpe a diario en la pantalla. ¿Llegó de repente a la ciudad una legión inédita de delincuentes? La respuesta parece estar en otra parte: cuando los mecanismos formales de ingresos se agotan, la tensión de los bolsillos rotos se traslada sin escalas a la convivencia comunitaria.</p><p>Lo que en las redes locales aparece como una batalla violenta de "pobres contra pobres" no es más que el síntoma de superficie de un fenómeno de fondo: el endeudamiento de las familias argentinas alcanzó niveles críticos. Los datos del sistema financiero confirman la velocidad del deterioro. Según datos procesados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en base a series del Banco Central (BCRA), la irregularidad en los créditos a los hogares pasó del 2,67% en enero de 2025 al 10,6% en enero de 2026. Para mayo de este año, ese indicador trepó al 12,3%, dejando a más de 5,8 millones de personas registradas en situación de mora dentro del sistema financiero ampliado.</p><p>El stock de deuda de los hogares ya ronda los 74,9 billones de pesos —equivalente a un 6,6% del Producto Bruto Interno—. Pero la novedad no es solo el monto, sino el destino del dinero: el crédito dejó de ser una herramienta de capitalización o adquisición de bienes durables (un auto, la mejora de la vivienda) para convertirse en el respirador artificial del consumo diario.</p><p>En Entre Ríos, la fotografía regional muestra matices específicos, pero una misma urgencia. Informes del Centro de Estudios de Desarrollo Macro (Cedma) difundidos en la provincia revelan que el 84% de los hogares entrerrianos debió recurrir a alguna forma de endeudamiento para cubrir necesidades básicas como alimentos, vestimenta y combustible. Aunque Entre Ríos marca un índice de morosidad bancaria del 12,6% —situándose apenas por debajo del promedio de las provincias más castigadas—, un 24,6% de los deudores provinciales arrastra al menos un compromiso impago.</p><p>Claves financieras</p><p>Bancos vs. Billeteras Virtuales: Mientras la mora bancaria tradicional mantiene procesos de cobro judiciales o refinanciaciones estructuradas, la morosidad en fintechs y aplicaciones se dispara a mayor velocidad. Sus tasas de interés son sustancialmente más altas y aplican castigos automáticos e inmediatos.</p><p>El financiamiento del plato de comida: La deuda ya no se genera en cuotas para electrodomésticos, sino en el pago del supermercado y el combustible a través de tarjeta de crédito o préstamos personales de acreditación instantánea.</p><p>El bucle de refinanciación: Al no saldar el resumen de la tarjeta de crédito, el usuario paga el mínimo y refinancia el saldo a tasas que superan cualquier actualización salarial, generando un efecto bola de nieve que vence a los 30 o 60 días.</p><p>El mostrador local: del mostrador municipal al fiado roto</p><p>En Gualeguay, el engranaje del endeudamiento cruza todas las capas de la economía local. Recientemente, registros periodísticos de El Debate Pregón dieron cuenta de cómo empleados públicos, docentes y trabajadores de ingresos fijos acuden de forma sistemática a créditos en entidades bancarias, aplicaciones financieras e incluso prestamistas informales para cubrir la brecha entre el recibo de sueldo y el costo de la canasta familiar.</p><p>El estrangulamiento de los presupuestos familiares impacta de lleno en las arcas del Estado municipal. Desde la propia Municipalidad de Gualeguay han reconocido en reiteradas intervenciones públicas que la cobrabilidad de los impuestos y tasas locales se mantiene marcadamente por debajo del 50 por ciento, una cifra que obligó al Ejecutivo a implementar moratorias para intentar rescatar algo de cobro en un contexto de prioridades familiares trastocadas: antes de pagar la tasa inmobiliaria, las familias eligen comer o saldar la cuota de la billetera virtual que les bloquea la cuenta.</p><p>Pero el problema no termina en la ventanilla del banco ni en la caja municipal. Cuando la tarjeta se corta, el crédito de la billetera se agota y el sueldo ya está afectado por descuentos automáticos, la deuda desciende al terreno de lo informal. Ahí aparece la proliferación de publicaciones en redes sociales donde vecinos exponen a otros vecinos. La falta de liquidez rompe la cadena de pagos entre el carpintero y el cliente, el albañil y la dueña de casa, el pequeño comerciante y el comprador habitual. Lo que antes se resolvía con la palabra o la espera de un par de semanas, hoy deriva en el "escrache" digital con foto y captura de pantalla.</p><p>El riesgo de la fractura social</p><p>El endeudamiento no es un problema moral de conducta individual ni una epidemia repentina de deshonestidad comunitaria. Es el resultado directo de la pérdida de poder adquisitivo de los salarios frente a los costos de vida esenciales. Por supuesto que esta no es una forma de justificar ningún delito ni conducta inmoral, pero cuando más del 80% de los hogares precisa crédito para comprar comida y el 12% del sistema ya cayó en la morosidad abierta, el margen de tolerancia económica desaparece. Sin liquidez y sin crédito, la tensión social se canaliza de la peor manera: no contra las entidades financieras ni contra las fluctuaciones macroeconómicas, sino contra el par más cercano. En una ciudad como Gualeguay, entender el mapa de la deuda es el primer paso para evitar que la crisis económica se convierta, de forma definitiva, en una guerra de vecinos.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/wk-k1CxJC3L-I_YhSY2oL5sIjm8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/07/mora_familiar.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Para encender la alarma económica ya no hace falta revisar la liquidez de un banco ni esperar los boletines del Banco Central. Alcanza con abrir un grupo de compraventa en Facebook en Gualeguay. Fotos de transferencias bancarias no realizadas, nombres de vecinos expuestos bajo la carátula de "estafadores", servicios pagados por adelantado que jamás se prestan y changas terminadas que nunca se terminan de cobrar.]]>
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                                <updated>2026-07-26T14:30:04+00:00</updated>
                <published>2026-07-26T14:30:00+00:00</published>
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